La Ruleta del Amor (Parte Final)
• La decepción.
Pasaban los días y la vida continuaba, solía esconderse después de la cena para ir a llorar, Sor Evelyn trataba de consolarla, pero era inútil no podía evitarle el dolor y el sufrimiento que Diego le estaba ocasionando con su alejamiento y su rechazo, Sor Evelyn solía decirle que no diera todo por perdido quizás era algo pasajero producto del mismo accidente.
Se acercaban las vacaciones escolares, Milagros estaría más relajada en cuanto a sus obligaciones por lo que le dio por prender la televisión para ver que había de entretenimiento algo que nunca solía hacer, fue entonces que el destino le jugó una mala pasada, justo cuando ella estaba mirando un programa de chismes rosa de la farándula vio a Diego al lado de una super modelo, siendo fotografiados en una alfombra roja de un evento de premiación. Ella sintió ira, sintió celos incompresibles, fue como si le desgarraran el estómago, como si el corazón se le fuera a salir, pensó para sí misma ¡todo fue un juego! ¡todo fue una burla! Se imaginaba a Diego burlándose de ella con esa y otras mujeres de alta sociedad. Volvieron a ella todos sus miedos, inseguridades y sensación de insuficiencia, no podía parar de llorar desconsoladamente, no podía creer que su historia de amor terminara así de esa manera inexplicable y cruel.
Por su parte Diego, parecía estar completamente fuera de control, fuera de sí mismo, era como si su cuerpo estaba vivo pero su espíritu estaba fuera de él, no se hallaba entre la gente, volvió a ir a reuniones y fiestas, salía con mujeres, bebía, estaba irreconociblemente vacío. Después de aquella publicitada entrega de premios a la que asistió con aquella super modelo, hubo fiesta y desmadre, hasta que los dos se fueron a la habitación de un lujoso hotel para estar solos, y ahí estaba él, parado frente a una super modelo semi desnuda con la disposición de tener relaciones y fue justo en ese momento como si su espíritu volviera en sí mismo haciéndolo reaccionar. No pudo si quiera tener una erección, no la pudo tocar más, la llamó Milagros mientras la besaba, ella reaccionó al momento y le dio una cachetada indignada de que él estuviera pensando en otra mujer cuando la tenía a ella, que era tan espectacular.
Él se sintió en ese momento como el peor de todos los miserables, se dio cuenta que estaba en medio de una crisis existencial sin sentido, cómo era posible qué había apartado de su vida a la mujer que tanto le había costado conquistar, a la única a la que no conquistó ni por su apellido, ni por su dinero, sino por ser un hombre real, noble, con buenos sentimientos tal y como había demostrado ser cuando estaba junto a ella. Ella era la única mujer que verdaderamente lo había hecho sentir como si estuviera en el cielo, aunque no despegara sus pies de la tierra.
• La epifanía del verdadero amor.
En eso se fue de aquella habitación de ese lujoso hotel, dejando plantada a una de las super modelos más cotizadas del momento. Le habló a su amigo Manuel, para hablarle de todo lo que sentía, al oírlo Manuel le dijo que entendía su crisis existencial sobre si preguntarse a sí mismo si era merecedor el amor puro de Milagros, pero que andando de modelo en modelo no iba a solucionar su crisis, que en vez de buscarse fiestas y mujeres debió más bien buscar un terapeuta. Diego quedó asombrado de la madurez de los consejos de Manuel, no esperaba tal respuesta, pero asumió que era cierto, que había sido un completo estúpido al no pensar bien las cosas antes de alejar de su vida a la única mujer que lo había amado sinceramente.
Ahora él no sabía cómo iba a recuperarla, porque entendía que una mujer así no la iba a conocer en ni mil años más, ni volviendo nacer, solo que ya no sabía cómo llegar nuevamente a la vida de Milagros. Ella por su parte le pedía a Dios que le arrebatara ese dolor del pecho, sentía que su corazón se había partido en dos, se quedó dormida en su habitación mientras lloraba la traición de Diego. Al día siguiente Diego no dudó en ir a buscar a Milagros para pedirle perdón por su actitud, ya que había comprendido que no se trataba de quien había sido él en el pasado, sino que quien era él en el presente y todo el amor que sentía por ella ya que no era capaz de estar con otra mujer. Al verlo Milagros lo ignoró por completo, sin inmutarse por su presencia tal y como si fuera el primer día en el que él era todo un desconocido, pero él no se daría por vencido al primer intento y presentía que no sería fácil volver a la vida de Milagros.
