ROMPER EL SILENCIO

Es difícil confíar de toda tu familia cuando te apuñalaron la espalda durante toda tu vida forzandote a hacer cosas que no querías y a hacerte reprimir todos tus sentimientos, sueños y deseos. Algo así se sentía Gus, paso toda su infancia y parte de su adolescencia intentando enorgullecer a su padre, cuando se dió cuenta que nunca podría ser más para Sebastián decidió ser feliz a su manera, pero esa decisión le costó mucho más de lo que pensaba, perdió a su familia, perdió su vida, su infancia/adolecentes, perdió su libertar y poder amar a la única persona que lo hacía sentir bien. Al paso de ir creciendo, confiaba en pocas personas sin dejar de ser amable y servicial, fue difícil para el tener que empezar una vida en un país donde no tenía conocimiento de nada, ni siquiera sabía hablar inglés básico, pero con el tiempo se dió cuenta que estaba completamente solo, tuvo que hacer un esfuerzo y darse palmaditas en la espalda por si mismo cuando sentía que no podía más. Aún que pasó días encerrado con el estrés al cielo, llorando por la soledad abrumante y su corazón vacío, él volvió a brillar por su cuenta.

El día que sus ojos se volvieron a cruzar con Dante, sintió que su corazón se había acelerado por una razón, él era a quien realmente amaba y quería en su vida, era la persona que realmente necesitaba para completarse, Dante era el verdadero motor de su vida y por eso nunca pudo sentir ese sentimiento de felicidad por otra persona, él estaba destinado al chico de labios carnosos y mejillas regordetas.

Esa tarde de frío recordó todo lo que había pasado hace años, sus días de soledad lo recordó en un instante al ver al chico que amaba sintiéndose culpable por todo lo que causó el padre del otro chico, por su cabeza pasaban miles de preguntas sobre todo lo sucedido, pero ninguna respuesta, todo indicaba que era su culpa y solo suya, la psiquis del chico estaba tan dañina por todo lo que pasó en el instituto, por todos los comentarios de su físico y forma de ser que creció siendo alguien inseguro de sí mismo, pero ¿por qué le querían sacar a la única persona por la cuál comenzó a amarse? Se sentía egoísta al no querer soltar a Gus y Gus se sentía egoísta al no querer soltar a Dante, pero ninguno de los dos podía expresar eso por el otro en palabras y lo demostraban con acciones, era notorio que se amaban y que no se querían dejar ir, pero a veces el destino es caprichoso y quiere ver que realmente luchen por el amor que les dió el universo.

—No te voy a dejar ir...–susurro el peli negro al oído del chico mientra reforzaba el abrazo.

Dante estaba hundiendo su rostro en el hombro del chico a punto de romper en un llanto agonizante, no por el abrazo, si no, por todo lo que debía de hacer para poder seguir peleando por el amor de su vida. Segundos después ambos se vieron obligados a separarse, tenían que hablar sobre lo que debían hacer, Gus se sentía al lado derecho del chico tomándole la mano viendolo a los ojos detallando cada extremo de su rostro, Dante estaba viendo al piso mientra su pierna izquierda se movía nerviosamente y escuchaba a la madre del chico que yacía a su lado.

—Dante, yo sé que todo esto es un proceso súper estresante y horrible, pero quiero que sepas que estaré para tí...–dijo la mujer mientra intentaba verlo al rostro, se había agachado un poco para poder verlo aún que sea un poco–Yo seré quien te representé en todo esto y te sacará todo ese miedo que te ha puesto ese hombre, pero debes de confíar en mí, ¿Sí?–termino de decir mientra le tomaba la mano libre, estaba fría y temblorosa, cuando terminó esa frase, el chico levantó un poco la cabeza para verla a bien a la cara.

—¿Qué debo hacer?–dijo suavemente, casi en susurro, con una voz quebrantada y temblorosa.

—Debemos de hacer una denuncia por acoso y una orden de restricción, por el momento solo haremos eso, luego yo comenzaré a buscar a alguien lo más rápido posible para que procesen el juicio...–dijo sin quitarle los ojos de encima al chico, este únicamente movió la cabeza indicando que sí lo haría–Lo que te sucedió en el brazo, ¿Fue durante la fiesta?–pregunto indicando la herida vendada. Pasaron unos segundos hasta que respondiera.

