DULCES SUEÑOS. LA ODISEA CONTINUARA
Entre la gente, apareció el mismo sacerdote que le había brindado toda la información para que ella, llegará a la isla, y con una sonrisa bondadosa, la saludo y se presentó nuevamente a ella.
Fortunato:- Cuando llegaste a mi iglesia, pude reconocerte hija – coloco sus manos sobre los hombres de Berenice – Eres la viva imagen de tu madre, y en ese ojo izquierdo posees el mismo lunar de tu padre
Berenice:- ¿Los conoció? – le preguntó sorprendida
Fortunato:- Así es, hija. Tu madre vivía aquí, cuando conoció a tu padre, y como yo era amigo de la familia de tu madre, yo era su consejero espiritual, y aunque al inicio me conversaba sobre un mundo espiritual, que parecía un cuento de hadas, al final, terminé por creerle – su voz era muy calmada – Ella me dijo que se iría a vivir con tu padre, y regresó en unas ocasiones más, cuando me dio la buena noticia que estaba
embarazada y cuando me dijo que sería una niña, y que su nombre sería Berenice. Para ese entonces, había dejado Grecia, y yo estaba en Italia
Berenice:- ¿Y por qué no me dijo nada cuando nos vimos?
Fortunato:- Vi en ti la misma pasión que tenía tu querida madre, cuando hablabas de venir al Monte Olympo, y pensé que no era el momento para que yo te detuviera, pero también sabía que necesitarías ayuda, así que me di a la tarea de acudir a la familia de tu madre
Berenice:- ¿Todos ellos? – Miraba a la multitud que con sonrisas miraban a la niña
Fortunato:- Así es hija, la familia de tu madre es bien grande, no sólo en Europa, sino también en América, y creo que llegamos justo a tiempo – Lo dijo mientras miraba los cuerpos de los pobres poseídos que yacían en el campo
Berenice:- Justo a tiempo, padre Fortunato – y lo abrazo mientas conmovida le salían unas lágrimas. La gente a su alrededor, se aproximaron y la abrazaron por turnos
Fortunato:- Bien, hija, creo que debes ahora continuar con tu misión, y no olvides que aquí en este mundo tienes una familia y amigos que te aman.
Berenice, se aproximo al pebetero, y en él habían solo tres antorchas. Al tomar una de ellas, como por arte de magia, el cielo fue aclarando nuevamente, y el sol volvió a brillar. Ella, miro a todos los presentes, y les agradeció lanzándoles un tierno beso al aire, al instante que se concentro en la Villa de Las Iliadas, y nuevamente se vio envuelta en un túnel oscuro, regresando a la Villa, donde ya le esperaban Sofía, próximo al callejón. Berenice, retomo su imagen anterior. Se saludaron felices de volverse a ver, y Berenice, le entregó la antorcha para que fuera a encender el candil, pues ya había visto nuevamente la tienda de Trokey, y necesitaba recargar sus armas. Sofía, se alejo de ella, seguida por las miradas de Camila, quien informaba a Sauros, de lo que había visto. Sauros, estaba completamente fuera de sí, ante la pérdida de unos de sus más leales colaboradores. Sintió su desaparición, pero ignoraba cómo había ocurrido, pues no tuvo con quién comunicarse en el mundo terrenal, ya que todos habían sido eliminados.
Berenice:- Hola Trokey, ¿Y por qué hasta ahora es que apareces? – le interrogó por su ausencia antes de que ella viajara al mundo terrenal
Trokey:- Trokey haberle dicho a Princesa, que solo aparecería cuando ella necesitarme, y si viaja al otro mundo, sus armas no funcionar, por lo que no necesitar a Trokey
Berenice:- Pues, si, tienes razón. Bien, aquí están, recárgalas por favor
Trokey:- De Inmediato, princesa
El portal sur, finalmente permitió la entrada de Voltrón y sus hombres, quienes como el viento, corrieron hasta el centro de la villa, donde Camila, junto a Kioto, habían interceptado a Sofía, y le quitaron la antorcha, tomándola prisionera. Al salir Berenice, de la tienda de Trokey, se encontró con la agradable sorpresa que Falcón la esperaba.
Falcón:- Lo logró Princesa, la felicito
Berenice:- Pero me hubiera encantado tu ayuda, Falcón
Falcón:- No me la pidió, Princesa
Berenice:- ¿Cómo hago para llamarte si te necesitará?
