Mitad Humano, Mitad Demonio
Un pitido intermitente me despierta, mi brazo tiene una intravenosa y me pecho algo que capta mis latidos. Visualizo una habitación fría y muy oscura, apenas un rayo de luz divisa un sofá, una mesa con equipo médico y mi soledad. Todavía siento fresco mis recuerdos, me llevo las manos a mi vientre ahora vacío, no tuve ni tan solo un momento de sentirla o alegrarme por la noticia de su aparición, pero ahora si tendré mucho tiempo para poder llorar su perdida y la de Valentine. Javier le había disparado en la cabeza sin contemplaciones, no vi remordimiento en su rostro, una lagrima o tan siquiera un suspiro, parecía frio y distante.
Mi cuerpo esta pesado y algo adolorido, la morfina poco a poco abandona mi cuerpo pero no me importa estoy sola y eso duele más que cualquier golpe o tortura.
Escucho pasos acercarse, voces susurrantes se hacen claras a medida que llegan a mi puerta y una mujer morena con cabello recogido en forma de cebolla me sonríe y se me acerca.
-¡bienvenida!- me dice revisando mi pulso, -veo que estas mucho mejor Heaven, eres una excelente paciente- Enternecida por mi situación acaricia mi cabello, -no te sientas deprimida, eres una chica joven y fuerte, sabrás reponerte de esta situación.
-¿Qué paso?-digo con mi garganta ardiendo-¿Cómo he llegado a este lugar?
-¡Sí, lo entiendo! No debes recordarlo, debió haber sido un shock tremendo. pobrecita, al parecer un ladrón entro a casa y asesino a todos los ahí presente, tu madre, tu padre y el mayordomo fueron quemados vivos junto a la casa, apenas saliste con vida y llenas de golpes, desgraciadamente perdiste a tu bebe producto de los golpes.
-¿Pero cómo salí de ahí?- pregunto averiguando la mentira.
Todo esto lo había montado Javier, sin duda no quería que nadie supiera la verdad cruel de lo sucedido.
-Un joven te ha traído, es alguien muy amable y pidió que te atendiéramos. No sabes de lo que te has librado, pobre criatura- rozo mi mejilla deforma maternal.
-¡Heaven!, mi pequeña- mi abuelo corrió hacia a mí, deposito miles de besos en mi frente y cabello luego de estrecharme en un profundo abrazo. Ambos nos dejamos llevar por el momento y lloramos juntos, extraño su presencia guardiana, su gran porte de caballero con armadura oxidada que al fin llego a protegerme.
Me encantaba verlo igual que siempre, regio, fuerte, con aquellos lentes plateados que le daban un porte intelectual y muy cálido, era lo más cercano que tenía como padre en estos momentos y se lo agradecí.
-Esto ha sido realmente horrible y yo en España cuidando a tu abuela sin saber lo que te sucedía.
-No hay culpables abuelo- aunque si sabía quién era.
Mamá, ella fue la causante de todo, mamá que con sus deseos egoístas de ser bella, joven, poderosa e inmortal me arrastro y conmigo Valentine fue a caer a ese hueco enorme rumbo al infierno.
Si tan solo Lilliam hubiese tenido, aunque sea un poquito de amor por mí, algo de respeto, las cosas habrían sido diferentes.
Mi sangre hirvió llena de odio y no por ella, era por mi pues no podía ser capaz de aborrecerla, de maldecirla, todavía la quería, ella era mi madre después de todo, pero su amor era toxico y despiadado al no saber jugar su juego y el de Donald.
Tres días después Javier fue a verme, parecía cansado, tenía su rostro con una barba muy descuidad y grandes círculos negros en los bordes de sus ojos que estaban muy hinchados.
Era las dos de la tarde, mi abuelo no estaba lo cual me dio algo de miedo, me sentía temerosa con todas las personas que me rodeaban. Veía muertos en donde no los había y tenerlo cerca me introducía de nuevo en aquella tragedia, creo que se dio cuenta y trata de calmarme.
-No te hare daño- levanto sus manos mostrándome que estaba desarmado, -solo quería ver como estabas y aclarar las cosas, Heaven.
Se paro al pie de mi cama mirándome impresionado por la deformidad de mi rostro.
- ¡No ves!, soy un adefesio ¿qué es lo que quieres Javier? ¿también me culparas por lo que le hiciste a Valentine?-estaba muy resentida.
- ¡No!- casi jadeo-No es lo que piensas, te vengo a explicar todo.
