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Sergio

Sergio

Mi novia se lleva varias regañadas e Isabela intenta disculparse, ve la vergüenza en sus ojos cuando Facundo Laggun le da la mano y le dice:

—No quiero empeorar la regañada que le vas a tirar a Sergio, a todos nos da esa crisis de: “somos muy ricos para nuestro propio bien”, pero, nosotros tuvimos familia que trabajó un montón y somos personas sumamente trabajadoras, piensen bien lo que están haciendo y trabajen en esas propuestas, yo no retiro mi apoyo todavía.

—Tú tienes mi apoyo infinito —Dice Julianne. —El que está desinvitado hasta de la familia es Sergio.

Mi tío me toma del hombro y me hace una seña para que le acompañe a él y a su esposa a una sala. Los invito a mi oficina y me despido de los pocos que quedan. Mi prometida me ve furiosa, isabela incluso quita la mirada cuando intento rogarle con los ojos que me disculpe.

Entro en la oficina con ellos, mi tía Lucrecia está de pie furioso. Mi tío se está sirviendo una copa de Whiskey y me pregunta:

—¿Sabes, porque he dejado a mis hijos con tres niñeras o más de ser necesario?

—Porque eras papá soltero.

—Sí, y los papás solteros tenemos que trabajar turno doble. Yo no soy papá

de tres. Soy papá de 10 niños que van a heredar algo porque yo me he partido el lomo, lo mismo pasa con los Luthor, ellos fueron inteligentes y pusieron a Patrick al mando, mis hijos puede que unos vendan, otros compren, y muy probablemente más de dos monten otro imperio de lo que les dejo. Tienes toda la razón, damos una imagen de falsas oportunidades, pero nuestros empleados no son esclavos, que no se pueden ir un mes a Ibiza de vacaciones o a Goa, así vive la clase media y ni hablar de la baja, pero no todo es privilegio. Tu papá recibió un banco nacional y lo convirtió en un banco internacional, hijo, no te engañes, no tenemos dinero porque sí, nosotros los ricos trabajamos, lloramos y parimos por estos negocios.

—Yo te lo voy a decir como la más oportunista de todos. Lo he recibido dos herencias, la de mi papá y mi exesposo, me dieron dinero impresionante y me siguen generando ganancias, yo no trabajé por lo de ellos, mi hija hizo muy buenos negocios, tu papá me maneja las inversiones y cuando mi papá estuvo grave me partí el lomo hasta irme a vivir al extranjero. Es cierto, Sergio, no me esforcé, pero estás hablándome del patrimonio de mis hijas y mis hijos y no lo voy a soltar por ti ni por nadie. Ponte a trabajar si de verdad quieres ser presidente.

—Entiendo lo que quieres decir, pero, la distribución de riquezas está muy centrada en grupos económicos. El problema es que no hay un crecimiento porque si las mismas empresas que ya crecieron que generan ganancias en el extranjero no crecen en Mainvillage al paso en el que está creciendo las familias, la población general, la pobreza cada vez va a ser más grande y sabes quién se alimenta de pobreza, los narcos, la inseguridad subirá y en unos años sus hijos serán los primeros en irse de aquí corriendo. ¿Entonces qué nos queda?

—Sergio, entonces nos solicitas propuesta de crecimiento dentro de Mainvillage, no nos aumentas todo en impuestos y garantías laborales porque eso te va a durar seis meses hasta que sea demasiado y todos empaquemos ahora, en el presente, revisa las condiciones laborales de Latinoamérica y las de China, Rusia, Estados Unidos, nosotros pagamos muy bien—insiste y me da un beso en la mejilla antes de irse.

Mi tío no se ha bebido el whiskey y mi miro a mi mamá en la sala de espera sosteniéndole el brazo a su esposo con el fin de que no haga un escándalo, me acerco a ellos y ve a Isa con el computador en mano, las llaves del auto y el celular.

—Isa, mi amor, ¿podemos hablar?

—Con quién quieres hablar con tu prometida o con la mamapichas a la que no escuchas porque le pagas un salario de retención.—responde y mi papá le pide que se tranquilice. Isabela le da una mirada de advertencia. —Tú que has aventado papeles en público y no te has frenado la lengua, papá del año.

—Isa porque no vamos los cuatro y Sergio nos explica.

—Sergio no tiene respeto ni dominio por nadie —Le advierte isabela. —Estoy avergonzada, cansada y decepcionada. Renuncio.

—Isabela —dicen los tres.

—Renuncio y aquí está tu anillo.

—¿Isa?—pide Sergio y los dos nos miramos.

