Pequeño Recordatorio

"Se ha ordenado que no se le quite él collar en ningún momento…"

Y recordando estás palabras, la omega se despertó junto con él timbre del almuerzo.

Ya había pasado una semana desde aquel ataque hacia uno, pero aún ella seguía furiosa por aquel dictamen.

Gracias al collar, ellos ahora tenían él poder sobre la peliblanca pero no conformes la habían cambiado de aula.

De está forma Sara se veía obligada a ir a todas partes con sus niñeras, Ema y Roni.

Obligándola así a comer hasta saciarse, a someterse a estudios médicos y a una revisión diaria en su cuarto para ver qué no se hiciera daño.

Con todo esto la mantenían vigilada como si fuera un bebé recién nacido, poco y más no ponían cámaras.

Pensando esto le trajo nostalgia, y mirando a través del ventanal del pasillo solo pudo pensar en cómo estaría aquella casa que alguna vez compartió con su madre.

Ese edificio que casi se caía en pedazos, él cual tuvo que abandonar para no repetir la historia.

Lamentando él hecho de no haberse entregado otra vez, así de esa forma ella quizás podría ser libre y podría morir.

Pero este pensamiento fue interrumpido con un repentino dolor en él estómago como si la hubieran pateado ocasionando que bajara la mirada.

Y con una sonrisa disimulada y tocando su vientre se recordó a sí misma la vida que había llevado ahí abajo.

"No podría perderte otra vez"

Se dijo para sí misma antes de volver a caminar hacia él comedor.

Al llegar solo pudo escuchar todo él bullicio que hacían los grupos de amigos, algo que le molestaba por él ruido excesivo.

Con una bandeja en mano se dirigió a pedir su comida y después se retiró con un leve agradecimiento.

Apuntó hacia la mesa donde estaban sus ex amigos reunidos que comían, hablaban y reían.

Demostrando de lejos que eran unidos y si ellos nunca la hubiesen traicionado quizás ella podría ser así con ellos.

Estando cerca se sentó y como siempre solo comió sin prestar atención a lo que decían.

Los chicos solo la miraron y suspiraron teniendo la esperanza de que algún día la omega los perdonaría.

Principalmente Alan añoraba ese día, ya que no soportaba ver a la peliblanca sin una sonrisa y también, extrañaba la hermosa risa de la misma.

Todos en la mesa volvieron a seguir hablando de cosas triviales pero era difícil con alguien que demostraba que no quería estar ahí a su lado, pero lo intentaban.

Apenas terminó de comer se levantó y entregó la bandeja, de está forma se dirigió hacia la puerta esperando a que alguno de sus guardias terminará.

Roni terminó rápido y la acompañó hacia la enfermería ya que hoy le tocaba hacerse estudios otra vez.

Ingresó a la sala cuando él alfa lo indico, se subió a la camilla y espero a que apareciera Lili a sacarle sangre.

-Hola Sara-, saludo una voz que conocía bien.-Hoy día te atenderé yo, ya que Lili tenía otra cosa que hacer.

Con esto dicho la beta se acercó a la omega con una jeringa para realizar él trabajo atando su brazo con una liga.

-No te preocupes, no dolerá-, dijo la mayor de forma gentil.

-Ya no soy una niña Isis-, le contestó casi contenta de ver la.

Ella solo río a lo bajo y después vio a Roni provocando que borrara su sonrisa.-Podrías salir un momento, tengo que hablar con Sara-, dijo está vez sería.

Él alfa solo inclinó la cabeza sabiendo que era una superior y se retiró de la sala sin decir nada dejándolas solas.

A lo largo de la estadía de la peliblanca en ese lugar, le había costado ver ese cabello verde de su amada protectora.

Llegando solo a ver retazos de él cuando llegó a Grey, junto a unos ojos de sorpresa casi disimulados.

-Mi linda niña-, dijo contenta lanzándose a abrazar la.-Lo siento tanto si hubiera sabido antes del plan, no lo hubiera permitido-, dijo triste recordando la pelea que tuvo después con su grupo.

La omega sabía que no mentía, estaba más que segura que Eva la había mantenido lejos para que no supiera ni pudiera hacer nada.

Cosa que la molestaba un poco ya que Eva sabía que la beta siempre haría lo que ella le pidiera a menos que tocara a una de sus niñas.

Así que por eso no la integraron al plan y trataron de ocultarlo.

-No te preocupes Isis, lo suponía-, dijo con una voz suave separándose de la mayor.-Sé que jamás me traicionaría.

Las últimas palabras de Sara eran ciertas, Isis cuando tomó él papel de madre sustituta de ella y Lili siempre estuvo a su favor por mucho que Eva le dijera que las dejara solas.

La beta se sintió triste e impotente por él hecho de no poder hacer nada por salvar a sus niñas pero las ayudaría a escapar aunque tuviera que sacrificar su propia vida.

-Te prometo que te sacaré de este lugar-, dijo la peli verde acariciando la mejilla de la omega con dulzura.

-No es necesario, no quiero que mi madre se meta en problemas por mi culpa-, dijo regalándole una sonrisa.-Los forzare de alguna forma a soltar me.

Isis volvió a ver esos ojos carmesí que ahora se veían vivos pero tristes y cansados recordando cuando la conoció.

Aunque no pudo protegerla como era debido de los altos mandos, siempre trató de estar junto a ella y ayudarla a llevar su carga.

Pero también amaba demasiado a Eva como para dejarla y por eso sus caminos se separaron, pero ella jamás había deseado encontrarla y verla otra vez de esa forma.

Otra vez en esas circunstancias.

Mirando él reloj de la pared se dio cuenta que faltaba poco para su despedida así que la beta empezó a trabajar en lo que se le había asignado.

Aunque ella se concentraba más en química, había aprendido algo de medicina gracias al constante trabajo con Eva.

Así que él trabajó de enfermera lo podía hacer sin problema aunque no tan bien como Lili o su amada.

Él timbre sonó dándoles a entender que él tiempo juntas se había acabado.

Y con una mirada se dijeron adiós antes de que Roni entrará, realizando una reverencia hacia la mayor se llevó a la peliblanca.

Sara no podía dejar de pensar en Isis en todo él camino hacia él aula, ya que ella y Matt eran sus únicos soportes, eran los que le habían enseñado a controlar sus emociones y a pensar un poco sin ser solo una marioneta.

Pero por eso siempre los ponía en peligro en aquella época y aún ahora lo haría pero con la leve diferencia de que está vez él tiempo iría en su contra, está vez no habría una segunda oportunidad.

A las afueras de un bosque, mientras él sol recién salía marcando un nuevo día alguien dictó por teléfono.

-Que comience él plan.