Él intentó hablarle cuando ella terminó sus clases, pero ella no lo dejó soltar ni media palabra cuando estalló en llanto diciéndole que era un mentiroso de lo más cruel, ya que supo lo de su romance con la modelo de la televisión. Diego estaba impresionado de que ella se hubiera enterado, quiso explicarle todo, pero ella no lo dejó hablar y se marchó dejándolo en el sitio. Ella realmente estaba molesta, dolida, no solo porque él hubiera decidido de un momento a otro sacarla de su vida, sino también engañarla con otra mujer. Él siguió intentando hablar con ella y explicarle todas las cosas como fueron, pero los ojos de ella reflejaban mucha rabia y tristeza. Al tercer día ella estaba saliendo de la escuela acompañada de un joven compañero que necesitaba concretar con ella cosas de la universidad, algo que parecía ser una escena muy normal entre universitarios; pero cuando Diego vio a ese chico cerca de Milagros sintió el terror de la competencia, sintió celos, nunca se hubiera imaginado que alguien más podía acercarse a ella que era como una flor intocable. Sintió como si el fuego de los celos se apoderara de él, jamás había sentido celos por una mujer, pero con Milagros era diferente ella no era cualquier mujer; era la mujer que todavía llevaba en su dedo el anillo que apenas dos meses atrás él mismo le había dado como muestra de su amor. Ella a pesar de todo el dolor que podía sentir por su engaño, no había sido capaz de quitarse el anillo de compromiso, porque su corazón seguía amando profundamente a Diego a pesar de haberlo visto junto a una super modelo.
Él se quedó esperando a que aquel chico se fuera y siguió detrás de ella, pidiéndole que hablaran, ella al verlo sentía las ganas de abrazarlo y volverlo a besar, para sentir todo el amor que le hacían sentir sus besos, pero no podía decir nada solo romper en llanto, él se paró en frente de ella le impidió que continuara caminando. Se arrodilló en medio de la calle suplicándole que lo perdonara que no podía continuar su vida sin ella.
Ella aún enojada le dijo que - “si podía continuar con su vida que de hecho ya lo había hecho junto a esa super modelo”-. Él le dijo que -“eso había sido un momento de confusión absurda en su vida, que jamás volvería a pasar porque él ya había entendido que no se trataba de su pasado ni de quien había sido, sino de quien era ahora cuando la había conocido a ella, ya que desde que ella llegó a su vida todo en él había cambiado por completo”-.
Pero Milagros todavía sumergida en el llanto y el dolor del desengaño, decidió dejarlo ahí en medio de la calle arrodillado. Ella estaba decidida a alejarse de él, Sor Evelyn trató de intervenir para hacerla entrar un poco en razón y que no actuara precipitadamente impulsada por la ira y los celos, ya que todos podemos entrar en un período de confusión y eso no tenía que significar que no había amor, pero era como si ella estuviera fuera de sí misma, no podía con la sola idea de que Diego hubiera estado con aquella modelo, no podía si quiera controlar el llanto que toda esa situación absurda le producía, era como si en su mente no existiera ningún sentido para que las cosas hubieran sido como fueron, sobre todo después que se hubieran demostrado tanto amor hacía unos cuantos días atrás.
• Un momento para el Perdón.
Milagros cegada por su dolor decidió irse como voluntaria a un campamento rural para atender a niños especiales a las afueras de la ciudad, Sor Evelyn no estaba muy complacida con la situación, pero si eso era lo que a ella le iba a ayudar a encontrar paz, igualmente la apoyaría. El convento era un centro de acopio para los donativos que se llevarían a las comunidades rurales y Milagros junto con otras hermanas saldrían a la mañana siguiente como voluntarias para apoyar en las tareas. Al amanecer el transporte arrancó, pero pareciera que el corazón de Diego hubiera presentido la partida de Milagros, porque inusualmente fue a verla muy temprano en la mañana, al llegar a la congregación Sor Evelyn le dijo que justamente acababan de irse camino a las comunidades rurales a las afuera de la ciudad, ella actuó como su cómplice y le dio la dirección de en donde estarían ya que sentía en su corazón que Diego era el hombre de la vida de Milagros y que a pesar de todo ese era un buen muchacho.
Diego decidido a recuperar a Milagros siguió la dirección que le había indicado Sor Evelyn, manejando como un desaforado hasta avistar el auto en donde viajaban Milagros y las hermanas, él aceleró el auto hasta pararse frente de él obligándolo a detener la marcha, Diego ya estaba desesperado comportándose como un demente, todos en el auto se bajaron asustados incluyendo a Milagros porque pensó que se ocasionaría un accidente sin sentido. Y ahí estaba él con el auto atravesado en medio de la calle impidiendo el paso, llorando como un niño descontroladamente suplicando el perdón de su amada Milagros, la miró fijamente a los ojos en medio de su llanto descontrolado y le dijo que lo perdonara y si ella lo había dejado de amar que se lo dijera para marcharse de una vez y para siempre, porque a pesar de sus equivocaciones y estupideces él nunca dejó de amarla.
