La Quiebra y el Amor (Parte Final).

• Comienza la más difícil batalla.

Miguel e Ignacio los abogados prácticamente ad honorem que decidieron asumir el caso de Juan Andrés le notificaron que la fiscalía tenía planeada la trampa de no notificarle la próxima fecha de presentación por ante el tribunal, para que su no comparecencia se considerara una confesión expresa de la responsabilidad en los hechos; pero como la fiscalía cómplice no contaba con ellos como abogados encubiertos que tenían un par de compañeros de clases conocidos en el tribunal que conocía la causa, se quedaron con las ganas de que Juan Andrés no supiera cuando tenía que comparecer.

El día y la hora programada de la audiencia Juan Andrés compareció con la cara bien en alto y acompañado de sus nobeles abogados que estaban sedientos de hacer prevalecer los ideales de justicia contemplados en la ley, y de reconocimiento nacional, obviamente su comparecencia generó risas burlonas ante los ya muy expertos y carísimos abogados que había pagado su suegro para exculpar a sus hijos y hacer recaer toda la responsabilidad de lo sucedido a Juan Andrés, pero como siempre es muy mal negocio subestimar al contrario, estos abogados de vasta experiencia no sabían en lo absoluto lo que su contraparte se traía entre manos.

Comenzó la audiencia de presentación de pruebas, en las que la fiscalía y la parte acusadora se presentó con pruebas en donde se evidenciaba la firma de Juan Andrés autorizando los embarques y demás operaciones portuarias destinadas a servir de ayuda idónea para facilitar el narcotráfico de casi una tonelada de cocaína, esperando que Juan Andrés no tuviera como debatir dichas pruebas… Los abogados presentaron el modelo de falsificación de firma que fue sustraído de la secretaria de Juan Andrés, presentaron los movimientos migratorios en los cuales se podía evidenciar que él no se encontraba presente en el país durante las operaciones de embarque y que durante ese proceso quien fungía como encargado de todas las operaciones de la empresa durante ese período era el licenciado Marco Antonio Leroux razón por la cual no necesariamente podía estar al corriente de las operaciones reales en tiempo real, presentaron la vinculación directa de los hermanos de Anna De La Peña a los ciudadanos Víctor De La Peña y Agustín De La Peña como responsables directos de todos los procesos llevados a cabo durante las operaciones además de vincular directamente estas operaciones con el partido político MÁSVIDA, partido que presidía directamente el ciudadano Andrés Aristizábal padre de Juan Andrés quien estaba al tanto de todas las operaciones y recibió beneficios monetarios directos para el financiamiento de campañas políticas y obras de “caridad”, mostraron ante el público atónito asistente a la audiencia los balances financieros en los que se evidenciaba que la empresa no fue receptora directa de ganancia alguna por esas operaciones de las cuales le hacen responsable, por el contrario la empresa estaba con un notable hecho financiero que la mantenían zozobrando y que su presidente Juan Andrés Aristizábal no tenía los medios propios para lograr un rescate efectivo, entonces ¿Cómo era posible que una empresa que se dedicaba directamente al tráfico de estupefacientes pudiera estar en tan pésimas condiciones financieras? Pero no solo eso para terminar de completar el conjunto de pruebas mostraron ante su audiencia y el público asistente la grabación con las voces inteligibles del ciudadano Marco Antonio Leroux director encargado de la empresa en ausencia del ciudadano Juan Andrés, durante una conversación libre y sin cohesión con el ciudadano Agustín Salvatierra asesor directo y de confianza de Juan Andrés, en el que ambos expresaban su indiferencia ante las acusaciones que se le hacía a Juan Andrés y que este purgaría la culpa de los delitos cometidos por otras personas.

