Los dioses del Caos son destruidos
Reino Celestial, Palacio Real
Luciel en un nuevo consejo de guerra, reunió una vez más a los grandes dioses y esta vez llamó a Gondor, Bryinhildr, Ariel, los ancianos Vendor. Los príncipes de los cuatro mundos de Luciel y a senescales de Aradia. La buena nueva era para decirles a todos de la ubicación exacta de las Criaturas de las Tinieblas.
Cuando ellas fueron desterradas de los abismos del Caos se refugiaron en una planeta negro desconocido, este se situaba al borde derecho muy cerca de una ruta que conduce a la galaxia del "Ojo Negro", un lugar completamente cubierto de tinieblas, todos los mundos existentes allí son oscuros con criaturas desconocidas.
Luciel hizo pasar al frente del consejo al vidente Ariel para que explicara a todos las visiones que tuvo a cerca del destierro de Azatoth y sus acompañantes.
-Ariel mi querido amigo ven y cuenta todas las visiones que tuviste respecto a la caída de los dioses/demonios del Caos.
-Dirigiéndome a todos en esta importante audiencia quiero hacerles saber por petición de Luciel lo sucedido recientemente en la Constelación del Caos, refiriéndome específicamente a la insurrección de Nazgul al derrocar a Azatoth desterrándolo a un planeta desconocido de nuestra galaxia.
-Por mis poderes de ver el futuro y de las cosas ocultas a la vista de todos, he visto al gran traidor de Nazgul hacer nuevamente lo que hace mucho tiempo atrás hizo con nuestro gran Rey, orquestar en silencio un ataque al Reino celestial y quedarse con el poder reinando desde el "GRAN TRONO BLANCO".
-Afortunadamente no lo ha podido lograr por los aliados que tendieron la mano a Luciel. Más en este tiempo Nazgul logró tumbar al Emperador de las Tinieblas y se auto-proclamó el Señor del Reino de las Tinieblas. Azatoth, Shub-Niggurath y Yog-Sothoth huyeron desesperadamente de los abismos donde era su habitual morada para ir a un planeta completamente desconocido.
-Yo una vez más con mis dones pude observar con detalles el lugar de su escondite y es por esta razón que Luciel los ha convocado a todos para deshacernos de una vez por todas de estos temibles enemigos, ya que aunque estén quebrados no dejan de ser un grave peligro para nuestros pueblos y la galaxia entera.
-Así que por decisión unilateral que espero así sea por parte de todos los presentes, hemos decidido emprender un viaje con muchas flotas espaciales y destruirlos por completo.
Al acabar de pronunciar su discurso Ariel, todos dieron su voto a favor y la decisión fue tomada al instante, los ejércitos de todos los confines de Andrómeda serían llamados para la invasión. Luciel planificaría todo lamentablemente no contaría esta vez ni con Elentari por sus problemas sentimentales con Gondor ni Lúthien, debido al peligro al que fue expuesto recientemente al enfrentarse a Cutulu y por las serias reprensiones de las tres grandes diosas.
Mundo de Aradia y los demás planetas del Sistema Estelar Luciel
Gondor, Bryinhildr y los senescales hicieron un llamado para invocar a las tres cuartas partes del ejército de los minotauros, elfos y hombres y la mitad de todas las naves de guerra. Lo mismo hicieron los cuatro príncipes de los planetas Alpha I, Alpha II, Urania y Pluto.
Todos acudieron al llamado y el punto de encuentro se daría en los valle de Torfer, las legiones estaban listas con Gondor y su madre a la cabeza.
Mundos celestiales, Morada de los dioses
Los sietes grandes dioses enviaron un centenar de águilas doradas, una especie muy parecida a las águilas blancas de Luciel pero con la diferencia que era en su color y que estás formaban fuertes remolinos con sus enormes alas. Los dioses "Kothan" y "Uriel" irían al frente.
Esta sería la primera ocasión que estos dos dioses que son símbolos de la paz decidirían participar del conflicto cósmico.
Planeta de los Vendor, Morada de Ariel
Ariel juntándose con los más poderosos Vendor, les bendijo para que se unieran a las filas de Luciel y embarcaran el viaje al planeta negro y enfrentar por última vez a los dioses/demonios del Caos.
-Hijos míos, la esperanza ha nacido una vez más en nuestro hogar y en todos los pueblos de Andrómeda, nuestros enemigos entre sí se han herido de muerte y al tener esta gran oportunidad, se ha decidido seguir aniquilando al mal hasta vencer al último de ellos que son Lord Nazgul y su mano derecha Mordor.
-Les doy mi bendición y que la Luz de “LA UNIDAD DEL TODO" estese con todos ustedes.
Reino Celestial, Palacio Real
El Rey de los dioses Luciel se alistaba para la batalla, él directamente enfrentaría una vez más a Azatoth y esta vez sí lo eliminaría. Vistiéndose con su armadura de combate color dorado, su corona de muchas diademas, su lanza de diamantes, su escudo forjado por los Altos Elfos de Arcoluz y sus dagas de plata, saldría del palacio donde esperaban sus poderosas águilas blancas para emprender el viaje.
El Rey sería el primero en partir para esperar a todos sus ejércitos en las afueras del sistema estelar Luciel, poco a poco iban llegando hasta que se completaron. Gondor, Bryinhildr y los dos dioses Kothan y Uriel iban junto a Luciel.