-¿Todo qué? ya se lo que vas a decir, lo hiciste por tu familia, ella es importante.
-¡Si!. Mi familia es lo primordial en mi vida, no puedo evitarlo. Espero que puedas perdonarme por echarte de casa, pero era la única solución, pensé que serias un sano remedio para Gabe es por eso que permití que te quedaras ahí. Él al verte quedo enmudecido, eres una chica muy hermosa y eso le gusto, también pensé que solo eras un capricho de Valentine, nunca podía estar sin una chica, aunque fuiste la primera en llevar a casa pero me juro que no había nada entre ustedes y me narro tu historia, vivías con dos vampiros que te maltrataban y trataban en comprometerte. Además, que uno de ellos era Donald Camill, sé que no lo sabes, pero él era un asesino en potencia, por muchos años inició guerras, destrozo aldeas y familias, además de ser uno de los fundadores del circulo como Salomón y Orlando Di Rose, es por eso que nuestra misión era matarlos. Sobre todo, la de mi hermano, estaba obligado hacerlo, su condición se lo exigía- pauso mirándome la cara, estaba a punto de llorar, aunque no me sentía conmovida.
-¿Qué le sucedió en ese momento?- pregunto recordando esa transformación abrupta y salvaje.
-Eso fue todo por Daphne- suspiro y se llevó la mano a su frente lamentándose ese recuerdo, -ella fue introducida al mundo de los demonios poco a poco y por eso le llamó mucho la atención de los rituales y como llamarlos desde sus prisiones y otros mundos. Fue por eso que arrastro a Gabe en eso, solo para usarlo como sacrificio y el acepto encantado, mi hermano sentía un amor devoto hacia ella, algo limpio y pernicioso, no escuchaba a mas nadie solo a ella. Así que antes de su muerte ambos se fueron a lo más profundo y se montaron en una runa que ha existido por siglos, valiéndose de varios conocimientos lo llamaron y este aceptando el alma de Gabe tomó su cuerpo por completo. Valentine que los había seguido corrió a luchar con él y fue espantoso, me conto que luego de batallar tenía dos opciones o matar a su hermano o pedir un cambio, el hizo el cambio, le entrego su alma a cambio de la de su hermano, justo en ese momento Daphne que era la casi dueña del demonio se rehusó y él tuvo que matarla, ya con ella muerta se pensó que todo había acabado, pero no. El demonio tomo una parte de Valentine y otra parte de Gabe. Era la primera vez que escuchaban una posesión de ese tipo, un alma de demonio dividida en dos cuerpos distintos, pero Valentine a veces no la puede controlar, como fue ese día. Estábamos preparados para atrapar de una vez al círculo en tu casa, yo juraba que no estarías ahí, sabía que no eras tan tonta como para regresar- me reprocho.
-Yo no regrese, ellos me atraparon- le recrimine.
-No importa, ya estabas ahí y al verte en ese estado perdió el control y se armó aquello, yo...no tuve más opción, tenía que pensar en algo o todos moriríamos y sería peor, yo soy la cabeza de una familia y no los dejaría desamparado, así que lo mate, bajo su rostro. No faltara un día en que de mi mente no salga aquel recuerdo, para proteger a mi familia tuve que matar a mi propio hermano Heaven, ¿puedes entenderme?
Claro que lo entendía ¿por qué no lo entendería? esa misma noche había matado a mi propia madre.
-No importa, ya lo hecho, hecho esta y no podemos hacer nada. Lo lamento Heaven, de veras, si hubiera tan solo una manera de compensarle lo haría.
-¡Si la hay!- digo molesta. Desapareciendo de mi vida Javier, no quiero volverte a ver más, ni a ti ni a Gabe, los dos solo son veneno. Tú crees que le haces un bien a tu familia controlando sus vidas, tómame a mí como ejemplo yo no acabe bien, no los empujes a ellos a terminar así- gire mi rostro para no verle más, quería que se fuera de una vez.
Los siguientes días me fui recuperando rápidamente, siempre obedecía a las enfermeras, trataba de hacer lo que pidieran para curarme pronto y salir de ahí. Me enfermaba más estar postrada en aquella cama recordando una y otra vez aquella historia, Valentine, nuestro hijo, Gabe, mi madre. Todo era una película sin fin, que rebobinaba día tras día torturando mi cabeza y haciéndome pedazos mi alma por completo o al menos los trozos que quedaban de ella.
