El Servicio Militar - El trabajo -

El Servicio Militar

La revisación medica por el servicio militar obligatorio se hacia en Comodoro Rivadavia en el Regimiento 8 de infantería, apartado a ocho kilómetros de la ciudad.

Tenia barrios aledaños y el colectivo urbano nos dejó donde le pareció conveniente, todo era igual y del mismo color, los soldados apostados estaban en diferentes puestos.

Pero nosotros no conocíamos bien el portòn de ingreso, con un grupo de muchachos, caminamos sin ton ni son, por estar desorientados, había un desafio reciente de parte nuestra de hacer y decir con la mirada y los gestos, -“Estamos en Democracia y que, ahora los que mandamos somos nosotros”, pero esa frase solo funcionaba en la ciudad, habíamos abiertos una tranquera para ir a los edificios que nosotros creìamos y al recorrer ciento veinte metros, nos rodearon dos Jeeps con soldados armados que nos apuntaban dos de ellos se mofaban de nosotros debajo de sus cascos. Un megáfono nos hablaba ordenandonos.-

- ¡Arriba las manos!, ¡Estan en propiedad del Ejercito!, ¿Qué buscan aquí?-

- Nooo, este…-respondio uno del grupo nuestro- venimos a la revisación mèdica.

- ¡Ubiquense civiles!, el ingreso està a docientos metros, tienen que preguntar para moverse en nuestro territorio, tenemos ordenes de disparar a matar, asi que salen inmediatamente de aquí.

Cuando salimos de allí, mientras caminábamos hacia el lugar de ingreso, se escuchaba la charla de dos amigos que iban mas adelante, uno le reprochaba al otro:

-Vistes, yo te dije que no abramos la tranquera para pasar.

-No seas maricon, todavía somos civiles no nos pueden hacer nada, quien sabe a cuantos como nosotros le hicieron el mismo chiste.-

Las preguntas se fueron sucediendo al ingresar al regimiento y nos encontramos en el medio de dos pabellones largos a dos aguas.

Adentro se realizaba la revisación en tandas de todos los que habíamos sido sorteados, a los dos pabellones los separaban ocho metros aproximadamente, en el medio y en las veredas que los rodeaba, nos encontrábamos nosotros como hormigas, algunos sentados en el suelo o en las veredas, esperando nuestro turno para ser revisado.

Un soldado del regimiento, se vio caminando cerca del grupo nuestro y fue observado por un oficial, que espero que estuviera mas al centro para gritarle con el ceño fruncido.

- ¡Soldado!

- ¡Ordene mi sargento primero!- poniéndose firme y sin avergonzarce por que estuviéramos nosotros allì.

El sargento primero comenzó a caminar hacia el, mientras que gritaba en una situación embarazosa donde los aproximadamente trecientos civiles que estábamos allì no sabíamos que decir, el le hablaba las cosas que no podía decirnos a nosotros-¿Qué mierda hace aquí?-

-Nada mi sargento primero, pasa que iba..

-¡Callese la boca!, ¡carajo!, aprenda a respetar la autoridad, no lo quiero escuchar hablando o zumbando como abejas, igual que los hippies de mierda-las charlas que teníamos en nuestro grupo habían cesado por completo debido a la situación que se nos había presentado- lo único que falta que un soldado del regimiento mio, ande tirado en el piso como un drogadicto- algunos se comenzaron a incorporar contra la pared del pabellón.-¡Desaparezca de mi vista! ¡inutil de mierda! Y anotese dos para esta noche.-

-Si mi sargento primero – gritò el soldado y se fue corriendo hacia otro lugar.

En esos momentos vimos una señora que acompañaba a alguien. Era raro ver una mujer entre tantos hombres.

-¿Quién es Juan?- se escuchò en secreto a dos jóvenes que eran conocido, mientras obsevaban a la distancia.-

-Es la madre del pibe ese de Caleta Olivia, -respondio el que le hablaba susurrando-¿te acordàs vive para el Barrio la Laguna?

-Ah! Es medio puto ¿no?- continuo indagando el que preguntaba, mientras nosotros nos desasnábamos, con su sapiencia.

