Chapter 40.
Final (parte 1).
Ocho años después
Observaba a Joaquín mirarme con esos ojos de cachorro que lleva una semana entera haciendo. Desvié la mirada y centré mi vista en las diapositivas que no había logrado terminar. Agarró la última caja y luego me miró.
-Urania, ¿estás segura de esto? -Preguntó por enésima vez en esa hora.
-Lo siento…
-¿De igual forma quieres que vaya contigo a ese foro?
-Sí, te lo había prometido.
-Está bien, te quiero. -Se acercó y besó mi frente.
-También te quiero.
-Vendré el lunes a las 6am.
-Está bien. -Sonrió forzadamente y lo vi alejarse.
Joaquín ha sido mi pareja durante los últimos tres años. Hemos tenido altos y bajos, pero ya no se podía remediar más. A él lo conocí cuando intentaba aplicar al doctorado en la universidad del norte y solo un par de semanas después empezamos a salir. El tiene mi misma edad, solo es mayor que yo por un par de meses, aunque aparenta tener un poco más porque usa barba y viste elegante casi siempre. Él no estudiaba conmigo, lo conocí por casualidad cuando tenía una cita con el rector y Joaquín resultó ser el hijo de este. Es decir, sí, el viene de una familia bastante adinerada.
Las primeras semanas nos llevamos bastante bien, el es una persona muy divertida y agradable, también no puedo negar que tiene un atractivo innegable, no podría decir que no me fijé en eso, me llevé de maravillas con él, parecíamos congeniar en todo y noté que casi de inmediato el… empezó a enamorarse. No sé si con los meses de salir o más exactamente, al año que fue cuando empezamos a vivir juntos, logré sentirme enamorada de él alguna vez. Hay días en que creo que sí, hay días en que no y ahora que han pasado los años me he dado cuenta de que no lo veo de la misma forma en que el me ve, hace mucho me di cuenta de eso y solo hasta hace unos días tuve valor para hacérselo saber. Sé que Joaquín piensa que regresaremos después, ya hemos peleado antes y se ha ido de casa unas dos veces, pero esta vez era en serio. No podía seguir postergando lo inevitable.
Mi vida cambió muchísimo estos años y mi personalidad también, cambié en todos los sentidos posibles. Exactamente un año después de que Roman se fue… Roman… llevo tanto tiempo sin siquiera mencionar su nombre. En fin, un año después, el papá de uno de mis alumnos con él cual tenía una excelente relación, me ofreció trabajo en una escuela de Santa Marta en que me pagarían más de dos veces lo que ganaba en la escuela en que en ese momento estaba. No tenía nada que perder, podría irme fácilmente si quería, no había nadie que me retuviera, nadie que me esperara.
Entonces así rápidamente, alquilé mi casa y dejé todo, me fui a Santa Marta por tres años en que me fue muy bien. Apliqué a una beca virtual en el exterior y pude cursar mi maestría. Conocí personas geniales, hice muchas amistades y salí con algunos chicos, pero de la primera cita no pasaba. No logré salir con nadie en serio en casi cinco años, sentía que no podía, no me sentía lista y ninguna persona me parecía lo suficiente buena. Apliqué años después en el concurso docente y logré entrar esta vez a una universidad y no a cualquiera, fue en la que yo me gradué.
Así después de tres años regresé y no fue exactamente a mi casa porque la había alquilado, pasó casi un año antes de que pudiera regresar porque tuve problemas con los inquilinos. Intentaba salir con chicos, de verdad lo hacía, pero no me sentía conforme, con Joaquín la situación logró extenderse un poco más fue porque prolongué al máximo la ruptura, porque quería que funcionara, porque todos mis conocidos ya se habían casado o conseguido una familia y yo no estaba cerca de eso. Muchas veces Joaquín me pidió tener un hijo y yo le decía que lo iba a pensar, pero sabía que eso no iba a suceder, no podía tener un hijo con alguien que sabía que las cosas no iban a funcionar, no sería justo para él, ni para mí ni incluso para el bebé.