—Sí...–dijo con la voz bajo soltando ambas manos para podés sacarse la venda y mostrar lo dañado que estaba–Por mi condición médica suelen salirme hematomas con bastante facilidad.

Tanto su madre como Tamara se quedaron analizando toda la herida, estaban algo agradecidas de que se la pudo tratar a tiempo para que no se informará mucho más, pero aún así les preocupaba mucho por lo que estaba pasando el chico, si eso fue uno apretón con intención de lastimarlo un poco, no se imaginaban lo que sucedería si dejaban al chico con esa persona a solas.

—¿Puedes decirme quién fue?–volvio a preguntar la mujer mientra seguía mirando el brazo y anotando todo lo que decía el chico.

—Él estaba molesto conmigo, me había apartado a un costado para decirme unas cosas...–dijo apretando las manos viendo hacía el suelo recordando de a poco lo que había sucedido, era una mirada perdida y a la vez concentrada–No era la primera vez que ese hombre me intentaba hacer algo, también paso hace varios años atrás–dijo haciendo entrar en shock a todas las personas presentes, él se refería a "ese hombre" por la razón de que le tenía más miedo que rabia.

—Necesito que me cuentes como y cuando fue tu primer encuentro con esta persona, va a ser de mucha ayuda para que tomen el caso lo más rápido posible–dijo viendo como el chico entrelazaba sus dedos de los nervios, parecía muy abrumado con todo.

Él chico no tenía planeada contar nada al respecto, pero ahora temía por su vida, estaba bastante nervioso por contar todo, era algo que recordaba tan perfectamente y no se creía muy capaz de contarlo, en un momento, Gus paso su mano por la espalda del chico y apegando su cuerpo al del él, parecía que noto al segundo que se sentía presionado y abrumado. Cuando vio al chico se sintió mucho más seguro y comenzó a contar la historia mientra en su cabeza pasaba un flashback completamente detallado.

[FLASHBACK]

Aún recuerdo ese día como si hubiese sido ayer, nadie ni nada me podrá sacar ese momento. Estábamos en receso sentados en una de las bancas que situadas al lado del árbol, teníamos que ponernos de acuerdo para un trabajo escolar y como era una costumbre ya, Gus y yo éramos equipo, era un trabajos sobre el sistema solar. Mientra él estaba hablando sobre en dónde debíamos reunirnos, yo me quedé viendo como unas dos maestras se acercaban cada vez más a nosotros, una era nuestra maestra de lenguaje y la otra era de un salón más alto. "La directora quiere hablar con ustedes" nos dijo, no parecían molestas ni nada, pero si se las notaba incómodas, cuando Gus me tomo del brazo, la maestra que no sabíamos quien era lo alejó lo más que pudo de mi y nuestra maestra me tomo a mi del brazo, no hubo forcejeó ni nada, pero tanto a mi y a él nos dejó medios desconcertados.

Nos llevaron a la oficina de la directora y nos dijeron que nos sentemos en una de las sillas que estaban en la recepción, pero que no debíamos estar uno al lado del otro, nos pareció raro, aún que decidí hacer caso y me quedé al lado de una planta que estaba allí, era una Spatiphyllum, la estuve analizando unos segundos, hasta que sentí como alguien estaba a mi lado y al momento de voltear era Gus diciéndome que las maestras ya no estaba allí y que se podía sentar a mi lado, no fue algo que me preocupará tanto, de todos modos, siempre estábamos al lado uno del otro.