Falcón:- Así como Trokey aparece cuando lo necesites, de igual manera vendré en tu ayuda, Princesa – Y luego comenzó a retirarse
Berenice:- Una pregunta, Falcón
Falcón:- Dígame, Princesa – Se detuvo
Berenice:- Cuando llegué a Grecia, mi rostro se transformó en una lugareña ¿Por qué?
Falcón:- Tu parte mortal, se mezclaron con los poderes de Osiris, cuando llegaste la primera vez, y ahora te ayudan a tener una pertenencia con los tuyos en la tierra, así que a donde vayas, al lugar que llegues, adoptaras sus rasgos característicos que se proyectaran en tu físico e idioma.
Berenice:- ¿En pocas palabras, mi cara adoptara la nacionalidad de mis parientes, cuando llegue a visitarlos a su tierra?
Falcón:- Incluyendo el color de piel, y lenguaje Princesa – Se sonrió y luego desapareció
Berenice: - Súper, sin ir a la escuela a aprender idiomas – y sonrió
Berenice, estaba un poco confundida por la noticia, y luego se apresuro para llegar al molino. Ahí, Giancarlos y Polidor, en las afueras, la recibieron, quien hasta ese momento ignoraba lo sucedido.
Berenice:- ¿Y Sofía?
Giancarlos:- Pensamos que venía contigo
Berenice:- No fue así, nos separamos para que ella viniera a encender el candil
Giancarlos:- Pues no ha regresado
Ivan, a cien metros de ellos, salió a su encuentro, mientras detrás de él, Camila y Kioto, retenían a Sofía. Al mismo tiempo que Voltrón, rodeaba la gubernatura, dentro de la cual se encontraban los miembros del Consejo de Estado.
Ivan:- ¿Ríndanse ahora, o descargare a su lugarteniente? – Camila coloco su espada en el cuello de Sofía
Giancarlos:- ¿Qué hacemos, Berenice?
Voltrón:- Hemos capturado a todo el Consejo de Estado, y el campamento rebelde, pronto estará destruido. La Villa, es nuestra otra vez, así que mejor no intenten nada y depongan sus armas
Polidor:- No hay nada que hacer, Berenice
Berenice, no podía creer que todo el esfuerzo desplegado por ella y sus amigos había sido en vano, pero lo que estaba viendo, así lo confirmaba. Si ella se rendía, todo estaría perdido para los rebeldes, pero sobre todo para Osiris.
Sofía:- No se rindan, no importa lo que me pasen, no se rindan – les grito a sus compañeros para evitar que el último reducto cayera en manos de los hombres de Sauros
Camila:- Cállate, tonta – le jalaba el brazo para obligarla a guardar silencio
Berenice:- ¿Qué pasara con nosotros? – preguntó
Voltrón:- Eso lo decidirá nuestro amo y señor, Sauros, ahora entreguen sus armas
Berenice:- Bien, entregaremos nuestras armas – todos caminaban hacia Voltrón - pero no quiero que ustedes tomen mi medalla – En ese instante la tomo con su mano derecha y mientras miraba a Voltrón, la frotó pensando en que deseaba regresar al momento en que ingresaba a la tienda de Trokey
De pronto, ella se vio nuevamente en las afueras de la tienda de Trokey, y sorprendida por el resultado del cambio del tiempo, corrió detrás de Sofía, llegando al momento que estaba siendo capturada por Camila y Kioto. Ella, dio un tremendo salto, y con sus dos piernas por separado, dio cuenta con cada uno de los guerreros enemigos, lanzándolos al suelo.
Berenice:- Corre al molino y enciende el candil – le dijo a Sofía, para que la dejara sola protegiendo la retaguardia
Sofía:- Gracias – y se puso en marcha, cuando el portal sur, permitió el paso de Voltrón y las columnas de gorlats
Camila, se incorporo mirando con odio a Berenice.
Camila:- Nuevamente tú te entrometes en nuestros planes
Berenice:- Y lo seguiré haciendo mientras ustedes existan
Kioto:- Esto se acaba ahora
Ivan:- Somos tres contra una, niña
En eso, Berenice, extendió sus dos brazos hacia delante, en el instante que las dos pulseras comenzaron a emitir el mismo sonido ensordecedor y el brillo de intenso color amarillo.
