Chapter 55: Capítulo 54.
Maxine.
Los fuegos artificiales comienzan a explotar en el cielo afuera de nuestra casa, donde todos estamos reunidos esperando para celebrar el año nuevo, me he tomado ya casi cinco copas del ponche de mamá y estoy un poco achispada, y mientras la cuenta regresiva comienza a sonar yo veo a mi madre, sonriéndole de forma bobalicona a Harvey, veo a Adam y veo a Tara que han decidido pasar año nuevo con nosotros, veo a Nick que está abrazado a su chica de la oficina de admisiones, o al menos yo creo que es ella, veo todo a mi alrededor y siento mi corazón hinchado de felicidad.
– Tres, dos… – comenzamos a gritar todos juntos – ¡uno! – gritamos fuerte, aplaudimos, vitoreamos y entonces siguiendo con la tradición nos besamos con la persona con la que esperamos pasar el próximo año.
Yo beso a Trevor.
– Feliz año nuevo, Prior – él se aparta ligeramente de mí y yo lo abrazo con fuerza, escucho su risa retumbar contra mis oídos y entonces me derrito de amor.
Si, me derrito de amor por Trevor.
Es año nuevo y la fiesta continua en mi casa que está abarrotada de gente.
–¡Feliz año nuevo nena! – chilla Tara corriendo en mi dirección y abrazándome con fuerza.
Yo envuelvo mis manos en su cuello – feliz año nuevo – le digo al oído.
Y asi nos pasamos la mayor parte de la noche, dándonos el año nuevo y deseándonos lo mejor. Aunque para ser sinceros yo siento que ya tengo todo lo que quiero, para este año y para todos los que vienen por delante. Tengo a una mejor amiga maravillosa, tengo a Adam que es una de las personas más leales que he conocido en mi vida, tengo a mi madre feliz por su matrimonio, y tengo al mejor hombre del mundo a mi lado.
Creo que el ponche de mamá estuvo demasiado fuerte, porque apenas son las dos de la mañana y ya veo a muchos por ahí quedándose dormidos, entre esos Nick y su chica, que se han quedado dormidos en el sofá.
Yo subo a mi habitación para quitarme los tacones que me están matando los pies, entro en mi cuarto, me siento en la cama, me quito los zapatos quedándome descalza y entonces suelto un suspiro, sintiendo que todo es perfecto.
– Hola – saluda Trevor mientras entra en mi habitación.
– Hola tu – lo molesto.
–¿Qué estás haciendo aquí arriba? – me pregunta acercándose lentamente a mí.
– Solo vine a pensar un rato.
–¿Pensar en que, Prior? Nadie piensa en año nuevo.
– Yo si – sonrío – me gusta pensar en mis planes para este nuevo año.
–¡Deja de hacer planes y solo permite que las cosas sucedan por sí solas!
–¿Cómo contigo? – cuestiono.
– Puede ser – él se encoge de hombros – yo creo que esto ha resultado bastante bien.
Yo me pongo en pie y junto mis manos en su cuello entretanto él me abraza por la cintura.
– Tambien me hiciste sufrir mucho – le recuerdo.
–¿Cuantas veces tengo que pedirte perdón? – él rueda los ojos.
– Muchas.
Trevor suelta un suspiro y atrapa mis labios con los suyos, depositando suaves, delicados y calientes besos en mi boca.
– Lo lamento, Prior – dice y vuelve a besarme – lo lamento – otro beso – lo lamento mucho.
Yo sonrío contra su boca.
– No lo sé, Trevor, borrar todas las noches llorando es muy difícil – suelto un bufido con fingida tristeza.
– No te quieras pasar de lista conmigo – dice mirándome de manera suspicaz.
Yo suelto una carcajada – ¿Pasarme de lista contigo? ¡Nunca!
Él frunce los labios y entonces me carga en sus brazos y me deposita en la cama, Trevor se incorpora sobre mi cuerpo y yo veo sus ojos brillantes y dilatados, veo todo mi futuro en sus pupilas. Yo no veo solo estrellas en los bonitos ojos negros de Trevor, veo toda una constelación en ellos. Veo el cielo y el mar, veo el futuro y el presente. Nos veo juntos. A pesar de todo.
– Hay una propuesta que quiero hacerte – dice acariciando mi torso.
–¿Ah sí? ¿De qué se trata?
– Hablé ayer con el que era nuestro casero y dijo que no iba a renovar nuestro contrato para el próximo año.
–¿Y puedes culpar al pobre? ¡Le quemamos el departamento! – recuerdo.
Trevor rueda los ojos – ni que fuera la gran cosa – suspira – el caso es que busqué algunos otros sitios en la zona, y encontré un lugar que está bastante bien, tiene una habitación, dos baños y una sala.
Yo sonrío mientras lo escucho hablar.
– Creo que podríamos verlo, y si te gusta, podríamos mudarnos allí este año.
–¿Me estás proponiendo que vivamos juntos?
– Puede ser – dice con una mueca.
Yo lo dudo un instante – no lo sé, Trevor, no me gustan tus costumbres, detesto el olor a cigarrillo y me he propuesto no beber alcohol este año – lo molesto.
– Estoy dispuesto a hacer algunos sacrificios por ti – susurra.
– Tendré que pensarlo.
Trevor frunce los ojos y niega con la cabeza.
– Eres cruel, Prior.
Yo chasqueo la lengua – hay otra razón por la que no quiero vivir contigo.
–¿Cual?
– No quiero tener que encontrarme a ninguna chica desnuda en la mañana – suelto un bufido.
– Eso no va a suceder, no sé si te disté cuenta, pero te dije que el departamento tiene solo una habitación asi que compartiremos la cama, y a menos de que de repente creas que es una buena idea hacer un trio, no veo porque tendrías que encontrarte a ninguna otra mujer en la mañana – él me abraza por la cintura – y quiero que nos mudemos siendo novios, Prior.
Mi corazón se acelera y creo que se me ha subido la presión.
– Quiero que seas mi novia, y que nos mudemos juntos como una pareja normal.
– Tu y yo nunca vamos a ser una pareja normal – siseo.
– De todas formas, quiero que seamos una pareja – él me da un beso y muerde mi labio inferior con suavidad – ¿Quieres ser mi novia? – murmura.
– Solo si prometes no volver a romper mi corazón.
– No me atrevería.
Yo sonrío y acaricio su cabello – entonces sí, sí quiero ser tu novia, Trevor.