La Quiebra y el Amor (Segunda Parte)
• La venganza de Anna.
En medio del oasis que Juan Andrés y de la aparente calma que estaba viviendo, no se imaginaba los planes que Anna tenía para él, ella junto con sus abogados tenían planeado reclamar una indemnización por daños morales a causa de la conducta inmoral y criminal de quien fuera su esposo Juan Andrés ya que eso le afectaba por completo su reputación como “intachable” socialité al estar vinculada con una presunto delincuente. La muy descarada asociada con su abogado con quien tenía un lujurioso romance, pretendía terminar de enlodar todo lo que quedara de la reputación de su esposo para quitarle todo lo que se le pudiera quitar y durante el proceso lavarle la cara a la imagen a sus hermanos haciendo ver como si el único responsable de todo cuando se le imputara a sus hermanos fuera Juan Andrés y nadie más.
Para lograr tal fin se aprovechó de todos los medios a su alcance y vendió su historia a uno de esos medios rosa que se encarga de difundir historias sin ningún tipo de credibilidad, ni seriedad periodística, pero que aun así tienen un alto nivel de aceptación popular, eso hizo que la historia y el calvario de Juan Andrés pasara a otro plano mediático, quedando totalmente expuesto al escarnio público, siendo que su situación empeoró cuando el mismo padre de Juan Andrés aseguró que no sabía nada de la procedencia de su hijo y que estaba completamente desvinculado de toda actuación de su hijo y que este había sido hasta desheredado de la fortuna de la familia porque había algo de lo que los Aristizábal podrían enorgullecerse era de su intachable reputación durante generaciones de una dinastía de hombres probos y honorables, obviamente esto que dio lugar a dudas ya que si el padre se refería de esa manera muy probablemente era cierto que el joven empresario estuviera vinculado con negocios asociados al narcotráfico, lo que efectivamente benefició a las pretensiones de Anna, y la historia cobró una magnitud mediática inimaginable.
Juan Andrés se enteró de esto porque Laura le llevó el periódico en la mañana y le informó lo que estaba sucediendo. Ella haciéndose valer de técnicas de entrevista psicológica y análisis observacional, no veía en la conducta de Juan Andrés a un tipo que se hubiera vinculado con el negocio del narcotráfico, ni mucho menos a un sujeto que le estuviera mintiendo, tan solo esperaba que su inexperiencia en la práctica psicológica y abordaje de casos (algo que aún estaba en proceso de aprendizaje) no la llevara a equivocarse y que todas las horas de estudio que había dedicado a materias como medición y evaluación psicológica, psicología clínica, psicopatología no hubieran sido en vano y la hubieran puesto frente a un criminal que se valiera de la lastima y la compasión que ella pudiera sentir, solo para esconderse para después terminar involucrada en un hecho delictivo que pudiera perjudicarla y por ende a su abuela también.
No obstante, la intuición profesional de Laura estaba más bien orientada a tomar a este hombre en completa desgracia como un sujeto de estudio que ameritaba su atención, de hecho como ya faltaban pocos meses para presentar su proyecto definitivo de tesis consideró el caso de Juan Andrés como un caso digno de exponer, titulando su proceso de investigación como “La variación de la conducta humana cuando el individuo es despojado de todo aquello cuanto conoce” siendo este el punto central de su investigación, se decía a sí misma que era una completa suertuda que su caso de estudio vino a ella y no fue ella quien tuvo que ir tras su caso de estudio.
Lo cierto es que, habiendo tomado Laura a Juan Andrés como su caso de estudio, asumió la responsabilidad de ayudarlo a desconfigurar todo aquello que había sido parte de su modelaje conductual desde su nacimiento para lograr resolver toda esta nefasta situación que lo estaba persiguiendo y lo amenazaba con encarcelarlo injustamente.
• Necesitas un Plan de Acción.
Laura fue muy clara con Juan Andrés y le hizo saber que todos necesitamos un plan de acción para tener las herramientas a fin de sortear los obstáculos que la vida nos presentaba; ella por ejemplo aunque parecía que tenía una vida triste y bastante cuestionable en la cual ella se podía sentir menos que cualquiera por el trabajo que se había visto empujada a tomar, pues no era así, ella sentía que su sacrificio aunque podía ser cuestionable por cualquiera, para sus adentros tenía sentido si se trata de salvar a su abuela, pagar el techo sobre sus cabezas y terminar su carrera, ya que al terminar su carrera planeaba dejar de ser la dama de compañía de patéticos sujetos que lo único que tenían en sus tristes vida era dinero, careciendo de toda capacidad de relacionarse efectivamente con las demás personas a su alrededor por lo que lo único que les restaba en sus pobres vidas era echar mano de lo único que tenían que no es más que “Dinero”, pero más allá de eso no contaban con nada más. Mucho de esos hombres que fueron sus clientes a algunos solo los acompañó en silencio, con los otros se acostó por necesidad, sin embargo, a todos los analizó haciendo uso de todas las herramientas cognitivas que le estaba dejando sus estudios, así que su trabajo como dama de compañía internamente la hacía sentir en su interior muy miserable, pero no cabía dudas que si le había servido para practicar la observación, medición y evaluación psicológica que en gran medida si le ayudaron en sus exámenes universitarios.
