Capitulo XI: Celiviel, la calma antes del choque

Los próximos días transcurren de forma tediosa y monótona, esencialmente Luthy sale temprano en las mañanas porque al parecer tiene reuniones con la reina y su corte, llega a la hora de la cena y cae rendida luego de comer, por otro lado Max ha encontrado un local cercano donde le prestan libros y ha estado con la cabeza enterrado en algún libro distinto cada vez que te lo encuentras, Guren como cosa rara no te dirige la palabra y solo te queda Daphiel para hacerte compañía pero está siempre distraído, seguramente preocupado por Luthy.

De modo que has tenido que hacer uso de tu ingenio y creatividad para buscar entretenimiento u oficio en estos días, al principio intentaste pasear por el bosque pero los elfos no resultaron particularmente amigables con una extraña caminando por allí con mal manejo de su lenguaje.

También has seguido practicando el hechizo de levitación que Max trató de enseñarte a pesar de que el mago se rehúsa enérgicamente a volver a supervisar tus ensayos, al menos ahora has logrado evitar salir disparada más de tres metros.

En este momento te encuentras en tu cama, aburrida hasta más no poder y rezando al Gran Blanco para que te de algún tipo de inspiración o haga que suceda algo interesante.

Alguien toca la puerta de tu recámara… lo cual te sorprende porque estos ruegos no suelen cumplirse con tanta eficiencia.

-¡Adelante! –dices sin levantarte de la cama, la puerta se abre y Luthy asoma su cabeza.

-¿Puedo pasar? –pregunta ella, tu solo asientes sin incorporarte realmente.

-Te dejaron libre más temprano el día de hoy.

-Ya no soportaba un segundo más en la corte, -dice sentándose en tu cama- rodeada de elfos estirados que piensan que no soy suficientemente inteligente para darme cuenta que se burlan de mi poca alcurnia.

-Bienvenida a la vida de los nobles –respondes sonriendo y finalmente te sientas para verla cara a cara- no se pone mejor. ¿Qué tanto quieren?

-Esencialmente el festival es en tres días y tengo que conocer a la perfección el discurso que me toca, afortunadamente es memorizarlo cosa que es menos angustiante que inventar un discurso. No soporto hablar en público –te dice haciéndote recordar la incómoda experiencia que fue verla hablar en La Torre del Oráculo.

-Bueno, te dejaron ir y todavía hay luz del sol, ¿qué quieres hacer?

-Pues iba a entrenar con Daëron, quería invitarte a vernos, quiero pasar tiempo con él pero también imagino que estás muriendo de aburrimiento.

-No es tan malo, es casi más interesante que ver a Max leyendo.

Ambas se ríen y te levantas de la cama para acompañarla.

Al bajar a la sala se encuentran con Max, leyendo como de costumbre.

-Voy a entrenar un rato con mi padre, ¿quieres venir? –le pregunta Luthy al mago quien apenas levanta la mirada, asiente, cierra el libro y se levanta para seguirlas.

Aprovechas el tiempo con Luthy para preguntarle sobre su experiencia en la corte realmente no es mucho lo que te comparte.

-La Corte de la Reina está formada por un montón de elfos elitistas que al parecer se encuentran indignados de que haya sido una elfa cualquiera quien fuese escogida para ser la Hechicera Mayor y no uno de sus honorables sobrinos.

-Claro, nadie conoce el procedimiento por el que fuiste escogida –le contestas.

-Bueno… hay otro motivo…

-¿El elfo de la visión? –preguntas, Luthy hace una larga pausa y finalmente suelta un suspiro.

-Es el hijo de uno de los nobles más influyentes de la corte, mi iniciación debía ser un secreto para no enfadar a personas influyentes como él y acá estoy, iniciada y liderando la orden.

Asientes y el resto del camino es bastante callado, algo te dice que tocaste un punto incómodo.

Al cabo de unos minutos llegan a un claro en medio del bosque, un espacio medianamente amplio y despejado donde fácilmente unas tres o cuatro parejas pudieran entrenar tranquilamente en esgrima o combate de algún otro tipo.

-Os he estado esperando Luthy –dice una voz mientras se aproximan.

Tu sorpresa al ver a un elfo de piel oscura y cabellos rojos, que en nada se parece a tu amiga no pasa desapercibida.

-Qi, Max, este es Daëron –les presenta Luthy- mi padre adoptivo, ella es mi amiga de La Torre y este es Max Reedse, un magi que he conocido hace poco.

-Es para mí todo un honor conoceros a vosotros y a cualquier camarada de mi querida Luthy.

-El honor es todo mío –respondes algo incomoda al darte cuenta que la palabra adoptivo estaba allí por tu expresión de sorpresa.

-Un placer –dice Max.

-Daëron es un elfo del sol –te explica Luthy- era el mejor amigo de mi padre y fue quien me cuidó cuando mis padres se marcharon.

Eso finalmente te hace entender la piel tostada, según tus estudios los elfos del sol son extremadamente poco propensos a la magia natural, incluso los más hábiles apenas logran infundir algo de magia en sus capacidades de combate y no están por encima del nivel de un aprendiz de la torre, por esa razón solo has leído de ellos hasta ahora y nunca habías conocido uno.

