Derian

San Salvador, 2018

Y ya estaba.

Había perdido el control por completo al tenerla frente y confesarle solamente una parte de este problema. No medí las consecuencias de mis actos y palabras. Mi sueño ya era realidad, pero yo era una pesadilla en mis sueños.

No estaba de menos que se echara a correr al escuchar las confesiones e incoherencias de un bárbaro. Menos escuchar a un completo desconocido confesarse ante la chica con la que ha soñado toda su vida.

-Sabes tío, creo que fuiste un completo idiota cuando le hablaste de ti y de tus saltos en el tiempo.

Su comentario se desliza sutilmente en mi orgullo hiriendo más mi corazón.

-Debiste esperar a conocerla, o que al menos ella te conociera un poco para depositar en ti confianza.

- ¿A sí? -digo arqueando las cejas.

-Si. Le escupiste todo sin dejar que al menos procesara la información. Supongo que colapsó al hacerlo y por eso sangró. Yo que voy a saber.

Lo observo fijamente.

-Al parecer se te olvidó que soy tu tío. - digo.

-Mmm. Pueda que sí. Así como a ti se te olvidó que no debías develar todo de tu vida en un minuto y traer a la chica de tus sueños a mi casa. – pronuncia en un tono molesto.

Cura a Próspero con sumo cuidado de no dañarle. Le envuelve la patita con una venda tratando de no lastimarle, después le limpia la nariz con unos hisopos. Proceso que realiza con sumo cuidado.

“Al parecer a mi pequeño amigo le ha caído muy bien mi sobrino”

Próspero ni siquiera llora o se queja. Simplemente ve a Gael tomarle con sumo cuidado el cual mira admirando, quizá al primer ser humano que le atiende con más amor.

“Quizá Próspero me ha desplazado”

Si bien me sentía embargado por los celos, en mi interior crecía una sensación de comodidad, tranquilidad y plenitud. Extrañaba a mis padres, demasiado. No había día que no pensara en ellos, pero; allí estaba Próspero, y parte de mi familia, Gael. ¿Cómo llegó aquí y se dio cuenta de su pasado, de su historia? Aun es un ministerio, sin lugar a dudas acabaríamos por descubrir de un modo u otro cual es el significado de nuestras existencias y el enlace de nuestras vidas.

-Sabes, te veo más como un hermano que como a un tío. -dice al cabo de unos segundos. – Espero que cuando regrese a mi vida real pueda llevarme bien contigo. - dice.

En su cara se extiende una leve sonrisa. Satisfecho.

-¿Crees aguantar a un anciano si el día de mañana regresamos a nuestra vida real?-pregunto.

´Podía asemejar su semblante a un gran actor mexicano y reconocido en la época de oro, allá por los 70´s. Julio Alemán. A diferencia de que Gael era más joven, ,más moderno y un poco bajo de estatura; con una sonrisa muy maliciosa y unos ojos claros. Llevaba el pelo de lado, un poco desordenado, unos jeans que le lucían con esas camisas tan ordinarias que aguardaban en su cuarto.

-Cuidaré de ti, aunque tengas 100 años tío.

Rio levemente.

Coge a Próspero entre unas mantas y se sienta a mi lado del sofá.

-Sabes, esa chica, Abril, al observarla antes de asustarme del todo y darme cuenta de que es la dueña de tus sueños, la aprecie durante unos segundos. Es una chica muy común, sin embargo, hay algo en ella que la hace especial.

-¿Cuándo dices común, a que te refieres?

-Hablo de que es una chica muy real. Humana y un tanto rara. Una muy singular donde los estúpidos estereotipos de moda y belleza no caben. ¿Viste como andaba vestida?

Niego por completo.

-Ash- chilla- Sino aprendes a fijarte en todo de una mujer, la perderás.

-El punto Gael. ¿Cuál es el punto?

- Ella es preciosa de una manera no tan novedosa pero peculiar. No es perfecta de cuerpo, sin embargo, su alma parece cálida. Al igual que su mirada y su ingenua sonrisa. Su cara me recuerda a esta famosa.

Chasquea los dedos intentando recordar.

-¡Ah! ¡Patricia Conde! - Exclama emocionado.

Me echo a reír.

- Con que te gustan las películas de la época de oro, ¿no? - pregunto sorprendido- De hecho, justamente estaba pensando que te pareces al actor Julio Alemán.

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Dejamos descansar a Próspero en el sofá de la sala. Apacible y tranquilo, bajo unas colchas gruesas en las que guardaría el calor. Me sentía más relajado con su presencia, aunque, en mi cabeza crecían muchas preguntas del porqué regresó a ser un cachorro, cuando en realidad tendría que ser un perro adulto.

Gael toma asiento en el desayunador frente a mí al mismo tiempo que coloca dos tazas de café.