La fiscalía y los abogados acusadores estaban remordiéndose de la ira, se les había borrado de su cara la sonrisa burlona con la que habían entrado creyéndose vencedores. Al oír las pruebas evacuadas por la defensa de Juan Andrés, el juez ordenó reasignar nuevos fiscales para la investigación expedita de un presunto esquema de blanqueo de capital para el financiamiento de campañas políticas, además de un concurso ideal para delinquir en el delito de narcotráfico. Los puntos en el tablero habían cambiado, Juan Andrés se había anotado una gran victoria acompañado de sus abogados quienes estaban rebosantes de felicidad por haber expuesto con tanta destreza las pruebas que demostraban la inocencia de Juan Andrés.

Al finalizar aquella épica jornada, Juan Andrés volvió a casa con Laura quien lo esperaba con una cena especial preparada con mucho afecto y un frio refresco de cola para celebrar, obvio era para lo único que le alcanzaba para brindar, ella lo recibió con los brazos abiertos y lo abrazó con tanto amor que él sintió como si le abrazaran el corazón, él sentía su corazón vivo, rebosante de esperanzas nuevas de una vida mejor, ni el caviar más caro, ni la champagne más fina le había sabido tan bien como ese humilde refresco de cola y aquella cena tan especial en la que se le podía sentir el amor en cada bocado.

Pero la batalla no quedó ahí, Juan Andrés sabía que eran muchos los asuntos que debía atender, así que en días sucesivos se presentó al tribunal civil para atender su divorcio con Anna, había llegado fortalecido frente a una Anna que ya no se veía tan altiva y soberbia, ella se acercó con un tono coqueto, seductor y con intenciones de querer dialogar para llegar a un acuerdo, pero se encontró con un Juan Andrés completamente distinto, maduro y endurecido que no permitió si quiera que ella se acercara a un metro, le dijo que todo lo que se tenían que decir se lo dirían frente al juez. Al comenzar la audiencia el abogado de Anna se veía bastante descolocado ya que había llegado el momento y toda su estrategia y argumentos se habían visto lanzados por la borda cuando se demostró con pruebas la desvinculación de Juan Andrés de todo aquello cuanto se le acusaba y que sin esos alegatos estaba desarmado para lograr sus objetivos, mientras que la defensa de Juan Andrés estaba fortalecida, después del desempeño que Miguel e Ignacio habían tenido en la audiencia penal, la audiencia civil sería como un ligero paseo.

Después de la exposición de argumentos del Abogado de Anna carentes de sustento y elementos probatorios, llegó este dúo dinámico de abogados que hicieron entrega al juez de todos los medios probatorios alegados durante el proceso penal, además de todo el material audio visual que fue encontrado en el domicilio de ambos, ante estas pruebas el abogado de Anna quiso objetar el material audiovisual, pero no fue aceptada la objeción ya que los abogados de Juan Andrés objetaron rápidamente que el material audiovisual fue encontrado en el domicilio que ambos compartían en condición de esposos por lo que no había lugar a objetar la procedencia de dicho material.

Las pruebas audiovisuales fueron evaluadas, resultando ser contundentes, sin dejar lugar a dudas de que Anna había incurrido en la traición al vínculo matrimonial, actos inmorales y confabulación para el prejuicio moral y económico de Juan Andrés, por lo que siendo este un proceso más acortado el juez sentenció el divorcio definitivo de Juan Andrés y Anna, obligando a Anna a resarcir el daño y perjuicio que con sus declaraciones públicas había generado a Juan Andrés, le impuso una multa y la separación de bienes se hizo en un porcentaje 70% contra 30% a favor de Juan Andrés en procura de una reparación de los daños ocasionados. Anna estaba totalmente desconfigurada no conocía el fracaso, ni mucho menos sabía lidiar con la frustración, hizo un escándalo de niña berrinchuda descontrolada en la sala de juicio en presencia del juez, comenzó a gritar toda clase de improperios, a lanzarle papeles, carpetas todo a su paso, hasta la silla intentó lanzársela al juez mientras lo insultaba vehementemente, su abogado intentó calmarla, pero solo logró que Anna le diera un puñetazo en el ojo derecho y le arañara la cara, por lo que el juez ordenó de inmediato la aprensión de Anna por al menos 72 horas por desacato a la autoridad, falta de respeto a la autoridad judicial y alteración del orden dentro de unas instalaciones judiciales, siendo que además no tenía derecho a fianza y debía pagar una multa por 3000 dólares.