-El padre de Luthy es uno de mis camaradas más cercanos y era mi deseo que su hija siguiera sus pasos, aunque ella demostró tener otros talentos. Pero bueno, mal momento es este para reminiscencias, Luthy, ¿deseas calentar antes de nuestro entrenamiento o arrancamos de una vez?

-Dame unos minutos para estirarme, llevo todo el día sentada con su majestad.

Mientras Daëron y Luthy se preparan tú te apartas un poco junto con Max y ambos se sientan a la expectativa, no has visto guerreros entrenando desde que asistías a los entrenamientos del Comandante Armstrong.

Los dos elfos se colocan a una distancia de un par de metros uno del otro y finalmente la hechicera hace aparecer una espada en su mano derecha mientras que el elfo saca la suya de su cinto.

Un instante los vez de pie como estatuas, mirándose fijamente y luego se mueven tan rápido que casi no los viste llegar al centro, donde sus espadas chocan una con otra, cuentas al menos cinco choques seguidos, luego un salto y ambos se separan.

-Tu n'as pas été méchant, Luthy –le grita en élfico su contendiente

-J'ai encore du chemin à faire pour être à ton niveau –le contesta tu amiga.

Caminan ambos lentamente en un círculo, midiendo sus distancias, antes de volverse a lanzar. Daëron lanza una finta pero Luthy ataja el engaño, ella asalta la parte suave de su espada un par de veces y busca una estocada por debajo de su guardia pero su oponente aleja su cuerpo a tiempo para evadirla y luego realiza una arremetida buscando acometer el cuerpo en el siguiente ataque.

El combate se desenvuelve unos segundos más de esta forma, la hechicera realmente no tiene nada que envidiarle al guerrero, excepto quizás la experiencia y los años de entrenamiento.

En un momento de distracción alguien, no viste bien quien de los dos lo hizo, da una patada al piso y levanta algo de tierra entre ambos, Luthy mueve su mano y la tierra los cubre a ambos, puedes imaginarte lo que está intentando, oyes las espadas chocar entre la polvareda y de pronto, silencio…

El polvo se despeja poco a poco hasta que puedes ver a Luthy de pie, su espada clavada en el piso a un par de metros de ella y la punta de la espada de su oponente a pocos centímetros de su garganta.

-Très bien –sonríe el elfo mientras guarda su arma.

Luthy se rasca la cabeza y se acerca a ti, seguida por Daëron.

-Debí decirte que no lograría mucho –ríe la elfa apenada.

-¡Para nada amiga! –La confortas- creo que estuviste muy bien.

-Usar la tierra que os arrojé como cortina fue una excelente táctica –añade el guerrero.

-Con tu nivel deberías poder enfrentar a la mayoría de los oponentes que puedan cruzarse en tu camino –interviene Max- sería interesante verte desenvolver en un duelo de magia.

-Por lo general no me gusta, no tengo mucho control de mis poderes y tiendo a ponerme nerviosa en situaciones como esa.

Luthy y Daëron continúan con el entrenamiento durante aproximadamente una hora adicional, el elfo la instruye en algunas maniobras y finalmente se regresan a casa.

-Nunca he podido ganarle, es realmente un luchador experto.

-Insisto en que tienes buena técnica, muchos caballeros que conozco desearían tener tu destreza y la velocidad de los elfos es impresionante.

-Bueno, fue agradable tener un rato diferente, ¿quieren que les invite a algún otro lugar?

-Si conoces un buen sitio para comer algo dulce te lo voy a agradecer como no tienes una idea –le dices sonriendo.

-Yo creo que regresaré a tu casa, tengo algunas cosas que terminar de investigar.

Max toma su camino mientras que Luthy y tú se dirigen en otra dirección.

-Entonces –le dices finalmente luego de llegar al puesto de un vendedor de frutas- ¿hay algo que quieras decirme? Te siento algo callada.

-No han sido días fáciles Qi, tú viste mi iniciación y sabes que es por ley no podemos explicarla a personas ajenas a la Orden, salvo por la reina la corte entera piensa que manipulé de alguna forma al Círculo Interno para obtener mi título, que soy una tramposa o una impostora, un duque amenazó con llevarme a prisión.

-Eso… eso suena terrible Luthy, no es justo que tengas que soportar todo eso.

-Cuando llegamos la reina me pidió disculpas por lo que tendría que sobrellevar, imagino que hablaba de esto.

-Bueno, ¿Y qué con el festival? Al menos eso suena más divertido

-Eso no es gran cosa, se cuentan historias, hay un sacrificio y luego los elfos bailan a la luz de la luna hasta el amanecer, una buena ocasión para conseguir acercarte a tu interés amoroso, pero no es mucho ajetreo.

-¿De verdad van a matar a alguien?

-Te dije que lo verías más adelante –te dice guiñándote un ojo.

Comen algunas frutas y conversan trivialidades el resto del día, solo cuando el sol empieza a ponerse en el horizonte se dan cuenta que deben volver a la casa.