VI
- Tus amigos tienen muchísimo potencial, disfruté todas las canciones, su estilo ¡todo! -dijo Shana entre aplausos-.
- ¡Sí! por eso siempre vengo a apoyarlos, siento que algún día lograrán algo grande. ¿Vamos por algo de comer? -propuso tímidamente Steven-.
- Eso te iba a preguntar ¿Qué me recomiendas?
- Pues... es un bar... la cerveza es buena, tienen cocteles, shots, cosas para picar.
- Mmm, bueno, no sé si sabes que no debería ingerir alcohol...
- Uy, perdón, que tonto, debí suponerlo... discúlpame por favor.
- Está bien, no espero que sepas esas cosas, no hay nada de malo en aprender sobre la marcha.
- Creo recordar que venden sándwich decentes.
- ¿Qué tal una ensalada césar?
- Seguro. Señorita, por favor nos da una ensalada césar, una ración de papas fritas, una gaseosa y... un... ¿jugo de manzana? -solicitó Steven a la mesera que tomó la orden muy confundida de que no pidieran alcohol y se fue patinando hacia la cocina-.
- ¿Si está bien el jugo de manzana? porque si no quieres puedo pedirlo, perdón por no preguntarte antes -preguntó Steven a Shana-.
- Ya deja de disculparte, está bien, me gusta el jugo de manzana y si tú querías algo de alcohol no tenías que frenarte por mí.
- Está bien, gracias, yo... no había invitado a una chica a nada desde antes de la prepa.
- ¿De verdad? -dijo Shana girando la cabeza en señal de pregunta-.
- Pues sí, luego de graduarme todo se complicó un poco, mis padres se fueron de gira, comencé a trabajar, nunca regresaron, no podía pagar las cuentas, me mudé, inicié la universidad, fracasé y bueno... se volvió un desastre, no quedaba tiempo para nada más.
- Espera, espera ¿tus padres son músicos?
- Si, son parte de una banda, mi papá el bajo y mi mamá baterista, mi niñez siempre fue quedarme dormido en la camioneta mientras ellos estaban en el concierto, volver a casa a las cuatro de la mañana y al siguiente día ser castigado por quedarme dormido en clases -dijo medio divertido Steven-.
- Ja,ja,ja ¡me lo imagino!
- Si... pero me dejaron de herencia buenos gustos musicales y varios instrumentos.
- Lo lamento... -dijo apenada Shana-.
- No tienes que lamentar, al final no sé mucho de ellos... ¿Y qué hay de ti? ¿Te sientes bien?
- Sí, sí, perfectamente. Se podría decir que soy la niña mimada de papi y mami, siempre me dieron todo, cariño, buena educación y si no fuese por el cáncer, tendría la vida perfecta.
- ¿Qué te hubiese gustado hacer?
- No me malinterpretes pero no espero morir, por lo menos, no tan pronto.
- Disculpa yo no... Quise decirlo así, es decir, no me refería a eso...
- Lo sé, lo entiendo, verás, hace dos años comencé a sentirme un poco mal, tiempo después me diagnosticaron cáncer de páncreas en fase 2, es decir, un poco tarde, comencé el tratamiento y tengo pautada una intervención para extirparme el páncreas, parte del estómago y la vesícula biliar en unos tres meses, luego de eso, con tratamiento tengo una alta probabilidad de continuar mi vida o morir en aproximadamente cuatro años.
- Lo dices muy tranquila...
- Si, lo sé, es como lanzar una moneda para escoger muerte o vida y que se quede dando vueltas en el aire varios minutos antes de caer. Pero soy optimista, los pronósticos que me dieron son muy positivos, solo sigo mi tratamiento mientras espero que llegue el día. Entretanto, me gustaría viajar, estudiar para veterinario, aprender algún instrumento...
- Su pedido -dijo la mesera colocando los platos en la mesa-.
- ¡Gracias! -respondieron Steven y Shana al unísono-.
- Yo te podría enseñar, si quieres -dijo Steven tanteando el terreno- ¿qué instrumento te gustaría aprender?
- El piano -dijo Shana mientras pasaba su segundo bocado de ensalada-.
- Me gusta el piano, yo tengo un teclado, pero sé de un sitio donde hay un piano de cola, el dueño es amigo de mis padres así que podría pedirle el favor.
- Sería estupendo, me encantaría.
- ¿Qué tal la ensalada?
- Nefasta.
- Ja,ja,ja es un bar, ¿Qué esperabas?
- Que si no saben hacer algo no lo coloquen en el menú.
- Tienes razón, debí haber pensado en otro lugar, si quieres vamos a otro sitio.
- No, no hay problema, pero la próxima vez, vamos a un sitio de mí zona de confort.
- Trato hecho.
- Además, me ha encantado venir y escuchar a tus amigos ¿de dónde los conoces? mis padres no me dejarían ir a un concierto grande.
- Bueno, entonces has vivido la experiencia en miniatura. Ellos son del grupo de rehabilitación.
- Oh...
- Son buenos chicos, ya no los veo mucho porque están progresando muy bien.
- Me alegra, tienen un buen futuro con la música.
- Así es... quiero que sepas que me gustó mucho esta tarde contigo, estás bonita.
- ¡Gracias! yo también me lo he pasado genial y que bueno que lo digas porque no tenía idea de qué ponerme.