No tuve más noticias de Javier y pensé que era lo mejor. No quería verlo, tenía miedo de enfrentarle, después de todo mato a su hermano y se jactaba de cuidarlo, era irónica esa manera tan ortodoxa de hacerlo. Pensaba que reteniendo a Gabe y alejando a Valentina la tragedia que los sumía desaparecería. El me culpaba por separar a sus hermanos, pero se equivocaba, yo no era una Daphne y no era el para hacerlo.
Su visita no fue la única que tuve en el hospital. Días después de aquello Vladimir y Kuromi habían llegado a visitarme, no sabía cómo, pero se enteraron de tragedia.
-Me alegra que estés bien- Kuromi dijo -Heaven, eres una chica muy fuerte y valiente-acaricio mi mano tiernamente.
-Es una pena lo que te ha pasado- lamentó Vladimir algo apartado, -ni si quiera tuvimos tiempo de conocernos bien.
-Tranquilos, eso no importa, me alegra de que se preocupen por mi ¿cómo están los demás?-su sonrisa se esfumo y caí en cuenta, recordé la camisa manchada en sangre y Cornie.
-Los muchachos están bien, te mandan saludos, pero Cornie, murió de formas muy extrañas, al parecer la encontraron desangrada, nadie entiende porque, pero los viejos dicen que fue por la presencia de ellos- Kuromi narro, -los vampiros llegaron a su casa.
-Superaciones tontas-se burló.
-¡Vladimir!, tiene que haber otra explicación mucho más lógica, ¿vampiros? no sean infantiles.
-A veces las cosas no son como las creemos-digo dejándole sorprendido, -debemos tener los ojos bien abierto a cualquier circunstancia, nunca sabremos que nos depara el futuro, Vladimir-creo que he sonado un tanto profunda, pues su cara se enfrió demasiado pronto.
Kuromi afortunadamente salvo el momento y me comento sobre el festival y como había terminado. Ahora un familiar de Cornie les permitió quedarse en el lugar pagando una renta como antes lo hacían y tenían menos presiones que ahora.
Se quedaron un largo rato y conversamos sobre lo que queríamos hacer en el futuro, sé que Vladimir seguiría en su carrera actoral, kuromi se preparaba para tomar clases de biotecnología, pero yo solo me quede como plomo, no había pensado en mi futuro, no sabía que haría.
Mi gran castillo de cristal seguía igual de silencioso que antes, no quise entrar a ella, dejé que mi abuelo fuera con el señor Louis, su chofer a buscar mi equipaje y parte de mis pocos recuerdos agradables. Desde la distancia la casa era poderosa y malvada con parte de sus cimientos llenos de cenizas como si desde su construcción esta fuera sido asignada a ser sufrir a todos los que intentasen acunarse en ella.
El viento era muy frio y cada vez más fuerte, el sol se estaba ocultando y el cielo se iluminaba por los rayos de la inesperada tormenta, estaba lloviendo pronto, recordé con una sonrisa amarga el día en que conocí a Valentine, pero a ese chico amable y apuesto no, hablo del otro, esa parte oculta que jamás me había mencionado, aquella cuya maldad y falta de cordura no tenían medidas y tampoco piedad, esa misma que había conocido el día en que me libro de mis penurias.
¿Existiría el cielo en verdad? Si eso fuera verdad me temía por él y lo que escondía en su interior, pues sé que se quemaría abajo, en las llamas del abismo del inframundo. No quería pensar en ello, pero esa idea daba vueltas y vueltas en la cabeza. Mi abuelo baja con unas maletas pequeñas junto a su acompañante, ambos de espalda no advierten esa figura negra apenas perceptible que se muestra en el tejado, mirando a mi ventana. Sus curvas, su cabello volando hacia el norte revuelven mi estómago, parpadeo un par de segundos y le pierdo de vista como si tan solo ese segundo fuera suficiente para desatar mi locura e intriga por muchos años.
-Adiós-susurro dando la espalda y apretando la mano gruesa y arruga de Sandro, mi querido Abuelo. Tras la promesa de no volver jamás y poder rehacer mi vida lejos de todos aquellos acontecimientos que solo ocurrió en casi un año.
Dejo que el viento recto borre mis recuerdos, tanto los malos como los buenos, pienso en Aura, Ulises, Laura, Thalía, Tessa, Vladimir, Kuromi, espero no ser mal agradecida si olvido alguien más pues no sabía a quién podía recordar.