Habiéndole explicado todo esto a Juan Andrés en medio de una plática con un café, le conminó a que pensara en un plan de acción para salir de su penosa situación, ya que ella lo ayudaría y lo asesoraría para llevarlo a cabo. ¡wow! Era la primera vez que a Juan Andrés alguien le hablaba con tanta madurez y claridad sobre la vida y los caminos de la vida, se quedó un rato pensado mientras estaba sumergido en la portada de aquel pasquín de mala muerte en el que se había expuesto su historia con el de imagen principal, dudoso de lo que tendría que hacer para tomar las riendas de su destino le pregunta a Laura y ahora -"¿Qué hago?"- Ella le dijo que, si lo acusaban de prestar los medios a través de su empresa para facilitar el tráfico de estupefacientes, lo que debía hacer era en principio una auditoría de su empresa, le preguntó –“¿Desde cuándo no le hace una auditoría a su empresa?”- Él estaba estupefacto a la pregunta, porque recordaba lo desvinculado que estaba del manejo de su empresa gracias a la vida de excesos, locuras y descontrol que estaba viviendo. Así que entre los dos planearon que ella entraría a la empresa vestida como señora de servicio para ingresar a las oficinas estratégicas en donde se pudieran encontrar las pruebas que lo pudieran exculpar de los cargos por facilitación de medios para el narcotráfico, después de esto atenderían los demás, empezaron por hacer no solo un plan, sino también un esquema programado con el paso a paso de todo lo que tenían que hacer para salir de esa situación, entre tanto él la ayudaría sacando los pocos recursos que le quedaban a en su cuenta secreta ya que entendía la precariedad de la economía de Laura, cuidaría a la abuela que algunos días mostraba señas de mejoría algo que favorecía que Laura no tuviera que aceptar propuestas indecorosas de los clientes que acompañaba sino que más bien pudiera servir solo de adorno a cualquier viejo feo y asocial como si ella no fuera algo más que un hermoso jarrón, también limpiaría la casa como toda una buena ama de casa, después de todo él tenía que retribuir de alguna manera todo el apoyo incondicional que ella le estaba brindando siendo todo un extraño en su vida.
• Manos a la obra.
Ella siguiendo la serie de instrucciones que habían diseñado para sustraer de la empresa de Juan Andrés todos los medios probatorios que le pudieran liberar de cualquier sospecha, un día domingo en el que se suponía que no había gente en las instalaciones ella se puso peluca y se visitó como la señora de servicio, se hizo un carné de identificación falso con el cual pudo entrar por la puerta principal después de que el guardia sin mayores impedimentos le abrió, permitiendo su ingreso a las instalaciones de las oficinas de la empresa de Juan Andrés, algo que fue un alivio para Laura ya que estaba muy nerviosa por hacer algo así.
Acompañada de un teléfono celular por si se presentaba cualquier inconveniente él saldría en su apoyo, ella como buena señora limpieza entró a la oficina de Juan Andrés, esta estaba cerrada desde que él no había ido más, junto a la puerta de su oficina estaba el escritorio de su secretaria, ella rauda y veloz abrió las gavetas de ese escritorio en particular y sin mirar mucho comenzó a meter en la bolsa negra de basura que llevaba consigo documentos de forma aleatoria, después de esto abrió la oficina de Juan Andrés y siguiendo el plan también comenzó a meter en la bolsa documentos en las gavetas del escritorio. Después se fue a la oficina de asuntos legales tal y como le decía el mapa que le había diseñado Juan Andrés, al entrar a esta oficina hizo la simulación que estaba limpiando ya que se aproximaba un guardia de seguridad, mientras fingía despolvar los escritorios comenzó a meter algunas carpetas, entre ellas unas que estaban identificadas como “El Caso Mercader”, mercader era el buque en el que habían encontrado los estupefacientes por los cuales fue involucrado en el caso de narcotráfico. Cuando Laura ya sentía que su trabajo había sido satisfactorio, encontró una de las oficinas con la puerta entre abierta, por lo que llevada por la curiosidad de que un domingo hubiera gente en dichas oficinas, se aseguró que su celular estuviera en modo silencio y activó la grabadora.
