Capítulo 76

Luego de dar las ordenes necesarias, sin Yann, me dirijo al único lugar donde quiero estar. Le digo al conductor que lo llamaré cuando necesite que me recoja, él se va y yo entro al edificio, subo al piso donde debo estar, donde necesito estar.

Esta secuestrada y yo, prácticamente, estoy colaborando. A ojos de los demás, estoy ralentizando la búsqueda de un par de personas secuestradas y sacando ventaja de ese secuestro. Soy el malo. No sé si pueda excusarme, no puedo decirle al mundo que lo hago por el bien de esa mujer, porque no van a creerme. No creerán que amo a Mirelle y trato de protegerla de los Kazakov. Solo verán que retrase la búsqueda porque tengo una agenda propia e intereses ocultos.

No quiero el perdón de nadie más que el de Mirelle, pero sé que si ella se entera, solo será la mayor muesca en todo el mal que le he hecho. Intentará huir de nuevo, intentará regresar con los Kazakov si descubre que permití que pasara más tiempo en el infierno, intentará matarme, o peor aún, matarse.

Tendré que vigilarla todo el tiempo luego de que la tenga, estará encerrada de por vida, sola, pero no puedo quitarle los ojos de encima o la encontraré colgada del techo un día. ¿Tengo otras opciones? ¿Otras maneras de jugar este juego? No lo creo.

Al llegar a la puerta toco en lugar de quitar las bisagras. No tengo ánimos de hacer un esfuerzo que no es para nada necesario.

La puerta se abre unos segundos después y entro en el Chambre, cerrando detrás de mí. Ella regresa a la cama, nunca hay un problema entre nosotros. ― ¿Vas a quedarte esta vez? ― Pregunta con voz adormilada. ― Nunca lo hago.

― Bien. ― Se acomoda en la cama y se quita la pijama.

Camino hasta la cama, mientras me desnudo. Haré esto rápido. Solo necesito un desfogue, liberar tensión, para eso está ella. Por eso está aquí. ― Sobre manos y rodillas. ― Obedece de inmediato, girándose rápidamente y poniéndose en la posición que sabe que me gusta.

Realmente no es mi posición preferida, pero así puedo fingir que es alguien más. No tengo que mirarla a los ojos y darme cuenta de la triste realidad. ― ¿Qué pasa? ― Pregunta cuando me tardo demasiado. ― Nada. No hables.

Sabe que me enfurece que hable y arruine mi fantasía. Tengo reglas muy estrictas que ella debe cumplir. Nunca estar en una posición donde pueda verla a los ojos, nunca hablar, nunca cuestionarme, nunca discutir, si exagero y la lastimo tiene que decirlo, estará disponible siempre y nunca puede negarse a verme. Aunque la regla principal es, que nunca cuestionará el nombre por el que la llama o a quien pertenece. Jamás puede negarse a ser llamada de esa forma o recordarme que no es esa mujer.

Esas son las reglas principales, hay otras menos importantes, pero no tan estrictas como esta. Es fácil seguir mis reglas, lo ha hecho bien hasta ahora y ha sido recompensada. Tiene todo lo que necesita, incluso un techo sobre su cabeza.

He perdido mucho tiempo, no me siento bien hoy, pero es entendible. El asunto del secuestro. Pronto amanecerá y yo estoy aquí, a punto de follarme a una suka que ni siquiera es la mujer que quiero, pero es la única que sabe que necesito a otra y está dispuesta a someterse y fingir ser alguien más, para complacerme.

Uso saliva para lubricarla. Necesito hacer esto rápido, ser rudo y regresar a casa lo antes posible. Debo hacerme cargo de muchas cosas y el secuestro de Mirelle está arruinando todos mis planes e itinerarios. Me quita tiempo.

Entro en ella de una sola estocada, pero me quedo ahí. El gemido que deja salir, parece de placer, pero se bien que estar conmigo en estas condiciones no es nada placentero. Estoy arruinando su vida, como arruiné la de Mirelle. Las mujeres no me aman porque soy un maldito. Las uso, arruino sus vidas y luego espero que no se recientan.

