Capítulo 74
― Esto es tu maldita culpa. ― No, no lo es. Cuidé a todos lo mejor que pude, hice lo necesario para mantenerlos a salvo, pero el abuelo siempre encuentra la manera. ― Debiste dejarla ir el día en que la conociste. Ella no necesitaba todos estos problemas, estaba bien sin ti.
― Porque está mejor contigo ¿Verdad?
― ¡Si! La conociste primero, pero si la hubieras dejado seguir su vida sin interrupciones, me habría conocido a mí tarde o temprano, de algún modo. Ahora seriamos muy felices juntos, estaríamos planeando nuestra boda y nuestra enorme familia.
Que imbécil. La ha puesto en tanto peligro como yo. ― Sabes, la familia de un mafioso siempre es su punto débil, ya sabes, su esposa, sus hijos… sus perros y mascotas.
― ¡Zarina no es una mascota!
― Ese no es el punto aquí, estamos peleando porque Mirelle ha sido secuestrada.
― ¡Por tu culpa!
― Mi primo también fue secuestrado, él único familiar que vale la pena.
― ¿Disculpa? ¿Qué somos tu hermano y yo? ¿Adornos? ― Roman entra a la habitación donde hemos instalado el puesto de comando.
Lo ignoramos. Soloviev y yo nunca podremos estar de acuerdo y menos si se trata de Mirelle. Él cree que puede hacerla feliz y que jamás la pondrá en peligro, pero un delincuente como él, uno que debe tener muchos enemigos o que los hará en el camino, solo hará que maten a Mirelle en algún momento.
― También la has puesto en la mira. Con eso que hiciste en Alemania. Ponerla frente a los medios y decir que es tu novia, has hecho un anuncio sobre tu debilidad más grande, en televisión alemana, la noticia sobre una persona que te importa se expandió como la pólvora. Muchos de tus enemigos quieren hacerle daño.
― Esta mejor que con tu abuelo, siendo torturada. ― Dice con sarcasmo. ― Por supuesto que no, solo quiero que admitas, que si no soy bueno para ella, tú solo eres una condena de muerte, acabas de ponerle una diana en la espalda.
― ¿Qué mierda es una diana?
― ¿Has jugado a lanzar dardos? Bueno, tus enemigos son los lanzadores, Mirelle es el tablero al que lo lanzan, grandísimo imbécil troglodita.
― Qué seas más inteligente que yo, no quiere decir que seas mejor. Dejaste que la secuestrara ese viejo, la última vez que estuvo en mis manos salvarla, lo hice, tú ni siquiera pudiste mantener un ojo sobre ella.
Ahora lo tengo donde quería.
― Bueno, estaba en la estación de policía, poniéndole una denuncia por acoso y difamación a la puta que contrataste para que me jodiera. Yo habría estado con ella y el abuelo no se habría atrevido a intentar secuestrar a nadie, porque no quiere hacerme daño, por lo que nada de eso no hubiera ocurrido, su tu no mandabas distracciones inútiles. En realidad, la culpa es total y enteramente tuya.
Enfureció, pero no dijo nada. No tiene argumentos para contradecir eso. ― Ustedes dos solo están perdiendo el tiempo. Mirelle y Tolya ya debieron salir del país y ni siquiera hicieron una comprobación de los aeropuertos, especialmente de pistas privadas. Pueden estar tratando de llegar a alguna pista, para salir del país y esconderlos en alguna parte. ¿Qué mierda esperan? ¿Qué desaparezcan para siempre?
Pavel está tratando de seguir el rastro de la camioneta, dirigiendo al equipo que hace las entrevistas a testigos y revisando cámaras de tránsito y de seguridad en toda la zona. Intentando descifrar hacia donde van.
Esto no está funcionando, todo está fuera de control y empiezo a tener miedo. ― No pierdas el rumbo, eres la brújula, nosotros los viajeros. ― Papa dijo, recordándome la frase que me decía de niño, cuando sentía que las cosas iban mal y que no podría controlarlas. ― ¿Qué sugieres?
― Ya puse a alguien a cargo de las pistas de aterrizaje. En cuanto tengamos algo, necesitaremos hombres para enviar a diferentes ubicaciones.
― Quédate a cargo, creo que no puedo pensar.
― Si, no puedes hacer nada bien, ni siquiera una maldita cosa.
― Dimitriy, basta. En este momento estamos en el mismo bando, tratando de encontrar y salvar a Mirelle y Tolya. Dejen sus diferencias a un lado y trabajen juntos para recuperarla.
Dimitriy
Tiene razón, debo dejar de discutir con este imbécil y preocuparme por encontrar a Mirelle. Mi mujer está en peligro. Lo único en lo que puedo pensar es que esto no habría pasado nunca si estuviera conmigo y no con ese bastardo.
Ella estaba a salvo conmigo, pero eligió a un bastardo como él. Un perdedor cualquiera se habría hecho a un lado, se hubiera rendido, pero yo no me rindo, menos ahora que comprobamos que él solo le trae problemas y que no puede protegerla.
Cuando la rescate, ella me abrazará y me pedirá que aleje a ese inútil de ella, que jamás deje que él o su familia le hagan daño. Ella tendrá que darse cuenta que Kazakov no es el hombre que necesita, ahora lo verá con claridad.
No me gusta la idea, pero es necesario que ese viejo maldito la lastime. Es horrible, pero tiene que suceder, para que así ella vea quienes son estas personas realmente. No quiero pensar en lo que le harán, espero que no la rompan demasiado como para no poder repararla en el futuro.
Si tengo que darle un poco más de tiempo al viejo, voy a hacerlo, así que si alguno de ellos encuentra una pista antes que mis hombres, me encargaré de sabotearlos, para que no lleguen antes que los míos y para que no la encuentren antes de lo necesario.