Mientras despolvaba los cuadros de un largo pasillo en el que se encontraba la oficina que extrañamente tenía gente un domingo por la mañana, pudo escuchar de forma inteligible que dos de los asesores de Juan Andrés decían que: “él sería inculpado por todo lo que tenía que ver con el caso mercader, mientras no tuviera forma de acceder a las pruebas, que demostraban que todo se hizo a sus espaldas usando como fachada su empresa aunque él no viera ni un solo centavo de las operaciones de narcotráfico, uno de ellos le preguntaba al otro si no se condolía de inculpar a un hombre inocente que muy seguramente pasaría largos años en la cárcel a lo que el otro respondió que si no le importaba a su suegro, a sus cuñados, a su esposa y hasta su propio padre ya que todos estaban al tanto de la operación y se hicieron diez veces más ricos a raíz de esos delitos, por qué tendría que importarle a él que ni siquiera vínculos con Juan Andrés” todo quedó claramente guardado en la grabadora del celular de Laura, ella siendo casi como un fantasma tomó lo más silenciosamente posible la bolsa negra y así mismo se retiró sin dejar rastro alguno.
Tomó la bolsa, salió por la puerta trasera la cual el mismo guardia le abrió y así ella puso salir sin generar sospecha alguna, el guardia se dio la vuelta y siguió con su rutina como si nada hubiera pasado. Él estaba a dos cuadras esperándola a bordo de un taxi que finalmente los condujo hasta la casa de ella.
Al llegar, pasaron toda la noche revisando documento por documento, para descubrir que la situación en la que estaba involucrado había sido producto de la complicidad de muchas personas, desde su secretaria que llevaba años trabajando con él, hasta sus abogados que facilitaron todos los medios legales para crear la fachada y la coartada perfecta para que el fuera directamente incriminado, todo esto con la venia de su familia política y su propio padre, su secretaria había sustraído documentos para falsificar su firma en documentos que él no había tenido jamás en sus manos y que autorizaban operaciones portuarias y negociaciones comerciales con buques que serían usados como fachada para el tráfico de estupefacientes que tenía una ruta fija hacia Europa, estaban usando su empresa, sus contactos y hasta sus vínculos familiares con “intachables” políticos para tener todo un teatro de operaciones del cual el sería el único culpable en caso de ser descubierto, tal y como sucedió.
Estaba estupefacto, dolido, sintió de un momento a otro que su corazón se partió en dos cuando supo que su padre estaba al conocimiento de todo y que aparte había servido como colaborador para concretar las operaciones, el peor sentimiento de decepción y dolor vino cuando escuchó la grabación de la conversación de sus dos más cercanos colaboradores despejaban cualquier duda de la situación que estaba viviendo. Organizó cada documento, de hecho, ella lo ayudó en la clasificación de cada uno de ellos de forma sistemática de acuerdo a la cronología de cada documento; Laura era una muy inteligente y astuta, mientras que ayudaba a Juan Andrés también iba organizando la información para su investigación con cada reacción de él ante cada nuevo descubrimiento, así ella seguía avanzando con lo que sería su tesis para obtener su título como licenciada en psicología.
Él tenía todas las pruebas en sus manos para demostrar su inocencia, pero no tenía a abogados de confianza para poderlas aportar ya que sabía que no podía confiar en más nadie que no fuera Laura. Ella pensando en esta situación buscó a unos abogados conocidos en la universidad para plantearles el caso a ver si se interesaban en asumirlo, para sorpresa de Laura si existían dos abogados que fueron contactados por referencia de una compañera de clases; ellos estaban recién graduados, se interesaron en estudiar el caso y después de evaluar las pruebas le informaron a Laura que el caso era complicado debido a las altas influencias que movía la familia de Juan Andrés y su familia política, así que debían tener una estrategia llena de agilidad y astucia para ganarles la batalla legal y mediática, porque era muy probable que ellos tuvieran controlado a los jueces en los tribunales y que de antemano la sentencia estuviera lista.
Miguel e Ignacio ahora los nuevos abogados de Juan Andrés, se aproximaron al tribunal que conocía la causa de Juan Andrés, valiéndose de cualquier excusa y de algunos argumentos confusos pudieron revisar efectivamente el expediente de la causa de Juan Andrés, el curso de la investigación y cuál era el argumento que estaba usando el fiscal para imputarle a Juan Andrés toda la responsabilidad de los hechos. Habiendo logrado esto con éxito y teniendo las pruebas en la mano ya tenían cierta ventaja sobre la contraparte, ya que los verdugos de Juan Andrés lo subestimaron y daban por hecho de que él no tendría los medios como probar su inocencia.
