Capítulo 77

Mirelle

La camioneta se movía rápidamente, parecía que nos perseguían. Escuché a los hombres hablar en ruso y no podía entenderlos, Tolya gritaba y lloraba, así que todo era un caos, pero en algún momento Uno de los hombres se movió cerca y Tolya dejo de hacer ruido y moverse.

― ¿Tolya? ¿Qué le hicieron? ― Pregunté tosiendo y con dolor, debido a la patada en mi estómago. ― Te dije que te callaras. Te quieren consciente para cuando nos reunamos con el contacto, pero eso tardará, te drogaré si no te callas.

Esperaba que lo que sea que le hayan dado no le provoque una mala reacción. Todos son muy cuidadosos con Tolya y parece que tiene varias alergias, además de sus problemas por el autismo.

Trato de escuchar y adivinar lo más que puedo, ni siquiera sé a dónde nos llevan o en qué dirección vamos, así que no intento saber en qué área de la ciudad estamos. En algún momento el caos se calma y creo que es porque han conseguido perder a quienes nos perseguían, quiere decir que lo han logrado.

La velocidad baja, se hace constante y unos minutos después nos detenemos, la puerta lateral se abre y alguien me toma en brazos sin cuidado. Soy llevada a alguna parte y lanzada de nuevo sobre un piso metálico. Otro auto, quizás otra Van o camioneta.

Han hecho el cambio y en poco tiempo nos movemos de nuevo por la ciudad, esta vez a una velocidad constante y sin prisas. Tomo aire para intentar gritar, pero antes de conseguirlo recibo otra patada en el abdomen. ― ¿No te dijeron cómo comportarte? ― Esta vez el hombre habla perfecto francés. ― Creo que tendré que drogarte. ― Niego entre toses e intentos por recuperar el aire.

― No hagas ningún maldito ruido, ya sabes que tenemos permiso de hacer cualquier cosa que no te mate. ― Lo escucho reírse de eso. ¿Qué piensan hacerme sin matarme? Oh dios. Esto no puede estar pasando. ― Llegaremos al punto de entrega en dos horas, compórtate y no te haremos daño.

Si estaba callada y quieta, tal vez, solo tal vez, saldría bien librada de esto. Así que me propuse obedecer. No tenía más opción y así lo hice durante el tiempo que duró el viaje. Cuando por fin nos detuvimos, nadie vino por nosotros durante unos minutos.

Sabía que Tolya estaba conmigo, porque sentí cuando lo descargaban junto a mí, también como un saco de papas. Rogaba porque ambos estuviéramos bien y regresáramos a casa completos, pero el terror se había apoderado de mí y solo quería salir corriendo, pero dejar a Tolya… él no podría defenderse, ni siquiera si estaba despierto.

Vinieron a sacarnos del auto y me llevaron cargada otra vez. La brisa veraniega me golpea. Estamos a inicios del verano y puedo decir que salimos de la ciudad y nos alejamos, ya que el clima se siente un poco diferente y puedo sentir algunos aromas de la hierba y flores como si estuviéramos en un campo, aun cuando tengo una capucha puesta.

― Qué mal que no tuvimos oportunidad de conocernos. Me habría encantado probar ese culo. ― Me estremecí por el terror, el hombre volvió a burlarse. ― Tal vez en el futuro, nunca se sabe.

Subimos unas escaleras, parece que entramos a un edificio, el ambiente ha cambiado y me siento un poco claustrofóbica, porque no puedo ver nada. Me sientan en una silla acolchada y me desatan las manos, para luego atarlos otra vez, pero ahora cada uno está atado a un reposabrazos.

― Que bueno que ya está aquí, señorita Faure. ― Esa voz. ― Es bueno saber que ahora está a salvo. ― Alguien tira de la capucha y por fin puedo ver en donde estoy.

Es una avioneta, es pequeña, pero Tolya está en otra silla. Además, frente a mí está sentado el abuelo de Sasha.

― ¿Quién se cree que es para secuestrar a la gente y lastimarla? Espere, no me responda, es obvio que es el rey de una familia de sucios pedófilos psicópatas que lastiman a niños y a cualquiera que no obedezca sus órdenes.

― Somos una familia muy antigua, no se atreva a insultarnos.

― No son nada. Son vestigios de un sistema que ha fallado y un imperio que murió hace mucho tiempo. No son nada.

Permanece calmado, como si mis palabras no le afectaran, pero por todo lo que ha hecho para mantener a su familia siendo relevante en el mundo, creo que le afecta demasiado. No debería hacerlo enojar, cuando haces enojar a un secuestrador psicópata solo te asesina más rápido, pero este tipo no se atreverá a asesinarme si quiere a Sasha de vuelta.

― Señorita Faure, usted es historiadora. Debe reconocer la importancia de nuestra familia, no solo en los siglos pasados, también ahora.

