CAPITULO XI - Felicidades

….

18 meses después…

–Mi Básník, ¿y cuándo es la fecha de la publicación de tu nuevo libro? –dijo Melissa, mientras preparaba unos jockeys para el desayuno.

Estaba más que reluciente. A decir verdad; los gustos de Jhonny son prácticamente parecidos a los míos–dice el autor–. Veo con mucho glamour, a una mujer completamente al natural, sin una gota, o capa de maquillaje que su rostro pueda cambiar.

Melissa traía puesto consigo… un atuendo con un estilo muy particular al de las películas:

Una camisa manga larga de caballero color blanco, (aquella que se utilizan por debajo en un traje formal, o smoking). En su interior solo traía puesto unas bragas color azul nube. Jhonny estaba cerca de ella, preparando un poco de café. Traía consigo solo una pantaloneta color gris, y su físico más que deseoso por su novia Camel.

–¡Sí! A final de mes–dijo Jhonny–. La editorial estaba un poco agendada con unos proyectos, pero ya está todo listo–añadió.

–Me alegro mucho por ti mi amor, este libro va a ser una nueva faceta en tu carrera, ¿no crees?, y, eso es lo que más me gusta del libro.

–Lo se mi Camel, pero sabes que me gusta ser variable y no solo enfocarme o destacarme en un mismo estilo.

–Espero no seas así, como lo demuestras en el libro “Frank Morristt”–risas–. Porque ahí sí que me daría mucho miedo estar a tu lado. –dijo Melissa.

–Tranquila mi Camel, no es más que una historia, el drama les va a encantar a mis fans. ¡Ha! y por cierto, no olvides que la otra semana viajamos a Alabama, a la feria del libro y a firmar algunos autógrafos.

–Me excito con solo saber, que tengo a un escritor como mi amante, y yo poder ser, aquella sumisa que tanto anhelas–dijo Melissa, con una picardía, completándolo con un beso húmedo.

–¡Ah sí! Ven acá–dijo Jhonny, con un tono excitante.

Él se acercó a ella, sujetándola por su cintura casi como un oso salvaje queriendo devorara su presa. Melissa solo expresó un pequeño gemido, no solo significaba la alegría hacia él, era más que claro la escena que se veía llegar.

La besó por el cuello. Ella no pudo controlar el gemido que, entre risas, salió de su garganta cuando él bajó suavemente por su cuello hasta llegar en la parte baja de su oreja. La sensación la recorría hasta llegar a hacerle cosquillas entre sus piernas, inclinó su cabeza hacia atrás, para dejar a su amante trabajar y amortiguar un poco las ganas de gemir–¡Ahhhh!–. Disfrutando su ahogo.

Para Melissa, la sensación de los labios de él sobre los suyos, la transportaba a otro mundo, la suavidad y la delicadeza con la que Jhonny la besaba en ese momento la hizo sentirse única, amada y muy excitada.

Sintió la necesidad de besarla, quería sentir sus labios con desesperación. Estaba disfrutando cuando sintió como la cadera de ella se presionaban contra la suya, en busca de lujuria, haciendo que exhalara el aire en sus pulmones.

Él bajó con sus manos, hasta llegar a la parte baja de su cuerpo colocándolas por debajo de la camisa que traía puesta, subió presionando sus dedos por su piel hasta llegar a sus pechos. Allí, se dispuso a soltar cada botón que le impedía devorar su cuerpo.

Su boca, se dió a la tarea de jugar, morder y besar, dulcemente cada pecho. Sus manos no dejaban de juguetear, de recorrerla. Quería… besarla entera.

Solo podía retorcer su cuerpo, gemir en voz baja y enredar sus manos en el cabello de él. Su respiración estaba agitada cuando él se detuvo para despojar su ropa. Luego se volvió a acomodar sobre ella y a besarla un poco más, mientras su cadera hacía pequeños movimientos que provocaban su erección y deseaba que su ropa interior desapareciese. Ese pequeño rose que provocaban entre sus caderas, era placentero e irresistible. A medida que sentía la necesidad de presionarse más en ella, sus besos eran de una intensidad frenética. Bajó sus manos por debajo de los glúteos y así se ayudó para presionar un poco más fuerte y poder acomodarla encima de la mesa que estaba en la cocina.