Estoy aquí arruinando la vida de esta mujer, siendo un desgraciado, usándola para que finja ser alguien más, porque esa otra mujer me odia y yo necesito fingir que no es así. Ella está dejando su vida a un lado, para complacerme a mí.

Cuando conocí a Mirelle, comencé a desarrollar una conciencia, cosa que ahora me afecta en mi vida diaria, en mi trabajo. Soy un mafioso, mi trabajo es ser un mal hombre, cortar dedos, matar gente si es necesario. ¿Qué se supone que haré cuando por fin tenga a Mirelle y su influencia sobre mi crezca?

Estoy empezando a creer que tendré que dejar mis negocios sucios a un lado y tendré que legalizarme. Bien, no parece algo tan malo. Si consigo usar mi dinero sucio de la manera correcta desde ahora, la legalización no significará perdida de dinero.

Comienzo a moverme, rápido y con fuerza. Estoy pensando demasiado. Lo único que tengo que hacer es lo que siempre he hecho. Concentrarme en mí, en lo que quiero y conseguirlo. Quiero a Mirelle, voy por Mirelle, conseguiré a Mirelle. El resto es solo una tontería.

Si no me ama, tendrá que acostumbrarse a vivir conmigo y a fingir que lo hace. Si odia vivir encerrada, entonces tendrá que aprender a comportarse y obedecerme, porque si se porta bien, tal vez la deje salir a ver la luz del día de vez en cuando. Si espera ser libre y tener su propia vida… ya no es posible.

Ahora que tengo conciencia de que soy un monstruo, me siento tan horrible, pero egoísta. Es una contradicción que está drenando mi energía y no sé cómo solucionar ese problema.

― ¡Mirelle! Dime que me amas.

― Te amo. Sabes que te amo.

― ¡No hables!

― Pero acabas de preguntar…

― ¡Deja de hablar! ― Le doy una bofetada en el trasero y ella grita.

Maldita sea.

Caigo sobre su espalda, ella deja el culo al aire, pero pone su pecho sobre la cama. No suelo morderla, sé que no es real, no es la verdadera Mirelle, así que ignoro su hombro y espalda. Me muevo salvajemente contra su culo, ella gime una y otra vez e intento ignorar el sonido de su voz.

Cuando no puedo sostenerme más, por el gran esfuerzo que hago al tratar de ignorarla, la abrazo y caemos de lado sobre la cama. Sigo empujando, no pararé hasta que me corra. Así que sigo con mi tarea, imaginando a otra mujer, hasta que mi cuerpo por fin decide darme una tregua y comienzo a estremecerme alrededor de ella.

No es un verdadero orgasmo, no es algo que disfrute realmente, es solo un pequeño consuelo. Espero hasta que mi cuerpo deje de sacudirse y luego un poco más. Necesito recuperar el aliento.

Entonces recuerdo que no usé condón.

― ¡Maldita! ― Grito y me salgo rápidamente, levantándome de la cama de un salto. La luz apagada no me deja ver el nivel del desastre, pero no importa, está hecho. Mirelle va a estar muy enojada conmigo. ― Espero, por tu bien, que no tengas alguna mierda que puedas pegarme. Me haré exámenes hoy mismo y si descubro que me has contagiado algo, vendré aquí y voy a matarte.

Ella me mira con terror. Debe temerme. ― ¡No tengo nada! Te dije que en tu club me enviaron a hacerme exámenes antes de darme el trabajo, me dieron medicamentos para curar lo que tenía, eres el único con el que he estado desde entonces.

― Espero que sea así, o voy a matarte.

― No tengo nada. Me dijiste que me darías más dinero si solo estaba contigo y te obedecía en todo. Estas pagando por este lugar y pones comida en mi mesa. No soy estúpida, eres la única oportunidad que tengo para no volver a las calles, me quedaré aquí, me portaré bien. No quiero a nadie más si significa perder todo esto.

Se conforma con muy poco.

Otra diferencia entre ella y Mirelle. Cuando mi Mirelle vivía aquí, aspiraba a mucho más, quería algo mejor, esta mujer cree que esto es todo a lo que puede aspirar y no se mueve para conseguir algo mucho mejor.

