Chapter 24

La prensa nos asedió nada más poner un pie fuera de la comisaría, esto es un típico error de principiantes, ni Ramdom ni yo tuvimos en cuenta la repercusión que esta situación tendría en la economía. Por lo tanto, no fuimos capaces de ver la magnitud del problema en el que nos estábamos metiendo al venir aquí sin ningún tipo de refuerzos. Pero para nuestra propia sorpresa salimos de ahí ilesos.

- ¿eres tan famoso? - le pregunté a Daniel

- en serio no ves las noticias - negué

- a excepción del clima, evito toda la otra sarta de mentiras.

- error - me recriminó - dentro de toda esa sarta de mentiras, como le llamas. Sale mi nombre muy a menudo. De haberlo visto, no te habrías asustado tanto hoy - él tiene mucha razón, me asuste mucho, normalmente cuido superestrellas, estoy adaptada a la aglomeración de prensa. Pero no lo esperaba con él.

- ¿hacia dónde me dirijo Charin? - eso era decisión de Daniel. Únicamente puedo darle un consejo

- señor steven, yo recomiendo dirigirnos al piso seguro - él estaba mirando al frente, y giro su cabeza muy lentamente.

- ¿es en serio? - hizo esa pregunta de manera dramática. Incluso Ramdom miró atrás.

- ¿de qué hablas? - casi grité

- ¿tienes que decirme señor steven? - este hombre no tiene nada de sentido común, yo preocupada, pensando que pasa algo y él pensando tonterías.

- estoy trabajando Daniel - lo complací - lo hice sin darme cuenta

- entiendo, no podemos ir al piso seguro, aunque me encantaría - dijo la frase de carretilla. Me costó un poco de trabajo entender lo que decía

- ¿por qué no podemos ir? - ya me hacía una idea, pero necesito escucharlo de su boca

- porque no me voy a esconder como un cobarde Charin, no van a lograr asustarme tan fácil - no entiendo a qué llama fácil, una carta de amenaza digna del silencio de los corderos. Un franco apuntando a su pecho, dos intentos de asesinato con un cuchillo, cualquier persona con un mínimo de sentido común estaría asustada. Pero él es Daniel steven, su sentido común, murió el mismo día en que vino a este mundo - y de lo otro que dije, ¿no me vas a preguntar?

- ¿qué fue lo otro que dijiste? - no le presté atención a lo último que dijo

- que me encantaría ir al piso seguro - negué efusivamente

- no te voy a preguntar, porque conozco de sobra tu respuesta.

- ¿a, si? ¿Tan transparente soy para ti? - se estaba riendo

- no solo para ella, para mí también - le dijo Ramdom - es que su cara es bastante clara cuando está pensando en sexo.

- si, al parecer así es. Porque precisamente en eso estaba pensando.

- Ramdom - llamé a mi compañero con el propósito de cambiar el tema y también porque estábamos entrando en la calle de la empresa de Daniel - entra en el estacionamiento. Aquí también debe de haber muchísima prensa, desde ahí va a ser más fácil llegar a la oficina.

Ramdom guío el auto hasta el estacionamiento como le pedí, se bajó de primero y sacó a Daniel del auto. Yo me uní a ellos

- ¿vas a subir con nosotros? - le preguntó Daniel a Ramdom

- si, no quiero que los ataquen dentro de la empresa como ayer

- eso no va a suceder - intervine - mi padre designó mucha seguridad para mantener las cosas aquí bajo control. Ayer nos tomaron con la guardia baja

- aun así, prefiero llegar con ustedes hasta la oficina - eso me tranquiliza, sé que la situación hoy en este lugar, va a ser peor que un campo minado y Ramdom, es muy bueno en lo que hace. Antes de ser guardaespaldas, fue militar, y dicen algunos de los chicos, que compartieron el servicio con el que era de lo mejor en las tropas.

Subimos todo el camino saludando a compañeros. Cuando mi padre dijo que había designado seguridad para este lugar, no creí que estuviera hablando de tanto.

- ¿cuánto estás gastando en seguridad? - le pregunte, él miró a su alrededor

- confórmate con saber que tu padre está muy feliz de conocerme

- cinco mil dólares - intervino Ramdom - eso es lo que gasta

- ¿qué? - le pregunté para qué terminara de explicar

- que gasta cinco mil dólares diarios en seguridad - Daniel lo miro

- ¿cómo lo sabes?

- conté a todos los agentes que vi, desde que entré - le explicó

- estuviste cerca, pero en realidad gasto ocho mil, ustedes dos son muy caros

- voy a tenerle que decir a mi padre que me suba el salario.

Entramos los tres a la oficina, Ramdom revisó todo y salió dejándonos a Daniel y a mi solos.

- ¿en serio te gastas ocho mil dólares diarios en seguridad? - él estaba distraído mirando unos papeles y se volteó a mirarme

- bueno, realmente gasto más que eso, ese cálculo es solamente con la empresa de tu padre, también tengo seguridad interna y circuito cerrado de televisión. Esos también son gastos.