A pesar de que hace un mes conseguí mi doctorado, que tenía un buen trabajo, amigos que todo el tiempo querían salir conmigo e incluso una pareja estable… que hace unas horas ahuyenté, me sentía vacía, incompleta. No sé cuándo me convertí en una persona tan exigente, no entiendo porqué nadie es suficiente para mí. Yo antes era una persona diferente, no me complicaba con nada y era calmada, pero ahora siempre permanecía de malgenio y era imposible de evitar, solo Joaquín ha sido la persona que más ha logrado amansarme por decirlo de alguna manera, con él a pesar de no ser recíprocos los sentimientos tenía una muy buena relación, era también mi amigo, me comprendía y podía hablarle de cualquier cosa. Lo quiero, de verdad lo quiero y no creo que al menos eso vaya a cambiar.
Por otro lado, mis mejores amigos no solo tuvieron a una niña, sino que dos años después tuvieron a otra niña. Me agrada más Irene que ella, es una niña pesada, hiperactiva y hace llorar a veces a Lucila. Nunca está quieta y molesta para comer, incluso una vez de tantas este año que vinieron a mi casa (actualmente vivo en la casa de mi abuela con Joaquín o bueno, hasta hace unas horas), en un descuido se subió al árbol del patio y solo la escuchamos gritar después. Se partió su bracito izquierdo y tuvieron que operarla. Ellos han cambiado bastante, ya no son los de antes. Es cierto que aún mantienen su humor retorcido e inmadura forma de ser, pero ya no son promiscuos, creo que las niñas les hicieron sentar cabeza y creo que eso está bien, son felices, cualquiera podría notar de lejos lo felices que son. A veces los miraba, cuando Joaquín y yo íbamos a playa con ellos y… sentía envidia. No me malinterpreten, no lo digo en un mal sentido. Es que deseaba ser tan feliz como ellos, tener a una pareja que ames y un par de niños que, aunque son problemáticas, los hacen felices. No veía ni cercana la posibilidad de tener algo así y no sé si algún día eso sucederá y temo por eso. No sé si alguna vez logre querer a alguien lo suficiente como para arriesgarme con algo tan grande, no podría hacerlo a la ligera.
Mamá ha sido un problema para mí. Quise perder el contacto completo con ella, pero no fue posible como lo quise. Como estuvo presa unos años eso le creó antecedentes judiciales y eso no le permitió regresar a trabajar en la alcaldía como lo planeó, supe esto por una tía lejana con la que casi nunca hablé, pero ella me llamó porque mamá tenía serios problemas económicos, entonces desde hace muchos años la he ayudado cada mes, pero no hablo con ella. Creo que nunca le podré perdonar lo que hizo, no quiero ni saber sus motivos si es que tuvo alguno aparte de no querer más a mi padre.
Entonces llegó el lunes, eran finales de junio y, por ende, era mi primera semana de vacaciones. Los docentes de la facultad de educación debíamos participar en un foro que se daría en Andorra, que es un principado independiente que queda entre Francia y España, es como un país miniatura que no es conocido. No es la primera vez que asisto a un foro internacional, he tenido la oportunidad de ir a varios en Latinoamérica, pero era la primera vez que saldría del continente. Nosotros podíamos llevar a alguien, es solo por dos días y desde que me dijeron sobre esto, le dije a Joaquín que fuera conmigo porque siempre me acompaña a todo ya que el prácticamente siempre tiene tiempo libre. El es un poco mimado, como viene de una familia bastante adinerada no ha hecho nada con su vida a excepción de gastar y gastar en cosas innecesarias, como los autos que tiene, el que me compró a regañadientes, viaje tras viaje y cosas de ese tipo, pero es una muy buena persona, a pesar de su inmadurez y forma de ver el mundo. Recuerdo que cuando me pidió vivir juntos dijo que compraría un apartamento en el norte, pero le dije que no. Su familia vive en Bogotá y por eso quería comprar acá, pero no saldría de la casa de mi abuela en lo que me sea posible.
-¿Ya tienes todo listo? Tenemos dos minutos para salir. -No lo vi entrar, el tiene llaves, pero aún así siempre me asusta.
-No encuentro mi pasaporte.
-Yo lo tengo, siempre lo pierdes.