El chico raro de mi cuadra (Introducción)
Sinopsis
En las calles de un vecindario, una niña juega con su globo color rosa. Ella recorre el asfaltado con gracia, mientras practica los pasos de baile nuevos que aprendió en su clase de ballet. De repente, unos niños la rodean, le quitan su globo y se burlan de ella. Lágrimas de impotencia recorren sus mejillas, aprieta su puño y los enfrenta. Ellos son tres chicos fuertes, ella es una niña muy delgada y débil. Cierra los ojos por inercia al saber que será golpeada, mas los abre lentamente al percibir que los chicos huyen; su boca se abre de la sorpresa y sus manos temblorosas toman el globo color rosa que el niño al que todos llaman freak le extiende con indiferencia y frialdad.
Desde ese día, la curiosidad sobre aquel temido y solitario chico despierta y ella se propone una nueva meta: acosar al chico raro de su cuadra.
Introducción
¡Hoy es un lindo día! Estoy muy feliz porque la señorita Lassarre me dijo que soy talentosa y que, cuando sea grande, me convertiré una gran bailarina. Hasta me regaló un grandioso globo rosa, mi color favorito en todo el universo. Mi habitación es rosa, mis zapatillas de ballet y mi tutú también... Ah, mi habitación y la mayoría de mi ropa linda que mi mami me compra tienen ese mismo color.
Mis mallas son blancas porque mi mami dice que si uso tanto rosa voy a empalagar. A ella le gusta el amarillo, a mí también, pero es para pintar los pollitos y las flores.
Practico mis pasos nuevos de ballet mientras admiro mi globo rosa que es sacudido por la brisa y mis movimientos de baile.
Salgo de mis pensamientos al ver que los matones se acercan, respiro con dificultad porque recuerdo que ayer me fui corriendo cuando ellos me pidieron mi almuerzo en el colegio.
Los tres chicos me rodean y se ríen de mí. Estoy tan nerviosa que siento que me voy a hacer encima. Me arrebatan mi globo, mas hago esfuerzos para no llorar, los confronto con la mirada y estallo.
—¡Denme mi globo! ¡Es mío! ¡La señorita Lassarre me lo dio porque bailé muy bien! —espeto, tratando de ser valiente como vi en los muñequitos.
Los matones se ríen de mí hasta que uno de ellos me lanza un golpe. Cierro mis ojos llena de miedo, sin embargo, no siento dolor. Cuando los abro, mis labios se separan por la impresión.
¡Guau! Es el freak. Los matones huyen llenos de temor, puesto que ese niño raro es un monstruo que se come a los animales, por eso le dicen “el freak”, también le llaman raro y loco.
Estoy temblando, no quiero que el freak me coma. Él extiende el globo en mi dirección y lo tomo temblorosa y con desconfianza. Por primera vez me fijo en sus ojos y siento mis mejillas arder. ¡Son tan lindos! Hay muchos niños con ojos azules en este lugar, no obstante, los de él son oscuros e intensos, de esos que intimidan.
Parece que está enojado porque no me sonríe, bueno, nadie nunca ha visto sonreír al freak. Creo que él es un monstruo gruñón. Me esquiva la mirada y se va. Por mi parte, me quedo como tonta con el globo en manos mientras lo veo perderse en las tranquilas calles de mi vecindario.