Estuvimos en ese lugar unos treinta minutos sentados viendo el gran reloj de manijas, las paredes rojas carmín y negras como el uniforme escolar, la mesita pequeña que estaba en frente nuestro, entre otras cosas. Ya nos habíamos de esperar tanto, pero me entretuve un poco escuchando a Gus hablar de las miles ocurrencias que se le pasaban por la cabeza, hasta que en un momento él me dijo que debía de darme algo, voltee a verlo y sostenía un sobre azul, "Debes de leerlo luego, no ahora" me dijo, estaba feliz por eso y me contagié de esa felicidad, guarde el sobre en mi bolsillo derecho y seguí viendo el reloj, pensé que me iba a quedar mucho tiempo esperando a que alguien saliera de esa habitación, pero solo pasaron unos segundos y salieron dos personas que hicieron que Gus se quedará completamente en silencio, cuando guíe mi vista a ellos, el hombre parecía molesto y la mujer algo nerviosa o decepcionada, era rara la expresión, me volví a Gus quien estaba mirando al suelo algo nervioso. "¿Qué te pasa?" Le pregunté tratando de acercar mi mano a su brazo izquierdo, no me respondió y solo sentí como una mano más grande tomaba con fuerza la mía, era de ese hombre de traje, me miraba con rabia y rencor en sus ojos, "Todo esto es tu maldita culpa, escoria de mierda, no quiero que estés cerca de mi hijo porque no me temblará la mano con un niño como tú" me dijo cada tanto apretando mi mano, yo estaba tratando de soltarme del hombre, es más, pensé que en cualquier momento me la rompería, pero la mujer lo alejó diciéndole que me suelte, Gus no decía nada, aún que me miraba con una cara de horror, sus ojos estaban tratando de decirme que tenía miedo e intentando huir de ahí, el hombre se dirigió a él para agarrarlo del brazo y llevárselo a la fuerza de ese lugar, mientra se iba su cabeza se dió vuelta para conectar miradas conmigo, yo no sabía que estaba pasando en ese momento, quería correr para seguirlo y intentar ayudarlo, pero era un niño, y tenía miedo de que ese hombre me hiciera daño. Me quedé unos dos minutos enfrente de la puerta observando a las tres personas alejarse, en un momento una mano femenina me tocó el hombro atrayendo mi conciencia a la realidad, al darme vuelta noté que era mi mamá, parecía algo preocupada por algo que le habían dicho, "Vamos a casa, cariño" me dijo con tranquilidad tomando mi mano derecha y sacándome de ese lugar, me llevo a mi salón para tomar mis cosas, todos mis compañeros parecían incómodos con mi presencia, no sabía que estaba pasando y decidí guardar todo lo más rápido, a penas pude notar que las cosas de Gus tampoco estaban. "¿Hice algo malo?" Le pregunté a mi mamá mientra la veía a los ojos, ella me dijo que no, que yo era un estudiante ejemplar, pero que la escuela decidió darme tres días de descanso, no entendía la razón, pero luego de esos tres días la entendí. Cuando volví, muchas personas me decían de cosas dañinas, me dolía escuchar esas palabras de mis compañeros y personas que no conocía, lo peor de todo es que Gus ya no asistía a clases, paso un día, dos, tres y nunca más regresó.

Me olvidé la cara de esa cara días después, pero el día de la fiesta me dió un deja vú horrible, era el mismo y con la fuerza más intensificada, si no hubiese sido por Gus, estaba vez si terminaba con el brazo roto."

[FIN DEL FLASHBACK]

Cuando el chico termino de contar la historia, la habitación se volvió silencio absoluto, todas las personas de ahí se quedaron asustadas por todo lo que contó, las mujeres se quedaron viendo entre ví porque si recordaban en se día con pocos detalles, ellas solo recordaron lo que sucedió después, pero Gus sintió un escalofrío recorriendo todo su espalda, parecía que su cabeza había bloqueado ese día de cualquier forma posible, vio al chico que parecía seguir recordando ese momento, su mano izquierda sobaba su mano derecha como si hubiese sido tomada a la fuerza nuevamente, de un impulso la tomó con suavidad entrelazando sus dedos. Cuando ambos se vieron, sintieron la conexión que tuvieron el día que se conocieron, pero era más intensa.

Aurora cerro su libreta después de unos segundos que el chico terminará de hablar, ella pudo notar la la chispa entre ellos dos y se dió cuenta el daño que hizo en el pasado por no tener suficiente fuerza mental para enfrentarse a su esposo, no solo lastimo a su hijo, si no, que también a un inocente e indefenso chico que no merecía el daño físico y metal que pasó por ese hombre.

—Tendremos que hacer la denuncia entre hoy y mañana, es importante que sea rápido...–dijo la mujer llamando la atención por completo de las cuatro personas y así rompiendo una vez más ese silencio incómodo.