Un instante de placer le hizo dar un gemido ronco y se detuvo para observarla. Ella estaba agitada, su cabello había empezado a enredarse por los movimientos causados por ella, pero no dejaba de ser hermosa.

–¿Qué haces? ¿Por qué te detienes? –preguntó Melissa, intentando ocultar el deseo en su vos.

–Solo te observo–dijo él, antes de volver a besarla, con desespero.

Ese movimiento de caderas, era un simple rose entre sus piernas, que la hacía desearlo cada vez más. Segundos después de roses y gemidos sintió como el cuerpo de Jhonny se despegaba de ella, para quedar de frente, justo entre sus piernas y su sexo.

La visión de ella agitada, su pecho subiendo y bajando, su pelo disperso y húmedo, le parecía una poesía, toda la escena le provocaba deseo y lujuria, en ese preciso instante deseaba ser penetrada.

Jhonny posó sus manos en los pechos de Melissa y bajó presionado sus dedos, dejando sus huellas sobre su piel, hasta llegar al borde de la ropa interior. La observo levantar su pelvis para que pudiera sacar la pequeña prenda, y así lo hizo. Por varios segundos se deleitó con la visión perfecta, de la mujer; que encima de él, le estaba proporcionando el mayor placer.

Después de estar desnuda frente a él, observó con detenimiento como se quitaba el bóxer y revelaba su excitación, ella le tendió ambas manos. No dudo entender las suyas y sentir el tirón que la ayudó a sentarse frente a él...

…Momentos después.

–¡Mi Básník! espera, detengámonos por acá, para llevar algo de cenar, no creo que lleguemos a preparar algo. ¿O sí?–dijo Melissa, apoyando su rostro en su hombro, ya que iba en la parte de atrás de la motocicleta.

–Vale mi Camel, ¿qué quieres comer?

–No sé, hoy quiero romper la dieta. –dijo, haciendo una risa muy coqueta, casi endulzando el oído de Jhonny.

–Risas–. Ok, entonces llevemos pizza y algo de beber ¿te parece?

–Sí, me parece perfecto. Espérame aquí, que allí cruzando la calle venden unas pizzas muy ricas.

–¿Llevas dinero?–preguntó.

–Sí, tranquilo, con lo que tengo en mi cartera me alcanza.

Melissa se dirigió a un restaurante no distante de donde se habían detenido. Jhonny se baja también de su motocicleta. No había notado que el lugar en donde se había estacionado, era el mismo parque, a tan solo unos cuantos metros de aquella banqueta, de la promesa que él, un día juró prometer con toda su alma.

Estaba revisando su motocicleta, por un problema que le estaba molestando desde la mañana.

–¿Qué será lo que tiene ahora esta moto?–dijo, agachándose para verificar la moto.

En ese instante alguien le pregunta:

–¿Te está volviendo a fallar la válvula? –dijo aquella persona, acercándose sin ningún inconveniente.

–Sí, eso parece, o creo que puede ser el carburador que recién lo cambié –contestó él, sin ninguna molestia y sin importarle quien era la persona que le está hablando, ya que estaba agachado y concentrado en el problema de su motocicleta.

–¿Puedo ver que aprecias mucho tu motocicleta? –dijo nuevamente aquella persona.

–Sí, ya llevo años con ella y usted como sabe qué… –Jhonny en ese momento, gira su mirada hacia la persona con la cual está hablando.

Era más que una gran sorpresa, fue el tiempo, el que habló en ese momento, su mirada cálida y humilde. Una sonrisa en su rostro que nada en el mundo, permitiría olvidarla… Sami, la mujer que un día fue la compañera de vida y hoy… una lágrima fue el resultado de la emoción que a Jhonny le dió a valer. Con una gran sonrisa de alegría por verla después de tanto tiempo; le dijo:

–Hola Estrella–era el nombre que él le tenía de cariño a Sami, por su segundo nombre; Estefanía.

Sami, se sonrojó, sintiendo un arrullo que pasaba por todo su cuerpo, al momento de escuchar aquel nombre, era una uno de los mejores recuerdos que su corazón podía apreciar con toda el alma.