-No, Tony, no seas boludo, es hermafrodita.- contesto su amigo.-

-¿Qué es eso?- preguntò este preocupado mientras miraba mas fijamente.

- Que es cocina, comedor, tiene los dos sexos.-

-¡Ahhhh! – respondió un poco asustado imaginando la situación- Este se salva seguro ¿no?.-

-Si, ¡guevòn!, solo viene a que a le firmen el documento de identidad, solo te salvas, si te falta el dedo índice y no podes disparar, o sos asì como ese, si estàs herniado o si sos OAD como vos-

-¿Qué es eso?- preguntò

-Orificio anal dilatado j aja – respondió este y se produjo una risa del conjunto.

-Si, pobre de vos, poneme a tu hermana y vas a ver-

Al rato nos hicieron pasar a todos, los que faltábamos, un muchacho de campo con bombachas de gaucho y botas estaba apartado en un lugar.

Nos hicieron desnudar a todos, en una situación incomoda para algunos, yo estaba acostumbrado por que utilizábamos las duchas del gimnasio del complejo municipal cuando íbamos a pileta o después de practicar Tae kwon do, pero todos caminaban como si fuera normal.

Nos bañaron en las duchas, y nos hicieron pasar desnudos en fila, se perdió la hombría de algunos que se tapaban el pene y los testículos con las dos manos al ver las enfermeras que ayudaban a los médicos.

Pero ellas no demostraban nada, a pesar de ser mujeres jóvenes, era como si quisieran terminar su trabajo, cuando llegó mi turno la joven que asistia al doctor llenando la planilla, me miraba fijo a los ojos cada vez que termiaba de escribir algo, el medico paso a ser algo insignificante a pesar de mi desnudez, me había concentrado en sus ojos, quería ver sus mente o lo que pensaba.

-¿Nombre?, -Pregunto el doctor-

-Sergio Britos-

-¿Alguna enfermedad?

- No-

-Tosa – dijo el doctor mientras tocaba mis testículos, para ir hacia mi espalda.

-¡Agachese!, muy bien, ¡abra las piernas! ¡incorporese!, muy bien, !muestre sus manos!. ¿tiene tatuajes?

-No

-¡Levante los brazos!, ¡muestre las axilas!- continuaba el medico en forma rápida por la cantidad que había para revisar.

-¡Abra la boca!, ¡saque la lengua!, ¡muestre los dientes!, ¿usa lentes?

-No-

-¡Pongase firme!, ¡saque pecho!, ¡junte bien los pies! Muy bien, el que sigue.

-Nombre- volvió a preguntar rutinariamente el doctor que siguió llevándose a su ayudanta.-

-Juan Leiva- respondió el siguiente-

-¡Saque la mano de ahí!!Carajo!- le dijo un suboficial al muchacho que estaba al lado mio, hablándole en la nuca ya que se tapaba por pudor a la enfermera- ¿O tiene vergüenza?- las preguntas y las ordenes quedaron en la nebulosa cuando escuche.

-Los que vayan terminando se van poniendo en aquella fila, ya se pueden ir cambiando hasta la cintura nomàs, por que les van a sacar sangre, oftalmología, pulso y el corazón.- ordenò un militar.

La espera de la fila me había hecho observar nuevamente al gaucho joven, se notaba avergonzado ante tanto gentío.

-Juan- llamò su amigo al que seguía en la fila-

-¿Qué pasa Tony?- respondió ese que tenia màs mundo.-

-¡Miralo al paisano!, ¡Miralo al paisano!- dijo para burlarse.

-¿Qué tiene?-

-Tenìa calzoncillos largos, debajo de la bombacha de campo el bruto, j aja – ya no se usa màs eso.

-Dejalo, son costumbres esas, quien sabe de donde viene, de Cholila, Esquel o Rìo Mayo, allà hace frio por la nieve.

-Juan- volvió a secretear con su amigo-El pico lo tiene como un casco de bombero, j aja ja

Cuatro soldados trataban de llevarlo para las duchas entre carcajadas, y el pobre paisano no querìa ingresar, pero la vergüenza de verse desnudo era mayor que la resistencia que podía hacer.