—Prefiero que sea hoy...–dijo Dante recomponiendo su voz por completo, se soltó del chico para ponerse de pie e ir a colocarse su abrigo.

Por inconsciencia, tanto su madre como Gus y Tamara se pusieron de pie para ir detrás de él, tenían pensado desde el primer momento que se nombró esa orden el querer acompañarlo, parecían estar bastante decididos a ir, pero la mujer los detuvo a los tres.

—Únicamente lo puede acompañar una persona, además de mí, debe de ir un familiar–dijo viendo a la madre del chico.

Gus se quedó a medio abrigar viendo al chico que también parecía medio desconcertado, en realidad él quería ir solo para no seguir molestando a los demás, pero sabía que si iba con alguien se sentiría más tranquilo, no conocía tanto a la mujer como para estar a solas con ella, se sintió más relajado al escuchar que alguien debía acompañarlo, aún que realmente quería que fueran todos. Mientra los demás se terminaba de alistar para salir, Aurora estaba guardando sus cosas en su bolso, y sintió una presencia detrás suyo, al darse vuelta vio que era su hijo.

—¿Qué pasó, cariño?–pregunto la mujer sin un gramo de preocupación encima suyo, ella realmente estaba allí para ayudar.

—Por favor, no traiciones mi confianza y realmente ayúdalo...–dijo el chico estando a unos pocos metros de ella, parecía algo quedado–En estos momentos, él es lo más importante que tengo, por favor...–volvio a decir, está vez la mujer lo veía algo impactada, nunca lo había visto tan vulnerable y más por una persona.

—No te volveré a traicionar, luego de acompañarlo ir a buscar mis cosas y me quedaré en un hotel cercano para no tener ninguna comunicación con él...–dijo terminando de guardar todo y acercándose al chico para acariciarle un poco el brazo, lo veía bastante tenso–De cualquier forma, también levantaré una denuncia contra tu padre...te contaré esto otro día, confía en mí–volvio a decir con una mirada de seguridad haciendo que la tensión del chico disminuyera, esté decidió darle un abrazo corto y poder volver a dónde estaba el chico, haciendo que la mujer quedé atónita por lo sucedido.

"¿Qué fue eso? ¿Un abrazo?" Pensó mientra se quedaba viendo al chico alejarse, habían pasado tantos años desde que no sintió ese calor de hijo hacia el corazón de su madre, estuvo al rededor de veinticinco segundos pensando en eso hasta que una voz interrumpió todos sus pensamientos, quien la llamaba era su hijo avisándole que Dante y Luvia ya estaban listos para irse, volvió a la entrada rápidamente.

—Bueno, entonces nos vamos...–dijo la mujer procediendo a ver su reloj de mano–Son las nueve y cuarenta, estos procedimientos suelen tardar un poco, así que estaremos volviendo, a más tardar, a las una o dos–dijo viendo la cara de las personas, parecían bastantes sorprendidas–Pero también podemos volver antes si no se encuentra nadie, mientras tanto, debes de dormir algo Gus–explico calmando un poco más a las personas e indicándole la cara de cansancio llena de ojeras del chico.

Abrió la puerta, se dirigió a su auto que estaba estacionado en la entrada, Luvia iba detrás de ella y la única persona que se quedó unos segundos más fue Dante.

—No te preocupes, vendré antes que te des cuenta–dijo mientra se acercaba un poco al chico que seguía algo afectado por no poder ir–Ve a dormir algo mientras no estoy, estás muy mal–termino de decir para luego darle un beso en la mejilla y separarse de él despidiéndose de Tamara.

El chico se terminó de subir al auto y se siguió despidiendo con la mano, ambas mujeres también, pasaron tres segundos y el auto arranco dejando atrás la casa. Tamara y Gus entraron a la casa quedándose viendo uno al otro, uno se veía tan demacrado por el sueño y la otra parecía que en cualquier momento se enfermaría por correr bajo el frío.

—Vete a dormir a la habitación de huéspedes, te despertaré cuando vuelven–dijo indicándole las escaleras con postura y tono de autoridad absoluta.

—Tú también entonces, se te están por salir los mocos–dijo subiendo las escaleras y viendo como la mujer se limpiaba la nariz con un pañuelo de bolsillo.