Los príncipes planetarios y los senescales iban de tras de ellos, a continuación las águilas doradas y blancas y por último cientos de naves con minotauros, elfos y hombres piloteando. El viaje sería largo y un poco complicado ya que Ariel advirtió que antes de llegar al planeta donde se hallaban escondidos las Criaturas de las Tinieblas, enormes remolinos inundaban aquel lugar.
Debían ir lentamente y no dejarse atrapar porque en un abrir y cerrar de ojos los destrozarían. Luciel iría siguiendo todas las indicaciones que el profeta Vendor le aconsejó. Poco a poco iban avanzando hasta que vieron de lejos los enormes remolinos, estos eran muchos y se notaba la fuerza descomunal de este fenómeno cósmico.
Lentamente las flotas avanzaban pasando muy de cerca del peligro, parecía interminable el viaje hasta que llegaron al último remolino, este era el más inmenso de todos y tenía tres ciclones dentro de sí que jalaba todo a sus entrañas.
El paso para llegar al planeta negro se truncó y nadie se atrevía a cruzar, aguardaron por horas en busca de una solución. La angustia y la frustración se veían en todos los rostros, Luciel y Gondor trataban de ver la manera de superar este último escollo pero no la hallaron.
Al punto de darse la vuelta y regresar sin cumplir su cometido, Kothan el creador de las águilas doradas sugirió que esperaran un momento más para llamar a todas las demás águilas que quedaron en su mundo, que formaran un gran remolino uniendo todas sus alas y así dar un efecto contrario al gran remolino y este se desviara para otro lugar.
Luciel aceptó la petición de Kothan y las águilas doradas llegaron cruzando lentamente por los remolinos. Una vez que se unieron a las demás águilas formaron un fuerte remolino hasta que se hizo inmenso y lo arrogaron al gran remolino de tres cabezas. Al comienzo no surgía efecto y pasando un buen rato en gran remolino se movió del lugar y alejándose lentamente cedió el paso.
Un grito de júbilo hubo en todos y avanzaron hasta llegar a sus enemigos, en silencio se acercaron al planeta oscuro donde reposaban las Criaturas de las Tinieblas. Luciel dio la orden a las naves de combate e invadieron el lugar disparando rayos láser y gama.
Desde el cráter donde Azatoth, Shub-Niggurath y Yog-Sothoth invernaban fueron despertados de golpe y vieron el fuego en las afueras, los retoños de Shub-Niggurath y las criaturas que salieron de las fauces de Azatoth procedieron a defenderse.
Las naves de combate caían como moscas y las criaturas de las tinieblas de igual manera perecían. Era el turno de las águilas blancas y doradas y de los gigantes Vendor para atacar a Shub-Niggurath y así lo hicieron. La lucha fue intensa pero al final las águilas y los Vendor despedazaron al dios/demonio.
Yog-Sothoth que intentaba escapar los dioses Kothan y Uriel lo emboscaron arrojándolo unos poderosos rayos hipersónicos, estos lo paralizaron y Bryinhildr con la misma espada que cortó la cabeza de uno de los dragones negros de Therion, lo decapitó.
Era el turno de Azatoth, Luciel en su gran águila blanca y con su lanza mata dioses a su diestra, lo clavó en tres de sus fauces y por detrás Gondor iba en otra águila y desenvainando su espada de fuego, acabó de rematarlo incrustándolo en medio de su cabeza.
Los dioses del Caos fueron destruidos, sus espíritus salieron de sus cuerpos inmundos y fueron dirigidos a lo más profundo del cráter para no volver más a tener poder en los planos materiales.
La alegría era inconmensurable y todos gritaban:
-¡Viva nuestro Rey!, ¡Viva su hijo Gondor!, ¡Viva Bryinhildr la futura reina de Aradia!
-¡Viva nuestro Rey!, ¡Viva su hijo Gondor!, ¡Viva Bryinhildr la futura reina de Aradia!
-¡Viva nuestro Rey!, ¡Viva su hijo Gondor!, ¡Viva Bryinhildr la futura reina de Aradia!
Sin darse cuenta y segado por su soberbia, Nazgul hizo un gran favor al entregar a los enemigos de Luciel en bandeja de oro. Una vez que Luciel con sus aliados consiguió la más grande victoria hasta ese entonces, esperaría un corto tiempo para rearmar a todos los ejércitos disponibles y de alguna manera presionar a la Reina de las Elfas Elentari para que participe en la Gran Guerra, algo que al final cedería por el bien de toda Andrómeda.
Todos regresaron a sus respectivos mundos con gran júbilo, la segunda visión que tuvo Gondor iba tomando forma, el final inminente de Nazgul y Mordor se acercaba. Él mantuvo este secreto hasta sentirse seguro que iba a tornarse realidad, solo su madre lo sabía y ahora lo contaría a su padre Luciel para que tuviese más confianza.
Los señores de la oscuridad no sabían de la destrucción final de las Criaturas de las Tinieblas y mucho menos que Luciel armaría el más grande ejército de todos los tiempos para ir a la Constelación de caos a la batalla final.
También iba a llegar mi final ya que pertenecía a la facción de los malos y por ende sucumbiría junto con ellos. Mi encarnación como un simple mortal siendo un gran semidiós sería mi más aplastante humillación, de la cual se hizo realidad siendo un joven en este planeta llamado Tierra.
Continuará..............