I
- ¿Ha quedado alguna duda? –preguntó muy seria la orientadora-.
- ¿Es en serio? -dijo entre dientes Amber mientras hacía una mueca poco disimulada de disgusto-.
- ¿Hay algún problema señorita Amber? -interrumpió la orientadora-.
- ¡Pues claro que tengo problemas! Por eso estoy aquí, pero no solo debo lidiar con mis problemas, NOO ahora resulta que también tengo que pasar tiempo con unos zombies cancerosos ¿Eso en que me beneficia? ¿Acaso quiere que los enseñemos a suicidarse? -no tardó en protestar Amber, muy irritada-.
En seguida la clase se volvió un alboroto, por el aire flotaban inquietudes y quejas como "¿y si nos enferman a nosotros?" "Estamos aquí por voluntad propia, somos libres de decidir ir o no" "¿Por cuánto tiempo tendremos que hacer eso?" "¡Yo no quiero ir!"
Estaba claro que la orientadora debía hacer algo pronto...
-¡Silencio! Permítanme hablar. En primer lugar todos están pasando por alto lo que vimos en la sesión de hoy sobre la negatividad, así que les pondré ejercicios extra... En segundo lugar, cómo ya había dejado claro, solo DOS de ustedes van a ser seleccionados al azar, UNA SOLA VEZ a la semana por tres meses. Y... Otra cosa que no les mencioné, es que quienes sean seleccionados para esta actividad serán excluidos de las actividades de voluntariado ¿Qué les parece eso eh? -improvisó la orientadora-.
Hubo un silencio entre los jóvenes, ya no había murmuraciones, no podía ser tan malo dejar de ir a esos aburridos albergues a servir sopa o limpiar esas calles aisladas que les asignaban. Aprovechando esa pausa meditativa, continúo;
Como no hay más que agregar, sortearemos los nombres como siempre lo hacemos -sacando al azar del recipiente extra grande de nutella-...
Todos miraban ansiosos temiendo lo peor y esperando lo mejor, cada par de ojos de ese círculo, mirando como salía el primer nombre y la guiadora articulaba;
-¡Steven! Fuiste seleccionado. -dijo secamente mientras le extendía el recorte con su nombre, antes de que alguien protestara se apresuró a sacar el próximo trozo de papel, cuando vio las letras impresas no lo podía creer, sabía que eso iba a generar problemas. Sintió la necesidad de cambiar de recorte pero sería injusto, además, quién sabe si esto no era azar y resultaba ser una ayuda para la irremediable...-
- Amber, la lengua es el castigo del cuerpo, ten tu recorte.
Amber extendió la mano deseando que fuera un mal chiste, para ver las frías letras impresas del nombre que tanto odiaba, el suyo. Así que hizo bolita el trozo de papel en un acto de rebeldía y lo arrojó al piso.
~•~
Después de una larga y agotadora tarde de tratamiento la enfermera del grupo de apoyo hizo una declaración;
-Chicos, en las próximas semanas van a venir de vez en cuando unos jóvenes muy agradables a hacerles compañía, sean amables con ellos... Todos tenemos nuestros propios problemas...
- Pero nada como morir de cáncer, o peor... Estar por hacerlo -dijo en burla Heather cuando la enfermera se había marchado-.
- Ojalá fuera tan fácil...-espetó Shana para fomentar la intriga-.
- ¿Qué quieres decir? -no tardó en replicar Heather-.
- Esas "nuevas visitas" de las que habló la enfermera, no son lo que dice que son -dijo de nuevo la segunda chica para disimular que sabía mucho más-.
- Ya déjate de suspicacias, ¿A qué te refieres? ¿Qué nos están ocultando? -insistió finalmente Heather-.
- Está bien... Pero no lo escuchaste de mi ¿ok?... -Dijo bajando la voz Shana- Resulta que están realizando un experimento social dónde reúnen a miembros del grupo de rehabilitación por intento de suicidio o autolesión con nosotros, los de cáncer terminal.
- O sea... ¿No les basta que estemos muriendo? ¿También quieren experimentar con nosotros? ¿Qué se supone que van a lograr? ¿Deprimirnos más? ¿Quién va a ayudar a quién? -exclamó indignada-.
- Bueno, Heath, a mí no me parece tan grave, lo que si siento es que podría ser incómodo.
- Exacto, porque somos unos zombies, Shana, muertos en vida, aferrándonos con fuerza a cada segundo mientras ellos se dan el lujo de despreciar la vida. -interrumpió-.
- Y no solo eso... ¿De qué vamos a hablar? Ellos no quieren vivir, nosotros no queremos morir, ellos no saben vivir, nosotros no sabemos morir... Esa situación va a ser todo un reto -expresó Shana, no como lo que parecía, una profunda conversación, sino como algo muy corriente-.
Después de un largo silencio intervino Heather con una pregunta retórica;
-¿A quién se le ocurre?... Por cierto ¿cómo te enteraste?
- Uno de estos días que me tocaba terapia sola estaba "dormida" cuando vinieron esos tipos importantes que solo aparecen en navidad a tomarse fotos con los que se vean medio decentes y colocarlas en los anuarios. Estaban acompañados de un par de doctores creo y conversaban del impacto del proyecto y cosas así. Vi que los que vestían de doctor dejaron un sobre en recepción que olvidaron darle a los tipos importantes, como no había nadie, y esos señores nunca están aquí, lo tomé prestado para leerlo y lo volví a colocar allí. -Dijo Shana despreocupada-.
- Si eres traviesa amiga... Te vas a meter en problemas un día de estos.
- Heather... Tengo cáncer, cualquier problema en el que me meta, no durará mucho.
- Supongo que tienes razón... Igual debemos actuar como si no sabemos nada -recalcó Heather-.
- No le tomes tanta importancia, al fin y al cabo, solo es como un monitoreo de cómo nos llevamos –respondió confiada Shana-.
- Pues que se pongan cómodos porque se van a divertir –dijo en broma Heather-.
La melancolía de nuevo impregnaba el ambiente así que cada una volvió al libro que tenían asignado para ignorar el tema, sin imaginarse por un solo momento el giro que sus vidas estaban a punto de dar.