― No sea iluso. La familia Demídov dejo de ser importante con la caída, arresto del Zar y el asesinato de toda la familia Romanov. Cuando los nobles se pusieron en contra de la familia y permitieron el ascenso al poder de los bolcheviques, no se dieron cuenta que la caída de todas las familias nobles sería inminente, los bolcheviques no tenían planes de conservar un sistema imperial con gente inútil, pero con dinero, a la cabeza.

― Muy bien, has hecho tu tarea, pero aun así ¿De verdad crees que siglos de influencia mueren así nada más? Seguimos manipulando los hilos de todo en casa, durante décadas. Puede que nos quitaran mucho, pero nuestra influencia no murió completamente y ahora es momento de recuperar todo el poder que perdimos.

― Y Sasha será el encargado de conseguirlo. ― Sonrió. ― Por supuesto. Tu estarás a su lado, pero solo será posible si te das cuenta de la importancia de nuestra familia, de nuestros planes y de la necesidad de obedecerme en todo lo que haga, para que juntos, podamos encausar a Sasha…

― Odia que lo llamen Sasha, solo me lo permite a mí. ― Volvió a sonreír. ― Claro, el niño orgulloso y prepotente, aun apaleado. ― No sé cómo puede hablar de esa forma tan horrible de su propio nieto, del que se supone que es su favorito. ― Te decía. Obedéceme en todo, date cuenta de que mi visión es la tuya y juntos podremos encausar a Aleksandr para que sea un gran líder, para que recupere la influencia y el poder de la familia. Lo introduciremos en la política, ya es un científico que se ha hecho un lugar en los campos de su especialidad, sabes bien lo importante que es la academia para nuestro país, la tecnología y la ciencia en general y la relevancia en nuestra sociedad es de las pocas cosas que aprecio de la antigua Unión de repúblicas. Con ese currículo, le será fácil introducirse en la economía y política del país y en pocos años podría estar trabajando de la mano con la elite de la política.

― No puede solo decidir que va a ser de la vida de alguien, especialmente cuando se trata de alguien tan independiente que ha conseguido hacer su propia vida y construir una reputación sin ayuda de nadie.

― Muy bien, te niegas a ver la realidad, entonces tendré que hacer las cosas por las malas. ― Miró por encima de mí, hacia la cabina. ― Es hora de despegar. Pónganla a dormir, cuidado con una sobredosis, no queremos que muera.

Un hombre se acercó y aunque sabía que pelear no serviría de nada, aun así traté de luchar, de soltarme. No funcionó, mis manos aún estaban atadas al asiento y yo no podía hacer nada. ― Atenla bien a la silla, no queremos que se rompa el cuello con una turbulencia. ― El hombre limpio mi brazo con algo húmedo, preparó la aguja para que no tuviera aire y luego inyectó el líquido en mi brazo.

No pude hacer nada, solo ver como tomaba más cinta aislante y envolvía mi torso, atándome y asegurándome al asiento, luego siguió con mi cabeza, asegurándola con la misma cinta y evitar que un movimiento brusco lanzara mi cabeza al frente con mucha fuerza y muriera por cuello roto accidentalmente.

Por lo menos estaban tratando de protegerme. Esperaba que hicieran lo mismo con Tolya y que todo saliera bien, que Sasha nos encontrara rápidamente. Intenté luchar contra el sueño, contra el somnífero que me aplicaron, pero era imposible. No había forma de mantenerme despierta y no tenía idea de donde estábamos o a dónde íbamos.

Mientras los motores se encendían y el avión comenzaba a moverse, el sueño me tomó por completo y no supe más que de la oscuridad que me acobijó, no sé por cuanto tiempo.

Mi cabeza dolia, me sentía mal y mi cuerpo dolía por todas partes. Estaba en una posición incómoda, pero no sabía por qué y mucho menos por qué razón no podía moverme y acomodarme de una mejor manera.

Traté de moverme, pero definitivamente algo estaba pasando. No podía reunir las fuerzas para abrir los ojos. ¿Qué mierda estaba pasando? ¿Acaso me drogaron? ¿Me violaron?

Escuche chillidos y golpes, los chillidos se convirtieron en gritos y pronto me di cuenta que eran gritos desde el principio, pero era difícil recuperar la conciencia de mí y de mi entorno por completo. Los gritos eran horribles y desgarradores y pronto descubrí que se trataba de la voz de Tolya.

Con las pocas fuerzas que tenía, me obligue a recuperar la conciencia y abrir los ojos y vi a un hombre tan alto, pero aún más ancho que Tolya, golpeándolo con una cruceta para las llantas de autos. Él tipo era enorme y estaba golpeando a Tolya, que se encontraba tirado en el suelo y tratando de cubrirse de los golpes.