Por su parte Laura y Juan Andrés, planeaban como entrar en el terreno de Anna para contraatacar y para ello también necesitaban hacerse de todas las pruebas necesarias para mostrar que todo lo que Anna había declarado en los medios era mentira. Así que habiéndoles funcionado una primera vez, decidieron que Laura se infiltraría en el club a donde solía asistir Anna, buscaría la excusa perfecta para acercarse lo más posible, sin embargo, estando casi invisible dentro del club por ser la señora que limpia lo único que pudo grabar fue a Anna con su abogado mientras se besaban a plena luz del día, mientras tomaban a las orillas de la piscina, algo que demostraba que ella no era ninguna mujer honorable de sociedad como lo aparentaba ser, pero aun así no demostraba que todo lo que había dicho con respecto a Juan Andrés era una mentira.
Así que tuvieron que tomar medidas más arriesgadas para poder obtener lo que necesitaban. Ella tendría que entrar hasta el apartamento donde vivían Anna y Juan Andrés cuando eran casados, del cual Juan Andrés todavía tenía la llave, conociendo que su esposita no era tan inteligente como ella creía evidentemente no le cambió la cerradura, así que tenía acceso total al apartamento, vigilaron los pasos de Anna, esperaron a que saliera del apartamento y acordaron que se mantendrían en contacto por el celular, él vigilaría la puerta, mientras ella entraba y buscaba cualquier prueba que los pudiera ayudar.
Tal y como lo venía haciendo dijo que venía de parte de la administración del edificio, llegó con un carné falso y así la dejaron entrar, aprovecharon que Anna muy poco estaba en casa, así que Laura pudo hurgar con confianza, aunque las piernas le temblaran, sabía que estaba en propiedad privada y que si la descubrían iría fijo a la cárcel, como antes usó guantes para no dejar rastro de su presencia. Ya estando en el cuarto de Anna entre sus cosas descubrió que ella tenía un fetiche muy particular y era que le gustaba grabar su intimidad, ya que en su cuarto estaba un cajón denominado “videítos míos” lleno de pendrives que tenían etiquetadas las fechas, al parecer ahí hacía realidad sus fantasías porque en ese mismo cajón tenía una agenda-diario en donde planeaba desde sus próximos movimientos incluyendo hasta sus momentos más íntimos, evidentemente no debía sustraer todos los pendrives, pero si aquellos que tuvieran las fechas más recientes que le pudieran servir de apoyo para sus objetivos. Terminó por meter los pendrives en su bolso, llenó una bolsa negra con los desperdicios del baño para hacer el teatro y poder salir del edificio sin problemas; al salir el vigilante le revisó la bolsa negra al observar que eran desperdicios y papeles de baño puedes le dejó que continuara sin problema alguno.
Como lo venían haciendo Juan Andrés la esperó en la esquina, también disfrazado ya que sabía que si lo veían en la zona cualquiera podía avisarle a Anna de lo que podía estar haciendo, así que vestido de mecánico con gorra y peluca esperó a Laura, ambos respiraron de alivio cuando vieron que pudieron cumplir lo que se propusieron con el éxito esperado sin que ella no se hubiera visto perjudicada. Se fueron hasta la casa de Laura que se había convertido en una especie de teatro de operaciones en pro de la defensa de Juan Andrés, al llegar se dispusieron a ver el contenido de los pendrives en la maltrecha computadora de Laura que, aunque era viejita resultaba ser lo suficientemente funcional como para revisar que guardaba Anna en esos pendrives.
Lo que encontraron fue realmente sorprenderte, los dejó anonadados el nivel de depravación, Anna al parecer grababa las fiestas de su casa y en algunos otros lugares a los que asistía sin el consentimiento de las personas, en varios videos se podía ver que ella solía participar en orgías, como se drogaban en colectivo, en esos videos estaban grabadas las caras de personas reconocidas en el mundo de la política, los negocios, cantantes, actores y actrices; Juan Andrés tuvo que forzosamente ver vídeos en los que su esposa se acostaba con dos hombres al mismo tiempo, siendo uno de ellos Gonzalo su primo más cercano, a ese que solía llamar “hermano”. Pero el más interesante de los vídeos fue en el que después que se acostó con su abogado ellos confesaban como harían para quitarle a Juan Andrés la mayor cantidad de dinero posible a través de la difamación que le harían, y como de hecho lo habían ejecutado en ese medio de comunicación que se prestó como vehículos para los fines de Anna y su abogado.