Chapter 53: Capítulo 52.

Maxine.

Veinticinco de diciembre, cinco de la tarde y yo estoy perdiendo los nervios, siento que me sudan las manos, no soy capaz de terminar de ponerme el vestido sola y eso que no soy yo la que va a casarse, pienso. Gracias al cielo que la maquilladora que mi madre contrató ya se encargó de mi rostro y de mi cabello, porque si no, creo que estaría echa un completo desastre justo en este momento.

Intento subir mi cremallera, pero no puedo.

– Tienes que calmarte, Maxine Prior – le digo a mi reflejo y respiro profundo.

Escucho que alguien toca a mí puerta y espero de todo corazón que se trate de Adriana para decirme que ya mi madre está lista para ir a la iglesia, y además para que también pueda ayudarme con la cremallera del puñetero vestido.

–¡Siga! – grito.

La puerta de mi habitación se abre, yo me doy la vuelta y veo a Trevor de pie frente a mí, él cierra la puerta y entonces mete las manos dentro de sus bolsillos.

–¿Qué estás haciendo aquí? – le digo con fastidio, estoy demasiado nerviosa como para que él me haga perder la poca cordura que tengo en este momento.

Yo sostengo mi vestido de la manga y él suelta un bufido.

– No soy una persona buena con las palabras o con los grandes gestos – suspira – desearía poder ser uno de esos hombres que hacen grandes cosas por el amor de su vida, desearía que se me ocurriera la idea del sitio perfecto al cual pudiera llevarte, pero ese no soy yo – él sonríe de medio lado y yo siento que me dará un paro cardiaco.

–Trevor, ¿De qué se trata…? – susurro, pero él me interrumpe.

– Déjame terminar, Prior – me pide – sé que no soy bueno en muchas cosas, sé que hay montones de defectos en mí, sé que tu odias muchos de ellos, pero no quiero que mi arrogancia sea el motivo por el cual tú me recuerdes, tenías razón, Prior, tenías razón en todo lo que dijiste en la cena de ensayo de tu madre, he sido arrogante todo este tiempo y he ocultado mis sentimientos por ti mucho antes de que todo esto que hay entre tu y yo comenzara, lo sé… pero por eso estoy aquí, para pedirte perdón, estuve toda la semana pensando en algo que hacer para que tú me perdonaras, pero me di cuenta que lo único que en realidad tenía que hacer era ser sincero contigo – él suelta un suspiro – debí haber sido sincero contigo desde el principio.

–¿Por qué me dices esto ahora?

– Porque quiero que me perdones, y quiero que entiendas que, si de algo soy culpable, es de no haber sido honesto, pero yo nunca intente hacerte daño, nunca fue mi intención Maxine ¡joder! ¿Cómo podría querer hacerle daño a lo único bueno que he tenido en mucho tiempo?

Me quedo helada por sus palabras y me toca tragar saliva porque siento un nudo en la garganta.

– Este es mi gran gesto – él señala a nuestro alrededor – y enserio lo siento mucho, porque tú te mereces mucho más que esto, más que unas simples disculpas mientras estás medio desnuda – él sonríe y yo hago lo mismo – te pido perdón por no haberte dicho lo que sentia aun cuando las palabras estaban atoradas en mi garganta, te pido perdón por hacerte sentir que no eras suficiente para mí, cuando la verdad es que tú lo eres todo – él susurra, pero no habla en pasado, él habla en presente y eso hace que todo mi cuerpo hormiguee – te pido perdón por haberme drogado esa noche, te pido perdón porque tuviste que haber visto a esa chica conmigo – frunce los labios – perdón por haber traído a Rose conmigo a la fiesta de tu madre, y si te hace sentir mejor, perdón por haberle quitado la cabeza a tu barbie cuando teníamos ocho años.

Yo sonrío y una lagrima se cae de mis ojos, pero no estoy llorando de tristeza o de decepción, lloro porque lo amo demasiado, tanto que duele.

– Trevor, ¿podrías ayudarme?

– Claro – él camina un par de pasos en mi dirección y yo le doy la espalda para que él pueda subir la cremallera de mi vestido.

Su aliento cálido golpea contra mi hombro y yo tengo que cerrar los ojos, siento que él toma el tirador de la cremallera y comienza a subir el cierre del vestido de manera delicada.

–¿Quién es Rose, Trevor? – pregunto despacio.

– Sabía que ibas a preguntarlo – escucho su risa – ella es solo una amiga, Max, ella es la persona que me ayudó a entender que si quiero un futuro contigo entonces debo ser una mejor persona, por ti y por mí.

–¿Entonces porque la trajiste a la fiesta?

– Porque sabía que no podia soportar verte a los ojos sin intentar acercarme a ti, la traje a ella para no arruinar tu noche, para mantenerme al borde y llevar la fiesta en paz, pero ni siquiera con ella acompañándome pude alejarme de ti, Maxine, asi de loco me traes – murmura – te ves preciosa, Maxine – Trevor se inclina hacia mí, y me da un beso en el hombro, haciendo que a mí me den cosquillas en todo el cuerpo.