Kioto:- Cuidado con esas pulseras – gritó el capitán, al tiempo que salió huyendo hacia el portal norte, seguido de Camila e Ivan
Berenice, sonrió y luego se dirigió hacia la gubernatura, en el instante que Voltrón, con sus hombres llegaban a la villa. La joven guerrera les pidió a los miembros del Consejo, la siguieran a la puerta de atrás para escabullirse de los enemigos, junto con sus otras tres compañeras que se habían quedado resguardando el local. Sin embargo, la puerta de atrás estaba bajo llave y no podían salir. La suerte les sonrió porque Voltrón, se olvido de ellos, ya que Ivan, telepáticamente le sugirió que se dirigieran al molino para detener a los rebeldes, lo cual rápidamente hizo. Berenice, se dio cuenta que los gorlats, se habían ido, por lo que luego de advertirles a los miembros del Consejo, que no salieran, se fue hacia el Molino.
Giancarlos y Polidor, habían cerrado la puerta de hierro, mientras los gorlats, trataban de entrar. Sofía, no entendía porque el fuego de la antorcha se había extinguido cuando llegaron hasta el fondo, por lo que ahora estaban atrapados dentro del cuarto del candil. Berenice, vio que era imposible ingresar al Molino, así que busco el extremo del tubo que salía a la superficie desde lo profundo de la tierra hasta donde estaban sus compañeros sin poder salir.
Berenice:- ¿Qué pasa? – utilizo aquel largo tubo como un medio para comunicarse con sus compañeros
Sofía:- ¿Berenice? – luego se escuchar una confirmación de quien le hablaba, se sintió aliviada – No sé qué pasa, pero al bajar con la antorcha, el fuego blanco se apago
Berenice:- ¿Se apago? – Eso le extraño
Sofía:- La puerta de hierro no podrá resistir mucho tiempo, Berenice
Berenice:- Resistan, yo voy a ayudarles
Sofía:- ¿Cómo?
Berenice, no sabía realmente que hacer, y de pronto, recordó que la presencia de los hombres de Sauros, en el Monte Olympo, habían casi oscurecido las ruinas y el propio Monte, pero cuando ella tomó la antorcha, todo se esclareció, así que había una relación entre una cosa y la otra. Debía existir un poco de luz para que el fuego se mantuviera ardiendo, por lo que pensó que la única solución era utilizar el crionito de su disparador para iluminar el oscuro sótano en que el pedestal se encontraba, pero solo podría hacer un disparo, o sus compañeros estarían perdido con los gorlats, que estaba a punto de ingresar. Le comentó el plan a Sofía, y les sugirió a todos que cerraran los ojos para evitar ser cegados por el impacto. Sofía, se ofreció para mantener la antorcha cerca de la salida del tubo para cuando Berenice, disparara.
Voltrón, observó a Berenice, agachada en el suelo, por lo que desenvaino su espada para sorprenderla por detrás, pero ella lo vio venir en sus visiones por lo que le gritó a Sofía, que no habría una segundad oportunidad. Apuntó e inhalando una bocanada de aire, disparó, al momento que rodó lejos de la abertura para defenderse de Voltrón. El rayo golpeó contra la antorcha y el suelo, y todo de repente se iluminó, ante el grito de Sofía, que sintió la irradiación de la luz, pero aquello fue suficiente para que el fuego apareciera, por lo que lanzo la antorcha dentro del pedestal, y la mecha ardió, mientras el pedestal comenzó a ascender hasta unirse al tubo, y un fuerte rayo de luz emergió proyectándose hacia el exterior. Berenice, aún seguía defendiéndose de Voltrón, y los gorlats, ingresaron a la sala del candil, por lo que Giancarlos, Saturno y Polidor, se defendieron ya que Sofía, se sentía aturdida.
La luz, golpeó la energía oscura que cubría la villa, e inmediatamente, ésta desapareció, iluminándose absolutamente por todos lados, incluso, hasta la sala del candil, donde los gorlats, comenzaron a desvanecerse. Voltrón, se asusto al ver que la luz inundaba el lugar, por lo que como el viento, salió huyendo del lugar, así como algunos de sus hombres. De pronto, el cabello de Berenice, se volvió rubio nuevamente, y sus ojos azules. Sus pulseras irradiaban mucha luz, así como Poskiler. Su medalla brillaba, y un aura resplandeciente la cubría. Ella no entendía que pasaba. Muy lejos de ahí, Minerva, sintió un sobrecogimiento, que hace mucho tiempo no había sentido. La última vez, fue con la llegada de su tercer hermano, el padre de Berenice.