-Juan, no se quiere bañar el gaucho bruto, parece que le tiene miedo a las duchas j aja ja – se reìa ese de nombre Tony- allà se debe bañar en los rìos.

-Tony, ¡vos sos màs bruto que el gaucho ese!, ¡no sabes nada de historia!,- respondió el tal Juan un poco fastidiado- no ves que se están burlando de el por el apellido que tiene.

Al año siguiente me había tocado el servicio militar obligatorio en el Regimiento de Tanques 11 en puerto Santa Cruz.

En la terminal estaban los familiares de todos para despedirnos, todo era elegrìa.

Algunos se habían rapado a cero con sus amigos, en el colectivo todo era risas y enecdotas que se contaban pero que no se conocían, solo eran experiencias de vida de otros parientes o amigos.

A mi solo me habían aconsejado que actuara por imitación.

Cuando llegamos a Piedra Buena nos tuvimos que presentar en el regimiento del lugar, no hicieron subir a la parte de atrás de un camiòn Unimog, todavía estábamos con las ropas de civiles, apenas eramos diez los de Santa Cruz , seguíamos hablando animadamente en esos momentos subió un teniente primero, que nos mirò con asco, uno de los conscriptos nuevos siguió hablando sin darle importancia. El militar le metió un cachetazo que casi lo voltea.

-¡Silencio inútiles de mierda!, yo soy el teniente primero Astrada- Dijo con voz autoritaria para que ver si alguien decía algo, mientras indicaba con su dedo su nombre y rango- Aquì està mi nombre asi se lo graban y me denuncian después a los comunistas de los derechos humanos, Ahora son soldados de la patria y van a hacer lo que se me de el forro de las pelotas,¡Estamos!

-Si- se escucho unas voces temblorosas, mientras alguno pensaríamos como deberíamos reaccionar si no hubiera pasado eso, o tal vez el habría elegido psicológicamente a alguien del grupo.

-Ssssi ¡mi tenien-te!- corrigiò con voz suave, una sonrisa sarcástica mientras nos recorría a todos con la vista para que entendiéramos- ¡si!, ¡mi ma-cho!, los militares tenemos una voz preventiva y una voz ejecutiva- se paseaba con las dos manos asidas atrás de la espalda, y mientras avanzaba íbamos corriendo los pies para no hacerlo trompezar-¿Me escu-CHARON tagarnas de MIER-DA?

-¡Si mi teniente!- dijimos todos los conscriptos en el camion a coro.

-¡Ahí va mejorando!- dijo con satisfacción- Pero les falta mucho a ustedes, para parecerse a un soldado, ¡todos de pelo largo!, ¡PUTOS DE MIER-DA!, ¡MIREN LAS ROPAS QUE USAN!, ¡QUE ME MIRA USTED!,-amenazò con asco a un conscripto, levantando la barbilla- ¿le gusto?, trolazo de mierda?-

-No mi teniente- respondiò el conscripto al que le habían hecho la pregunta, cambiando la mirada y sacando pecho.-

- ¡Le voy a regalar una foto mia en bola, asi me sigue mirando toda la noche!- y volvió a dirigirse a todos el grupo - ¡Quiero que los soldados sean una pelotita de nervios y no, unos PELO-tudos nerviosos! ¿¡ESTAMOS!?.-

-¡Si mi teniente!- respondimos todos a coro

-¡Grit-en con màs FUER-ZA! ¡CARAJO!, ¡MAN-GA DE PAJEROS!, ¡es-TAMOS!

-¡SI MI TENIENTE!- gritamos con fuerza en el toldo del camión. Un conscripto, había esbozado una sonrisa a nuestro grupo, tratando de que colectivamente le tomaramos el pelo y se retirara de una vez.

-¿Se està riendo de MI?, ¡PE-LO-TUDO!, seguro que se les cayò de chico a sus padres y se golpeo la cabeza, lo tendrían que haber tirado del cerro como hacían los griegos- el conscripto fue borrando su sonrisa a la vez que comenzaba a bajar el testuz, quizás recordando a su familia- estos son los que tienen el cerebro conectado con el culo, Piensan y hacen ¡CA-GADAS!, ¡No los quiero escuchar de aquí, hasta Puerto Santa Cruz, y nosotros somos los dueños de su vida a partir de ahora, para todo tienen que pedir permiso, ¡PARA MEAR!, ¡PARA COMER!, y ¡PARA DORMIR!

