Chapter 33
Desperté en el hospital, cuando intenté moverme mi cuerpo dolió del lado izquierdo.
- no intentes moverte, te vas a lastimar - mi madre estaba sentado junto a mi cama - tenemos cosas serias de más que hablar - aquí viene el regaño, por cosas que no puedo ni rebatir porque tiene la razón
- ¿puedes darme agua por favor? - mi garganta se siente seca, él se puso en pie, tomo un vaso de la mesa que había junto a la cama. Se acercó a mí y me ayudó a incorporarme antes de poner el vaso junto a mi boca
- ¿cómo está, Jordan? - le pregunté, lo vi en el suelo y no sé si esta herido
- Jordan está bien, de hecho. Mejor que tú, solamente sufrió un pequeño golpe en la cabeza. Que al que parece que afectó, fue a Ramdom
- ¿por qué dices eso? - pregunté sintiéndome un poco perdida
- Ramdom se fue
- ¿cómo que se fue?
- se fue, se enlistó de nuevo en el ejército, me pidió que te diera esto - mi padre me entregó una carta - ustedes me van a volver loco, voy a buscar a un médico para que te revise.
Salió dejándome a solas, abrí la carta de Ramdom
“podía haberte enviado un mensaje a tu teléfono. Pero prefiero hacerlo de la manera antigua, es mejor irme chari, aunque sé que no recibí el mejor momento, y que debería quedarme a tu lado. Tengo que hacerlo, estoy comenzando a sentir cosas por ti que no debo sentir, sé que amas a Daniel, puedo verlo en tu cara cada vez que lo miras. Como también estoy seguro de que él te ama a ti. Estoy actuando como un cobarde al irme, así que espero que no sigas mis pasos y que tú si seas capaz de luchar por lo que quieres sin miedo. Enséñale a ese niño rico de que estás hecha y no lo dejes escapar”
Las lágrimas corrían por mi rostro cuando la termine de leer, pero en algo él tiene razón, amo a Daniel, y no pienso rendirme. Se abrió la puerta y entró mi padre con el doctor.
- buenos días, señorita yonson, han pasado bastantes días
- ¿bastantes días? - por primera vez soy consciente de que no estuve aquí solamente por un rato
- tres para ser exactos, ya me tenías preocupado
El médico me revisó y salió dejándome sola con mi padre de nuevo
- ¿por qué no tenías puesto tu chaleco? - ya entramos en temas serios
- padre, ya lo que pasó, pasó, no vale la pena ponerse a averiguar motivos
- para mí sí, eres mi hija, pero también mi trabajadora, ya me preocupe como padre, ahora respóndeme como jefe
- si señor - le respondí - la ropa que tenía puesta no me permitía ponerme el chaleco
- lo tenías que haber informado
- ya lo sé, lo siento - una duda invadió mi cabeza - ¿atraparon al tipo?
- así es, también está en el hospital. Pero no está muy bien, aún está inconsciente - recordé que había disparado mi arma
- es cierto, dispare el arma. ¿Quien es?
- Roberto, el hijo de Hanae Drin.
- no lo puedo creer - me quedé impactada, es el que menos me podía imaginar que haría algo como eso, y la otra pregunta, una que no he querido hacer para que la respuesta no me lastimé - ¿dónde está steven?
- ¿Daniel? - dijo mi padre asombrado, yo asentí
- ese está como un loco tratando de arreglar todo, pero debe estar al venir, viene cada día a verte - no podía creer lo que estaba diciendo mi padre, yo supuse que habría aprovechado la oportunidad para salir corriendo.
- a, no lo esperaba - le dejé saber a mi padre, nos quedamos en silencio y poco a poco fui cayendo en el sueño, producto de alguno de los medicamentos que me estaban proporcionando, me despertó una mano acariciando mi pelo, abrí los ojos y vi a Daniel junto a mi cama. Traté de incorporarme por reflejos
- estate quieta, ¿quieres lastimarte más? - dijo y me ayudó a sentarme
- ¿dónde está mi padre? - no quiero estar sola con él, la última vez que conversamos
- tu padre fue a su casa, lleva aquí tres días sin moverse, necesita cambiarse de ropa y bañarse.
- ya lo sé - le dije, me siento incómoda a su alrededor - puedes irte, estoy bien por mi cuenta
- no voy a ningún lugar - el como siempre de terco
- no le hace bien a nadie que te quedes dando vueltas a mi alrededor Daniel, ya sabemos que no va a funcionar.
- así que prefieres que haga como Ramdom, que Corea como un cobarde
- Ramdom no es un cobarde, tuvo la suficiente valentía para afrontar la realidad.
- ¿qué realidad? ¿Qué me amas a mi y por eso no eres capaz de quererlo? - aunque la crudeza de él me descolocó, es la pura realidad
- marcaré Daniel - él asintió
- voy a estar afuera, no vine aquí para hacerte daño. Si necesitas algo grita - no tengo intenciones de hacerlo, pero le di a entender que sí.
Daniel siguió viniendo al hospital día tras día, hasta que me dieron el alta, ya llevo quince días en casa y no lo he vuelto a ver.
