MENSAJES INESPERADOS
Una alarma comenzó a sonar interrumpiendo el sueño de Gus, ya eran las 6 AM, debía de irse para llegar a tiempo al despacho del escribano y abogado a cargo del testamento, ese tema de los bienes familiares era algo que se acababa de enterar hace pocos días, por ende, no lo entendía ni le importaba en lo más mínimo, pero sabía que no lo iban a dejar de molestar hasta que hablen de eso con él. Al levantarse de la cama sintió un frío pasar por su espalda, al acercarse a la ventana cercana del cuarto noto de inmediato que seguía lloviendo, parecía que en cualquier momento la calle se iba a inundar e iba a tener que irse en barco. Fue directo al baño para lavarse la cara y peinarse un poco, al salir fue a la habitación para buscar únicamente un suéter y ponérselo encima de la remera de pijama, se quedó vestido como estaba, el pantalón que estaba usando era el que uso el día anterior, y se puso el abrigo largo encima de ese para no morir de frío.
"Buenos días Tete, tuve que salir para poder arreglar un asunto, regresaré en un rato" escribió en una nota adhesiva y dejándola encima de la mesa de luz que yacía del lado de la cama de Dante.
Salió de la casa sosteniendo la carta dónde decía la dirección del despacho, parecía que estaba cerca y así era, solo se tardó unos quince minutos en llegar, pero la cita era a las 7:00 am y eran las 6:38 am, se quedó en el auto sentado esperando a que sean diez minutos antes para poder entrar al lugar. En su mente pensaba que todo era una estúpida broma, se le hacía raro que después de años sin hablar con su padre, este volviera de la nada a decirle sobre un supuesto testamento dónde le dejaban unos bienes sumamente importante y costosos, además, ¿Qué haría él con ese dinero o propiedades? No lo sabía y no tenía conocimiento de como se manejaban. Mientra se la paso pensando durante los minutos que quedaban para entrar, sonó una alarma indicándole que ya eran las seis y diez minutos, apagó el calefactor y salió del vehículo para entrar lo más rápido posible al lugar.
—Buenos días, ¿Tiene reservada una cita?–dijo la recepcionista con cara de susto al ver entrar a un hombre tan rápido.
—Buenos días, si tengo...–dijo mostrando la carta dónde salía el nombre de quienes lo citaron a ese lugar.
—Perfecto, tiene que ir a esa habitación–dijo señalando una puerta negra con el número uno reflejado en color dorado.
—Gracias–dijo alejándose rempentinamente y yendo a esa habitación.
Golpeó tres veces la puerta hasta que escucho una voz diciéndole "Adelante", era un hombre de edad mayor por lo que pudo descifrar, al abrir la puerta se encontró a su padre, y abuelo sentados junto a dos hombres formalmente vestidos, uno era quien le había llevado la citación el día anterior.
—Buenos días, con su permiso–dijo entrando a la habitación y cerrando la puerta, se sentó en una silla lejana a la de su padre y abuelo.
—Comenzara la sesión sobre la lectura de testamento del difunto Augusto Flores...–dijo el hombre de edad avanzada mientra leía la gran carta que sostenía. Comentaba algunas propiedades que estaban en distintas partes del mundo, la gran cantidad de dinero que estaba en el banco, etc etc–¿Eres Gustau, cierto?–dijo el hombre viendolo con cara de inconsciencia.
—Está en lo correcto–respondio viendolo a la cara ignorando cualquier otra persona de la habitación.
—A la edad de veintisiete vas a poder heredar todos estos bienes que te ha dejado el señor Aug...–dijo antes de ser interrumpido.
—Disculpe que lo interrumpa, pero, ¿no hay otra posibilidad de darle eso a a otra persona? verdaderamente no me interesa esos bienes–dijo cruzando los dedos y viendolo fijamente para luego ver a su padre que se estaba por prender fuego de la furia.
—No, todo esto te lo han dejado a ti, lo que si puedes hacer cualquier cosas con las cosas...hasta vender las propiedad sí no te interesan–respondio el hombre.
—¿Qué carajos estás diciendo, Gustau?–dijo Sebastián viéndolo desde su asiento ignorando por completo a las personas que estaban al frente suyo, Gus simplemente lo ignoro y se quedó viendo al hombre.
Había escuchado perfectamente a su padre, esos bienes los quería Sebastián y se notaba tanto por su forma de hablar como por sus expresiones faciales. Una vez que la sesión termino, todos se retiraron menos en abogado y el escribano que querían hablar con el chico, tenían una tanta inquietud por saber porque no quería esa grandísima herencia.
—¿Podemos hablar contigo?–pregunto Mateo.
—Claro–respondio Gus sentándose nuevamente en la silla.
—Nos gustaría saber ¿Por qué no quieres la herencia que te dejo tu tatarabuelo?–pregunto el anciano.
—No me interesa contar con eso, es una larga historia, pero son problemas familiares...–respondio cruzando las manos.
—Entendemos, de todas formas, todo esto es absolutamente tuyo y de nadie más...–dijo Mateo–Bueno, gracias por venir, te estaré informando de la próxima sesión.