Me cortaron el pelo largo como a los demás al llegar al regimiento mientras se regocijaba diciendo el peluquero.

-Ahora nos estamos conociendo.-

Nos habían tratado con firmeza, pero nos tenìan aislados durmiendo en el piso en un galpón para tanques. Alli nos habían dejado acomodadas 10 colchonetas, 10 frazadas, 10 bolsas de rancho con elementos de limpieza, Seguiamos con nuestras ropas civiles, Era como si esperaran algo.

Se mantenían apartados de nosotros, los oficiales y suboficiales de rango mirándonos de lejos en forma despectiva.

Los soldados viejos de la camada anterior tenìan prohibido hablar con nosotros.

Nosotros igual los abrumábamos de preguntas cada vez que podíamos.

-¿En que escuadròn la pasan mejor?, No es tan complicado como nos contaban

El teniente que era parco, nos había llevado al comedor de oficiales, nos había invitado su comida, había música de fondo se escuchaban los valses vieneses de Strauss o Vivaldi, el mozo nos atendìa, el mantenía recta su espalda en el asiento, hacia que copiaramos su parsimonia para usar los cubiertos al ritmo del vals, mientras yo observaba y actuaba por imitación.

-Señor…-Preguntò uno – ¿hay teléfonos aquí?

-¡Teniente!civil, ¡teneinte!, ¡acostumbrese a llamar por el rango!,- se notaba que el militar estaba contenido en una situación incomoda- no le dì permiso para hablar, luego de comer van a ir a ver al teniente coronel.

Nadie màs preguntò nada en la mesa.

Nos llevaron en fila hasta el patio de la casa del teniente coronel, nos hicieron sentar en el césped en semicírculo, a lo lejos un soldado paseaba un perro ovejero alemán.

En el centro del semicírculo había una silla, a los diez minutos de estar esperando, apareció un militar con dos mas escoltándolo hasta cierto lugar.

Se presentò con nombre y rango

-Soy el teniente coronel Julio Cesar Veronselli y los felicito por estar en mi regimiento- la voz era agradable y cordial-¿tienen alguna pregunta para hacer?

La situación daba para abrirse o para ser confidente ante tanta hostilidad.

-¿Yo querìa saber si hay teléfono en el regimiento?- Preguntò el mismo conscripto que había preguntado en el comedor anteriormente- Para llamar a la familia.-

-Siii- dijo paternalmente- en el comedor hay uno, pero tienen que hablar unos minutos nada mas por que los otros soldados también tienen que hablar, es el único que tenemos.Pero anda con cospeles.

-¿Venden cospeles aquí?, ¿tiene usted cospeles?- se animò a preguntar otro.

-Nooo- volvió a responder calmadamente – Yo les doy el teléfono, los soldados traen su propios cospeles, ¿no pretenderà que le pague la llamada?- dijo sonriendo, lo que provocò algunas sonrisas.

- y … ¿de donde los traen a los cospeles?- dijo uno que se había hechado hacia atrás con su brazos.

- Del pueblo- respondió el amablemente.-

- Y ¿Cuándo vamos a poder salir, asì compramos?- preguntò otro.

-Nooo – dijo nuevamente con vos paternal- Ustedes recién llegaron, pero hay una cantina móvil, cuando vean una camioneta fiat, roja multicarga, pueden ir a comprar, siempre y cuando les de permiso el oficial a cargo y allì no me voy a meter en lo que decida mis oficiales.

-¿Los atienden bien?- preguntò con una sonrisa.

-Si- respondimos todos.

-¿Comen bien?- volvió a preguntar.

- Si- volvimos a responder.

-¿Quién tiene padres o abuelos chilenos?- dijo con la misma sonrisa- levanten la mano.

Nos miramos entre todos y tres del grupo levantaron la mano tímidamente.