La villa y todo el lado sur hasta el nido del halcón, se había iluminado, pero aún todo el lado norte y las restantes cuatro villas en control de Sauros, continuaban bajo el reino de la oscuridad. Sofía, comenzó a recuperarse al salir a la superficie, y junto con Berenice, y el resto festejaron la primera gran victoria de los rebeldes. La noticia se comenzó a difundir en el resto de las nueve villas, como lo temían tanto Sauros como Minerva. El ejército de los rebeldes ahora diezmado no superaba las treinta guerreras, y si deseaban lograr continuar en la batalla, debían reclutar nuevos miembros. El Consejo de Estado, condecoraron a Sofía, a Berenice, a Saturno, a Polidor y a Giancarlos, al conocer los resultados de lo que ellos hicieron para liberar a Las Iliadas de la oscuridad.
Luego, el Consejo, informó a Sofía, de los acuerdos tomados, pero al escuchar ésta que le ordenarían a Berenice, que dejara el ejercito, ella se opuso ante la sorpresa de ellos. Como el consejo insistía, Sofía, renuncio a su cargo y al ejército, al igual que Saturno, Giancarlos y Polidor. El resto de la tropa al enterarse que su única lugarteniente, habían renunciado, igual lo hicieron ellos. Bajo esa presión, el Consejo de Estado, no tuvo más remedio que revocar su acuerdo, y por recomendación de la misma Sofía, nombraron a la guerrera adolescente también como lugarteniente del ejército, ante la algarabía de las guerreras y de sus compañeros.
De los pobladores sobrevivientes en la Villa, cincuenta jóvenes, se unieron al ejercito, por lo que en total, ahora eran ochenta, cada lugarteniente tendrían bajo su mando cuarenta guerreras. En tanto el espía de Minerva, le informó que de alguna forma, habían logrado conseguir encender el candil de la Villa. Aquello resultaba simplemente inverosímil, por lo que era indispensable obtener mayores detalles sobre lo ocurrido, así que le ordenó a su espía a indagar más sobre ello. Mientras tanto, ella se dirigió a buscar a su leal sirviente, quien se prestaba a leer los sueños de Margot, pero cuando Minerva, le habló sin anunciar su presencia, aquel se asustó y dejo caer la esfera al suelo, quebrándose en mil pedazos y dejando salir, como un humo blanco, los sueños de Margot, ante la triste mirada del Sultán.
Minerva:- ¿Dónde estabas? –
El Sultán:- Aquí en mi recamara, mi excelentísima reina – Sabía que debía disimular para que Minerva, no se enterara de lo que él había estado haciendo a sus espaldas - ¿En qué le puedo servir, su majestad?
Minerva:- Alguien entre los rebeldes, ha estado entrando y saliendo a Osiris, desde el mundo terrenal, lo que significa que están utilizando los dos anillos – caminaba de un lado a otro
El Sultán:- Entonces, me pondré a averiguar inmediatamente, mi señora
Minerva:- Y Jagar – le dio un ultimátum – ésta vez tráeme resultados, quiero saber quién es esa persona
El Sultán:- Si, mi señora, inmediatamente – y se marchó
Minerva, ya se preparaba a retirarse, cuando un residuo del humo que brotaba del suelo, le llamó la atención. Se aproximo, y se inclino, para tomar lo que quedaba del piso, y detenidamente quedo mirando al polvo y luego hacia la puerta por donde había salido su leal sirviente. Una duda giraba en su mente. Era obvio que aquel polvo era el resultado de la destrucción de las esferas de los sueños. Algo le estaban ocultando por lo que nuevamente regreso a la recamara y con fuerza abrió las puertas en cuyo aposento yacía dormida Margot.
Pero habrá que esperar la continuación de esta linda historia. Pues de pronto, la madre se dio cuenta que Emily, finalmente se durmió profundamente, y que la lluvia poco a poco iba mermando, por lo que dulcemente cerró el libro, pues ya no era necesario seguir contando la historia de la valiente Berenice, así que sin hacer ruido, se levanto de la cama, y besó la frente de su hija. Luego, la arropo bien, acomodó el libro en el estante y antes de salir, lentamente se dirigió a la puerta, apago la luz, dibujando una sonrisa en su rostro, al escuchar que su hija mencionaba el nombre de la valiente Berenice. La niña ahora se encontraba en el dulce mundo de los sueños, esperando por una nueva aventura de su ahora heroína.