¿Por qué mierda renté el antiguo Chambre donde Mirelle vivió por meses y donde más tiempo pasé con ella? No es bueno para mi salud, esta obsesión. Va a acabar conmigo, no sé si Mirelle o la obsesión, pero sin duda, están relacionadas.

― ¿Qué haces? ― Pregunta, mientras me visto. ― Me voy. ― Parece querer decir algo, pero son las reglas. Normalmente me quedo un poco más, para algunas rondas extra, pero pronto amanecerá y yo tengo mucho que hacer.

Sale de la cama y viene por mí. Acaricia mi pecho suavemente, no soy inmune al toque de un cuerpo caliente, desearía serlo, pero no lo soy. Así que cuando mi erección revive fácilmente, sé que no puedo irme así como así y solo me cabreo más con esta mujer.

― Quédate un rato, descansa. Parece que necesitas dormir un poco, relajarte. No puedes irte así, afectara tu trabajo. ― No puedo simplemente caer en este juego de seducción, pero no sé cómo resistirme. ― No eres suficiente.

― Nadie dijo que lo fuera, pero por ahora, soy lo único que tienes ¿No es verdad? Mientras me necesites, yo voy a darte todo lo que te haga falta. Ven, vamos a la cama.

Maldita puta de mierda.

No me resisto, porque aunque quiero hacerlo, sé que necesito perderme por un tiempo, en el sexo, en una cama junto a un cuerpo caliente. Dejo que me arrastre lentamente de vuelta a la cama y que me seduzca hasta correrme otra vez. No es muy diferente a la ronda anterior. El sexo es solo eso cuando no sientes nada por la otra persona.

Cuando terminamos, Nos quedamos en la cama, con su espalda contra mi pecho, abrazados. No puedo evitar sentir un gran vacío que me aterra. Esto no es para nada lo que quiero. Estoy usando a esta mujer, para reemplazar a Mirelle, incluso rente la antigua viviendo de Mirelle, para sentirme a gusto, familiarizado y poder fingir más fácilmente que esta mujer es mi Mirelle.

La apretó contra mi cuerpo, deseando que fuera real, pero sé que no es posible. ― No me dejes, nunca lo hagas. ― Digo cerrando los ojos y apretándolos con fuerza, pensando en mi Mirelle y en lo mucho que deseo que nuestro amor pueda ser real. ― No lo haré. Me quedaré aquí contigo, siempre. ― Responde ella y aunque su voz arruina mi fantasía, no lo hace del todo y esas palabras me ayudan a aferrarme más a lo que deseo.

Aleksandr

― Entonces cuéntame.

― Ya te lo dije, no es un mal hombre, no del todo. Tiene demasiadas responsabilidades, demasiada presión.

― Claro, cuando lavas dinero para la mafia y manejas por ti mismo algunos de sus negocios sucios, estas muy ocupado sobornando a la ley y evitando que te envíen a prisión de por vida.

― ¿Puedes decir que estas libre de crímenes? Siendo un hacker, debes tener todo un historial delictivo en internet.

― Yo no hago nada ilegal, todos mis negocios son cien por ciento legales y no están patrocinados por ningún grupo del crimen organizado o no.

Yann es terco y todavía es leal a ese maldito. Acaba de dejarlo por una razón y sinceramente creo que este es el cerebro de toda la operación de Soloviev, no creo que un tipo sin educación se haya manejado tan bien, no solo en la mafia, también en negocios legales. Debe tener gente que haga todo el trabajo difícil para él y este pequeño renacuajo está a la cabeza de esa lista de gente.

Por lo tanto, es la persona correcta para dirigir una búsqueda y rescate o por lo menos, ser parte importante y activa en la búsqueda, pero también debe tener información privilegiada sobre todos los planes que Soloviev tenía para Mirelle. Si está involucrado con el abuelo y sus planes… de nuevo, este hombre debe saberlo.

― Escucha, Yann. Me agradas, pero no lo suficiente para no golpearte.

― ¡Sacrebleu! Sigo en el mismo lugar, con la misma clase de chusma.