Juan Andrés y sus abogados fueron testigos de este momento bochornoso que cerraba con broche de oro su triunfo frente a la jurisdicción civil, pero esto aún no había terminado, Miguel quien era astuto raudo y veloz grabó todo el episodio de histeria y descontrol de Anna, siendo este video el que presentó aun medio mucho más serio que al había acudido Anna, solicitando el derecho a réplica de Juan Andrés para defenderse públicamente de toda la trama de actos delincuenciales en la que lo habían vinculado. Juan Andrés habló sin reservas defendiéndose con pruebas, alegando que todo de lo que fue acusado no fue más que una truculenta confabulación para ser utilizado como la fachada más visible de un conjunto de delitos cometidos por unos delincuentes despiadados entre los que se encontraba su papá quien se había pasar por un político intachable y no era más que un corrupto más del montón que habían coadyuvado con sus acciones delincuenciales a perjudicar al país.

Las noticias suelen a veces ser más rápidas que la electricidad; el padre de Juan Andrés al leer la publicación de la noticia agarró un ataque de ira tan grande que se le descontroló su presión arterial y sufrió un infarto al miocardio, teniendo que ser hospitalizado de urgencia para monitorear su salud. La madre Juan Andrés lo llamó para que se acercara al hospital e hiciera las paces con su padre antes de que fuera demasiado tarde, al llegar al hospital se encontró con Marco Antonio Leroux quien al verlo se le abalanzó encima dándole un puñetazo en el ojo; Juan Andrés no comprendía que hacia este sujeto en el hospital con su familia, ni entendía su vinculación con su padre, hasta que él le gritó que por su maldita culpa su padre moriría, ¡¿Qué?! Su padre ósea que este sujeto era quién, su medio hermano, en entre el forcejeo llegó la mamá de Juan Andrés interviniendo para parar la pelea.

Ella le dijo que Marco Antonio estaba alterado de esa manera porque él era el hijo bastardo de su padre, Juan Andrés no daba crédito a lo que oía de parte de su propia madre ósea que ella no solo estaba consciente del engaño desde hacía años de su padre si no que había aceptado al hijo producto del engaño, tanto como para haber permitido que este entrara a trabajar a su empresa y se ganara su confianza a tal grado de convertirse en su mano derecha, no solo eso sino que estaban de acuerdo su “hermano” y su padre para pagar la culpa de los actos delincuenciales de ambos, era como si su capacidad de enterarse de secretos escabrosos de su familia fuera infinita, como si no conociera a ninguno y desde que nació estuviera viviendo una mentira. Su padre con un aliento un poco más recuperado, le llama para que entre a la habitación del hotel, al verlo le pidió encarecidamente que le retirara cualquier vinculación de los hechos que lo estaban acusando ya que le había llegado la notificación de la fiscalía para comparecer y dar declaraciones sobre su vinculación por los delitos de tráfico de influencias, corrupción y narcotráfico algo que destrozaría por completo la dinastía familiar, pero Juan Andrés era otro, había renacido en un nuevo ser, le dijo a su padre con frio desdén que le dejaba su perdón no porque se lo mereciera sino porque no iba a cargar con el peso del resentimiento y el odio, con respecto a la investigación penal y los cargos que le estaban imputando pues él sabía muy bien cómo defenderse así que no necesitaba su intervención para nada, por lo que a partir de ahora así como había sido desheredado y desterrado por su familia, así también él se consideraba huérfano de padre y madre, cosa que a él no le importaría en lo absoluto ya que al parecer hijos era lo que tenía de sobra. Después de aquellas duras y contundentes palabras Juan Andrés se marchó del hospital, sin mirar atrás, deslastrándose de toda una historia familiar escabrosa, traicionera y descorazonada.