- ya veo que te cuidas mucho, ¿o será que tienes muchos enemigos? - lo pensó

- creo que es un poco de ambos, necesito cuidarme porque tengo muchos enemigos.

- eso quiere decir que eres una buena persona - el sarcasmo en mi voz fue evidente.

- no soy una mala persona Charin, pero me gusta decir lo que pienso, y eso a las personas no les agrada. Por lo general - dijo después de hacer una pausa - conozco dos o tres personas que agradecen la sinceridad.

Me senté en el escritorio, él seguía mirándome. La oficina estaba más oscura de lo normal porque teníamos las cortinas corridas para evitar que pasará lo de ayer. No quiero estar corriendo de nuevo porque hay un franco en uno de los techos colindantes, aun así, podía ver detrás de Daniel un pequeño destello de luz que se colaba entre las cortinas, eso le daba a el un aire interesante.

- puedes dejar de mirarme, ya terminé de hablar - le informé

- es que me gusta mirarte - el descaro de él es muy grande

- ¿no tienes que trabajar? - le pregunté, miro los papeles que estaba ojeando antes, y que ahora estaban olvidados en la mesa.

- si, pero no me puedo concentrar contigo tan cerca

- ¿quieres que salga? - señale la puerta - la oficina está sola, así que puedo esperar en el buró de tu Secretaría

- ¿así que consideras este lugar, lo suficientemente seguro? - asentí por única respuesta - bien, eso arregla mi vida

Camino hacia mí, sus ojos tenían un brillo intrigante. Pude ver sus intenciones antes de que hiciera su primer movimiento, quería besarme. No me voy a negar, como él lo dijo, considero este lugar lo suficientemente seguro como para bajar mi guardia al menos por unos pequeños instantes. Me tomo de los brazos y me puso en pie, sus labios se aproximaron a los míos a una velocidad vertiginosa, y su cuerpo me introdujo en un abrazo que apenas me dejaba respirar. Pero el mío, respondió con idéntica hambre, sin pensarlo.

- me gustan tus besos - le dije, suelo ser muy sincera en lo que a intimidad respecta, creo que la pareja debe saber lo que el otro piensa.

- a mí me gustas tú, tanto que me estoy muriendo de ganas de sentir lo que va a provocar tu cuerpo en el mío

- ¿a qué te refieres?

- quiero estar dentro de ti - si lo dice de es forma es muy dificil negarse, más si tenemos en cuenta que no quiero hacelo

- ¿alguien te ha pedido que te detengas - sonrió con total descaro

- ademas es algo justo, ya estuviste a solas con Ramdom y esta noche estarás con ambos - está explicando con total parcimonia como si fuera la verdad más grande del mundo - haré que valga la pena para ambos

- lo entiendo - estoy utilizando un tono seductor para que comorenda que tiene luz verde - ¿donde quieres que lo hagamos, tu escritorio o el mio? - traté de hacer un chiste

- ¿anoche te quedaste muy caliente? - una pregunta muy tonta teniendo en cuenta la situacion que me hizo vivir

- en un principio solamente estaba frustrada, no habíamos llegado a tanto y comprendí que no quisieras continuar - me aparte un poco de su contacto para concentrarme en darle una respuesta clara y sincera - pero luego me llevaste a ese lugar. Tuve que ver cómo tenían sexo, así que mi cuerpo no estaba cómodo para nada. Soy una mujer y tengo necesidades.

Me tomo de los hombros y me empujo hacia atrás, mi trasero rozo con el escritorio, bajo sus manos a mi cintura y me subió encima de este. Se puso entre mis piernas

- me gusta el camino que esta romando esto

- y te va a gustar más porque voy a arreglar el error que cometí ayer - eso es una promesa en toda regla

- vamos Daniel, ya no seas tan presuntuoso

- puedo prometerte que te voy a sarisfscer, y que ambos vamos a disfrutar mucho - si él está insistiendo, yo no soy quien para negárselo.

Subió mi falda deslizando las manos por mis muslos, siguiente subiendo hasta el elástico de mis bragas y lo tomo, me beso el cuello y tiro de mis bragas hacia abajo de una vez. Las tiro a un lado, me beso en mi clavícula, bajo hasta el inicio de mis senos, desabrochó mi sostén dejando estos al aire, jugó con ellos en sus manos un poco, luego los fue introduciendo en su boca alternativamente, dejándolos mojados con su saliva. El aire del lugar sobre ellos hacía que se me erizara la piel. Bajó su mano derecha hasta mi vagina, la acarició por fuera , masajeó el clítoris lento. Después llevo esa misma mano a su boca, probó mi sabor y la volvió a llegar hasta mi centro.

Esta vez introdujo uno de sus dedos

- tu calor es genial - miré a su pantalón y su pene estaba erecto por completo, los juegos estan bien, sin embargo lo que quiero es tenerlo dentro.