-Eso, levanten, levanten, ustedes son soldados argentinos, yo no tengo problemas con eso- volvió a decir con tono amable- pero si me tocan un arma o un pedazo de tierra…- se incorporò como un resorte con su rostro totalmente endurecido de rabia, lo que hizo que todos volviéramos inmediatamente a la posición de sentados con espalda recta, para gritar con voz militar- ¡Les pego en la manito!- y continuò diciendo- aquí tenemos tres eses Silencio, Secreto y Seguridad, nada sale del regimiento por que todo lo sè, ¿Alguna otra pregunta?-

Nadie volvió a hacer preguntas, y nos llevaron en fila hacia los galpones.

Todo cambio una semana después cuando llegaron màs de cuatrocientos conscriptos de Buenos Aires, todo era gritos, la ropa y los botines eran viejos.

Cuando íbamos al comedor ya no sonaban los valses vieneses en sus parlantes, ahora el sonido era el de laguerra de Malvinas, el volumen alto hacia vibrar algunas cosas, todo era gritos de mandos, todo era rápido, se escuchaba el silbido de las bombas, las explosiones, los llamados por radios, los helicópteros, la mayoría de los conscriptos era de Buenos Aires, desubicados por incorporarse allà, la mayoría de un lugar llamado Villa Martelli o La Tablada según sus dichos, todos creìdos que iban a ser incorporados a los regimientos de su area, cargados en aviones y enviados sin saber, hacia el sur, algunos con ropas de verano.

Su orientación y ubicación geográficas del lugar era muy pobre, nunca se habían preocupado de ver el mapa de la Patagonia, mucho menos donde se encontraba Puerto Santa Cruz, No sabían si detrás del cerro estaba Chile y del cual faltaban muchos kilómetros para llegar a la cordillera o si enfrente estaba las Islas Malvinas, el fantasma de la guerra estaba presente en la mente de todos, los militares lo sabían y se aprovechaban de eso, algunos no comìan y nosotros que ya estábamos hacia una semana al tener que pasar necesidades alimenticias forzadas, que ellos todavía no habían pasado también nos aprovechábamos eso.

La instrucción militar se desarrollò entre gritos, carrera mar, cuerpo a tierra, patrullajes, gritos, conocimientos de armas FAL, FAP, pistola, armas antiaéreas.

Visión nocturna, pista de combate, gritos bayonetas (el soldado antiguo nos había dicho- Ustedes tienen suerte, el año pasado tuvimos que clavarle la bayoneta a un capòn atado-), balas trazantes, maniobras en el campo, gritos, ataques de tanques, guardias, imaginarias, orden interno, estudio del enemigo, tácticas y técnicas de combates.

Ricardo un muchacho de familia bien de Buenos Aires fue elegido para dizfrazarlo de británico, con su ropas camufladas, el fusil y una boina roja.

El grupo de inteligencia, siempre vigilaba a los soldados, se nos decía que tengamos cuidado al escribir por que nos leìan las cartas. Todos se hablaba en siglas PANTUVV para informe del tiempo, :

Precipitaciones: no hay

Altura del nivel del mar: trece metros

Nubes: no hay

Temperatura: 7ºC

Ubicación: Puerto Santa Cruz

Vientos: del este

Visibilidad: 30 kilometros

TOCOA para informe del terreno, y ellos también estaban metidos en una le decían PIOLA por que estaba el personal que trabajaba en Personal, Inteligencia, Operaciones, Logistica y Asuntos Civiles.-

En cierta ocasión cuando estábamos maniobrando unas carpas de campañas para cargarlas al camión en el medio de la lluvia, dos de ellos, hablaron con el oficial a cargo y me apartaron hacia un costado.

No podía ver sus caras por que la lluvia arreciaba y ellos estaban del lado mas oscuro del dìa, cubrían sus rostros con la capucha de la campera Duvet.-

-¿Por qué està usted en el Regimiento Britos?- preguntò uno de ellos directamente.-

-Disculpe mi capitán, no le entendí- respondì yo para ganar tiempo. Mi respuesta era (-Para ver con mis propios ojos, lo que me contaron afuera y decidir-)- pero no podía decir eso por que no estaba en igualdad de condiciones para debatir.