Juan Andrés se sentía muy acongojado, aunque había tenido importantes victorias que le acercaban hacia la liberación absoluta de todos sus bienes y estar libre de toda sospecha de cualquier delito; lo que lo reconfortaba era que Laura estaba ahí en su camino, a su lado, apoyándolo, rescatándole en todo momento su corazón mal herido; él analizó que si no hubiese conocido a Laura no hubiese sabido qué hacer y quizás hubiera considerado el suicidio como la salida a todos sus problemas. Laura por su parte ya estaba más cerca de su meta de terminar todos los exámenes y entregar la investigación sobre su caso para poder tener todos los méritos para recibirse como psicóloga después de tanto tiempo de esfuerzo y sacrificio, pues ya solo le faltaban unos poco exámenes para concluir con su carga académica y dar por finalizada la carrera universitaria.

Ellos estaban contando con el apoyo uno del otro, ya habían transcurrido varios meses desde que se habían conocido, era más que obvio que se querían, que se habían compenetrado, habían construido en muy poco tiempo un lazo de apoyo y solidaridad como no lo habían hecho con ninguna otra persona. Algo que se vio a prueba una noche cuando después de toda esta vorágine de situaciones estresantes que habían atravesado en días recientes, estaban juntos cenando, hablando de trivialidades de la cotidianidad cuando la abuela de Laura empeoró su estado de salud, hasta el punto en el que Laura desesperada queriendo llevarla al hospital, la abuela le dijo que ya no se tomara más molestias porque ya había llegado su hora, en su cama con los huesos adoloridos e inflamados, con el habla entre cortada le pidió a Juan Andrés que le cuidara a una mujer que más que una mujer era todo un tesoro, mientras que a Laura le dio las gracias por todo lo que hizo por ella, con un beso en la frente y un te amo dio lo que fue su último suspiro.

La abuela de Laura había muerto, ¡Qué momento! ¡Cuánto dolor! Ella estaba llorando desconsoladamente al lado del cadáver aún caliente de su abuela, en este instante sintió la mano de Juan Andrés sobre su hombre quien se le acercó al oído para decirle ¡estoy contigo! Ella sentía que su mundo se venía abajo, estaba emocionalmente devastada. Él la acompañó en todos los trámites y todo el proceso hasta que después de dos largos día cremaron el cuerpo de su abuela, ella en un simbolismo de amor a la libertad fue hasta la montaña de la ciudad y liberó con todo su amor y todo su dolor las cenizas de quien fuera en vida su única familia, fue un momento bastante dramático porque no podía dejar de pensar lo sola que estaba, había perdido su única familia en la vida; pero en medio de su dolor Juan Andrés estuvo con ella y cuando más la vio decaer la abrazó para hacerle sentir toda su empatía, todo su amor, todo el sentimiento que inevitablemente ya lo hacía sentir atado a ella.

Después de esos momentos tan difíciles, ellos trataron de seguir conllevando la convivencia como lo habían venido haciendo, pese a que le era difícil controlar su llanto y fue así durante varias semanas; semanas en los que se hicieron compañía, él hacía lo posible para animarla, hasta le hacía tamales para sacarle una sonrisa, no fue fácil el trance del duelo, pero paso a paso lo iban sobrellevando. Ella pese a todo su dolor finalmente presentó el último examen de la carrera, sus compañeros la invitaron a celebrar ese momento tan especial, ya que ella sería una de las estudiantes excepcionales que se graduaría con honores en esa promoción, sin embargo, ella prefirió irse a su casa después de todo Juan Andrés la estaría esperando, lo que ella no se imaginaba que al llegar él le tendría preparado un cálido recibimiento con una pancarta que decía “felicidades psicóloga” con tamales y un refresco de cola muy frio para celebrar, ella no podía evitar sentir calentito el corazón después de tan grato detalle, al entrar a su casa y ver todo tan bellamente decorado lo abrazó tan fuerte, ya teniéndolo tan cerca fue inevitable que ella lo besara apasionadamente tomándolo por sorpresa. Él se quedó sin palabras, estaba realmente conmocionado era como si le hubieran dado un beso por primera vez en su vida, sintió como si su corazón se fuera a detener.

