Chapter 19
Estoy muy molesto, ya estaba molesto cuando salí del club, porque a pesar de haber tenido un orgasmo, mi frustración no se alivió para nada, y ahora. Con lo que ella me acaba de hacer estoy que me jalo los pelos, ella se ve calmada, de no ser por la herida que tiene en el brazo; nadie pensaría que acaba de pelear con un tipo. Incluso tuvo una conversación con él.
- respóndeme, ¿qué con tu integridad física?
- ¿Qué pasa con eso? - ella miraba hacia atrás por el retrovisor, seguro estoy de que se cercioraba de que nadie nos siguiera.
- esto te parece poco - tiré de su mano herida fuera del volante y la puse frente a su rostro, ella perdió el control del auto por un segundo debido a la sorpresa
- ¿quieres matarnos a ambos? - me gritó como una loca, me quedé en silencio mirando al frente porque tenía la razón, no medí las consecuencias de lo que hice. Me mantuve así más de una hora, hasta que llegamos a la casa. Ella entró detrás de mí, cerro todo y se perdió dentro de la casa, la busqué; aún no había terminado con la conversación. La encontré en un cuarto lleno de ordenadores, estaba hablando por teléfono. Espere a que terminara.
- no he acabado de hablar contigo - le dije en cuanto se volteó a mí
- pues yo no tengo nada que hablar contigo, permiso - dijo tratando de llegar a la puerta, pero yo le bloqueaba el camino - tengo que curar mi herida
- ¿crees que esto era necesario? - pregunté volviendo a tomar su mano - podías haber entrado en el auto conmigo
- y arriesgarme a que nos siguieran, a que me ataquen aquí sin previo aviso, no gracias. Yo sé hacer mi trabajo - me empujo y salió al pasillo, entró en el baño y tomo el botiquín médico que había en la estantería, camino con él en manos hasta la sala y se sentó en el sillón, saco de dentro algunos pomos y unas vendas
- ¿quieres que te ayude? - le pregunté siendo amable, no obstante odio las heridas
- no, gracias, puedo arreglárselas sola - me miró, desde donde estaba vi sus ojos, parecían aún más negros que de costumbre - si te sientes culpable te lo mereces, así que no te voy a ayudar a limpiar tu conciencia.
- ¿por qué debería limpiar mi consciencia? - en verdad me cuesta mucho trabajo entender la lógica de Charin, la mayoría del tiempo, no tengo la menor idea de lo que quiere decir cuando habla
- estoy herida por tu culpa - se veía muy convencida de lo que estaba diciendo - si no hubieras querido ir a ese lugar. No nos habríamos encontrado con ese tipo - su lógica tiene algo de razón, sin embargo no sé si estoy dispuesto a aceptarlo
- pues como yo lo veo, la culpa es tuya
- ¿mía? - pregunto asombrada, dejo de atender su herida y me miró - cuéntame como llegaste a esa conclusión, de verdad me interesa saber
- simple, yo no te pedí que fueras guardaespaldas, tú lo decidiste por ti misma - ella se rió, aplicó un poco de pomada en la herida y la tapó con una venda - ¿no crees que es mejor ir a un hospital? - siguió caminando, odio esa manía que tiene de ignorarme - respóndeme Charin - le grite de manera autoritaria
- no se preocupe señor steven - que utilizará mi apellido, en vez de decir mi nombre de como hacía con normalidad, no me dio buena espina - las mujeres como yo, tan masculinas - esto me lo reafirmo - no necesitamos de tantos cuidados, deja eso para Dina
Se adentró en la casa, dejándome como un tonto solo en la sala. Lo que expresó me dio que pensar, eso solamente quería decir que estaba celosa, y si estaba celosa, quería decir que estaba interesada en mí. Aunque eso solo podría provocarme problemas, me puso feliz, fui a su encuentro, estaba en de nuevo en el baño, parada frente al lavamanos, tirándose agua en la cara, me quedé viéndola. La verdad no es la mujer más femenina. Pero en este momento daría la vida por ser capaz de tener sexo con ella, a pesar de todo el sexo que tuve antes. Tiene puesto un pantalón de chándal gris, una camiseta deportiva corta y el pelo recibido en una trenza.
- ¿qué me miras? - no se había girado hacia mí, y tenía los ojos cerrados
- ¿cómo sabes que estoy aquí? - se secó la cara a priori de responder
- es mi trabajo saberlo
- ¿estás celosa? - no me pude aguantar más tiempo antes de hacerle la pregunta.