-¿Por que se metió al regimiento?-

-Por que tenia la obligación de cumplir con la patria- respondì

Se miraron, sin darme respuestas, uno de ellos dijo:

-Esta bien, ¡continuar!-

Mi cabeza se había dado cuenta que había llegado a la adultez, cuando estuvo autorizado a disparar en la guardia, especialmente si veìamos en la noche alguien acercarse a nuestro puesto, ya nos habían enseñado, era simple solo pegar el grito:

-¡Alto quien vive!- si respondìa bien debía dar su santo y seña que siempre eran cargadas de los sub-oficiales a cargo, el único problema era si había un animal, comentaban los soldados viejos que el año anterior habían matado un caballo en la noche y que tuviéramos cuidado con un oficial que se arrastraba en la oscuridad para golpear los soldados de guardia.

Yo no me iba a dejar golpear, sabia lo que tenía que hacer, ellos nos habían moldeado y debía actuar como ellos llegado el momento.

-¡Alto quien vive!- fue mi grito al escuchar los ruidos, sin saber que habían pasado las dos horas por cambio de guardia.

-Esta bien, ta bien, ta bien soldado, cabo primero Funes.- dijo el militar, cansado de su rutina nocturna.

(-Que fácil había sido, ¿Qué será matar o morir?, nada, no hay dolor o si, quizás es un instante, ¿Qué es el ser humano?, algo débil, ¿Qué estoy haciendo?, ¿me convirtieron en una maquinita?,¿me lavaron el cerebro?, Tengo que pensar por mi, tengo que pensar por mi,

-¿Me perdonarà Dios si tengo que matar?, ojalà la vida nunca me lleve a eso, ¡que contradicción! estoy autorizado a hacer lo que afuera està prohibido hacer.

Tengo via libre para destruir al enemigo, ser el mejor, ser aplaudido por eso, pero ¿volverè a ser el mismo una vez que cruce esa linea?, no siempre tendrè en mi mente que yo no supe dicernir, era una orden de otros.

Ya había logrado lo que querìa saber, ya no había nada que aprender, ya no querìa estar ahì, querìa mi libertad, no servìa para estar encerrado o para que otros decidan por mi.

El teniente coronel nos reunia todos los sabados para pasarnos una película en el cine.

Sentados en el piso sobre la gorra, vimos la verdadera guerra de Malvinas en su crudeza total, en las sombras se escuchò decir a todos los soldados cuando pasaban las imágenes de los ingleses sobre el portaviones, -“Hijos de puta”

Pero la imagen del desembarco en San Carlos, fue la màs sangrienta para mi.

Luego de las películas el teniente coronel, comenzaba su charla:

-El soldado le escribe a su madre en Buenos Aires- relataba mientras caminaba de un lugar a otro-madre estuve en la pista de combate practicando con FAL y luego nos sacaron a correr al Puerto Punta Quilla, tenemos tenemos cinco escuadrones con compañeros conocidos, el martes vamos a practicar con los tanques, en la plaza de armas nos hicieron practicas de pelea callejera y me corte el dedo, después me operaron.¿Que pasó aquí?, el soldado cometió un error, esa carta puede ser interceptada por los chilenos o ingleses y saben toda la ubicación nuestra y encima preocupa a su madre diciendo, ME OPERARON, ME OPERARON, cuando el soldado solo tiene un corte superficial, luego la madre me llama a mi diciéndome por que LO OPERARON a su hijo..-

Sabiendo el que estábamos en democracia, presionaba con preguntas a los soldados

todos las veces que lo hacia, alguien reaccionaba, por que los hacia entrar con palabras comunes.

-Pero bueno, estamos de turno, después viene ese cantante con la guitarrita a cantarnos:

..”Prohibiremos la esperanza/ y prohibido està nacer/No será mucho Almirante/faltaba màs coronel”..

Se refería a una canción prohibida por la dictadura, de un cantante llamado Piero, y el remataba diciendo, y el remataba diciendo o buscando en sus pensamientos:

-¿Cómo se llama ese cantante de la guitarrita?, Pedro, Pedro o algo asì.-

-Piero – gritaba uno o dos soldados, felices por que el teniente coronel escuchaba su música, y contentos por habían sido los únicos en decifrar sus palabras.