Después del beso él la miró fijamente a los ojos y le pregunto: ¿Sientes por mí lo mismo que yo por ti? A lo que ella respondió que: Si él sentía amor sincero por ella, entonces sí, si sentían lo mismo, porque ella también sentía amor sincero por el hombre que él era, aunque estuviera quebrado y sin un peso, porque ella podía ver en él un hombre noble y bueno del que estaba realmente enamorada. Él sintió ese momento como mejor que perfecto, ambos ya se habían descubierto como dos enamorados que no tenían barreras para amarse, y que se habían enamorado sinceramente en las circunstancias más difíciles de la vida de cada uno. Cenaron, conversaron de trivialidades, recordaron historias de la abuela, rieron, se abrazaron, ella estaba muy cerca de su pecho, él sintiéndola tan cerca le pidió que escuchara los latidos de su corazón, que eran solo para ella. Ella al escuchar sus palabras lo besó nuevamente, los besos conllevó a las caricias y las caricias los llevó a descubrirse como dos personas muy enamorados que necesitaban demostrarse todo su amor.

En cada caricia se fueron quedando sin ropa, se fueron besando hasta sentir el calor sofocante de sus cuerpos, que se iban acercando cada vez más y más, hasta que se fundieron en uno solo, mientras sentían una pasión desenfrenada y el más sincero sentimiento de amor que ambos hubieran podido experimentar en sus vidas. Hicieron el amor hasta que sus cuerpos quedaron sedientos y agotados, abrazados el uno junto al otro, sentían más que placer, sentían un éxtasis total. Él le prometió no estar con otra mujeres que no fuera ella porque había descubierto el placer absoluto al estar solo con ella. Laura por su parte le pidió que no la dejara sola nunca, que ella no quería imaginar su vida sin él y que tampoco quería estar al lado de otro hombre que no fuera él, los besos continuaron, la pasión parecía inagotable y el amor se sentía en el aire.

• La batalla definitiva

Pasados varios días de completo idilio entre Laura y Juan Andrés, tuvieron que bajarse de su nube y afrontar que aún quedaba una última audiencia en la que el juez penal le daría una sentencia definitiva posterior a la evaluación de las pruebas aportadas por las partes. Ese día Juan Andrés le pidió a Laura que por favor no lo dejara solo que las piernas le temblaban y se sentía mareado, ella se acomodó lo más bonita que pudo y partieron juntos hasta el tribunal donde los esperaban los buenos de Miguel e Ignacio que estaban sumamente emocionados porque de este caso dependía su catapulta hacia el reconocimiento público. Lo que no se esperaban Juan Andrés y Laura es que en la entrada del tribunal estaba Gonzalo esperándolo para darle dizque apoyo “moral” a su lucha, pero al verlo tomado de la mano con Laura a quien reconoció de inmediato, se le acercó al oído a Juan Andrés para decirle en tono muy burlón lo bajo que había caído por encontrarse una “puta de poca monta” como nueva compañera, más aun si esa mujerzuela no le llegaba por los talones a Anna.

