Cap. 43
Ciudad de Córdoba, 12 años después: niños se preparaban para irse a la cama, ambos padres están en la habitación listos para darles las buenas noches. El padre sentado en la cama, abriga al barón de tres años y a la hembra de cinco. ─ Papá ─ ¿Si, cariño? ─ ¿Es verdad que te casaste con mamá en un Mc Donald? ─ preguntó la niña con ojitos muy abiertos, en cambio el barón ya se veía luchar con el sueño, ambos padres se miran a las caras y no aguantan la risa. ─ ¿Quién te dijo eso? ─ preguntó la madre de la niña apoyada de la jamba de la puerta. ─ La tía Lucy ─ ¿Cuándo? ─ preguntó el papá. ─ En la mañana, había llamado a mamá y ella me lo contó ─ confesó la niña y otra risa se sintió de ambos. ─ Vamos a tener una conversación muy seria con la tía Lucy cuando vuelva ─ comentó el papá de la niña, y en efecto, ambos padres asienten. ─ No podíamos esperar ─ contestó la mamá con aquella sonrisa maternal. ─ ¿Y cómo fue? ─ Bueno… ─ el papá carraspea. ─ Tu mamá no podía esperar un día más, tampoco se podía resistir a mis encantos, así que me imploró, se arrodilló y me dijo…─ Mauricio ─ (risas) Es broma. La verdad fue que en una noche de brujas, en el Mc Donald, tenía unas amistades, así que… aproveché el momento de invitar a mamá ─ mientras iba explicando, Mauricio llamó a su esposa y ella se acercó a su lado y él la abrazó. ─ Ella no tenía ni idea de la sorpresa…─ Esa es la versión de tu papá ─ replicó la madre con travesura, Mauricio le dio una mirada acompañada de una sonrisa juguetona y prosiguió. ─ Como te venía diciendo: entramos, ordenamos y mientras esperábamos nuestros pedidos le dije… ─ Daniela… ¿Quieres casarte conmigo? ─ remedó Daniela fingiendo la voz de Mauricio, en cambio la niña soltó una risilla. ─ En realidad no pasó así, cariño ─ aclaró Mauricio entre risas. ─ Tenía el anillo en una cajita en forma de dientes de vampiro, y como no llegaba nuestro pedido, tu mamá ya se estaba comenzando a impacientar, tu sabes como es ella ─ Mau ─ Así que le señalé hacia la barra, y en ese momento aparecieron las letras en las pantallas del menú, “¿Te quieres casar conmigo?” ─ Y no dudé en decirle que si cuando lo vi de rodillas frente a mi ─ Y tu mamá lloraba de alegría ─ por ello se ganó un suave pellizco de Daniela y él le besó abdomen. ─ Bueno, hija, es hora de dormir, mañana hay escuela ─ Buenas noches papi. Buenas noches mami ─ ambos le dan las buenas noches y Mauricio le da un tierno beso en la frente.
Saliendo de la habitación, la que una vez fue la de Emily, ambos se quedan abrazados delante de la habitación de los niños, y aunque sus miradas estaban enganchadas, Daniela se veía un tanto distante, tal vez estaba pensando en algo y… ─ ¿Adónde fuiste? ─ ¿Mm? ─ ¿En qué piensas? ─ Yo… me preguntaba… si no te arrepientes ─ ¿De qué? ─ No lo sé… ¿hay algo de que te arrepientas? ─ No, de nada en absoluto ─ ¿Y el coche? ─ ¿Qué tiene el coche? ─ El que vendiste─ ¿El BMW?, no… para nada, debía hacerlo, sabes las razones y… a decir verdad, fue una buena inversión la venta, pudimos comprar el Lumina y gracias a ello tenemos un coche más grande donde podemos viajar si queremos salir de vacaciones ─ Y… ¿Ecology? ─ No, tampoco, ellos querían que le robara todo el crédito de Claudia y su trabajo y ella no se merecía eso, si lo hacía, ella quedaría como mi asistente y… no es mi estilo, así que di un paso atrás y les dije que no, ahora soy el asesor de Claudia y a veces viene y me pide alguna idea, pero todo lo que se aporta y lo que se hace son ideas de ella ─ Mm ─ ¿Alguna noticia de Lucía?, debemos decirle que no le meta esas ideas a Dariana y a Octavio ─ (risas) Dijo que venía para navidad al igual que mis papás, está casada con alguien de Venezuela…hm… ─ ¿Qué? ─ Tienes que conocerlo ─ ¿Conocerlo? ─ Si ─ ¿Por qué? ─ (risas) Dice que está loco… pero es feliz ─ aquella explicación lo dejó con más preguntas que respuestas, pero supo por la cara de Daniela que no le sacaría más información, por lo tanto, debía esperar hasta diciembre. ─ Ven, vamos a la cama ─ (sonrisa traviesa) Mm… eso suena prometedor ─ (risas) Tonto ─.
Tomados de la mano, se dirigieron a su habitación, preparándose para otro día, y desde que habían tomado la decisión de casarse, nunca habían sentido más certera tal elección, aunque con sus altos y bajos, siempre juntos, dispuestos a avanzar.
FIN