Chapter 54: Capítulo 53.

Trevor.

El matrimonio de Rachel estuvo lleno de mucha gente llorona, mi madre lloró, también alcance a escuchar a mi padre sorber por la nariz, Rachel lloró, Harvey también y Maxine ni se diga. Pero fue bueno hacer parte de este momento, no puedo mentir, fue un momento muy bonito, para todos.

Entro en el salón de la recepción de Rachel y Harvey, hay luces neón por todas partes, una orquesta al frente en un escenario y las mesas están dispuestas igual que en la cena de ensayo, yo veo a Maxine sentada en la mesa, está mirando su celular y parece algo aburrida, pienso en ir con ella, pero Rachel me intercepta antes de que pueda dar un paso más.

–¡Rachel, felicidades! – le digo, dándole un abrazo un tanto incómodo.

– Gracias – ella se aleja de mi – Maxine me contó lo que pasó esta mañana.

– Ella es bastante comunicativa – digo un poco nervioso, sé que no debo ser la persona favorita de Rachel en este momento y no la culpo, después de todo yo me encargué que de que la vida de su hija fuera un infierno los últimos meses.

– Si, me conto lo que le dijiste y aunque debo admitir que siempre creí que Maxine estaría con una persona muy diferente a ti, debo hacerte una pregunta – ella hace una pausa – ¿Tú la amas?

Yo siento que la respiración se me entrecorta – ¿Por qué me haces esa pregunta, Rachel?

– Responde, sin evasivas Trevor, ¿Si o no?

Yo la miro fijamente y suelto un bufido – sí, amo a Maxine – digo y siento que el peso que habia en mis hombros desaparece de repente.

Rachel sonríe – lo sabía – suelta.

Yo la miro con el ceño fruncido, ¿Qué significa esa sonrisa? ¿Qué significa ese “Lo sabía”?

–¿Te importaría hacerme un favor? – pregunta de repente.

– No, por supuesto que no.

– Dejé un disco en casa, es un disco viejo, es mi canción favorita y me gustaría ponerla.

– Tienes a una orquesta aquí – le recuerdo.

– No puedes decirle que no a una novia el día de su matrimonio – yo ruedo los ojos, no necesito ser un genio para saber que me está manipulando.

– Bien, iré por el disco.

– Es uno antiguo, de esos que se ponen en los tocadiscos, es de Natalia Cole, y está en el estudio de la casa, aquí está la llave – ella pone el metal en mis manos.

– Rachel, aquí no hay un tocadiscos – frunzo el ceño.

– Tu ve por el disco – ella me da la espalda y se aleja de mí.

Yo le doy un último vistazo a Maxine y entonces salgo del salón, me subo en la motocicleta y conduzco en dirección a casa de las Prior. Una vez allí abro la puerta y me meto dentro, voy al estudio de la casa y comienzo a buscar los discos, pero creo que se me va a ir toda la noche en esto, porque Rachel tiene montones de discos, y no es que estén precisamente organizados, asi que me toca buscarlo.

Por un momento pienso en que me mandó aquí a buscar el disco solo para no tener que verme, o peor aún, para que Maxine no tenga que verme el resto de la noche. Sea como sea, comienzo a buscar en la portada el nombre Natalie Cole.

He leído la mitad de las caratulas y aun no lo encuentro – ¡Joder Rachel! – pienso.

De un momento a otro siento unos zapatos de tacón caminar por la casa, enderezo la columna y voy a la puerta para salir del estudio, pero Maxine entra antes de que yo haya salido.

–¿Maxine? – frunzo el ceño.

–¿Qué haces aquí? – me pregunta ella.

– Buscando el disco de Natalie Cole – decimos al unísono.

Ella frunce los labios – creo que mi madre nos puso una trampa.

– Eso parece – resoplo – ¿En qué has venido hasta aquí?

– En el auto de Harvey – explica.

Ella y yo nos quedamos en silencio, como si de verdad no hubiera un montón de cosas de las que tuviéramos que hablar.

– Llevo como quince minutos buscando el álbum y no lo encuentro, ¿Estás segura de que el álbum es real?

– Sip – ella va hacia el librero de álbumes – Natalie Cole es una de las cantantes favoritas de mi madre, y ella, por el contrario al resto de los mortales, no organiza sus álbumes en orden alfabético si no en orden de sus gustos – dice – asi que aquí esta – ella saca el segundo álbum de la fila – lo tenemos.

– Creo que nunca iba a encontrarlo.

– Si, y algo me dice que ella lo sabía.

Maxine sale del estudio y yo salgo tras de ella.

– Ya podemos irnos – ella y yo vamos afuera de la casa.

– Podemos irnos juntos.

– No voy a subirme en esa motocicleta con este vestido largo.

– No por supuesto que no – siseo – yo podría conducir el auto de Harvey, después de todo vamos para el mismo sitio.

– Bien – ella asiente con la cabeza.

Esto se siente demasiado extraño, parecemos desconocidos y ni siquiera cuando nos odiábamos nosotros actuábamos asi, supongo que ha pasado demasiado como para que todo siga siendo lo mismo de antes.

Maxine y yo subimos en el auto en silencio, se siente la incomodidad en el aire, hay una puta tensión que yo no sé cómo disipar. Pero no pienso tolerarla más.

–¡Joder! – exclamo, saco el auto de la carretera y freno a un lado.

–¿Qué estás haciendo, Trevor? – ella me mira con el ceño fruncido y yo salgo del auto – Trevor, ¿Para dónde vas? ¡Mi madre nos está esperando!

– Tú sabes que tu madre no nos está esperando, creo que están claras cuales eran las intenciones de ella al mandarnos a los dos a buscar un álbum para llevarlo a un sitio en el que ni siquiera hay tocadiscos, después de todo, ¿Quién compra álbumes hoy en día?

–¿Te bajaste del auto para criticar las excentricidades de mi madre?

– No, me baje del auto porque me jode ese silencio entre nosotros dos, es sofocante estar contigo sabiendo que hay tantas cosas sucediendo.

–¿Entonces que prefieres? ¿Qué peleemos como siempre? – me grita – porque yo estoy cansada de pelear contigo… estoy cansada de todo esto.

– Tienes razón, yo también estoy cansado de pelear – me acerco a ella, termino de romper la distancia entre Maxine Prior y yo, enredo mis dedos en su nuca y la beso, al principio se siente tensa, pero a medida que los segundos pasan siento que su cuerpo se relaja y entonces pone sus manos en mis hombros, sus besos se sienten mucho mejor que antes, aunque en verdad mientras la beso siento que el tiempo en realidad no ha pasado, porque ella sigue siendo la misma Maxine.

La misma chica cabeza dura de la que me enamoré.

– Hubo una cosa por la que no te pedí perdón esta mañana Maxine – yo junto nuestras frentes y le hablo con la voz ronca – me falto pedirte perdón por no haberte dicho que te amaba, incluso aunque yo lo sabía – suspiro – te amo, Maxine Prior, te amo con todo mi jodido y puñetero corazón.