Con lo que no contaba un desgraciado como Gonzalo es que él no había terminado de decir la última palabra de su nefasta frase cuando Juan Andrés le lanzó un puñetazo tan iracundo que le dejó sangrando la nariz, en realidad Juan Andrés quería pegarle más duro, pero ni Laura, ni sus abogados se lo permitieron, ninguno de ellos iba a dejar que un incidente previo pudiera entorpecer el desarrollo de la audiencia final. Gonzalo enardecido le dijo que esto no se quedaría así, que él y su puta se lo iban a pagar, marchándose rápidamente del tribunal. Bien después de ese nefasto incidente previo la audiencia comenzó…

El juez ingresó al recinto con toda solemnidad del momento, tomó la palabra apegándose al protocolo de estos casos y afirmó que: Posterior a la evaluación de las pruebas aportadas por ambas partes, apegándose a todos las formalidades de ley declaró al ciudadano Juan Andrés Aristizábal como: “Inocente de todos los cargos que se le imputan, así mismo libre de toda investigación penal, y se ordenó la liberación inmediata de todos los bienes pertenecientes a Juan Andrés los cuales habían estado congelados durante todo el proceso de investigación penal”. Era como si el alma le hubiera vuelto al cuerpo, finalmente era libre en toda la extensión de la palabra, podía recuperar lo que un día fue, abrazó fuertemente a Laura y les agradeció a sus abogados que dieron su mejor pelea por él a quien apenas conocían. En el mismo juicio se redireccionó toda la investigación a hacia la familia de Anna y hacia su propio padre.

Con la liberación de sus bienes Juan Andrés pudo poner en orden su vida, pagó la tarifa correspondiente a sus abogados, que más que abogados se convirtieron en sus asesores legales, lo irónico es que con ellos que eran unos extraños podía sentir más confianza que con la gente con la que había compartido durante tantos años; al igual que con Laura, llevaba meses conociéndola y con ella sentía seguridad y confianza, con ella se sentía en un hogar, seguridad, amor, calidez, era lo más parecido a la felicidad que podía sentir.

Él vendió el apartamento que tenía con Anna, comenzó a poner en orden su empresa, limpió su nómina de personas que se habían prestado para las fechorías de las que fue acusado, quería terminar de poner orden en su vida, para pedirle a Laura que fuera su esposa, pero no había hecho nada al respecto hasta que ella finalmente terminara todos sus asuntos con las universidad. Llegó el día de la esperada graduación de Laura, fue un momento muy emotivo en su vida, porque le tocó dar el discurso de clausura del evento, agradeció a su abuela, a sus compañeros, a sus profesores, a la institución que le abrió las puertas, él estaba ahí acompañándola, hinchado de orgullo al ver a esa mujer tan maravillosa cumplir sus sueños y de poder acompañarla en ese momento tan especial; luego del emotivo discurso de Laura el auditorio casi se vino abajo de tantos aplausos de pie que recibió.

Ese día tan especial él la llevó a comer a un lujoso restaurante, la trató como a una reina, le hizo saber lo orgulloso que estaba de ella por culminar esa etapa de su vida a su vez lo muy feliz que se sentía por estar a su lado compartiendo ese momento, después de cenar una comida especial y de un par de copitas de vino, se rieron muchísimo porque él le dijo que prefería celebrar con tamales y refresco de cola, entre risas y miradas de amor, él aprovechó el momento para pedirle matrimonio con un hermoso anillo que había escogido especialmente para ella. Laura no lo podía creer, estaba desconcertada no se esperaba que eso sucediera, su principal miedo después de que él recuperara sus bienes era que se alejara de ella, pero eso no estaba en sus planes, sino por el contrario él no quería estar lejos de ella, quería casarse y formar la familia que nunca tuvo, sentía que necesitaba hacer borrón y cuenta nueva en su vida, evidentemente ella no pudo negarse a tan hermosa petición, ambos estaban rebosantes de alegría.