- ¿puedo saber cómo llegaste a esa magnífica conclusión? - camino hacia mí, apagó la luz del baño y se dirigió a la sala, yo la perseguía como un perrito faldero, se volteó a mirarme - ¿no piensas responder? - deje que llegará y se sentara en la sala
- es que estás muy seca conmigo desde que regresamos
- te pedí que no salieras, y aun así lo hiciste. Nos pusiste a ambos en peligro - aunque en apariencia se veía tranquila. Sus palabras estaban cargadas de rabia - ¿quieres que esté muy feliz contigo? - levantó su antebrazo, de forma que la herida quedaba frente a mi rostro - mira lo que provocaste - me dispuse a hablar, pero ella me lo impidió - no solo eso. Podrían habernos emboscado, estaba sola. Fue fácil lidiar con ese tipo porque es un amateur, pero podía ser un franco tirador. Ahora estaríamos muertos ambos, porque tú tenías necesidad de follar con esa niña linda.
Si supiera, que con quien realmente quiero follar es con ella, a quien realmente tengo necesidad de tocar es a ella, y por eso no puedo deshacerme de esta frustración que me está comiendo por dentro.
- estás equivocada en varias cosas, pero no creo que sea el momento para aclarártelas - aclararle ese punto significaría reconocer mi incapacidad para estar con ella como un hombre normal - pero, como reconozco que tienes razón. Perdí la noción del peligro por un instante y nos puse a ambos en una situación que no debió suceder nunca. Me disculpo - ella se quedó con la boca abierta, no esperaba. Una disculpa de mí, eso era obvio
- ¿qué?
- que lo siento, sé que no debí salir de aquí solamente contigo, que no debí salir de aquí en absoluto. Pero me frustré de momento y no medí las consecuencias.
- me dejas impávida, no pensé que tuvieras la capacidad de pedir perdón.
-¿así que conoces palabras como esa? - no puedo dejar de molestarla, es que es demasiado entretenido
- sí. Conozco muchas palabras - a diferencia de otras veces, no se molestó por lo que dije - mi padre pago una excelente Universidad para mí. Soy guardaespaldas porque quiero, no porque no me quedé opción.
- no dije eso - aclaré
- pero es lo que piensas, ya deja de hablar - de agosto en el sillón, la mire de arriba hacia abajo, me moría de deseos por ella - ve, escoge una habitación y duerme - hizo una pausa dejándome en suspenso - o mejor báñate, debes estar lleno de fluidos corporales.
- definitivamente, estás celosa - no me está mirando, tiene la vista perdida en la pantalla de su teléfono
- puede ser, ese chico. ¿Tander se llama no? - pregunto aunque estoy seguro de que recuerda el nombre de ese imbécil
- así es - respondí tratando de mantener la calma
- uf, estoy segura de que su novia es feliz - una excepción bastante común para una mujer, pero ya sé que ella es un caso excepcional. Es o bestia encerrada en el cuerpo de la bella
- si, claro que es feliz. Se acuesta con el hombre que quiera.
- creí que te equivocas en algo - se sentó, sea cual fuere su punto de vista, lo iba a defender bastante. Es obvio
- explícame por qué crees que estoy equivocado
- simple, ella está con el hombre que quiera, pero siempre regresa a casa con él. Además, estoy segura de que está con esos hombres también para complacerlo - me miró fijo - él disfrutó todo lo que pasó ahí, igual o más que ella.
- ¿lo crees en serio? - me pareció muy interesante su modo de ver ese tipo de relación. No me pareció de las personas que son capaces de comprenderme. Pero me equivoqué
- me sorprende que no lo estés juzgando - regreso la vista a la pantalla de su teléfono
- no hay nada que juzgar, el sexo es para disfrutarlo. Cada cual lo hace como quiere - quiero saber más, al parecer la juzgue yo a ella, dejándola sin oportunidad para defenderse
- ¿cómo lo disfrutas tú? - me volvió a mirar - ¿es muy importante lo que miras en el teléfono que no me puedes prestar atención
- ¿qué es lo que pretendes? - pregunto muy seria
- no entiendo que es lo que preguntas
- de momento, parece que te intereso. Aunque sé que está mal, y que es completamente antietico de mi parte - se puso en pie - te bese, estuve a punto de tener sexo contigo hasta que lo recibiste y fuiste a buscar a una mujer más femenina. Aunque la tuvieras que compartir con otro hombre - está más molesta conmigo de lo que creí, no querían que se sintiera así, pero es más que obvio que está herida.
- estás equivocada en más de un aspecto Charin - ahora me siento culpable por hacerla sentir de ese modo, y diezmarle su orgullo - no fui a buscar una mujer más femenina que tú.
- ¿entonces que fuiste a hacer? Porque para mí quedó más que claro
-fui a mostrarte lo que me gusta hacer
Baje la cabeza, ella se cruzó de brazos frente a mí. Me encaminé al interior de la casa a buscar una habitación, no para dormir. Necesito esconderme de la vergüenza que siento en este momento. Esta es la primera vez, en toda mi vida que siento vergüenza de mis gustos en el sexo, o más bien de mis maneras. No tengo fuerza para decirle, explicarle la realidad de lo que soy y lo que me gusta, odiaría ver rechazo en su rostro.