—Eres tan inconsciente, tu mamá construyó un negocio de la nada, cuál es la diferencia entre ella y otros productores.

—Sus contactos.

—Y por tener contactos no se esforzó.

—Nunca e invalidado el esfuerzo.

—No el de las personas que sacaron tiempo de sus empresas y familias, sino el mío.

Sergio no voy a hablarte, porque en estos momentos quiero matarte, no voy a llegar a dormir y mañana no vengo a trabajar para que sepas, las dos Isabelas y sabes qué yo no soy Piedad Westborn yo no te voy a susurrar ni mierda en el oído para que te aplaudan ya yo fui esa mamona, de ahora en adelante me voy en el momento en el que me pese. Sabes cuántas llamadas recibo al día para hacer de jefa de campaña, manager de artistas. Tengo un jodido nombre y no lo voy a mear por ti. Sabes lo que me costó quitarme... —Ella respira y me da una última mirada. —Sergio nos vemos el viernes.

Dejo a isabela salir y les pregunto a mis papás si tienen algo más que decirme.

—La verdad ya estás muy grande, te metiste solo en esto y solo te sales—mi mamá agita los dedos hacia mí y toma la mano de su esposo, el cual ni siquiera me dedica una mirada.

Llamo a Bash y este me dice que tiene un momento o dos para ir conmigo a tomar un trago le recuerdo que no puedo emborracharme públicamente y él se ríe. Me invita a su apartamento y dice que antes pasa por mí para hacer un mandado.

Río ante su cara de miedo y preparo las cosas. Tomo mis gafas y me quito la corbata. Me despido de mi asistente y ella me ofrece una taza de café.

—No quiero un café.

—Tiene vodka.

—Eres mi asistente favorita—los dos reímos.

—¿Puedo opinar? —pregunta.

—Insúltame también, si quieres.

—Esa idea de eliminar la oligarquía es únicamente una idea, Mainvillage está constitucionalmente dividida en tierra, mar y aire, no debería reunirse con ellos sino con la gente como Cash Burwish que han logrado poner su propia bandera en un lugar como este y de casualidad es si suegro. Ellos los que logran abrirse paso, poner sus propias reglas y sembrar en tierra prohibida son los que vale la pena entender.

—Visionaria—respondo u pruebo la bebida. —No sé si estar preocupad, esto sabe riquísimo.

—¿Tiene Whiskey?

—Sí, ¿canela y un poco de chocolate amargo?

—No es un hábito —le miro de pies a cabeza y río.

Isabela vuelve a entrar y me mira de pies a cabeza. Le doy las gracias a Beatriz y voy corriendo hacia mi prometida.

—No voy a dar un espectáculo más.

—Mi amor, por favor escúchame—señalo la oficina e Isabela camina en esa dirección.

Los dos entramos y yo cierro la puerta.

—Me equivoqué —acepto y ella me mira seria. —Sergio, no eres el primer candidato al que manejo, pero, definitivamente eres el único que ha sido mi prometido, así que te repito, si esto supone un problema, avísame a qué quieres ¿renunciar?. ¿Qué es lo que más quieres de mí? ¿El compromiso o la campaña? Creo que no lo podemos tener todo.

—Isabela, me acabas de tirar el anillo y renunciar.

—Sergio, llevo un mes dándote opciones, tareas, ideas para que trabajemos y hasta que no te ves con el zapato en la boca no lo entiendes, yo puedo con muchísimo gusto trabajar contigo para que cumplas todos tus objetivos, pero, no tengo tiempo de dejarte equivocarte apenas empiecen las citaciones públicas, ¿Qué clase de presidente planea ser si no escuchas a quienes intentan guiarte?

Le ofrezco el anillo de nuevo e intento ponérselo en el dedo, pero, ella cierra el puño y toma el diamante, me pone las manos en las mejillas y me mira a los ojos.

—Mi amor te entrego una lista de posibles jefes de campaña, extranjeros y locales —intento hablar y ella me pone un dedo sobre los labios. —Yo te dejo poner tu carrera sobre la mía por los próximos 4 años, tienes unas probabilidades increíblemente buenas, con estrategias correctas y equipo de en sueño, tú eres un candidato soñado, eres guapo, inteligente, preparado, pero, no estamos funcionando. Estamos a tres semanas de iniciar campaña y no te has elegido por una campaña de redes, una campaña corriente o elaborada, estamos perdiendo el tiempo porque no me escuchas. Tienes dos opciones, renuncio a la campaña o renuncio al compromiso, pero, quién va a consolarte esta noche si quiero matarte personalmente.

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