DEDICATORIA

A mi amado e inolvidable padre, quien tuvo la agudeza de motivarnos en la lectura proveyéndonos de libros desde nuestra infancia además del alimento y cuidados paternos.

A mi madre, que se refugió tempranamente en los brazos del Supremo cuando su trabajo angelical terminó en la tierra.

Dedico especialmente esta obra a todos los migrantes que cayeron abatidos en las fronteras; a los que fueron engañados, a quienes fueron asesinados brutalmente en las trochas y desaparecieron sin dejar huella, a los que todavía están en alguna guardarraya esperando ser encontrados y a quienes sus familiares mantienen vivos en sus recuerdos.

El Autor