VIII

- Entonces no te gusta tu nombre... -repitió Amber las palabras de Heather mientras soplaba un diente de león- a mí tampoco me gusta el mío.

- ¿Por qué no te gustaría tu nombre? -dijo Heather con la vista fija en las pequeñas semillas que se iban alejando poco a poco-.

- ¿Me veo como alguien que se sienta identificada o siquiera use el color amarillo? ¿O como una delicada flor?

- Vale, vale ya entiendo...

- La última vez que usé algo amarillo fue hace como dos meses que me llene la camisa de mostaza mientras comía un hot dog.

- Ja,ja,ja eso fue muy gracioso en verdad.

- ¿Y a ti por qué no te gusta tu nombre Heather?

- Pues, en el colegio un niño estúpido me comenzó a llamar Hater...

- Cool, desearía que me llamaran así.

- No, no es cool, todos me llamaban así, me quedé sin amigos. Luego llegó el cáncer, las quimio y comenzaron a decir que se me había caído el cabello por ser hater.

- Ouch... que crueles.

- Pues sí, lo son... pero ya que importa, nos graduamos, ellos deben estar en cuarto o tercer semestre de la universidad y yo esperando morir -suspiró Heather-.

- Si sabes que los verdaderos haters son ellos ¿verdad? -desvió el tema Amber-.

- Nunca te he preguntado ¿te sientes incómoda al hablar conmigo porque sabes que voy a morir? -lanzó la bomba Heather-.

- Eh... yo... no para nada, más bien me preguntaba si tú no te sentirías incómoda por el asunto del suicidio y eso.

- Mmmm... No, tampoco... Sé que en el fondo no quieres morir, nadie quiere hacerlo, solo quieres matar algo dentro de ti.

- Bueno, tiene sentido, eso lo he escuchado en alguna parte...

- Es un proverbio árabe, "¿quieres morir?, entonces tírate al río y en apenas unos segundos te verás luchando por sobrevivir porque tú realmente no quieres morir, lo que quieres es matar algo dentro de ti".

- Es muy intenso... -alcanzó a decir Amber mientras acariciaba disimuladamente las cicatrices en sus brazos por debajo de las mangas largas y pensaba "soy una completa cobarde"-.

- Realmente creo que hay muchas cosas por las cuales vale la pena seguir luchando, solo debes descubrirlas para reemplazar aquello en ti que quieres matar. Yo por mi parte he abandonado esa búsqueda, porque espero aceptar la muerte, abrazar la idea de que esta monótona y perniciosa vida llegará a su fin y estaré en paz -dijo Heather como si se tratara de alguna especie de plan de vida o de meta budista-.

- No había pensado en el contraste y la ironía que supone nuestra amistad, y me pregunto ¿cuál es la probabilidad de que existiera o funcionara?

- Pues... -Heather pensaba en si debía mencionar el experimento o si aún debía asegurarse de la estabilidad mental de Amber-.

- Es una pregunta retórica, sea como sea, me hace bien compartir contigo, me agradas mucho y puede que seas la primera amiga buena influencia que tenga.

- O la primera que te corrompa tanto que ni siquiera tu misma te reconozcas -dijo burlona Heather-.

- Si claro, ya veremos quien corrompe a quien.

- Hay muchas cosas que aún no conoces de mí, Amber.

- Uhh me siento amenazada -siguió la broma Amber-.

- Ya está oscureciendo, debería buscar a Shana e irnos a casa.

- Si es que Steven ya no la llevó a su casa -guiñó un ojo y movió hacia arriba y abajo las cejas en señal de picardía-.

- No lo creo... Shana no es así -cambió drásticamente su actitud Heather-.

- Ay por favor, ella se le lanzó y después ¿se va a convertir en un inocente corderito?

- Necesito que me digas si Steven es de fiar, si es o no de esos patanes que solo te utilizan y desechan o esparcen chismes o fotos de ti como si se tratara de un trofeo.

- Cálmate Heather, solo bromeaba, Steven nunca ha salido con ninguna chica.

- ¿Es gay?

- No, solo no es muy abierto, lo conozco de hace unos seis años y ha sido uno de los miembros más determinados en el grupo, simplemente no quiere distraerse y supongo que ahora que está a punto de "graduarse" o "darse de alta" del grupo ya está listo para conocer a alguien, solo si tu amiga pudiera ir un poco más lento...

- Se lo he dicho mil veces, luce como una demente desesperada, pero no hace caso -interrumpió Heather-.

- En realidad temo más porque Shana le haga daño a Stev que él a ella -declaró Amber-.

- Hablaré con ella en cuanto pueda.

- Si, pero trata de no parecer una madre controladora, al fin y al cabo, no es nuestro asunto.

~•~

- Parece que nos dejaron solos, que tontas.

- Shana, nos estábamos besando, no me sorprende que se sintieran incómodas.

- Solo fue un reto Steven, no es la gran cosa.

- Entonces ¿te besas con cualquiera y no es nada? -comenzó a molestarse Steven-.

- No digo eso, solo que no es para espantarse -se irritó Shana-.

- A ver, necesito entender, Shana, ¿te gusto o solo estás jugando conmigo?

- No presiones Stev, no estoy jugando contigo.

- Pero no sabes si te gusto ¿Cómo puedes besar a alguien sin comprometerte en lo absoluto? -dijo molesto Steven-.

- ¿Por qué complicas tanto todo? ¿Es que no sabes dejar fluir?

- La que no sabe dejar fluir aquí eres tú, todo iba bien, poco a poco, a su ritmo, haces esto y luego quieres que actúe como si nada ha pasado, como si no me importara.

- ¿Sabes qué? olvídalo, pensé que eras distinto, que me entenderías, pero no, eres solo drama, encasillado a lo que tu consideras de cómo se deben llevar las relaciones interpersonales o la manera en que el amor se manifiesta y evoluciona.

Steven se limitó a mirarla, habían estado discutiendo sin sentido, realmente no se conocían muy bien e ignoraba sus circunstancias o su estilo en una relación, así como ella desconocía sus circunstancias, su pasado y su estilo en una relación. A decir verdad, él tampoco sabía que esperar, que quería, simplemente hubo una atracción entre los dos. De pronto Steven recordó algo.

- Tienes razón.

- ¿Ah sí? -dijo Shana a la defensiva pensando que todo iba a terminar-.

- Antes de que Newton descubriera la gravedad ¿flotábamos? -preguntó Steven-.

- No, pero ¿eso qué tiene que ver? -dijo Shana confundida-.

- Exacto, porque la gravedad ya existía antes de que él la descubriera, o mejor dicho, le pusiera nombre.

- ¿A qué vas con todo esto? -enfrentó Shana-.

- No tenemos que definir lo que sea que exista entre nosotros, solo aceptar que existe y esperar sus resultados o consecuencias -concluyó Steven-.

Shana estaba impresionada, no había podido expresar mejor los ideales que ella tenía, desde su perspectiva de la vida, no había tiempo de sentarse a llamar todo por su nombre. Pero a la vez sabía que debía reconocer su existencia.

- Está bien, lamento haberte gritado y dicho esas cosas, Steven.

- Yo también siento haberme comportado así.

- No debí presionarte de esa manera.

- Tranquila, Shana, yo tampoco, entonces ¿Estás de acuerdo conmigo en tener gravedad?

- Sí, estoy de acuerdo.