-¿Me pregunto porque razón Próspero regresaría a ser un cachorro? Tendría que tener dos o tres años. – digo mientras lo veo reposar desde la cocina.

-Lo mismo me he preguntado desde que lo vi. Es muy extraño.- añade Gael.

Guardamos silencio por un momento.

-Sabes, hace unos días estuve buscando explicaciones científicas o artículos de los saltos en el tiempo. No hay explicación alguna o pruebas que validen este fenómeno. Solo pasajes o relatos de personas que experimentaron saltos en el tiempo, con el detalle de que ellos no han sufridos cambios con la edad…

-Eso es lo raro- interrumpo. - ese es el detalle. Uno no puede ir al pasado o al futuro al menos que haya un tope. Un punto final. O un inicio. Podrías hacerte polvo o más joven a medida avances o retrocedes…

-Pero, no has tomado en cuenta de que además de haber saltado en el tiempo podrías haberlo hecho de un universo a otro. Uno paralelo. - agrega.

Descartaba ese punto.

-Tienes razón. Pero ¿por qué Próspero regresaría a ser un cachorro en el futuro de otro mundo? – cuestiono.

Gael lo observa.

-A lo mejor pueda ser por el tipo de vida. Recuerda que para un perro, un año pueden ser tres o cuatro años. La vida transcurre diferente para ellos mientras que para nosotros es distinto.

-Tienes un buen punto. – contesto.

Bebemos café.

-¿Crees que Abril quiera volver hablar contigo? –pregunta.

En sus ojos se anida una leve esperanza. En mi alma también.

“Ella es la llave al cerrojo de mi vida. Es la sutil clave de esta caja fuerte que esconde un misterio”

-No lo sé Gael, pero la buscaré de todas formas hasta dar con ella otra vez. Al menos tengo un lugar en donde poderla encontrarla.

Gael se queda pensando hasta que reacciona sobresaltado.

-¡Cierto!, ¿En dónde está mi encargo de Café Fulanos?

Fue tanto el asombro de haber encontrado a la mujer de mis sueños que me siento como un niño ante la reacción de Gael. Más bien avergonzado. Olvidé por completo su encargo al salir corriendo tras Abril.

Se lleva la mano a la frente decepcionado. Luego atenúa su mirada flagelante ante mi falta. No era para menos que estuviera de ese modo. Lo comprendía y me reía a la vez.

-De veras que estas locamente enamorado. Hoy que la tienes, la conoces, sabes que existe y es de carne y hueso has perdido como un idiota la cabeza. – termina de decir.

-¡Hey! Deja de tratarme como un hermano. Soy tu tío.

-Sí, un tío que está estúpidamente perdido por una mujer. ¿A ver, desde cuando comenzaron estos sueños con esa mujer? ¿Recuerdas el primero?

-En realidad…

“¡Alto!”

“Aquí falta algo”

En mi mente hay una línea de tiempo que se extiende y se ahueca a medio camino. Como una novela cuyo principio y fin se conocen, pero el nudo está suelto. Sin explicación alguna del porque está de tal modo.

-Recuerdo todos los sueños con Abril, desde el primero hasta el último. Incluso están plasmados en la novela que escribí. No todo con exactitud, porque siempre añades algo trascendental a las historias. Pero, si mis sueños son una realidad en este mundo, algo me dice de que ya he estado aquí antes. Antes del 2017.

Gael abre los ojos como platos procesando la información.

¿En qué parte cabe la lógica?

-¿Qué te lleva a esa deducción?- pregunta extrañado.

Intento recordar algunas partes que leí de la novela unas noches antes del salto en el tiempo. Algunos sueños opacos que se hospedan en mi mente esperando a ser liberados.

Entonces recuerdo lo que Abril me dijo.

“Hace unos meses atrás sufrí un accidente que me dejó en coma. Caí sobre un barranco y todo lo que sucedió antes de eso no lo recuerdo, por lo que al parecer lo que sufro a raíz de eso es amnesia”

-¡El accidente que provocó la amnesia de Abril. ¡Podrían estar conectados de alguna manera! - exclamo fascinado.

-¿Qué accidente?-pregunta al momento en que me pongo de pie y subo por las escaleras hacia el cuarto. En busca de la carta del Derian que estuvo antes que yo.

De la mesita de noche extraigo la carta. Regreso hasta donde está Gael quien me espera confundido.

-No comprendo nada de lo que quieres decir tío.

-Abril me contó, que hace unos meses atrás ella tuvo un accidente, a raíz de eso sufre una amnesia. ¿Comprendes? Hay cosas que no recuerda. ¿Qué tal si esta carta tiene que ver con el accidente y es una pista a todo? Te leeré la carta.