Yo cierro los ojos, pero cuando quiero volver a abrirlos él ya se ha alejado de mí y ha salido de la habitación.

– Cariño, tu madre quiere verte – dice Adriana, asomando la cabeza por la puerta.

– Ya voy – yo le sonrío, me pongo en pie y voy a la habitación de mi madre.

Toco a la puerta delicadamente y la abro despacio, entro y la veo perfectamente vestida de blanco, tiene un vestido de seda completamente elegante y hermoso, igual que ella, mi madre se ve como una reina, y solo el verla hace que los ojos se me llenen de lágrimas, asi que corro hasta donde ella está y la abrazo con fuerza, intento alejar mi rostro maquillado de su vestido blanco, porque lo que menos quiero es dañar su perfecto atuendo.

– Cariño – ella me susurra y me acaricia el cabello.

No se suponía que asi debían ser las cosas, se supone que la que debería estar llorando es ella, no yo, pero como ya les he dicho muchas veces: Soy una blandengue.

– Te ves hermosa, eres la novia más linda que he visto en mi vida – yo me alejo de ella y mi madre limpia las lágrimas en mi rostro.

–¿Estas llorando porque me veo guapa? – sonríe.

– Si – suspiro.

– Max… – me dice, porque sabe que le estoy mintiendo.

– Esta bien, no estoy llorando solo por eso, es que, ¡Dios! ¿Qué clase de persona le dice a otra un montón de cosas y después la deja sola en una habitación? – comienzo a caminar alrededor de la habitación para ver si eso me tranquiliza, pero por el contrario solo hace que mi adrenalina suba.

–¿De qué estás hablando?

– No mamá, tenemos que ir a la iglesia, no quiero que llegues tarde y hoy es tu día, no quiero agobiarte con mis problemas.

– Una novia tiene derecho a llegar tarde – se encoge de hombros – y tú nunca me agobias con nada Max, soy tu madre, pero también soy tu amiga y quiero escucharte.

Me muerdo el labio, lo pienso dos veces y entonces comienzo a contarle lo que acaba de pasar.

–¿Solo te pidió perdón y se fue? – me pregunta después de que termino mi monologo.

– Si.

–¿No dijo nada más? – frunce el ceño.

– No, él solo me dejó en la habitación con las rodillas temblando.

–¿Y tú lo amas, Max? ¿Todavía lo amas?

– Por supuesto que sí.

– Entonces van a estar bien – ella sonríe mostrando sus grandes dientes blancos.

–¿Cómo lo sabes?

Ella hace un gesto – solo confía en mi – dice y yo asiento con la cabeza.

– Mamá, ¿Cómo es que no estas nerviosa? Vas a casarte en media hora.

– Estaba nerviosa, pero creo que tú estás lo suficientemente alterada por las dos – se burla de mí.

– Me hiciste demasiado blanda mamá, es tu culpa, siempre me consentiste demasiado.

– Y no me arrepiento, porque está Maxine que está aquí conmigo es la hija de la que me siento muy orgullosa – ella se muerde el labio – ¡Creo que ahora si voy a llorar! – chilla.

– Guarda tus lagrimas para la iglesia – yo me levanto de la cama de mi madre y la tomo de la mano, ambas salimos de la habitación y bajamos al primer piso en donde el chofer nos está esperando para llevarnos a la iglesia. El recorrido me parece eterno, incluso aunque solo tardamos veinte minutos en llegar.

–¿Preparada para comenzar tu nueva vida? – le pregunto tomándola del brazo mientras nos preparamos para hacer la gran entrada en la iglesia.

Ella asiente con la cabeza y entonces la marcha nupcial comienza a sonar. Mi madre y yo caminamos de manera solemne a través del pasillo, todos nuestros amigos y familiares están de pie viendo con adoración a la mujer que me dio la vida. Yo veo frente a nosotras en el altar a Harvey que está al borde de las lágrimas y a Ian, que sigue con su cara de amargado. Me concentro en no caerme y en llevar a mi madre al altar, pero al ver a Trevor de pie en la primera fila siento que mis rodillas se van a doblar y que voy a caerme.

Gracias a Dios solo son ideas mías.

– Harvey, ella es lo más valioso que yo tengo en el mundo, es algo torpe y malgeniada, pero es mi tesoro, y espero que la trates como tal – le susurro al hombre.

– Por supuesto que si – él me abraza con fuerza y veo que está intentando no llorar, a pesar de que sus ojos están cristalizados.

Yo tomo mi lugar al lado de mi madre y la boda da comienzo. Trevor me mira fijamente desde su asiento y siento un vacío en el pecho. Un vacío que me dice que no quiero estar sin él.

– El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; El amor nunca deja de ser – dice el sacerdote.

Para mí el amor es Trevor, pienso.