—Nos vemos, gracias–dijo saliendo de la habitación y yéndose lo más rápido posible para no cruzarse con alguno de esos dos familiares y comerse otras interrogaciones
Ya eran las 8:23 AM, pensó que Dante ya se había despertado y quería llegar lo antes posible para que pudieran desayunar juntos. Para su grata suerte, su familia ya se había ido por lo tanto salio lo más relajado y tranquilo del edificio para dirigirse a su auto y luego a su casa. Sentía que el clima estaba mucho más frío y pesado, creyó que ese día tampoco iban a poder asistir al lugar y tampoco tenían noticias si el lugar estaba abierto o no, se quedó pensando en esto hasta que llego a la casa y se encontró se encontró a un Dante bastante dormido y cariñoso quien se le lanzó encima suyo para poder abrazarlo.
—Hey...¿estás bien?–pregunto un desconcertado gus al como el chico se le lanzaba encima, por su mente pensó que le había sucedido algo.
—No es nada, tranquilo–dijo el chico separándose al verlo tan exaltado al otro–¿a dónde fuiste? ¿estás bien tú?.
—Sí...–dijo dejando las llaves a un costado–solo fui a ver a mi padre...–volvió a hablar viendo como la cara del chico se volvió a sería y sin color.
—¿Qué te dijo?–pregunto algo confundido y asustado, por su mente pasaban miles de situaciones en la que se habían encontrado ellos dos.
—Tranquilo, no fue nada, únicamente me habían llamado para poder hablar sobre el testamento...–dijo sosteniendo la cara del chico con ambas manos porque parecía que en cualquier momento se desmayaba–no te preocupes, no se acercará a ti.
—Ah...eso es bueno, pero ¿no te dijo nada malo a ti?–pregunto quedándose un poco más tranquilo al sentir el calor de las manos del chico.
—No, nada malo...–le respondió con una mentira, si le había dicho algo con respecto a que no quería la herencia.
Finalmente le soltó las manos de la cara para poder abrazarlo y darle un beso en la cabeza, parecía que estaba bastante afectado por lo que había pasado con sebastián hace días, el moretón que tenía en el brazo era un poco más morado y le dolía si le tocaban, le abarcaba una gran parte del ante brazo, pero sabía que dante nunca admitiría eso, se podía diferencia a simple vista que el chico no quería molestarlo mucho con eso, aún que supiera que no era una molestia para nada.
—Te voy a preparar algo, ven–dijo gus al separarse del chico y tomándole de la mano para llevarlo a sentarse en una de las sillas, cuando se alejó del chico, vio que parecía que seguía algo afligido por lo que había sucedido hace día, no dejaba de acariciarse el brazo y ver a la nada misma–ya sanará, te lo prometo y nunca nadie te volverá a hacer daño–dijo gus a unos metros del chico, esté solo hizo un gesto con la cabeza indicándole que sí, pero por la expresión de su rostro parecía que no tenía tantas esperanzas de eso.
Gus por otro lado, intento animarlo haciéndole su té favorito, parecía que si funcionó porque el chico se puso algo feliz y tranquilo, el mayor decidió evitar cualquier tipo de tema referido a su familia para que dante no se pusiera mal, ya que, lo primordial era su salud y no quería que empeorará.
—Tete...–dijo el chico, sabía que habían pasado años desde que no lo llamaba así, vio como el chico le respondió con un gesto de murmuró–pregunta, ¿cuál es tu lugar favorito de todo el mundo?–pregunto para evitar que pesará en esto.
—El Puente Colgante, está en Santa Fe, Argentina–respondió con un tono de entusiasmo–Tamara me hablaba siempre de ese lugar y me quedó el recuerdo.
—¿Ella es de Argentina?–pregunto completamente confundido.
—Sí, nació y creció allá, pero quería hacer una carrera en la cual no había tanta salida laboral, paso su último año de secundaria aquí y estudio la carrera, muchas veces debían de regresar por unos exámenes o algo parecido, no lo recuerdo bien...¿No lo sabías?–respondio notando la cara de confundido del chico.
—No sabía nada, o sea, era evidente que tenía acento de otro lugar, pero no sabía que era de Argentina...–respondio tratando de recordar si notaba alguna vez ella le había dicho algo parecido–Recuerdo que me hablaba mucho de la gastronomía de allí, pero pensé que era solo porque le gustaba–volvio a hablar y vio como el otro chico sonreía entre risa, se le contagio la risa al no darse cuenta antes de eso.
Durante todo el desayuno continuaron hablando de cosas totalmente distintas para distraerlo de lo que sentía el chico, Gus se sentía bastante feliz ver al chico reír y olvidandose por completo de lo anterior.
El día transcurrió normalmente como días anteriores, aún que la lluvia termino a la tarde, el clima estaba bastante frío, pero Dante insistió mucho para que pudieran ir a dónde el chico lo quería llevar el día anterior, después de estar al rededor de una hora tratando de convencerlo, no logro convenció.
—Hace frío cariño, iremos cuando no lo haga...–dijo viendo al chico que estaba lo estaba viendo del otro lado del sofá.
—De acuerdo, pero cumple tu promesa–respondio para sentarse más cerca del chico.
—No voy a romper la promesa, quédate tranquilo–dijo acercándolo para poder abrazarlo.
Se quedaron durante unos segundos recostados hasta que Dante se quedó completamente dormido, no tan tarde, pero no lo despertó por las dudas, permaneció durante unos minutos viendolo dormir.
"¿Qué es esto?" dijo viendo los varios mensajes que llegaron en solo unos segundos.
[NÚMERO DESCONOCIDO]
"Hola Gustau
Comprendo que esto es muy repentino, pero
Necesitamos hablar urgentemente
Es importante
Por favor, respóndeme." Eran algunos de los mensajes que le había llegado al chico.