Gondor se recupera
La rabia de Nazgul no tenía límites mientras regresaban al palacio negro. Ahora ¿qué noticia les iba a dar los tres dioses/demonios del Caos?, traerles nuevamente una derrota. Nazgul se sentía victorioso y jamás pensó que seres de otra galaxia invadirían sus territorios e intervendrían en esta guerra.
-¡He perdido!, ¡He perdido!, los tenía en mis manos, a su hijo a ella y su pueblo y se me escaparon de las manos.
En la nave real de Dorian, Gondor se hallaba inconsciente solo su madre Bryinhildr tenía conciencia de todo.
-¿Quiénes son ustedes? ¿De dónde provienen? ¿Por qué nos salvaron? Dijo Bryinhildr.
Los Urmah les llevaron al centro de operaciones de la nave, ahí esperaba Sharon, Bryinhildr la reconoció y le abrazó con todo su ser agradeciéndole por la inmensa ayuda de su parte, la hija del rey Pleyadiano la consoló por largos instantes. Gondor entró a una cámara especial para que fuera restaurado paulatinamente. Luciel junto con sus ejércitos de elfos, minotauros y muchas águilas llegaron a Aradia, ahí vieron a aquella raza extraña que sorpresivamente vinieron en su ayuda.
-¿Quiénes son ustedes nobles guerreros? Dijo el Rey.
Desde lejos un ser gigante de 12 metros de alto y una gran melena se acercó para presentarse:
-Rey de reyes y dios de dioses seas bienaventurado, yo soy el Rey de los Urmah, una raza felina proveniente de la Vía Láctea.
-Seas bienvenido su gran Majestad. Dijo Luciel.
-¿Cómo fue posible que desde otra galaxia ajena a esta hayan venido a ayudarnos?
-La dama de las estrellas e hija del gran Rey de las Pléyades Melchizedec pidió nuestra intervención.
-¿Y quién es ella para que en un acto de gran nobleza haya sido liberado una parte de mi creación de las manos de mis enemigos, y sobre todo el rescate heroico de mi hijo y esposa?
-Sharon fue la persona que hizo posible que viniéramos en su ayuda.
-Entiendo todo este misterio, la gran amiga de mi hijo fue quien vino en nuestra ayuda.
Después de la conversación entre los Reyes de distintas galaxias se dirigieron a la nave donde estaba Gondor, su madre y Sharon. Ni bien Luciel arribó a la nave fue por su hijo para ver en qué situación se encontraba.
Gondor aún seguía sin despertar, tardaría unas horas más para que recuperara su conciencia, por el momento Luciel no dejaba de agradecer a Sharon a Dorian y todos los guerreros Urmah. En recompensa por la inmensa ayuda el dios decidiría donar conocimientos tecnológicos espaciales, armas láser y lo principal, la arma más poderosa de la galaxia entera, la temible “Forner” que es capaz de destruir tranquilamente un sistema estelar entero. Él haría una réplica igual para que los Urmah la utilizasen en el momento oportuno.
Pasaron las horas y los dedos de Gondor se movían uno por uno, estaba recuperando la razón y al abrir los ojos se vio dentro de una máquina llena de agua y con varios cables colocados en algunas partes de su cuerpo, en un comienzo se asustó y no sabía dónde estaba, al instante Sharon se acercó y él quedo sorprendido al verle a su gran amiga.
-¿Qué es lo que me está pasando?, ¿Dónde estoy?, y ¿Mi madre?
Desde una corta distancia su madre Bryinhildr, Luciel, Dorian y Leono se acercaron a la máquina artificial, Gondor los vio de reojo y se calmó. Leono preguntó a uno de los doctores si Gondor podía salir de la máquina y darle de alta, en doctor aprobó y Gondor saldría para abrasarse con todos los presentes.
Luego él sorprendido al ver a esta raza jamás conocida en Andrómeda y más aún al mirar el inmenso tamaño de Dorian que incluso superaba a los Troll-mor. Él preguntó:
-Madre, ¿quiénes son ellos?
-A lo que Sharon le contestó:
-Mi querido Gondor fui yo quien les avisé a los Urmah que provienen de la Vía Láctea para venir en tu ayuda.
-¿Cómo es posible Sharon?, si Nazgul desactivó todo tipo de señal en el sistema estelar para poder comunicarnos y pedir ayuda.
-Yo podía observarte desde mi pantalla, tú sabes cuánto te amo. Ahí observé la invasión de esos seres infernales y la manera como te trataron a ti y a tu madre, eso me puso muy mal y decidí pedir ayuda a la raza más poderosa de nuestra galaxia.
-Te presento, él es Dorian el Rey de los Urmah……
Gondor quedó inmensamente agradecido con la intervención de los Urmah y específicamente con Sharon, en cambio en el Caos acababan de arribar los señores oscuros decepcionados y confundidos con la aparición de esos seres extraños. Nazgul quería saber de dónde vinieron y porqué ayudaron a Gondor. El único que podía darles una respuesta era Yog-Sothoth. Él se dirigió al pozo del abismo para invocarlo. Cuando él surgió le preguntó a Nazgul si lograron vencer a sus enemigos a lo cual contestó que todo iba bien hasta que unos seres inmensos aparecieron de la nada y salvaron a Gondor.
La fuerza de esos guerreros era tan brutal que incluso los mismísimos draconianos no les pudieron hacer frente por mucho tiempo.