-¡Es un maestro el viejo!- dijo un sargento a un cabo en secreto para que no los escuchara.

Esos eran soldados eran marcados silenciosamente y luego retirados del regimiento.

Un dìa, luego de la jura de la bandera en la formación de orden interno, decidi utilizar la misma estrategia, pedi hablar con el Teniente Coronel, lo que produjo que también me marcaran a mi para dar la baja.

Ya en el Vivac, El capitán se enojò diciendo.

-¡Nunca pensé que tenia un comunista en mis filas!

-¡Yo no soy comunista!- le respondì con la misma furia – soy radical. Esa fue la ultima vez que estuve en el regimiento.

El trabajo

Me había casado joven y un hijo que mantener, solo debía trabajar y sacrificarme para mantenerlo. Mi primer trabajo fue en los equipos de torres de petróleo.-

El primer dìa que fui salimos desde Caleta Olivia a las seis de la tarde .Viajabamos en una camioneta carrozada el encargado de Turno adelante con el chofer en los mejores asientos, el enganchador y maquinista en el centro y los dos boca de pozo atrás.

Yo miraba el cielo por ventana fría, adelante el encargado de turno tocaba los botones de la radio tratando de buscar música, el maquinista y el otro boca de pozo dormían, el enganchador fumaba de vez en cuando el reflejo rojo de las aspiraciones hacían mas visibles sus facciones, imitè su comportamiento, saquè el atado de cigarrillos Chesterfield y le toque el hombro para que me diera fuego, el me pasó su encendedor plástico, puse el cigarrillo en la boca y me vi instintivamente, haciéndole reparo a la llama con la mano sin que corriera ninguna brisa en el interior de la cabina, la pitada fue profunda, y la retuve por un tiempo, entregue el encendedor en silencio, afuera si había viento, no se sentía pero estaba, la luna llena en un cielo límpido alumbraba las sombras de los montes, algunas nubes a lo lejos cabalgaban para cercarla, pero el cielo no se movia, la luna siempre fulgurante, me preguntaba ¿Qué hago aquí?, tenia que trabajar para mi familia, repeti en mi mente parte de los versos de Pablo Neruda:

”Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos..”

Tal vez, debería conocer, para saber que se siente. Luego de cuatro horas de traqueteo en el camino de tierra, la pick up llego al pozo petrolero.

El equipo era como una pequeña ciudad con su luces potentes en el medio del campo, el grupo electrógeno hacia un ruido que uno debía acercarse para escuchar a la otra persona cuando le hablaba.

Estaban en control de presión de gas, yo hasta ese momento no entendía nada, pasaron dos horas y el maquinista dijo:

-Vamos a comer

Las viandas que preparaban en el hotel Welcome eran generosas.

Yo pensaba -si este trabajo es asi, es facilicimo- nada que ver con lo que contaban en la ciudad.

De pronto entro un hombre alto llamado Menendez, con barba blanca y de forma altanera, el era el Encargado de turno. Preguntò por la presión estatica del pozo al enganchador y luego sin màs preámbulos, me dijo:

-¿La colocò antes de salir?, por que aquí va a estar ocho días.

Lo mirè con ganas de mandarlo a pasear, pero recién entraba asi que le respondi

-Me parece que esas son cosas mìas y de mi familia.-

-¡Que familia ni familia! Cuando yo llego a Mendoza le digo a mi mujer que ande sin calzones y la ando ensartando por todos lados- y mirando al maquinista le dijo- Quiero que profundices la zanja llévatelo al nuevo, asi hace hablar la pala también.

En un momento cortaron la maniobra y tuvimos que ir a la boca de pozo, el ruido extraño de un caño subiendo por el plano inclinado hizo que casi me retirara del lugar a no se por el grito que escuche del maquinista.

El tiempo comenzó a pasar y las doce horas de trabajo me hicieron conocer a los distintos compañeros, trabajar en los equipos era una forma de estar en el campo.