Querido yo: Talvez te preguntes que ha pasado y porque estás allí. Déjame decirte que estás en el momento justo e indicado. Nuestros padres están bien eso te lo aseguro. Procura adaptarte a este nuevo mundo antes de que puedas regresar al tuyo. Intenta encontrar a esa chica que tanto amas y que sueñas con ardiente fervor. Trata de que la historia tenga sentido al final y la hayas escrito a tu manera. No todos los escritores tienen que ser igual.

-Pon atención a esta parte:

A lo mejor no recuerdes nada de lo que ha pasado tiempo atrás. Y posiblemente tengas razón. Quizá no entiendes lo que está pasando o hacia dónde va la historia. Pero como dijo una vez un personaje japonés:

“Nada de lo que pasó es olvidado, incluso si ya no lo recuerdas”

Busca en tu corazón, hasta la raíz, donde se pone la noche y se anida hasta dormir.

-Justamente en esa parte, hay algo que no cuadra, pero encaja, si la carta da una pista es porque lo es. No solo para mi sino para ella también. Abril también ha olvidado que pasó antes del accidente que tuvo.

-Creo que ya entendí a qué te refieres. – dice Gael. -En todo caso si quieres encontrar las piezas de este rompecabezas debes buscarla. Mostrarle la carta y buscar indicios o alguna pieza que no se ajuste a su puesto.

-¿Cómo por ejemplo?- digo dudoso.

-Como por ejemplo algún diario donde ella tenga escrito algo que la acerque a sus recuerdos o un objeto, algo que se desajuste al presente o que no tenga sentido.

Asiento.

-Bien, ahora solo me queda buscarla.

-¿Alguna idea de dónde encontrarla?- pregunta.

-Tengo dos ideas de donde poder encontrarla.

-Bien-asiente- Yo tengo varias opciones para poder localizarla. Las redes sociales son lo más novedoso hoy en día así que dudo que no posea un perfil de Facebook o Instagram.

-Tu busca por esos medios que aun no comprendo y yo buscaré por los mío.

En ese momento, pasadas las doce de la media noche el timbre de la casa suena. Próspero se abalanza sobre la puerta importándole poco el dolor de su pata lastimada.

Gael y yo nos asustamos por el hecho inusual que atravesábamos preguntándonos en silencio quien podría ser tan tarde.

-¿Quién crees que sea?-pregunta preocupado Gael.

Camina hasta la puerta tomando entre sus brazos a Próspero. Está asustado al igual que yo porque su pecho sube y baja afligido.

“Vamos, no seas cobarde”

“Tú eres el mayor aquí, ve y mira quien es”

Antes de que pudiera dar unos pasos más lo detengo del brazo. Le digo que guarde silencio y con ademanes le indico que vaya a la cocina y que observe desde la ventana quien es. Yo observaría desde el ojo de la puerta. Gael obedece en el instante sin dudar un segundo.

Cuando estoy a punto de observar por el ojo de la puerta, algo se desliza debajo de la misma. Me quedo pasmado durante unos segundos, pero luego cojo la nota que suscitaba:

Para Derian:

“El presente es lo que siempre tenemos, pero lo perdemos, porque rápidamente vuela y se vuelve pasado”.

Escuché a alguien de por allí decirlo.

Posdata: Olvidaste tu orden extra para llevar en el café, así que me ofrecí a traértelo. Me alegré al verte y saber que habías regresado.

Posdata 2: Me encargué de que ella te olvidara, así que no tengas prisa en que sepa quién eres.

Posdata 3: Ella jamás te recordará.

Por siempre tuya. L.

-¿Qué mierdas?-susurro.

Gael se aproxima y toma la nota de mis manos. Yo estoy congelado, cuestionando mi existencia. Mi posible presencia en este mundo tiempo atrás.

“¿Qué parte de mí he olvidado?”

-Se supone que soy el único que te conoce en este mundo y el único que sabe de tu existencia. Si esta carta dice lo contrario, ¿de quién crees que pueda ser?

-Ni siquiera sé que pensar, Gael. No tengo ninguna idea. No conozco a nadie en este mundo a excepción de ti y de Abril. No sé a dónde poner la cabeza ahora mismo.

Abro la puerta y salgo a la calle en busca de quien sea. Gael se aproxima tomándome del hombro, tratando de detenerme. Me encuentro tan agitado y molesto.

-Entonces tiempo atrás estuviste aquí. Esta persona te conoce- ríe- mejor dicho, nos conoce, sino ¿Cómo sabría en donde te encuentras? Está claro que es una fina advertencia para ti si tienes intenciones de buscar a Abril y hurgar entre sus recuerdos.

-Entonces si esa persona nos conoce, y sabe lo que le sucedió a Abril y está relacionada con el accidente. Quiere decir que es la única persona del presente que nos puede ayudar a entender toda esta…-busco la palabra- historia.

Gael asiente.

-Estoy de acuerdo contigo, pero por el momento no es seguro seguir en este lugar por un cierto tiempo. – menciona Gael.