- Yog-Sothoth muéstrame de donde han venido esos seres y quién los llamó para ayudar a Gondor.
-Ellos no pertenecen a esta galaxia, provienen de otra creación donde alguna vez reinamos por un tiempo nosotros las Criaturas de las Tinieblas, hasta que unos dioses llamados los Arquetipos nos expulsaron de allí.
-Fue una batalla titánica y entre ellos se encontraba Dorian el Rey de los Urmah, esta raza fue la que les hizo frente y rescataron a Gondor. La persona quien pidió la ayuda a los Urmah fue Sharon la hija del Rey Melquisedec soberano del sistema estelar de las Pléyades, ella se enamoró profundamente de Gondor.
-La tecnología que aquella pleyadiana tenía en su nave no tuvo ningún inconveniente para pasar los escudos que Phantom colocó en todo el sistema estelar de Luciel, y así fue como ella pidió ayuda y llegaron al rescate.
Nazgul con un semblante de terror gritó:
-¡Te maldigo Gondor hijo de Luciel!, siempre las mujeres van en tu ayuda. ¡Te maldigo!
En la nave nodriza de Dorian, Gondor una vez recuperado todos viajaron al Reino celestial de Luciel para entregar lo prometido a Dorian, tecnología de alta gama, armas láser y la omnipotente “Forner”.
Lúthien llegaría al saber lo sucedido, cuando vio a su amado Gondor corrió a sus brazos segura que se hallaba sano y a salvo. Sharon conoció por primera vez a la mujer más hermosa del Universo entero. El mismísimo Dorian con un acto de reverencia le saludó:
-Mi Señora, me es un gran honor el conocer a la Diosa más grande entre todas.
-Dorian, no tengo palabras para agradecerte por la inmensa ayuda que hiciste por mi Gondor.
-Mi Señora, no me imaginaba que Gondor fuera tan conocido en todas partes y más aún que sea tu esposo. Debe ser una persona muy especial y prodigiosa para que le hayas entregado tu corazón.
Sharon siendo hija de Reyes y de la raza más hermosa de la Vía Láctea no podía concebir la increíble belleza de la Diosa. Ahí se dio cuenta que aunque Sharon era demasiado hermosa y pura de corazón, no podía del todo compararse con una divinidad tan sublime con Lúthien.
Finalmente los Urmah iban de regreso a su galaxia, Sharon una vez más se despidió de Gondor con tristeza en su alma pero a la vez tranquila al ver con vida al que sería para siempre su gran amor.
Luciel y Dorian se despidieron cordialmente, Lúthien pasaría por algunos días con Gondor en el Reino celestial al igual que su madre Bryinhildr. Por último Lúthien en un gesto de gratitud, bendijo a Sharon para que hallase un varón digno de ella y no siguiera su corazón triste por un amor no correspondido.
Gondor y Lúthien se dirigían a uno de los hermosos jardines donde desde lejos Luciel y Bryinhildr se deleitaban viendo como se amaban sin límite alguno.
El lugar parecía ser un jardín privado. Era muy grande y lo suficientemente como para tener una diversidad de árboles como parte de su plantación: la granada, el mirto y el cedro, el bálsamo, canela, incienso, mirra y aloe.
El jardín estaba en la flor de la primavera, con narcisos y junquillos en las camas y las vides eran de amarillo, de jazmín y violeta. Había una fuente de cuatro niveles en el centro del jardín con un banco cerca de él. La banca estaba bajo un gran albaricoque, que se parecía más a un roble que a un árbol frutal. Había flores también, y emanaban un encantador y vigorizante aroma.
El manantial que brotaba de una roca en el jardín. Sobre el agua, se extendía el arco de un puente que parecía lo suficientemente amplio como para que caminen sólo dos personas, el banco cerca de la fuente, que también parecía sólo lo suficientemente amplio como para acomodar a dos personas.
Estas dos personas eran Gondor y Lúthien, amándose en uno de los jardines más hermosos del Reino celestial.
Desde el castillo negro, Nazgul y Therion discutieron por la pérdida de una parte del letal ejército de los draconianos, fueron 25.000 y solo regresaron 11.000, sumados con los 15.000 que quedaron en las regiones de Therion, el dragón contaba con 26.000.
Therion demandó a Phantom para que produjera 20.000 draconianos, más él le dijo que tardaría en buen tiempo en crearlos por el cual se intensificó las discusiones entre ellos. El dragón volvió a su guarida dispuesto a no dar ayuda alguna hasta que fueran formados los nuevos draconianos, ningún dragón negro sería enviado para ayudar a Nazgul en caso si una nueva batalla se presentara.
Nazgul por primera vez se sentía sin muchas fuerzas, hace un tiempo atrás se vanagloriaba poniendo sus pies en la cabeza herida de Gondor, de pretender tomar a la fuerza a Bryinhildr y de tener a todo el sistema estelar bajo su poder. Ahora toda esa soberbia se derrumbaba y solo guardó silencio y no pronunció palabra alguna por un buen tiempo.
Therion en su morada se moría de rabia y a la vez de temor por la gran pérdida de una parte de los draconianos, si Phantom no podía más crear, si Nazgul algún momento llegaba a sospechar de las intenciones secretas de Therion, si el pacto que hizo con él se deshacía y entrarían en una guerra interna. Todas estas inquietudes tenían a Therion atemorizado.