LA CASA DE LA DESGRACIA - CONTINUACIÓN

Monseñor Miguel Cervantes

 Si has visto estos acontecimientos en tus sueños es porque Dios lo quiso así. Todos nacemos con un destino escrito y solamente lo sabe nuestro Padre Celestial. Reza todas las noches, antes de dormir y pídele al señor que te ilumine la mente para que puedas entenderlos mejor.

Yo

• Monseñor, ¿Está muy ocupado? ¿Será que puede echarse una escapadita a Mosul para que me ayude con el caso?

Monseñor Miguel Cervantes

 Si estuviera en el pueblo, ahora mismo me subiría en un autobús que me llevara hasta allá; pero no. Estoy en el Vaticano actualizando un curso de exorcismo a nivel mundial con varios sacerdotes de la santa sede. En la otra semana nos regresamos para ayudarte.

Yo

• Entonces, ¿Qué hago?

Monseñor Miguel Cervantes

 Nada. Cualquier familia que entre a habitar en la casa, estará destinada a la muerte. Nos enfrentamos al mismísimo Satanás y su objetivo es poder caminar entre los vivos. El rey de los demonios fue invitado al mundo por un apóstol del infierno en 1950. Desde entonces, los reportes de posesiones, violencia desatada, desastres naturales y el surgimiento de nuevas enfermedades han aumentado considerablemente. Satanás está buscando desesperadamente un contenedor humano, ya que el primer cuerpo falleció por causas que aún desconocemos. Eres la única persona del común que lo ha visto en los sueños y todo está relacionado con una antigua profecía del siglo XIII. Por eso estamos en Roma, todos los exorcistas avalados por el papa. Aprenderemos un nuevo ritual para hacerle frente al mal.

Yo

• He leído un poco la biblia, pero la profecía que dices no aparece en el libro del apocalipsis.

Monseñor Miguel Cervantes

 La profecía se halla escrita en un libro pagano, llamado el Codex Gigas. Es un manuscrito que fue realizado por la influencia del diablo. El original se guardó en la biblioteca del vaticano y la copia del libro está en un museo de Estocolmo, Suecia. El papa de aquella época omitió la parte de la profecía, antes de dejarlo en el museo. No te puedo revelar más detalles porque estamos manejando el tema bajo estricta confidencialidad.

Yo

• ¿Por qué tanto secretismo? Estoy más involucrado que cualquiera de ustedes y eso que no soy un fiel devoto de Dios. Incluso, la última vez él se quedó mirándome y luego se echó a reír. ¿Qué podría significar?

Monseñor Miguel Cervantes

 No lo sé. Lo único que te podría decir es que ya se le está acabando el tiempo otorgado para caminar en éste mundo como un espectro. Cualquier error de nuestra parte, condenaría a la existencia del hombre a perecer en el infierno, sin la intervención de Dios Padre.

 Recuerda que la respuesta a todas tus preguntas, llegarán a su debido momento. Espero que no cometas una locura.

El último renglón escrito, me dejó pensativo. Al final elegí la mejor opción, según mis ideales: “No abandonaré a mis nuevos vecinos, no repetiré la historia de Los Villareal”.

Quería detener el sentimiento de culpa, salvando a la familia Monroy. Me recosté en la cama y observé al despertador siendo la medianoche. No pude dormir.

Pasé la noche en vela con el celular en la mano, viendo algunas fotografías mías y de la vereda donde me crie. Me sentía solo y lleno de dudas. El monseñor llegaría el 28 de Diciembre y quizás mis nuevos vecinos ya no estarían vivos.

Me levanté de la cama, producto del cansancio y me asomé en la ventana para distraer la vista lejos de la pantalla del celular. No se escuchaba nada afuera.

Analizando los arbustos de la casa del frente, observé a la silueta de un hombre encapuchado al costado izquierdo de la vivienda. El tipo no apartaba sus ojos rojos de mi ventana.

La cerré del susto y me acosté rápidamente, buscando refugio bajo las sábanas.

Me quedé en completo silencio, mientras los latidos de mi corazón disminuían su velocidad y volvía a su ritmo normal. Transcurrieron las horas, sin darme cuenta de ello.

Los rayos del sol, iluminaron la habitación y sentí más tranquilidad.

Reflexionando sobre el cuerpo que andaba buscando el demonio, supuse que sería Juan José. En ese mismo día, programé en el despertador las siguientes horas en las cuales me había despertado en cada pesadilla.

Quedando en forma ordenada: 17:58, 21:20, 23:00 y 23:50.

En una de esas horas, ocurriría el nuevo incidente. Mi plan consistía en entrar por la ventana de la habitación de Heidy y evacuarla hacia el exterior con el niño en mis brazos.

En los dos días posteriores fui a visitar a la familia Monroy, disculpándome por mi corta duración en la fiesta.