― Los ricos no somos chusma, Yann. Quiero que me digas todo lo que Soloviev tenía planeado hacer con Mirelle y si participó en este secuestro.

― ¡Él no haría eso! Ama a Mirelle. ― Se queda en silencio por un momento con cara de cólico. ― Él realmente ama a Mirelle. Nunca antes le ha interesado algo más que usar a cualquier mujer que le parezca lo suficientemente atractiva y tiene gustos muy específicos, Mirelle no encaja en absolutamente en nada de lo que le gusta.

― ¿Corriente, fácil y que cobra luego de que termina?

― No exactamente. Le encantan las mujeres voluptuosas, pero delgadas, ya sabes, mujeres con tetas y culos, buenas piernas, con carne en los huesos y curvas donde deben estar. Mirelle no es fea, para nada. Es una chica muy adorable.

Y ahí fue donde se le salió lo gay.

― Ella es linda sin necesidad de exagerar sus rasgos, tiene carne, pero no necesariamente curvas. Imagino que estas muy familiarizado con sus huesos y carne. ― Sonríe con picardía. ― Lo que quiero decir es que ella es tierna, inocente, adorable, en cuerpo y alma. Las mujeres que Dimitriy prefiere, son mujeres no solo voluptuosas, también mujeres experimentadas, sin miedo, totalmente seductoras y femme fatale. Ella realmente lo cautivo, porque es tan diferente a lo que él pensó que prefería. Se enamoró de lo que una buena mujer puede ofrecer y no de las curvas.

― ¿Qué esperas que haga con eso? No necesito la historia de amor no correspondido de Soloviev, necesito información para encontrar a Mirelle y a mi primo, para poder salvarlos.

― Quiero ayudar, pero usted no me lo permite.

― ¿No te lo permito? Eres el que está hablando estupideces que no aportan nada a la investigación.

Su cara se retuerce de nuevo. Quiere hablar, pero hay algo que lo detiene. ― Si te ha amenazado, podemos ayudarte. Sabemos apreciar a alguien inteligente y darle su lugar, tendrás un buen trabajo y protección en contra de él y de cualquiera que quiera lastimarte, mi compañía siempre necesita personas capacitadas para trabajar.

― No sé nada de amenazas.

― Tiene un padre, uno del que te encargas, cuidas y siempre visitas. Sé que te preocupa que Soloviev lo lastime y puedo decirte que él no lo encontrará si me lo propongo. Ya está vigilado y protegido. Soloviev no le hará daño.

Sonrió, pero rápidamente ocultó su alegría y tranquilidad.

― No tengo nada que decir, pero gracias, aprecio mucho que cuide de mi padre.

― ¿Es tanto tu amor por ese hombre? Si es así, yo soy más bonito.

Con una mano en el pecho y una gran O en su boca, el semblante de indignación es exagerado. ― ¿Estás diciéndome marica? ― Niego con seriedad. ― Estoy diciéndote homosexual, no te estoy faltando al respeto. No tienes que ocultar quien eres conmigo, no me molesta que aprecies mi belleza, tengo mente abierta y aunque no me gustan los hombres, no voy a impedir que me admires.

― ¿Qué pensaría Mirelle de lo que estás diciendo?

― Se reiría y le restaría importancia. Ella sabe que yo jamás la engañaría. Se burló de Alessa cuando casi arruinó la exposición esa noche, gritando en italiano que está embarazada y yo soy el padre. Confía en mí, porque nos amamos. Entiendo el amor que sientes por Soloviev.

― Si lo entendieras, no tratarías de obligarme a traicionarlo. ― Esto será más difícil de lo que pensé. ¿Cómo puedo hacerle ver que no es una traición si está haciendo bien y ayudando a salvar a alguien más? El hombre que ama es malvado y no sería una traición, solo estaría haciendo justicia. ― Escucha, sé que es difícil, pero él nunca haría lo mismo por ti, sabes que si tiene que traicionarte para salvar tu pellejo, va a hacerlo. Además esto es por el bien de dos personas inocentes.