Ella no pudo contenerse al tenerlo tan cerca, con la cara mojada de todas sus lágrimas y se le abalanzó encima abrazándolo como si no quisiera soltarlo nunca más, en eso se besaron en medio de todo el caos del tráfico, mientras algunos le aplaudían otros le rajaban la madre para que moviera el auto, el retraso que ocasionó en la vía fue monumental. Luego de eso llevaron todas las provisiones a las comunidades rurales responsablemente según lo planeado, Diego ayudó en todas las tareas, pero inmediatamente después de terminar con esa tarea le pidió a Milagros que se fueran en su auto. Ella queriendo hablar con él a solas, se despidió de las hermanas quienes regresarían de la misma manera como llegaron.
Diego y Milagros regresaron nuevamente a la ciudad, durante el camino hubo silencio sepulcral con el miedo latente de un nuevo accidente, finalmente llegaron a la casa de Diego, en donde él se esmeró por hacerle a Milagros una velada muy romántica a solas, para que no hubiera dudas del perdón que él le quería pedir a ella. Prendió velas aromáticas, pidió una deliciosa comida a domicilio que disfrutaron mientras se veían a los ojos como si se estuvieran viendo por primera vez, estando a la luz de las velas él volvió a arrodillarse para pedirle que jamás se apartara de su vida ya que él había sido un completo estúpido, pero que nunca quiso lastimarla, ya que todo ese tiempo que estuvo sin ella se había dado cuenta que era el amor de su vida. Milagros conmovida hasta el llanto, también se arrodilló para decirle que lo amaba como jamás había amado a nadie, pero que sentía mucho miedo que él pudiera engañarla o dejarla nuevamente, cómo podía sentirse segura y que algo así no volvería a suceder jamás, él le pidió que no existieran peros entre ambos, porque todo ese tiempo en que habían estado alejados, supo que no quería estar ni un día más sin ella.
Milagros le hizo saber a Diego que su ausencia había sido sumamente dolorosa en su corazón, él la abrazó para decirle que estarían más unidos que nunca y que jamás se volverían a separar y menos por una crisis existencial.
• El espacio de la pasión.
Esas palabras fueron suficiente para que esa escena se viera sellada un beso de profundo e intenso amor, beso tras beso, las suaves y delicadas caricias no pudieron contenerse, caricia tras caricias, sus cuerpos calientes se fueron quedando desnudos por primera vez, él amorosamente le besó cada centímetro de su cuerpo, ella temblando por ser la primera vez que experimentaba algo así, no dejaba de abrazarlo, en medio de todo ese momento tan romántico y único ella le susurró al oído que nunca más la dejara, aquellas palabras, en aquel tono que se confundía entre amor y una súplica gimiente, le hizo comprender a él que no quería estar nunca más con otra mujer que no fuera su Milagros, ya que ella era única y tan suya como la estaba sintiendo en ese momento.
Hicieron el amor de la forma más dulce y romántica que pudieron haberlo hecho, ella después del hecho temblorosa y avergonzada lo abrazaba sin saber qué decirle, él la besaba prometiéndole estar siempre a su lado. Diego decidido a no apartarse de Milagros, llamó a su padre para que aprovechándose de sus amigos y conocidos le pudieran organizar la boda por lo civil lo más pronto posible, su padre aliviado de que su hijo finalmente centrara sus pensamientos le habló a un viejo amigo que era el jefe civil para que el matrimonio estuviera listo para la semana siguiente.
Milagros, aunque amaba a Diego, sentía de alguna manera de que había fallado a todo lo que le enseñaron en el convento, todas las enseñanzas de que la pureza debía prevalecer antes del matrimonio, él le prometió que harían las cosas lo mejor y más rápido posible para que no volvieran a separar. A la mañana siguiente, ella se presentó en el convento, Sor Evelyn la estaba esperando pacientemente, aunque con el ceño muy fruncido porque suponía lo que pudo haber pasado entre ella y Diego, hablaron muy seriamente, Diego le explicó que ya se había disipado cualquier duda y que su padre había arreglado la boda por lo civil para la semana siguiente, Sor Evelyn aunque estaba un poco enojada, esta vez elevó una plegaria para que nada, ni nadie impidiera la unión de ellos dos.