El 25 de Diciembre me encontraba resolviendo unos asuntos personales en el centro de la ciudad. Paseando por el parque de la zona 11, una pitonisa anciana se quedó mirándome a los ojos.

Me acerqué a ella con la intención de preguntarle si me conocía, o si me había confundido con otra persona. La mujer dijo que mi cuerpo estaba maldito mucho antes de que yo naciera y al instante se desmayó.

Las personas se aglomeraron y le prestaron los primeros auxilios.

Una pitonisa joven puso la cabeza de la amiga sobre su regazo, mientras no me quitaba la vista de encima. Terminó diciéndome lo mismo que la anciana y no tuve más opción que irme.

No le presté atención a su respuesta porque mi concepto acerca de esas mujeres, es que son unas estafadoras.

Me demoré toda la tarde, realizando las diligencias pendientes y llegué a mi casa a las seis de la noche. Desde la ventana parecía que todo estaba yendo bien, así que me acosté y me quedé dormido en cuestión de segundos.

Lo raro es que no tuve otra pesadilla, ni mucho menos alguna repetida. Sólo escuché el grito endeble de un niño que me despertó.

Abrí los ojos presintiendo lo peor.

Era la medianoche y ya sabía lo que tenía que hacer. Corrí lo más rápido que pude hasta llegar a la casa de mis vecinos, pero ésta vez entré por la ventana como lo había planeado anteriormente.

En la habitación, Heidy se hallaba despedazada y con rasguños en el rostro.

Bajé al primer piso y el señor Remberto estaba muerto frente al televisor y la señora Gabriela en la cocina. Al hombre le destrozaron el cuello y a la mujer le arrancaron la cabeza.

Al igual que la noche de la anterior tragedia, habían marcas de garras y pesuñas por toda la casa; evidenciando la actividad paranormal que ocurrió antes de mi llegada.

Volví a subir al segundo piso, buscando a Juan José y lo encontré sano y salvo en la última habitación. El niño jugaba en silencio con un muñeco de Superman.

Apenas lo cargué en mis brazos, sentí la presencia de alguien detrás de mi espalda. Me giré rápidamente y ví al monstruo parado delante de la puerta que hube cerrado con anterioridad.

Era la primera vez que veía algo inusual. Su explicación no tendría sentido, incluso si apareciera en Wikipedia y en los libros de mitología.

Aquel ser, una abominación de la naturaleza; un demonio con cuerpo de hombre, cabeza y gruesas patas de cabra. Sus cuernos curvos no se consumían por las llamas infernales que fluían de él.

De las enormes garras escurrían la sangre de Heidy, con astillas de madera. Su sombra cubría toda la habitación, mostrando figuras deformes y aterradoras. Su fétido olor me provocaba náuseas.

Con su estatura alcanzaba a rozar el techo de la habitación y sus ojos rojos no se apartaban de mi mirada.

Él me mostró en una visión el apocalipsis y yo estaba allí, como el epicentro de la destrucción:

- Guerras mundiales, asesinatos entre familiares, nuevos virus creados por el hombre para contagiar a la humanidad, desastres naturales provocados con energías demoníacas, la caída de todas las religiones y el surgimiento de un nuevo Dios.

También me reveló las tres partes de la profecía:

“La fé se renueva cada siete siglos y en dos décadas posteriores se debilitará. Durante medio siglo siguiente, podrá venir al mundo de los vivos mediante una invitación pagana y solamente gobernará cuando tenga un cuerpo material. Pasará una década más para que pueda conseguir el contenedor destinado, antes de que se acabe el último día de ese año”.

“Su reinado será perfecto porque recibirá la adoración de todos los humanos y su poder será tan inmenso que marginará a su rival eterno, sin que éste pueda hacer algo al respecto”.

“Su sangre es única como su descendencia y por ende estará marcado mucho antes de nacer. El elegido será varón, fruto del pecado del monje Germán”.

Comprendí su verdadera intensión al mostrarme el futuro y la relación con el evento actual:

“Soy el cuerpo con el cual, él quiere gobernar al mundo. Su tiempo se agota. Acabado los seis días del año, deberá regresar al infierno y habitará en esa cárcel durante 780 años más. Hasta entonces, tendrá que esperar a que llegue otra oportunidad”.

Por más que intenté proteger a Juan José de la vista del demonio, no pude evitar que muriera. Dejó de respirar estando en mis brazos.

Estaba muy asustado y no quería soltar el cuerpo del niño, lo único que hice fue rezar el padre nuestro mientras lloraba. Las palabras que yo emitía, no se entendían porque las recitaba al revés. Satanás iba acercándose lentamente, a tal punto que no podía evadir su mirada.

Se desapareció frente a mis ojos y no recordé más de aquella noche. Cuando me desperté, no había ni un sobreviviente en la estación central de policía; sólo yo.

Desde entonces, siento que ya no soy humano.