Lo piensa por un momento, seguiré presionando, pero no sé por cuanto tiempo. Necesito moverme y encontrar a Mirelle. ― Si me ayudas y me dices todo lo que sabes, lo harás feliz cuando recuperemos a Mirelle, esperemos que sana y salva. ― Eso lo convenció un poco.

El amor te hace poner a esa persona en primer lugar, vives por alguien más y prefieres verlo feliz con alguien más si es lo que quiere, antes que sufriendo. Él sabe que Soloviev nunca va a mirarlo con ojos de amor y cree que ama a Mirelle más que a nadie. Personalmente no creo que Soloviev pueda a amar a alguien más que a sí mismo. Si él cree que Soloviev será feliz junto a Mirelle, va a hacer lo posible para ayudar a encontrarla, así él tendrá la oportunidad de ser feliz junto a una mujer, la mujer, que según ellos, Soloviev ama.

Suspira y comienza a hablar.

― Dimitriy no sabe nada. No de este secuestro. Él se dio cuenta que el viejo es malvado y solo piensa en sí mismo, que traiciona a todos a su beneficio y que jamás debió asociarse con él en primer lugar.

¡Maldición!

No esperaba eso. ― ¿Estás seguro que no hay información que lo involucre? ― Se encoge. ― Te digo lo que se. Dimitriy aprendió la lección, ya se cansó de que todo el mundo lo use. Ahora está dispuesto a trabajar solo y por su cuenta. Si va a hacer algo para conquistar a Mirelle y alejarla de ti, no será de la mano de tu abuelo.

Muy bien. No tengo nada. Estoy donde comencé y no sé qué hacer. El abuelo ha cubierto los pasos de esos malditos. No hay rastro de a donde fueron y no sé donde puedan estar en este momento, no hay forma de encontrarlos.

― Tengo miedo de que sean lastimados. No sé qué hacer.

― ¿De verdad crees que tu abuelo puede hacerle daño a su propio nieto y a la novia de su nieto favorito?

Mire al techo y casi rompí a llorar. Me siento tan indefenso, como cuando era niño. El mal que me han hecho, todo el dolor, parecen algo insignificante comparado con el terror que siento por Mirelle. Puedo lidiar con todo lo que me hicieron a mí. Ahora puedo hacerlo. Pero no puedo lidiar con la culpa que siento, por saber que Mirelle está en peligro y que será lastimada de formas horribles para torturarme a mí.

Ella no se merece nada de esto, ella no tiene nada que ver con esta guerra de familia. Aun así, mi abuelo la ha convertido en un objetivo. Mi dolor no importa, pero el de Mirelle… Ella es todo lo que me importa en esta vida. Además Tolya… él no puede lidiar con esto, él tampoco merece esto. Es tan inocente como Mirelle, es aún más inocente.

― Mi abuelo no hace daño el mismo, pero permite que los demás hagan lo que quieran, abuso sexual, golpes, insultos y toda clase de humillaciones. Yo sé de lo que es capaz cualquier integrante de mi familia, también se de lo que es capaz de lo que es capaz cualquier persona relacionada con mi familia. Los únicos que valen la pena están conmigo, Mi padre, hermano y primos. Ahora uno de mis primos y mi novia están en manos de estas personas tan horribles, porque sé que ha contratado a los hombres con peores antecedentes, para venir por ellos.

Se veía aterrado.

― Pobre Miri y ese chico. ¿Por qué tu abuelo te odia tanto?

― No me odia, me necesita. Me considera su descendiente con más capacidades. Tengo el coeficiente más alto, soy el mejor en todo lo que hago, tengo la mejor imagen y soy un líder natural. Él sabe que soy su mejor opción para liderar a la familia y sabe que ya no puede seguir al frente, la vejes lo está afectando y a pesar de que todavía conserva buena salud, ya no puede moverse como antes.

― Voy a ayudarlos, voy a hacer lo que sea necesario para rescatar a Miri y al chico, pero no puedo decirte nada sobre Dimitriy, espero que me entiendas.

― El amor nos ciega.

― No estoy ciego, es solo que he decidido ignorar todo lo malo.

― Muy bien. Entonces trabajemos juntos. ¿Qué puedes darme?