― ¡Tolya! ¡No lo lastime, déjelo! ― El hombre se burlaba mientras descargaba cada golpe de la cruceta sobre la cabeza y cuerpo de Tolya. ― ¡Maldito!

Cuando por fin se cansó de golpearlo, se detuvo y se quedó mirando al pobre Tolya. Hablo en ruso, por lo que no pude saber que estaba diciendo. Luego me miró y volvió a hablar en ruso, por lo que no entendí que me decía.

Se quedó mirándome de forma horrible y espere que no intentara nada, que estuviera suficientemente cansado, como para no pensarlo. Afortunadamente solo sonrió al final y se dirigió a una puerta, que luego cerró y pude escuchar como ponía cerrojos para encerrarnos.

― ¿Tolya? ― Él solo siguió llorando, tan desesperado como antes. Desde donde estaba apenas y podía verlo, pero lo poco que podía captar era horrible. Podía ver sangre. ― Oh dios, Tolya. Háblame, por favor. Speak*, Tolya, Speak.

No respondió.

Oh dios. Esto es terrible. Estamos secuestrados, encerrados en un pequeño cuarto que se ve menos que decente. Hace frio, demasiado frio, sé que ambos tenemos hambre y no tenemos condiciones a favor para sobrevivir a esto, porque con las heridas de Tolya y el frio que hace, si no recibimos algunos abrigos y comida pronto, la hipotermia o la neumonía acabará con nosotros pronto.

― ¿Toya? ― Nada. Él solo llora y se retuerce de dolor en el suelo. Si se queda en el suelo, con el jodido frio que hace y todas esas horribles heridas, va a enfermarse más pronto de lo normal. ― Tolya, come here*

No hizo caso. No sé si está en medio de uno de sus episodios de introspección, donde ignora a todo el mundo y a su entorno, ensimismándose en sí mismo y en lo que sea que esté pensando.

Cuando vi que no era posible hacer que se levantara y que viniera a acostarse junto a mí, para darnos calor el uno al otro, entonces comencé a tirar de mis ataduras de pies y manos. Tire tan fuerte como pude, especialmente de mis manos, pero la cinta había desaparecido y ahora estaba atada con cuerdas.

Me esforcé cada vez más y afortunadamente el esfuerzo físico hizo que mi cuerpo se calentara y el frío me abandono, pero comencé a sudar y eso tampoco es bueno en un clima como este y tampoco es bueno perder líquido, cuando no sé si comeré o beberé algo pronto.

Quería detenerme, pero si no seguía luchando, probablemente ese hombre volvería para lastimarnos. Traté de no hacer ruido, pero era prácticamente imposible y cuando un par de golpes fuertes sonaron en la puerta, supe que debía calmarme y evitar seguir causando alboroto.

Ahora había otro problema más apremiante. Con lo débil que me sentía, la falta de comida y líquido y el clima, escapar de aquí sería un problema, porque para empezar, ni siquiera sé dónde estoy y el asunto del clima es preocupante.

¿En qué maldito lugar hace un frío que congela a inicios de verano?

Debimos ir muy al norte, lo que significa que, probablemente, ya ni siquiera estemos en Francia. Sin poder evitarlo, rompo en llanto y me desespero. No puedo salir de aquí, Tolya está herido y sangrando mucho, estoy débil y tengo mucho miedo. ¿Por qué Sasha no nos ha rescatado todavía?

El cansancio y el llanto me vencen y vuelvo a caer en un sueño, que no me da descanso. Tengo pesadillas y el cansancio solo empeora a medida que trato de escapar de ellas y dormir con un poco de tranquilidad, pero luego de un rato, el hambre hace gruñir mi estómago tan fuerte, que no puedo seguir ignorándolo. No sé si es mañana, tarde o noche, ni siquiera hay una ventana, por lo que pude estar aquí desde hace días y soportando hambre.

Intento pensar en un plan. Nada se me ocurre y no sé si hay más personas afuera, si están armados o si solo es ese hombre enorme con una cruceta. Intento con Tolya de nuevo. ― ¿Tolya? ― Llora por lo bajo y se remueve un poco, lo que significa que está vivo, pero nada bien. Debe tener mucho dolor, con todos esos golpes.

Comienzo a gritar, no tengo opción. Pueden venir a lastimarnos o pueden traernos comida y medicamentos para ayudar a Tolya, aunque ellos fueran quienes lo hirieron en primer lugar, pero espero que no lo quieran muerto.

― ¡Deja de gritar, suka! ― Maldita sea, habla francés. No debería sentir alivio, pero esto es una mejora significativa en medio de nuestra situación. ― Necesita medicinas y comida. Tenemos hambre, él está muy herido, el abuelo se enojará. ― Lo mira y se burla de él. ― Al viejo no le importa una mierda lo que le pase a ese saco de carne podrida.

