Fuego y Brissa
Viernes por la noche.
09:30 pm
Jhonny se encuentra en su apartamento, recién había llegado de la oficina. Se encontraba en la cocina tomándose un jugo de naranja. Estaba un tanto distraído. Recibe una llamada de Melissa, haciéndolo salir de su estado pensativo.
–Aló –simplemente contestó.
–Hola Jhonny ¿Cómo estás? –dijo Melissa, con tono seco.
–Hola mi Camel, bien gracias, acabo de llegar, ¿y tú, cómo estás?
–Le contesta un poco molesta y con un tono lloroso–. ¡Que relajado eres, yo aquí preocupada por tí, no sé nada desde el miércoles y me contestas así!
–Mi Camel, no te molestes; lo siento. Tú me dijiste que esta semana iba a ser pesada para ti. Se acercan las ferias de Miami Book Fair, e íbamos a estar bastante ocupados.
–¡De todas formas, al menos un mensaje me hubieras enviado, si estaba preocupada, que de pronto te hubiera pasado algo!,¡pero si te da igual, está bien, no me preocupo más por ti!
–Mi Camel, no digas eso, mi amor lo siento, perdón; te prometo que te llamaré todos los días, pero no te enojes conmigo, que eso me desanima.
–¡Eso espero! –le dijo en otro tono de voz–. ¿Y cómo te ha ido en tu primera semana de trabajo? –preguntó.
–Un poco complicado, pero todo va bien, mientras me adapto a la rutina, y entonces, ¿ya no estás enojada conmigo?
–Le respondió en un tono suave y seco–.Tranquilo, estoy bien, pero que no vuelva a suceder; tú me importas mucho.
–Sí, lo se mi Camel, lo siento ¿y el domingo vas a estar ocupada? –dijo Jhonny, feliz de que todo estuviera bien con Melissa.
–No, en verdad estaba pensando si mañana en la noche podía quedarme en tu casa, y pasar el domingo juntos ¿te parece?
–Claro mi Camel, en la noche después de terminar con mis cosas, puedo pasar por tu casa y vienes conmigo.
–Listo mi Básník, espero tu llamada entonces, descansa, que mañana es un día pesado.
–Listo mi Camel, igualmente, descansa.
Jhonny terminó de hablar con Camel, y decidió irse a descansar, ya que necesitaba estar en las mejores condiciones para el siguiente día.
…
Domingo por la mañana.
09:00 am
Suena el celular, es Santiago.
–Aló –contestó Jhonny.
–Buenos días Brag, perdón por llamarte tan temprano, pero quería decirte que aprobaron la publicación de la continuación de tu libro, y recuerda que hoy en la tarde salgo de viaje para Miami por una semana. Voy a verificar los detalles de la feria. Solo llámame si es necesario.
–Listo Zeta, buen viaje.
Jhonny se levanta de la cama cuidadosamente, para que Melissa no se fuera a despertar. Trae el desayuno a la cama. Anhela que hoy sea un día muy hermoso junto a ella.
…
Jhonny está sentado en la sala de su apartamento, mientras que Melissa se bañaba, pues habían planeado salir a divertirse.
Melissa llega a la sala, estando él distraído. Traía puesta una toalla. Se paró frente a él, y la dejó caer a sus pies, solo llevaba consigo su ropa interior. Sabía que a él le fascinaba ese estilo de intimidad. Quedó perplejo, atónito, su rostro colorido, casi secándose la boca al ver el cuerpo de aquella mujer, un cuerpo de diosa, con hermoso busto.
Jhonny se levantó y sus manos recorrieron desde sus piernas hasta su abdomen. Una de sus manos acarició su cabello y lentamente se acercó para besarla de la manera más dulce. Una pasión desenfrenada lo empujó hacia ella. No dudó en apoderarse de aquel cuerpo, del manjar más deseoso y capaz de dominar.
La levantó, de tal modo que las piernas de Melissa entrelazaron la cintura de Jhonny, llevándola a la cama mientras desnudaba su cuerpo.
* Saludo mis queridos lectores, como ya es costumbre y esencia particular de este libro; lo que viene a continuación es una escena lujuriosa y desenfrenada, por esa razón les pido que escuchen esta canción a momento de presenciar esta escena; Two Feet- Twisted.
Allí estaban, desnudos, uno frente al otro y la calidez del reflejo que los acompañaba, el sol que los alumbraba desde la ventana. Besaba su cuello al son de su respiración. Melissa, su mayor bocatto. Suavemente la acostó en la cama, recorriendo su vientre con total destreza, sus labios parecían dos cerezas envueltas en chocolate, provocando que la piel de Melissa se erizara. La miró y bajó lentamente por su vientre hasta llegar a su zona erógena, la recorrió con su lengua, era el sabor de una brisa dulce y mágica, provocando un placer excepcional que la sacudió por completo. Ella jamás imaginó que podría tener esa sensación, hasta que Jhonny la saboreó como un manjar exótico.
A medida que pasaba el tiempo, su excitación aumentaba más y más, y lo único que deseaba era que ese placer no cesara. Se acercó a ella, besándola apasionadamente en sus labios. Ansiosos de lo que iba a pasar, Jhonny acarició su clítoris, aquella uva, la fruta prohibida, volviendo a provocarle una gran sensación y, con delicadeza colocó su miembro dentro de ella. Melissa notó cómo un calor penetrante dominaba todo su interior y cada movimiento suyo le ocasionaba una sensación profundamente deliciosa. Lentamente le hacía el amor, besando su pecho y acariciaba sus glúteos. Sus suaves movimientos se convirtieron en grandes envestidas – ¡Ahhhh! ¡Ahhhh! –. Eran los gemidos que reinaban en la habitación, al son del sexo, seguidas por varios cambios de posturas. Era Jhonny, quien controlaba la situación, ella era sumisa ante la situación, la locura del sexo.
Melissa notó como era penetrada, llegando a tocar el máximo punto de placer (G), y como recorría dentro de ella. Su calor se unió con el de ella, la miró y con una sonrisa le dijo con dificultad en su respiración:–Eres mi vicio–. Volvió a besarla y a bajar por su abdomen con sus labios. De nuevo, su lengua acarició su sexo, sus labios, su cavidad, pedían más y más sin desear un final.
La sensación cada vez era más fuerte y, ella no podía contener más sus gemidos– ¡Ahhhh!, ¡Jhonny, ¡Ahhhh! –. El placer llegaba desde sus pies, recorriendo todo su cuerpo. Cada vez estaba más cerca de llegar al éxtasis, al clímax, al universo del orgasmo infinito, y él lo notó. ¡Llegó! Melissa no pudo contener los gritos de placer– ¡Ahhhh! ¡Ahhhh! –. Sus piernas temblaban, su corazón iba a mil por hora y la piel de sus muslos estaban electrizantes, sus labios inferiores llegaron a la sensibilidad y el gozo extremo del placer.
Ahora, Melissa solo quería que la besara y abrazarse a su cuerpo desnudo. En ese momento, sintió la liberación del mayor deseo, el placer y pasión, que tantas noches imaginó llena de lujuria al lado de Jhonny.
* ¡Uy! Que calor.