Habia un hombre llamado Becerra, picaro para trabajar, el estudiaba a las personas y sus conductas, simplemente me dijo:

-El “zorro” Chaile es màs mentiroso que el “Bicho” Barria, vamos a hacerlos hablar- se refería a al encargado de turno llamado Basilio Chaile y Juan Carlos Barria, el primero usaba el peinado como Elvis Presley, tal vez en su juventud había sido rebelde como James Dean, pero los años habían pasado para el, igual se seguía peinando de esa manera. Los turnos eran rotativos las 24 horas del dìa, y se dividían con la misma estructura de personal.

-Vamos a comer un poco muchachos tenemos dos horas mientras opera la Cìa de Wire Line fijando un tapon.- dijo el Chaile al turno-

-Sabe don Basilio- dijo Becerra guiñándole un ojo al enganchador llamado Julio- que el otro dìa el Bicho Barria salió de Cañadon Seco con la camioneta por la ruta de asfalto, y dice que al lado de su camioneta iba corriendo un avestruz, asì que acelero un poco y el avestruz seguía corriendo entre el alambrado de la banquina y la ruta, 40 kph y el avestruz ahí, 60 kph ahí, 80 y el seguían iguales, ¡No podía ser! Que la Pick up Ford no pueda ganarle, asi que allà a los lejos vio el guardaganado que dividia las estancias, y dijo , aquí la pierdo, 120 kph paso el guradaganado con la camioneta, el avestruz se metió con la velocidad que traìa por el agujero de la alcantarilla de cementeo, puede creer que salió medio estirado en la otra punta y le ganó por una cabeza.- las risas de nosotros se contenían esperando conocer su historia, mientras comíamos.- y vos Julio ¿no te paso nada?.-

-A mi no pero a mi abuela si, sabes que le faltaban huevos de los que juntaban en el gallinero, la puerta del almacen estaba cerrada, la llave la tenia ella, la familia no era, era todo un misterio, podían ser las ratas, ¿pero como lo sacaban sin romperla?, hizo un agujero y le hizo la guardia. Puede creer Don Basilio que una sacaba el huevo del maple, y después se daba vuelta, entre cuatro ratar mas la llevaban a hombro, dada vuelta llevando el huevo.

-En media cuarenta y cinco minutos màs terminamos- dijo el hombre de la Cìa que estaba a cargo del pozo en ese momento, no bajamos la canasta calibradora por que la cañería era nueva y el pozo esta limpio y calibrado, asi que vamos a fijar tapon directamente.-

-Ok, gracias – respondió uno del turno para que nos dejara seguir comiendo tranquilos.

-Yo si que tenía un perro bueno para juntar huevos de avestruz- comenzó a narrar Basilio – Cacique se llamaba, si lo mirabas no dabas un peso por el, pero cuando lo llevaba al campo y lo hacia bajar de la camioneta, se le ponía la cola dura como esos perros perdiceros, levantaba una pata y buscaba con el olfato. Busque cacique busque, era la orden que le daba., salía como una flecha, pueden creer que empezaba a olfatear y a ladrar, Guau, guau, guau, parecía que hablaba y me decía guau, huevo, huevo aquí están los huevos.

La risa fue unánime y nos pusimos los cascos y los guantes para salir a trabajar.-

Basilio nos dijo antes de que nos vayamos.- Llamaron de la base, tenemos que pasar por el lavadero a cargar caños cuando salgamos del trabajo- El jefe de equipo llamado Benitez había llegado, siempre sabia cual era la hora de la comida.

-Que vayan dos nomàs, ¡Quedese Britos!- y se dirigió al encargado de turno- Al “Laucha” Oyarzun lo echo Rojas hoy por que no le contestaba la radio, asi que se vino de Caleta Olivia y lo echo.- Se refería a un encargado turno de edad y un jefe de equipo de otra dotación.

-Pero ese hombre era un maestro en trabajo- respondió Chaile

-Y bueno las cosas son asi- continuo Benitez - ¿Le gusta el trabajo Britos?

Lo mirè y respondì la única alternativa que tenía.

-Si.-

-Aquí, usted es el gerente, cosa que ve la arregla, o limpia, la empresa paga bien, y puede hacer carrera, solo tiene que trabajar como los gringos.