Un par de horas después la alegría se les iría al vivir un momento sumamente desagradable, cuando a Laura le llegó una citación por agresión de parte de Gonzalo quien la acusó de haberlo agredido para robarlo, por lo que después de un momento tan emotivo como el que ya habían vivido tuvieron que ir a dar declaraciones en la delegación respecto de este caso. Gonzalo era un déspota que le gustaba hacer daño y en el fondo sentía mucha envidia hacia Juan Andrés y visto lo bien que le había ido en el juicio, no iba a desaprovechar la última oportunidad de para hacerle daño; por lo que denunció a Laura aprovechándose de lo vivido en aquel hotel de lujo. Con lo que no contaba Gonzalo es que a quien él llamaba -“prostituta de poca monta”- tenía una carta bajo la manga.

Gonzalo estaba en la delegación cuando ellos llegaron, tenía la misma sonrisa burlona confiado de que ahora sí tendría el placer de lastimar a Juan Andrés por medio de Laura, pero cuando Laura tuvo su derecho a declarar para exponer lo sucedido aquella noche en ese hotel, dio la exposición real de los hechos mostrando el informe médico en el que se confirmaba todo lo que había sucedido, afirmando no conocer la identidad del sujeto que la agredió razón por la cual no había puesto la denuncia antes, pero con la acusación de Gonzalo y su vinculación de los hechos ya tenía la forma de identificar y denunciar formalmente a su agresor, aprovechando la oportunidad para ello. Gonzalo no se lo podía creer, al verse acorralado intentó escapar de la delegación, pero fue atajado rápidamente por la policía que lo detuvieron por la acusación por una violación en grado de frustración con presumibles actos lascivos en contra de la paciente Laura Méndez; por lo que Gonzalo fue detenido, puesto a la orden del ministerio público para llevar el debido proceso en cuanto a la agresión que sufrió Laura por parte de Gonzalo.

Con esto Laura cerró este dramático capitulo en su vida, ambos se sentían satisfechos con haber hecho justicia finalmente por la agresión de Gonzalo.

• Comienza una nueva vida.

Juan Andrés puso en orden sus finanzas, pagó sus deudas, vendió sus bienes y hasta su empresa. Él y Laura se casaron en un momento muy íntimo en la jefatura civil, con unos pocos testigos entre los que se encontraban Cristina, Ignacio y Miguel, después del matrimonio civil ellos decidieron asentar su residencia en otro país, por lo que con todo el dinero de la venta de los bienes de Juan Andrés emigraron para comenzar desde cero una nueva vida, sin las heridas de un pasado doloroso para ambos.

Ya estando en otro país, debido a su experiencia Juan Andrés se instaló como agente portuario con el capital de su antigua empresa, Laura pudo revalidar su título como psicóloga y ejercer como licenciada en psicología clínica. Con el paso del tiempo fueron prosperando económicamente, llegaron dos hijos sanos, vivían satisfechos de la vida familiar que llevaban, él cumplía su promesa de tener ojos solo para ella; ella sentía plenitud absoluta al lado de su nueva familia por la cual estaba inmensamente agradecida todos los días, por ser la profesional, la esposa y la madre que ni en sus mejores sueños se había imaginado ser.

Juan Andrés supo con el tiempo que su padre había muerto sin ser procesado por la justicia, su madre se había vuelto a casar, Anna había caído en ruina total después que se descubriera que su familia estaba vinculada al narcotráfico, por lo que dio por cerrado cada capítulo en su vida, todas las heridas de su pasado. Su nueva familia lo era todo para él, cada día se sentía más enamorado de Laura y feliz por sus hijos que eran una copia casi exacta de su ser.

La historia de Juan Andrés y Laura nos demuestra que el sendero del amor puede ser espinado, lleno de obstáculos, doloroso y escabroso, pero aun así puede sorprendentemente conducirnos hacia un destino inesperado y milagrosamente rebosante de amor, en el que después de tantos altibajos difíciles y complejos podremos llegar a experimentar el más puro y pleno amor, capaz de hacernos trascender y sacar la mejor versión de todo nuestro ser.