YA ERA HORA

Las dos lo observaron en forma pícara, se rieron de verlo sonrojado, sudoroso y excitado, se le acercaron diciendo

—Dominik, no sabíamos cuando ya estar así, ¡solas para amarte!, te deseamos siempre esposo nuestro —dijo Dianne

—Si, cuando llegamos aquí, queríamos ya estar a solas contigo amor—dijo Alice

Las dos le daban la vuelta al cuerpo de su esposo, toqueteándolo y haciéndolo gemir, Dominik ladeaba la cabeza sintiendo esas hermosas y ávidas manos recorrer su cuerpo, estaba vestido todavía, pero esas muestras de amor lo volvían loco, Dianne se le arrojó a besarlo apasionadamente y Alice lo abrazaba por detrás y besándole la espalda por encima de su camisa

—¡Las amo tanto!, ¡las deseo tanto!, muero por tenerlas en mis brazos, mis amores

Despacio llegaron a la cama, mientras una lo besaba en la boca, la otra le lamía el cuello y le daba chupetones, se le escuchaba al rey gemir con tal placer, estaba tan caliente.

Lo empujaron para que se acueste y las dos empezaron a revolotear por la habitación bailando sensualmente para su esposo, quitándose de a poco su ropa, Dominik estaba embelesado mirándolas todo excitado, al quedarse desnudas ante sus ojos, hizo un ademan mágico y quedo desnudo para el deleite de sus esposas gemelas, que añoraban estos encuentros eróticos con su esposo parecían jóvenes calientes.

Dianne se montó encima para besarlo acariciándole el pecho, los brazos, su cabello y Alice fue directa al miembro con sus manos empezó a sobarselo de arriba hacia abajo, el rey gemía, pero era acallado por los besos apasionados de su esposa, empezó a lamerle el pene y con sus manos acariciaba los testículos, Dominik gemia fuerte era tan placentero lo que sentía, sus manos recorrían la espalda y caderas de Dianne.

Alice comenzó a chupárselo con vehemencia, tan rico, tan fuerte que se retorcía de placer y gemía muy fuerte, se sentía en la gloria y ya se le venía el orgasmo, Dianne dejo de besarlo y empezó a chuparle los pezones y mientras Alice recibía el chorro de semen al correrse en su boca, Dianne veía a su esposo erguirse de placer y escucharlo rugir al correrse dentro de la boca de su esposa.

Se quedó respirando muy rápido, Dianne traviesa se puso a horcajadas encima del rostro de Dominik,  este comenzó con su boca y lengua a acariciar los labios inferiores de su esposa y a chupar despacio el botoncito de placer de Dianne, mientras tanto Alice se subió encima del rey y puso el pene en su vagina y  empezó despacio a metérselo y Dominik sentía tan rico, sentía tan caliente la cavidad de su esposa.

Alice subía y bajaba apretando sus paredes y haciendo gozar a su esposo que gemía también, le hizo tan rico a Dianne que tuvo un rico orgasmo y gimió muy fuerte, pero Alice había empezado a moverse de adelante hacia atrás que hizo correrse a su rey y volvió a rugir tan lindo que ambas se miraron jadeantes, felices de hacerlo sentir su forma de amarlo.

Cambiaron de puesto y ahora Dianne se le montó para hacérselo ella, se movía tan lindo que Dominik jadeaba del gusto que sentía, mientras Alice, le mordió el cuello haciéndolo sentir el placer más fuerte, después le chupo los pezones, tanto placer hizo que se corriera rápido y lanzando otro rugido.

Quedaron tan cansados de su juego sexual de esposo que las dos se abrazaron al pecho de Dominik que beso a las dos

—Que rico estuvo, las amo, ustedes me hacen sentir el mejor esposo sobre la tierra, amado por las dos

—Te amamos Dominik, te amamos con todo nuestro corazón

Las apretó contra su pecho y así cansados se durmieron.

Pasaron algunas horas y las gemelas se despertaron primero, se bañaron, se vistieron y fueron a ver a sus hijos, las cuidadoras dormían y los bebés también dormían, pero pareciera que las sintieron porque empezaron a gemir y después a llorar, las niñeras se despertaron y las vieron

—Majestades, vinieron

—Si queríamos ver a nuestros hijos

—Justo a tiempo, ¡deben alimentarlos!

—Bien

Y se sentaron en unos sofás, llevaron los bebés de a uno, se veía lindo como se alimentaban de los pechos de su madre.

—Come mi amor, tan hermoso, te pareces a tu padre

—Si son igualitos

Terminaron y cambiaron con los otros para que se alimenten, los miraban embelesadas, diciendo

—igualitos a Dominik, ¡qué emoción!

—Por acá las encontré, ¡oh mis hijos tan lindos!

Dominik asomo de repente y empezó a besar a sus hijos a darles cariño, lo miraban lo feliz que estaba con sus hijos

Afuera se escuchaban voces

—Bien, permiso, los mayores primero

—Los ancianos primero, jajaja

—¡¿Quién dijo eso?!

—Nadie—dijeron al unísono todos

Drácula los miro con el ceño fruncido

—Jump, solo porque quiero ver a mis bisnietos tranquilos no los castigo a todos

—Papá, ¿por qué a todos?, si no sabes quién fue

—Porque nadie tiene que faltarme al respeto

—Abuelito, no sabes quién fue

—¡Si sé quien fue!

—Mentira, si lo supieras ya lo hubieras dicho

—Hadrien hoy no cargas a mis bisnietos

—¿Qué?, oh, está bien, me voy

—Ya se dieron cuenta de que si sabía quien me dijo anciano

—¿Tu esposo?, pero si fue con voz fingida

—Para que se den cuenta con quien se están metiendo

Dominik abrió la puerta de la habitación de los cuatrillizos, salió y vio a todos parados afuera

—¿Qué hacen todos aquí?

Se adelantó su abuelo Drácula

—Nieto de mi corazón, todos queremos visitar a tus hijos y si se puede cargarlos y cuidarlos

—Bien, ya que todos están prestos para ayudar, vamos a poner turnos para cada quien, ¡vamos al despacho!

Miro a su abuelo y dijo

—¡Todos dije!

Drácula sonrió por lo que dijo

—Está bien vamos todos, Hadrien ven acá

—Pero tú dijiste que...

Lo abrazo, lo beso diciendo

—Te amo, no importa la broma

—Oh, gracias y... perdona amor...se me salió la bromita

—No importa (y dijo bajito)... más tarde me la cobro, ejeje.

Hadrien lo miro y sonrió pícaro, Ágata escucho y se rio fuerte

—Amor no digas nada, jejeje

—No estoy diciendo nada amor.

Entraron al despacho, entonces al rato se escucharon voces alteradas y se escuchó la voz alterada del rey

—Cállense

Y todo quedo en silencio

Había una pizarra con los nombres según la jerarquía,  Drácula a la cabeza después sus esposos, después su padre Alexander y su esposo, más tarde su hermana y su novio, y demás.

—¿Por qué el abuelo debe estar primero?,  ¡siempre el abuelo!  —dijo Laila

—Porque soy el primer vampiro sangre pura de todo el mundo nieta mía y tu abuelo

Laila lo escucho y se quedó callada, no había por donde refutar y eso le causo gracia a su abuelo que se pegó tremenda risotada