- hola, Charin - me saludo Tomás, parado al pie de las escaleras que van hasta mi casa
- ¿carl? ¿Qué haces aquí?
- vengo a darte buenas noticias
- sube - subió las escaleras hasta el de me encontraba yo - cuenta
- ya Roberto está preso, lo confesó todo. Le dije a nuestro amigo en común que te dijera, pero me pidió hacerlo a mí, dice que no quieres verlo.
- ese amigo en común exagera, siempre lo hace. Gracias por avisarme - una duda Rondo mi cabeza - ¿Hanae tuvo algo que ver?
- pues por increíble que parezca, la respuesta a esa pregunta es no, o al menos directamente no. Ella provocó que su hijo hiciera esas cosas con su avaricia, pero no tuvo nada que ver.
- increíble
- así es, ya cumplí mi cometido, así que ahora me voy.
- gracias por avisarme Tomás - se fue haciendo un saludo con la mano.
- ¿no vas a ver más a Daniel? - pregunto mi padre parado detrás de mí
- no lo sé
- ¿quieres mi opinión? - asentí, cualquier opinión sería muy útil en este momento - aprendí muchas cosas de ese muchacho mientras estuviste en el hospital, y una de ellas es que te ama lucí, se siente culpable por lo que te pasó y por eso no ha venido. Deberías ir tú a verlo - comenzó a bajar las escaleras - pero eso ya es cosa tuya
Mi padre tiene razón, es lo menos que puedo hacer, él estuvo a mi lado todo el tiempo que me mantuve en el hospital, y yo lo rechacé.
No espere más, me vestí y fui a su casa, toque y él me abrió la puerta envuelto en una toalla
- tú y tú manía de estar sin ropa
- ¿qué haces aquí? - preguntó serio
- quiero hablar contigo, si quieres claro está
- si quiero, es solo que me quede sorprendido porque no te esperaba - se quitó de en medio y me dejó pasar, entré y me pare en el medio del salón - de hecho no esperaba verte más.
- quiero hablar contigo
- eso ya lo dijiste, y la verdad no sé de qué quieres hablar, ambos sabemos que no hay nada que podamos hacer para tener una relación
- sí, supongo que tienes razón, pero aún así tenemos cosas de las que hablar, como por ejemplo, que tu primo casi me mata
- lo siento por eso, fue mi culpa - esto no está funcionando
- ¿Es todo lo que tienes que decir? - al asintió - entiendo, entonces lo mejor que hago es irme a buscar a Ramdom, estoy segura de que el sí se va a arriesgar por mí - hice como si me fuera, Camine despacio a la puerta, y sentí su mano superando mi cintura, me volteo y me dio un beso.
Me está acariciando, y puedo sentir la erección creciendo bajo su toalla.
- ¿Quieres intentarlo? - pregunto indeciso, asentí - sabes que puede que no funcione
- no me importa - y en realidad no lo hace, él es el hombre que amo, y prefiero seguir intentando con el míl veces que hacerlo un millón sin sentir lo que siente mi corazón cuando son sus manos las que están en mi cuerpo. Pero como sucede siempre que se hacen las cosas con fe, lo logramos, logramos estar juntos sin una tercera persona a nuestro alrededor. No ese dia, el sexo con el es genial, logramos estar como una pareja, aunque de vez en cuando él necesita algo más
Daniel
Ha pasado un año desde que Charin y yo nos conocimos, hemos pasado por alto y bajos que han afianzado más nuestra relación, ella sigue siendo la misma, nada femenina y muy complicada. Pero así la amo, amo lo que es por completo. Robert sigue preso y su madre ahora parece otra persona, le regalo a mi madre sus acciones, y dejo de ambicionar algo que no le pertenece, al menos es de las personas que aprenden de sus errores. Nosotros logramos tener sexo, al principio fue un desastre, yo parecía un maldito adolescente, pero ya todo está resuelto. Ahora vivimos tranquilos, o al menos ella, porque yo estoy intentando que se case conmigo desde hace más de seis meses y ella no quiere. Pero estoy seguro de que lo conseguiré
- Daniel, quiero decirte algo - me dijo ella sentándose sobre mis piernas, sé que quiere algo, así se comporta cuando lo hace
- ¿Qué sucede ahora Charin? - respondí con voz de tedio, aunque sé que al final haré lo que ella quiera
- es que, mi padre me acaba de avisar de que Ramdom llega all, y yo estaba pensando - ella dando esas vueltas, solo puede significar una cosa, quiere recordar los viejos tiempos
- ¿Qué estabas pensando? - le pregunté aguantando las ganas de reír
- que no sé, quizás podríamos invitarlo a comer con nosotros.
- ¿Solamente a comer? - le estoy dando un momento difícil, pero no porque este celoso. No lo estoy, estoy seguro de su amor por mí y se que ella no es mi madre, es simplemente para divertirme
- bueno, puede que algo más - no pude aguantar más y reí, s
- puedes invitarlo cuando quieras, por mí no hay problema
Recibí un beso, que me hizo ratificar que había tomado la decisión correcta, el amor, se comparte entre dos personas, pero cuando hay confianza podemos compartir algunas cosas con los demás.