Durante esos días previos a la boda Diego le pidió a su mamá que por favor le escogiera un hermoso vestido para la ocasión a Milagros. Así como él se lo pidió a su mamá así lo cumplió, fueron y escogieron un hermoso vestido para la boda por civil, escogieron otro para la iglesia, el momento se prestó para que la mamá de Diego se acercara más a Milagros quien era un poco más tímida con su futura suegra, aunque ella estaba contrariada por la rapidez de la boda ya que hubiera querido algo más planificado y quizás hasta ostentoso, una ceremonia en la que pudiera invitar a sus muy importantes amistades, pero ellos no querían nada muy elaborado, que solo estuviera la familia y nadie más.
• El día más esperado llegó.
Pasada una semana, la fecha del matrimonio civil llegó, tal y como lo planearon, a pesar de ser todo tan rápido, estuvieron los familiares más allegados de Diego y todas las hermanas de la congregación que eran la única familia que Milagros tenía, la reunión estuvo cálida, en un ambiente muy agradable. Finalmente, el jefe civil los casó en medio de la lectura de sus deberes y obligaciones como cónyuges, se dijeron sus votos y promesas de amor, hasta que firmaron el acta quedando legalmente casados.
La emoción los embargaba en lo más profundo de todo su ser, ellos sentían que sus cuerpos vibraban al unísono. Los padres de Diegos estaban felices de que por fin él sentara cabeza, Sor Evelyn y las hermanas de la congregación no podían dejar de estar conmovidas porque vieron nacer y crecer a Milagros, no se imaginaban que ese momento llegara tan pronto para la hija de todas las hermanas de la congregación, pero la emoción no se detendría solo ahí ella no se casaría solo por civil después de haber pasado toda su vida recluida en una congregación religiosa, con una educación sumamente conservadora, así que pasados unos tres días el párroco de la congregación los casó en una pequeña ceremonia eclesiástica, donde elevó sus más sinceras plegarias para que el amor de ellos dos nada, ni nadie pudiera separarlos. Después de la pequeña celebración eclesiástica, ellos se fueron de luna de miel; una luna de miel que les duró quince días en una isla paradisiaca, ella estaba maravillada de disfrutar y conocer lo que ella jamás hubiera imaginado, ni en sus mejores sueños.
Ellos estaban envueltos en una nube de amor, en su mundo solo estaban ellos y su amor. Al regresar acondicionaron el apartamento de soltero de Diego para vivir en pareja y convertirlo en su hogar, él continuó con sus obligaciones en la empresa de su padre, ella siguió estudiando en la universidad hasta que finalmente se graduó como docente, ambos se adaptaron a la nueva vida de pareja y todos los retos que ello representa, paciencia, amor, lealtad, tolerancia, atención, protección, valores que con el interés de ambos cultivaban en el día a día.
• Una nueva vida.
Ella se dedica a dar clases en escuela con niños de bajos recursos a quienes trata con mucho cariño, él se prepara para asumir las riendas de las responsabilidades de la empresa familiar. Después de dos años de vida de casados llegaron los hijos, tuvieron dos niños, que son los consentidos de los padres de Diego y de la hermana Sor Evelyn quien se sentía desbordada de la dicha de ver a los hijitos de Milagros quienes siempre la iban a visitar todos los domingo ¡sin falta!… Actualmente ellos viven sus vidas como unos eternos novios enamorados, él ha cumplido su palabra de no mirar a otra mujer que no fuera ella y no porque no tuviera oportunidades de hacerlo ya que a un hombre rico y exitoso como él siempre le han sobrado mujeres que quieran arrojarse a sus brazos, sino porque no necesitaba tener en su vida a nadie más que no fuera Milagros, él se sentía pleno junto a ella. Por su parte ella no ve su vida sin él.
Y así se detuvo esta ruleta del amor en la vida de Milagros y Diego, quienes envejecieron, vieron crecer a su familia y estuvieron uno al lado del otro hasta su último suspiro. Ellos a pesar de todas sus diferencias pudieron lograr consolidar su amor, enseñándonos que el pasado y los orígenes no definen el futuro de las personas, nos podíamos haber imaginado que una mujer tan desprotegida como Milagros hubiera tenido un destino cruel y despiadado como el que tuvo su madre o su abuela, pero a ella el camino le tenía preparado un mejor desenlace, mientras que de un hombre como Diego se hubiera esperado que viera a una mujer como Milagros como una más de su larga colección de mujeres, sin embargo, la vida les demostró que un sentimiento tan sublime como el amor cuando es real, es capaz de derribar cualquier barrera como las clases sociales, el pasado así como cualquier otra barrera que la sociedad le imponga al amor, ya que entre la sociedad y el amor, en la mayoría de los casos triunfará el amor.