― Pero a Aleksandr sí. Estará muy enojado si sabe que han lastimado a su primo, evitará que haga lo que el abuelo quiere y entonces el abuelo estará muy enojado, enviara a alguien para que te golpee peor de lo que tu golpeaste a Tolya y luego te tirará en una zanja para que mueras por las heridas y la hipotermia.

Se queda en silencio, muy serio y sé que he dado en el clavo, aunque no dice nada. Sale del cuarto y cierra la puerta detrás de él, los minutos pasan, no sé cuántos exactamente pero debe ser aproximadamente una hora, porque mi hambre aumenta exponencialmente. La puerta se abre otra vez y él hombre entra con una mesa y bolsas, carga la mesa en la que se encuentran dos platos y dos vasos, la pone a los pies de la cama y deja las bolsas junto a mis pies.

― ¿No vas a desatarme? ― Pregunto cuando veo que va a irse. ― Él puede alimentarte.

― ¡No! Está mal herido y es autista, no comprende que está pasando y la golpiza que le diste lo ha dejado aún más confundido y sin fuerzas. Necesito que me sueltes, para poder atenderlo y para darle su comida, no podrá curarse y alimentarse solo.

Lo piensa por un momento y ruego que me escuche.

Afortunadamente lo hace, cierra la puerta y se acerca para soltarme. ― Si haces algo estúpido, te golpeo hasta dejarte inconsciente, te quieren viva, no ilesa. ― Eso es una amenaza a la cual temerlo y ya que Tolya no está en condiciones para intentar escapar, decido no hacer nada, por ahora. ― Solo suéltame y asegúrate de conseguirnos algunas frazadas, nos quieren vivos, no ilesos, pero no sobreviviremos al frío por más de unas cuantas horas.

Se toma su tiempo para liberarme, pero cuando mis manos están sueltas, intento desatar mis pies, pero se enoja. ― ¡Quieta! No te muevas o te golpeo. Ya lo sabes. ― No me muevo, me quedo recostada en la cama y siento como mueve sus manos por mi cuerpo innecesariamente.

― A Sasha no le gustará que me violen y si a él no le gusta…

― Al viejo no le gusta, pero el viejo está dispuesto a permitir ciertas cosas, para darle una lección a su nieto mal agradecido. Ese niño siempre fue un problema, creyéndose mejor que los demás. Recuerdo lo engreído que era. ― Que idiota. ― Tenía sus razones para ser engreído, después de todo, siempre ha sido el mejor en todo lo que se propone.

Gruñe algo en ruso, supongo que algún insulto que quiere decir puta o algo por el estilo, pero no me importa. Sus manos ya no recorren lugares inapropiados, ahora solo se concentra en mis pies y me suelta.

― traeré mantas más tarde, ahora estoy ocupado.

― ¿Qué podría hacer el vigilante de los secuestrados a parte de vigilarlos? ¿Tal vez masturbarse viendo revistas?

― Sigue así y conseguirás lo tuyo.

Se va sin mayor escándalo y yo corro a ver cómo está Tolya. Hay heridas por todas partes, su cabeza, su rostro, brazos, manos pecho. Por dios, ese hombre es un salvaje.

Me acerco a la cama y tomo las bolsas de lona que trajo, hay un botiquín de primeros auxilios repartido en estas cosas, así que tomo lo necesario y comienzo a limpiar y curar a Tolya. Es un desastre, pero es todo lo que puedo hacer. También tengo que darle de comer y me acerco a la mesa con los platos y los vasos, pruebo la avena frita que ha traído, es sosa y desagradable, pero es algo.

― Vamos Tolya, estaremos bien. Cuidaré de ti. ― Afortunadamente deja que le haga curaciones y que me encargue de todas las heridas abiertas que encuentro luego de quitarle la camisa. Tiene grandes moretones por todo el torso, pero no puedo hacer nada con esos. ― Food. Me acerco con el plato y el vaso y pongo su cabeza sobre mis piernas para darle de comer, se resiste, pero al final termina comiendo.

Cuando el hombre vuelve, he conseguido ponerlo en la cama. Por suerte trae no solo uno o dos edredones acolchados y calientitos, trae varios y rápidamente pongo un par sobre Tolya, para que se caliente.

Cuando me aseguro de que todo esté en orden, miro a mí alrededor y me fijo bien en el lugar. No solo es frío, también es húmedo y puedo ver machas de humedad en paredes y techo, lo que significa que moriremos aún más rápido de lo que pensaba por una neumonía. Podría haber hongos mortíferos pululando en el aire que respiramos. Esto solo empeora y no tengo idea de cómo solucionarlo.

Para reforzar la idea de que las cosas solo empeoraran, me doy cuenta que ni siquiera tenemos una cubeta o algo así. ¿En dónde haremos nuestras necesidades básicas?