Capítulo 49.

Maxine.

– Oigan, enserio no tengo problema en irme – hago una señal hacia la puerta, pero Tara niega con la cabeza.

– No, no vas a irte, te prometimos una noche divertida.

– Pero los únicos que se están divirtiendo son ustedes – balbuceo y Adam voltea los ojos con fastidio – es enserio, el hecho de que yo no tenga a nadie no significa que debo quedarme como un violín en medio de ustedes dos.

– No – Tara se aleja ligeramente de Adam y se acerca a mí.

– Oye Prior, yo podría conseguirte a alguien – por un momento el hecho de que Adam me llame por mi apellido me desconcentra, el único que solía llamarme por mi apellido era Trevor, y lo hacía porque sabía que yo lo odiaba, pero esos tiempos me parecen muy lejanos ahora.

– No, no quiero a nadie, pero gracias por el ofrecimiento, Adam.

– Todavía no supera a Trevor – le dice Tara muy bajito.

– Estoy a tu lado Tara, puedo escuchar todo lo que dices – le recuerdo – y no se trata de eso, ya superé Trevor, solo no quiero otro imbécil que pueda joderme la vida, asi estoy bien – yo le quito el plato de palomitas a Tara y me como un puñado.

– Uh-hum si claro, nena solo han pasado dos meses, uno supera a nadie en dos meses.

Tiene razón, ella tiene toda la jodida razón del mundo, pero es más fácil fingir que no la tiene a derrumbarme enfrente de Adam.

– Yo creo que sí, olvidar es una decisión – miento – ese tema de los sentimientos son una estrategia de marketing y manipulación, los sentimientos no existen, lo que existen son las decisiones, decides o no amar a una persona, decides o no olvidarla, tan simple como eso – suspiro.

– Yo no creo que sea así, es decir, yo no queria enamorarme de Tara y mírame – Tara mira a Adam y le sonríe como una idiota, le sonríe igual a como yo solía sonreírle a Trevor en el pasado…

– Claro que si querías enamorarte – suelto un bufido – puede que haya sido de manera inconsciente, pero por supuesto que querías hacerlo, este tipo de cosas no pasan de la nada Adam, y creo que todos en esta habitación estamos lo suficientemente grandecitos como para aceptar la realidad, no existe papa Noel, ni el hada de los dientes, asi como no existe el amor a primera vista, el amor verdadero ni nada de esa porquería que nos vende la farándula – digo, un poco más alto de lo que tenía planeado.

Estoy cabreada y parezco un limón de lo amargada que estoy, pero es que me jode hablar de Trevor, se supone que no lo íbamos a hacer. Yo desvío los ojos en dirección a Tara y Adam que me miran con un gesto de preocupación.

–¿Por qué estamos hablando de Trevor? ¿No se supone que teníamos un acuerdo para no mencionarlo?

–¿Cuál acuerdo? – Tara frunce el ceño.

– Yo no recuerdo ningun acuerdo – agrega Adam.

– Es un acuerdo implícito, par de tontos, ustedes son mis amigos y se supone que como muestra de solidaridad no deben hablar de él, por lo menos no en mis narices.

Tara suelta un bufido y Adam niega con la cabeza.

– Ese es el problema de este tipo de acuerdos – suelta y sé que no se refiere precisamente a lo que estamos hablando.

– Agh – yo le quito la pausa a la película y Tara se recuesta un poco más cerca de Adam, nos quedamos en silencio por un rato viendo la película de acción que Adam escogió, pero yo no puedo concentrarme, incluso aunque intento evitarlo no puedo dejar de pensar en él.

Por desgracia no puedo alejarlo de mi cabeza, aun cuando he hecho de todo para hacerlo, lo último a lo que me falta recurrir es a un santero que me quite su recuerdo.

– Adam – llamo al castaño.

– Dime.

–¿Cómo está Trevor? – susurro bajito, muy bajito, el solo hecho de mencionarlo me hace débil, me hace sentir como una porcelana quebrada que, aunque intenta repararse no puede hacerlo.

– Estaba mal, Maxine, el primer mes en que lo dejaste la pasó fatal, se la paso bebiendo en el bar, anduvo por ahí sin norte.

–¿Y ahora? ¿Cómo está ahora?

– Creo que se resignó al hecho de que no vas a volver con él – el chico suspira y yo siento que mis ojos se comienzan a aguar – creo que una mañana despertó y decidió poner su vida en orden, no volví a verlo en el bar y aprobó todos sus exámenes.

–¿Todavía está en el departamento o ya volvió a casa?

– Aun hay un par de exámenes que le falta terminar, asi que supongo que está en el departamento.

– Bien – intento sonar tranquila, pero mi voz se rompe y me delata completamente.

–¿Tú quieres que yo le de algún mensaje?

– No, no hay nada que quiera decirle – susurro y una lagrima traicionera comienza a rodar por mi rostro.

–¿Estas bien, nena? – Tara me toma de la mano y la aprieta con fuerza.

Yo hago una mueca parecida a una sonrisa y me levanto de la cama.

– Si, todo está bien.

Voy al baño, cierro la puerta con seguro y me vuelvo débil nuevamente, ¡Joder! Lo extraño, lo extraño más de lo que he extrado a nadie, siento un vacío en el pecho que no se me quita con nada, quiero verlo, quiero llamarlo y poder correr a donde sea que él este, pero después la imagen de él y de esa mujer se proyecta en mi cabeza y no soy capaz, no soy capaz de volver a los brazos de una persona que no está dispuesta a comprometerse, una persona que prefiere lastimar a otra que controlar sus impulsos salvajes.

Me miro en el espejo y me doy cuenta de que eso de fingir ser fuerte es demasiado difícil, fingir estar bien es la cosa más jodida que he tenido que hacer en mi vida, y quiero dejar de sentirme asi, quiero dejar de extrañarlo, necesito olvidarlo y el problema es que no sé cómo hacerlo.

Yo me enamoré de Trevor lentamente, deje que se fuera metiendo poquito a poquito debajo de mi piel, me enamoré de Trevor hasta los huesos, tanto que ni siquiera me di cuenta, me enamoré antes de que él pudiera tocarme, y ahí está el problema. Me enamoré absurdamente, despacio, poco a poco, y ahora me toca olvidarlo de la misma forma. Tengo que desprenderlo de mi sistema, sin importar cuan doloroso pueda ser el proceso.

Pero que jodido es desprenderme de algo que llevo grabado en el alma.