El chico entro a la primera habitación que había, justamente era las de huéspedes, el color de las paredes era verde y había una cama de dos plazas, realmente no quería dormir, pero si se recostó para que luego Dante no lo regañara por no dormir, aún que a penas su cabeza tocó la almohada, se quedó completamente dormido.

Por otro lado, Dante se encontraba bastante nervioso al tener que hablar con policías y levantar una orden de restricción contra el padre de su novio, se sentía culpable muy incómodo, él no era muy bueno hablando con las personas, por lo que estuvo durante todo el camino practicando que decir y como decirlo. Al llegar al lugar sintió una presión apoderarse de todo su cuerpo, quería que todo terminara rápido.

—Estamos de suerte, no hay tantas personas–dijo Aurora notando que solo habían de dos a cuatro personas.

—Ven, cariño–le dijo Luvia a Dante que aún permanecía en la puerta del establecimiento analizando todo el lugar, sentía un frío recorriendo toda su espalda.

"Vamos, solo ve a decir que quieres hacer, no tengas miedo..." Pensó, al parecer era su conciencia apoyándolo en ese momento, pero sentía que cualquier cosa podía pasar en ese momento. Entro al lugar y siguió a la mujer del enterizo, llegaron al escritorio de un hombre moreno con cabello castaño lacio, parecía muy amable y servicial, eso hizo que Dante se sintiera mucho más tranquilo y poder hablar con más fluidez.

—Hola, buenos días...me gustaría hablar una denuncia por acoso y hostigamiento–dijo el chico bastante seguro de sus palabras, lo había practicado tanto que ya se sabía de memoria todo.

En ese momento, Aurora se presentó ante el hombre y le explicó a que debían la denuncia, también le mostró su licencia de abogada (la cual seguía vigente), y para termino explicó que quería levantar una orden de restricción.

—Por favor, necesito que tomen asiento, así empezamos con todo el papeleo–dijo el hombre con una agradable sonrisa, ellos hicieron lo que les pidió y así empezó una larga mañana.

Tanto Dante como Aurora hicieron sus respectivas denuncias, uno era acoso y la otra era violencia, estuvieron al rededor de tres horas en ese lugar haciendo todo lo posible, casi creían que era totalmente imposible demandar a un hombre de rango tan algo e importante como Sebastián, pero afortunadamente se logró.

Dando un gran salto en el tiempo, volvieron a la casa de los Avis bastantes tranquilos, parecía que las cosas se estaban resolviendo a un paso lento, pero se estaba haciendo. Al entrar al hogar notaron una gran tranquilidad en el aire, Tamara estaba en la cocina terminando de prepararse una taza de té y Gus seguía durmiendo.

—Debo irme...tengo que llegar antes que Sebastián para poder encontrar esa carpeta y poder irme al hotel–dijo la mujer viendo su reloj de mano, estaba bastante apresurada con el tiempo–Mañana volveré por la tarde, se supone que entre hoy a la tarde y mañana por la mañana le estarán llegando las denuncias, tengan mi número por cualquier emergencia–dijo entregando una tarjeta donde salía su número de teléfono, se despidió de todos antes de salir casi corriendo, en realidad quería despidiese de Gus, pero estaba contra el tiempo para llegar a la casa.

Por otro lado, Luvia fue con Tamara para contarle sobre lo que sucedió y Dante subió a las habitaciones para poder buscar al chico, no sé esforzó mucho en buscar porque su primera opción era la habitación de huéspedes, al abrir la puerta encontró el cuerpo totalmente desmayado en la cama, le caía baba y parecía que estaba disfrutando ese sueño. El chico cerró la puerta y se acercó lentamente para poder acomodarlo un poco, pero a penas pudo rozarle la pierna con la mano porque el chico despertó al instante.

—¿Qué pasá? ¿Ya volvió Dante?–dijo estando aún dormido y con los ojos entre cerrados, mientra el chico reía bajo por la situación, el otro comenzó a abrir bien los ojos reconociendo la figura delgada–Ah...eres tú–volvio a hablar adormecido tomándole la mano al chico y acercarlo para poder darle un fuerte abrazo.

Sé sentía bastante cansado para poder pensar conscientemente de lo que estaba sucediendo, solo supo reconocer a Dante y tener el impulso de abrazarlo.