Capítulo 32 Mia para siempre mía

Y de un solo movimiento mi pantalón y bóxer, terminaron en el suelo, no quería que nada se interpusiera entre nuestros cuerpos en llamas.

Mire con locura su hermoso cuerpo, era un templo que pensaba profanar una y otra vez, recorriendo cada parte de él.

Me acerque a la cama y me posicione entre sus piernas, la distancia entre nosotros se desvaneció y comencé a besarla desesperado, con una pasión desmedida, su cuerpo me gritaba que la hiciera mía, que marcara cada parte de ella, como mi marca personal.

Max mi lobo, está completamente loco, la abrace con fuerza, no quería que se separara de mí, mis labios siguieron su camino hacia su cuello de nuevo, mis manos levantaron su vestido y retire sus panties, ella quedó desnuda bajo mi cuerpo.

La necesidades me consumió y de una fuerte embestida, entre en ella, tomando y reclamando de nuevo lo que por derecho es mío, sé que fui un salvaje, pero no pude esperar más, cuando sentí lo delicioso que era estar dentro de ella, esperé unos segundos, dejando que asimilara mi tamaño.

Y cuando ella asintió con su cabeza, supe que era el momento de darle el mayor placer que ha experimentado en su vida, cada instante fuimos uno completamente y el deseo se apoderó de nosotros, fue algo mágico que nos consumió por completo.

Cada uno de mis movimientos, hacía que ella gimiera más y eso me volvía loco de deseo de poseerla con fuerza.

“! Sigue, sigue no pares, hazme tuya Magnus!” me decía, con esa voz angelical y como no darle lo que en su agonía me pedía, cuando me di cuenta de que esa voz se escuchaba en mi mente, entendí que ahora podíamos comunicarlos con nuestro link mental.

“Gina, eres mía , tu cuerpo es mío y siempre me pertenecerás” le dije mientras la seguía penetrando, nuestros gemidos se perdían, era como si estuviéramos ardiendo, como si el fuego nos consumiera.

Mi cuerpo quería explotar, quería llenarla de mí, “No puedo esperar Gina, no puedo más” dije desesperado y en eso Max tomo el control sin poder impedirlo y nuestros caninos salieron tocando su hermosa piel.

“Hazlo, márcame, hazme tuya para siempre” fue lo que ella me respondió y mi lobo hizo lo que ambos deseábamos, marcar a nuestra mate para siempre.

Besé el lugar donde nuestra marca debía estar y sin pensarlo más mi lobo hundió mis caninos, perforando su piel y dejando mi marca, sentí como el cuerpo de Gina se estremeció y un grito de dolor salió de sus labios, ella trataba de soltarse de mis brazos, pero mi fuerza la mantuvo en sus lugar, para terminar de marcarla.

Ella se estremeció aún más y pude sentir como se corría sobre mi pene erecto, como su calor invadía mi interior y eso fue demasiado para mí, no podía dejar de penetrarla de hacer la mía, aun cuando ella ya había llegado a su éxtasis.

Pero ella me tomo por sorpresa y sin siquiera imaginármelo, enterró sus caninos en mi piel, eso me dio demasiada felicidad y placer, el saber que ella también quería marcarme como suyo, “Márcame, hazme tuyo,” le dije, era mi corazón y mi alma los que expresaban mis deseos.

Pocos segundos después me encontraba gritando su nombre en éxtasis, cuando por fin exploté dentro de ella, llenándola de mi semilla, con una fuerza que jamás había sentido antes, tuve el orgasmo más fuerte de toda mi vida, llenándola de mi esencia por completo.

Bese sus labios tratando de obtener esa miel , que necesitaba como si fuera una abeja desesperada, ambos con la respiración agitada, Gina me miraba con una sonrisa en sus labios, lo cual me hizo sonreírle también.

Me acerqué a ella rodeando su cuerpo con mis brazos, mientras la acercaba más a mi cuerpo, “Hicimos lo que nuestros cuerpos y nuestras almas, nos pidieron, te hice mía como tú me hiciste tuyo, ahora nadie podrá separarnos nunca” dije mientras la miraba y recorría cada parte de su rostro, para no olvidar cada detalle.

Ahora quería enmendar la manera en la que nuestra relación inicio, la mire fijamente mientras sacaba una caja del cajón del buro que estaba aún lado de nuestra cama.