–Hola Paul–era el nombre de cariño hacia Jhonny–. Me siento muy feliz, de que estés cumpliendo tus sueños.

–Gracias –le dijo con una sonrisa, y la miró de la manera con la que siempre destacaba su amor por ella.

–No me mires así, que ya hay alguien más en tu vida, que sí supo apreciar tu cariño–le dijo Sami con una sonrisa suave y cálida–. No es por alagarte, pero, me gustó mucho tu libro, ¡claro! las dos partes –añadió.

–Si, lo siento –le dijo, con una voz suave y dulce–. Gracias, sí, he trabajado mucho y Santiago a sido mi gran apoyo en este logro.

–También supe, que estas a poco de publicar tu tercer libro.

–¡Sí, a finales de este mes! si Dios me lo permite, sale al público.

–¡Genial! lo voy a esperar, quiero tener todos los libros de mi nuevo escritor favorito–le dijo, con sonrisa pícara pero calmada.

–Es un honor el que me haces, de poder escuchar eso de tus labios.

–De nada–dijo con las mejillas sonrojadas y evitando no avergonzarse–. ¿Y qué tal te ha tratado?–preguntó, refiriéndose a Melissa.

–Bien, Es una gran mujer, me siento orgulloso de poder estar con ella–le dijo, dirigiendo su mirada al restaurante en el cual se encontraba Melissa–. ¿Y tú qué, cómo vas? ¿Cómo te ha tratado la vida?–preguntó.

–Bien, súper bien, gracias a Dios. ¿Recuerdas a George Nicolás?

–Si claro, el socio de tu antiguo jefe.

–Ahora trabajo para él, le gusto lo que hago, le ayudo con los diseños de sus proyectos, soy como su consejera y gracias a eso, voy a tener la oportunidad de dirigir algunos proyectos del próximo año.

–¡Guau! me alegro mucho por ti, veo que tienes un jefe que no solo te ve como su secretaria, si no como su aliada y su diseñadora.

–Sí, esperemos que todo salga bien–le dijo, haciéndole una sonrisa muy humilde y sincera.

–Y… ¿estás de visita aquí en la ciudad o.…?–le dijo Jhonny, con la voz un poco nerviosa.

–¡Sí! Nicolás tiene una conferencia mañana con unos ingenieros, me invitó, para enseñarme y aprender más del negocio.

–Te deseo lo mejor mi Estrella.

–Yo también mi Paul.

Jhonny se acercó a Sami, dándole un abrazo, con aprecio y agradeciéndole por ser una de las personas que ha marco su vida. Siempre existirá un lugar en su corazón.

–Bueno Jhonny, debo irme, debo ir a descansar… cuídate.

–Tú también mi Estrella… cuídate, fue un gusto volverte a ver.

Después de haber avanzado algunos metros de aquel lugar, una voz a lo lejos, podría decirse que pudo sacarle una gran sonrisa a Jhonny y un sentimiento de gran aprecio. Con un gran grito, Sami le dijo:

–¡Oye Paul… Gracias… por haber cumplido tu promesa!

Jhonny solo sonrió, una sensación de paz invadió su alma, fue la mejor alegría que podía sentir en aquel momento.

–Oye amor ¿quién era ella? –dijo Melissa, llegando con la pizza y la bebida.

–¡Eh! una amiga…–sonrío–. Una gran amiga, pero solo está de visita por aquí en la ciudad–le dijo con una alegría en su rostro, que, a simple vista, Melissa pudo haber notado.

–Mira, traje una hawaiana, me acordé que no te gusta la de champiñón–dijo Melissa, sin darle importancia.

–Gracias mi Camel… –le dió un beso, uno de los mejores besos jamás obsequiados por sus labios–. Vamos a casa, a disfrutar de nuestra compañía–agregó.

*Hola mis queridos lectores, es triste, pero este es el final de esta gran historia, quería acompañar este final, con la siguiente canción:

Ed Sheeran – Perfect.

“Nunca supe que eras tú, ese alguien esperándome, porque solo éramos unos niños cuando nos enamoramos sin saber, pero ahora esta vez no renunciaré a ti”.

Ed Sheeran.

To Be Continue…