PRIMERA IMPRESIÓN.

Al despertar y ver que en el reloj las seis marcaban, me levanté del duro sofá para ir a ducharme, había recordado la entrevista de la muchacha y a pesar de que sólo quería dormir junto a mi gran pila de almohadas, debía de volver a trabajar. Al salir de la ducha, me dirigí a la habitación y me vestí lo más formal posible, pantalones blancos, camisa blanca, zapatillas Adidas y un suéter color verde, simplemente así era mi forma de vestir formal ni tan elegante ni tan vagabundo. Antes de irme, me hice un té con leche y comí unas galletas oreos, tomé mi bolso y salí disparado a la librería para ya estar listo.

Me parecía un chiste ir en auto cuando quedaba a menos de quince minutos, pero quería presumir. Cuando llegue al edificio, comencé a arreglar las mesas, libros, carteles, regué las plantas y al final comenzaron a llegar las personas, una vez que las muchachas de la cafetería estaban ahí, yo fui al despacho al ordenar papeles.

Una de las chicas llamó a la puerta diciendo que había llegado la muchacha, al ver mi reloj pude notar la exacta puntualidad de ella. Sali a buscarla para comenzar con la entrevista. Una linda chica vestida de pantalón color beige, camisa blanca sin mangas y zapatos con plataforma baja llamaron inmediatamente mi atención, físicamente era muy bella y la forma en la cual se presentó me pareció excelente, al pasar hablando con ella pude notar su interés sobre el trabajo, así que inmediatamente la contraté, obviamente no estaba vestida para empezar ya mismo, pero si iba a empezar el día siguiente. Al tomar su mano para poder despedirme de ella, pude reconocer una figura corpulenta sentada en la mesa detrás de ella, era un hombre de unos veintiséis años aproximadamente, cabello corto y negro, vestía de una forma totalmente elegante parecía un doctor, algo en mi dio un gran salto de emoción y alegría, pero no sabía quién era para sentirme de esa forma. Quiero creer que pudo ser todo los sentimientos encontrados y melancólicos que pasé hace dos noches y que cualquier figura atractiva me va a despertar la necesidad de amarlo.

(Desde el punto de la historia)

Un grito totalmente agudo y femenino interrumpió mi agradable sueño donde criaba ovejas, salté de la cama al reconocer la voz y salí corriendo a ver lo que sucedía, al llegar a la habitación de la susodicha pude notar ver una pequeña figura corporal buscando un par de zapatos en todo un cuchitril.

–¿QUÉ TE PASO AHORA?—grité asustado y desesperado.

–Lo siento si te desperté, es que no encuentro mis zapatos blancos con plataformas bajas—dijo tirándose para atrás encima de una pila de ropa.

Fue cuestión de segundos encontrarlos, ya que, estaba al lado de su mesa de luz.

–No se que haría sin ti—me respondió emocionada colocándose los zapatos.

Le lanze una tirada simplemente de agotamiento con un poco de gracia y regrese a mi habitación para poder vestirme e ir a desayunar tranquilamente. Él lugar no era lejos, es más, quedaba unos veinte o veinticinco minutos de casa, así que si la contrataban iba a estar bastante cerca para dejarla y poder irme directo al consultorio. Hoy no tenía gimnasio, así que, me puse mi uniforme y nos fuimos.

Al llegar, pude presentir una vibra totalmente nueva, era algo peculiar como si ya lo había sentido antes. Habían flores, plantas, carteles todo como esas fotografías aesthetic de Instagram, simplemente se me hizo hermoso ver eso. Al entrar pude analizar como estaba dividida las grandes estanterías de libros y las mesas con café recién hecho, todo tenía una ambientación de colores verde, blanco y marrón.

–Iré a ver al dueño, pide algo para desayunar mientra estoy con él—me susurró en el oído mientra se iba.

Sin siquiera dudarlo, me acerqué al mostrador y pedí un té con leche y pastelillo de chocolate. Aún no estaba lista mi orden así que me quedé viendo el celular mientra esperaba, en lo que pasaban los minutos, note la presencia de una figura corporal alta y delgada saliendo de una habitación, al minuto que lo vi, lo reconocí. Mi corazón se aceleró a tal punto que me dio un puntazo, desperté de ese llamativo momento cuando alguien me dijo.

–Señor… ¿Sé encuentra bien? Su orden ya está lista—una dulce voz me hablo llamando toda mi atención y entregandome una bandeja con mi pedido.

Me senté en la mesa más cerca, daba igual, estaban todas ocupadas y mientra desayunaba con el corazón en mano pude distinguir esos bellos pómulos elevarse a la hora de hablar o emitir una dulce sonrisa que hacía que todo mi sistema nervioso temblará. Veía cada tanto para no quedar como un acosador, pero era imposible no querer levantarse e ir a su lado para hablarle, parece que no me habla reconocido, es verdad, cambie mucho físicamente cuando me fui, pero creo que él aún podía recordarme… eso supongo.

Una vez terminada la entreviste, ambos se levantaron y cuando Gisel le tomó la mano, sus ojos conectaron con los mios, no se como resistí o como hice para no levantarme e ir a tocarle la cara como hacia antes, lo único que escuché fue a mi hermana presentarme con él, con una hermosa sonrisa y ojos brillosos, tomó mi mano.

–Mucho gusto, soy el dueño de este lugar—exclamó mientra tomaba mis manos, simplemente quedé anonadado por no hacer ni decir nada y simplemente me fui de ahí.

(Desde aquí comenzará una narración en tercera persona)

Luego de que Gus saliera casi corriendo del lugar, Dante quedó algo extrañado por lo sucedido, Gisel fue quien se disculpo en nombre del hermano explicando que él nunca se comportaba así, pero a Dante casi no le preocupó, es más hasta entendía. El día de ambos fue regularmente normal, Dante estaba organizando unos libros y Gus estaba atendiendo unos pacientes, pero claramente ambos estaban confundidos, una parte por el hombre extraño que salio rápidamente del lugar y otro por haber visto después de años a la persona que más amo, de todas formas esos sentimientos comenzaron a aparecer poco a poco.

Gus nunca se olvidó de él, es más cada día que pasaba en el internado pensaba cada vez más en como lo habían separado tan bruscamente de alguien y Dante tampoco se había olvidado, pero el tenía un recuerdo diferente, un recuerdo de niños, ahora no pudo reconocer a la persona porque no sabia como era, simplemente sintió un salto de alegría al verlo y tocar la mano de ese extraño hombre.