Gina me miro confundida y le dije, “Quiero que comencemos de nuevo, como debí haberlo hecho , desde el momento que te vi por primera vez y no voy a perder el tiempo, ¿Georgina Lennox princesa de Galandria, me haría el honor de ser mi esposa y Reina Luna?” dijo Magnus mientras abría la caja y un hermoso anillo brillaba frente a mí, no podía creerlo, sonreí y lo abrace con fuerza mientras deslizaba el anillo en mi dedo.

“Claro que sí, acepto , si!” dije emocionada.

Ha pasado una semana desde esa noche que Magnus y yo nos marcamos y que me propuso matrimonio, aunque ya era suya desde antes, ahora como su Luna, pero faltaba la ceremonia de nombramiento la cual es el día de hoy, todo estaba listo y mientras yo estaba en nuestra recámara alistándole con la ayuda de Aime.

Magnus estaba recibiendo a los invitados, mi vestido era hermoso de un color beige y dorado, mi cabello era rizado.

Todo estaba listo, mi padre no había podido venir, su salud había empeorado y Magnus me prometió que después de la ceremonia iríamos a verlo, pero en su lugar estaba Enrique, que es como mi hermano.

La casa de la manda estaba repleta de Alfas y sus Lunas, que habían venido a mostrarnos su respeto, algunos enviaron regalos con mucho tiempo de anticipación, aún recuerdo lo celoso que se puso Magnus al ver tantos detalles exclusivamente para mí.

Estaba hablando con Aime cuando, uno de nuestro omegas se acercó y me dio una nota, “Quien me envía esto?” le pregunte y él solo me dio ese papel y se fue.

“Mi querida Gina, pensaste que no volverías a verme, te dije que jamás te dejaría y que eras mía y únicamente mía.

No estaba mintiendo, ahora harás lo que yo te pida , si quieres ver con vida a tu querido primo.

Ven sola al jardín y que nadie te vea o él sufrirá las consecuencias y créeme , que no dudare en matarlo como lo hice con tu hermano”

Alfa Kenzo

Con miedo en mi corazón y temiendo lo peor, le pedí un favor a Aimé ir al jardín sin que Magnus sé dé cuenta.” le dije nerviosa.

“Gina que pasa, quien te envíe esa nota, estas loca la ceremonia no tarda en iniciar” me dijo Aime preocupada por lo agitada que me veía.

“Necesito que me cubras, esto es importarte, por favor”.

Aime miro a nuestro alrededor y vio a Magnus platicando con alguien más , acento su cabeza y le tome la mano agradeciéndole, camine lo más rápido posible hacia el jardín.

Cuando llegue vi a Kenzo escondido cerca de un árbol y me acerque a él, “Ya estoy aquí, ahora deja libre a Enrique o no hablare contigo”.

“Estas hermosa Gina y claro que hablarás conmigo, harás más que eso”.

Al escucharlo di unos pasos hacia atrás, con miedo por las palabras de Kenzo, pero en eso él colocó su brazo detrás de mi cintura y me acerco a su cuerpo con fuerza.

“Un beso, es el pago que necesito por su vida, peor un beso como yo fuera Magnus, como si me amaras , quiero que me hagas sentir como si estuvieras enamorada de mí”, dijo sonriéndome como solo él podía hacerlo.

“Un beso?, eso es todo” dije confundida, no puede ser todo , él siempre tiene algo bajo la manga, no era alguien en quien pudiera confiar.

“Eso es todo”., me dijo y la verdad pagaría lo que fuera , pero un beso no era nada.

“Está bien”, mire hacia nuestro alrededor y no vi a nadie, un beso nada más, eso era todo y Enrique sería libre.

Kenzo se acercó más a mi cuerpo, me brazo con fuerza y sus labios tomaron los míos, sentí sus manos apretar mi cintura, “Piensa que soy Magnus y bésame , si quieres que Enrique siga con vida”.

Al escuchar eso , mis manos se colocaron alrededor de su cuello y la imagen de Magnus estaba en mi cabeza, era la única manera en que podría superar esto, bese a Kenzo como si la vida se me fuera en eso.

Cualquiera que nos viera diría que estaba enamorada de Kenzo y eso era lo que quería sentir.

Cuando el dejo mis labios, pude ver una sonrisa en su rostro mientras veía alguien detrás de mí, mi cuerpo giro y mis manos cubrieron mi boca al verlo a él.

Magnus estaba parado mirándonos y sus manos cerradas en forma de puño, pude ver odio en sus ojos, nos había visto besándonos y estoy segura de que ahora pensara lo peor de mí.