Epílogo

Lo veo pescar con esfuerzo, inclino la cabeza un poco. Después de esa huida, comprendí que padre decidió enfrentarse a mis enemigos para que yo no sufriera, lo vi en sus ojos antes de partir. Se arriesgó para verme viva, para sentir que estaba segura de nuevo. Sé que falta mucho para que pueda comprender este mundo, su pasado y el de mi madre, pero por ahora, deseo un buen descanso. Llevamos un mes aquí, en el prado de flores en donde estuve con Freyr, que fingió ser una bruja y al marcharse, algunas flores desaparecieron al igual que la cabaña. Sin embargo, con orgullo, construimos una más pequeña y aprendí a hacer runas que nos ciega ante los dioses, es decir, que nos oculta, ellos no saben que seguimos aquí, en el Evig Skog, Óláfr creciendo como un chico sabio y yo viviendo como una humana de nuevo.

Sé que esto no tardará para siempre, que pronto nos tocará salir de este escondite y enfrentarnos de nuevo al mundo hostil que estaba acostumbrada, he entrenado al castaño lo suficiente, ya sabe valerse por sí solo, de hecho, él es el que trae la comida. Junto los párpados; falta mucho por recorrer y aprender. Hay muchos secretos que faltan ser revelados.

Subo la mirada al cielo, a veces extraño tener puesta la armadura junto al peso de la espada. Fenrir nos ha visitado, nosotros hemos ido a la laguna para conversar un poco con Jötun, la serpiente. Sonrío, se suponía que en la montaña buscaría a Mímir para saber sobre mí y el linaje exacto del que provengo, más la distracción y las ganas constantes de finalizar tanto altercado, las intervenciones de los enemigos y de los dioses, hicieron que olvidara por completo ese asunto.

Eimnis es parte de mí ahora, ya no tiene deseos de ser libre, se acostumbró a estar entrelazado conmigo y de vez en cuando tengo charlas con él. Los recuerdos que antes anhelaba olvidar, están presentes, pero los he asimilado con audacia, mucha, de hecho. He agradecido a mi madre todas las noches por dejarme su poder en mis manos, he sabido aprovecharlo. Por el momento, no ha habido señales de padre, pero algo en mí grita que nos está buscando y que no se cansará hasta hacerlo, que sigue vagando por ahí, tan solitario como el gran lobo que custodia este bosque. De Syl no sé nada, ese enano traidor a lo seguro quedó atrapado en Vanaheim, me alegro de eso, siendo franca. Hela ha dejado de atormentarme, quizá tuvo algún encuentro con mi madre o qué sé yo, la pregunta del por qué dejó de ser mi yugo sigue fresca en mi mente, sin embargo, tengo entendido que el momento para resolverla es lejano.

Suspiro al incorporarme, llamo al chico en un suave grito, este deja su labor para venir corriendo.

—¿Preparado?

Sus labios se estiran.

—Déjame ir por mis cosas, sabes que lo he estado desde que llegamos aquí.

—Ve, antes de que te deje tirado —bufoneo.

Después de todo, nuestro viaje continúa y nos espera una travesía que será mejor que la anterior, eso lo puedo asegurar con tenacidad.

 Padre, romperé tu promesa, te buscaré de nuevo, tenlo por seguro. Tengo mucho qué explorar, qué destapar y aprender, solo espérame. Pienso antes de girarme en búsqueda de mi armadura. Solo espérame, volveremos a estar junto y no nos separaremos, jamás.