Capítulo 73

Aleksandr

― ¿Los tienen? ― Corrimos al auto, mientras yo hablaba por teléfono. ― Si, fue una emboscada, chocaron la limo y nos rodearon, una parte del equipo se desvió hacia un súper mercado. Lo siento, jefe.

― ¿A todos?

― No, solo a la señorita Mirelle y a Tolya. El perro está herido, ya lo llevaron para ser atendido.

― ¿Dónde está Pavel?

― Fue a perseguirlos.

Maldita sea. Esto pasa cuando le quito la vista a los problemas, es por eso que siempre estoy al frente de todo, resolviendo cualquier cosa. Pavel hará que lo maten si no regresa para reagruparnos.

― Me encargaré de Pavel, comienza a investigar.

― Sí señor.

Afortunadamente traje una computadora, son parte de mí, al día de hoy, son una extensión de mi ser, de mi cuerpo, por lo tanto, no voy a ningún lado sin ellas y las pocas veces que lo hago, me siento nervioso, como si perdiera el control.

― Dime que está pasando. ― Papa preguntó preocupado. ― El abuelo envió a mercenarios para secuestrar a Mirelle y a Tolya.

― ¿Lo consiguieron?

― Si, Aleksandr está herido, ya lo llevaron a una veterinaria, Pavel fue a perseguirlos.

― ¿Qué haremos?

― Tengo rastreadores en Tolya, Mirelle es otro asunto, no puedo poner rastreadores sin que se dé cuenta en algún momento. Espero que no se den cuenta que lo tiene.

Rápidamente abrí mi sistema de rastreo, pude ver como Tolya se movía por las calles de Paris y envié las coordenadas a mis hombres, pero en un par de segundos, la señal desapareció. Encontraron el rastreador.

― ¡yebat’ kolotit’!*

― ¿Qué pasa?

― Perdí a Tolya. Encontraron el rastreador.

Papa está tan preocupado como yo. Le agrada Mirelle, aprecia la buena mujer que es y ama a Tolya tanto como si fuera su propio hijo. ― Llama a Pavel, sigue su teléfono. ― En eso estoy, cuando él contesta. ― ¡Los perdí! Los tenía y los perdí.

― ¿Hace cuánto?

― Acabo de perderlos, los tenía frente a mí, pero hicieron un giro inesperado en un cambio del semáforo y el tráfico me hizo perderlos.

― Tranquilo, estoy trabajando en encontrarlos.

― Estoy llamando a la empresa, el helicóptero y un equipo está en camino.

No conozco muy bien a los mercenarios que contraté, son hombres con mucha experiencia y espero que sean suficientemente buenos en lo que hacen, así que solo me queda confiar en los hombres que he contratado.

Estoy desesperado, entrando en pánico, pero mi asquerosa vida me ha preparado para actuar de manera tan fría y calculada, que eso es lo único que me separa de la locura. Van a lastimarla, él abuelo es un maldito y no le importará que tan lastimada esté, luego de que las personas que envió la torturaran, eso solo será una manera de ablandarme y obligarme a regresar con él.

― ¿Qué crees que hará? ― Le pregunto a Papa. ― Va a lastimarla, así que tienes que prepararte para lo que venga y especialmente para ayudarla a superar lo que sea que le hagan.

Tengo que mantenerme cuerdo, no perder el control, tengo que estar bien para poder salvarla y ayudarla. No puedo romperme, porque ella va a necesitarme más que nunca, espero encontrarla pronto, que no la lastimen, pero entre más tiempo pase secuestrada, más daño van a hacerle.

― Llamaré a la policía y a Dimitriy.

― ¡No!

― Tenemos que hacer algo, en cuanto a agentes de la ley, es obvio que él tiene muchos más contactos que nosotros, además estoy seguro que él y tu juntos harán cualquier cosa para encontrarla.

Tengo que admitirlo, en este momento, toda la ayuda que se tenga, es bien recibida. ― Llámalo y hagamos esto. No podemos dejar que la saquen de Francia. Hagamos algo antes de que se la lleven a donde no podamos encontrarla.

La llamada es corta, papa le explica la situación y acordamos reunirnos. Los mercenarios de mi empresa ya están encargándose y rápidamente expandimos la búsqueda aérea y terrestre, con ayuda de toda el área de mercenarios, la policía y los hombres de Soloviev.

Ambos nos encargamos de dirigir la búsqueda, pero con cada minuto que pasaba, ella se alejaba más. Por suerte Soloviev y yo evitamos pelear, por el bien de Mirelle y Tolya. Tratamos de hacerlo de la forma más discreta posible, conseguimos toda la información que pudimos, pero es obvio que esta gente es profesional.

Decidí llamar al abuelo.

Sé que el resto no estarían de acuerdo con eso, pero debía hacerlo. Lo pensé por unos segundos, pero cuando tomé la decisión, me aleje de los demás y lo llamé. Tardó en contestar.

Buscaría cualquier forma de torturarme, por desobedecerlo, por escapar, por buscar mi felicidad e irme lejos de él y su influencia. Él es una persona cruel, alguien a quien no le importa si alguien más sufre o se lastima, lo único que le importa en esta vida es su propio bienestar y el deseo de conseguir más dinero y poder.

No hay ser más despreciable que este hombre y aunque normalmente, él no imparte el dolor y hace daño a las víctimas, es la persona que da las ordenes o que ve lo que sucede y no hace absolutamente nada para detener el mal. Como sucedió con todos los niños de la familia que fuimos abusados. A él no le importaba, no nos tocaba, pero nunca hizo nada para detener a los abusadores. Si nos golpeó, pero creo que yo salí bien librado al ser su favorito.

― Hola, hijo. ― Su voz grave y gruesa resuena en mi cabeza. ― Pensé que tardarías más en llamar, pero me alegra que lo hagas ahora.

― No vas a salirte con la tuya. ― Se burló. ― ¿Tú crees? Pero ya lo he hecho. Tendrás que regresar conmigo o ellos van a sufrir.

― No puedes lastimarlos. Sabes que las amenazas no funcionan conmigo.

― Eso fue antes de conocer a esa chica. Ahora eres vulnerable, el amor nos hace débiles, es por eso que no debemos amar a nadie más que a nosotros. ¿Estás dispuesto a dejarla en mis manos por más tiempo? Con cada minuto en mi poder, recibirá más daño.

― Lastímala y cada herida que le hagas, yo te la haré a ti, mil veces peor, mil veces más grande, sangrante y dolorosa.

― No puedes lastimarme. Siempre fuiste demasiado bueno, era tu único defecto. Si quieres salvarla, entonces tendrás que volverte en un hombre malo, pero no esperes que ella te quiera después de que te conviertas en eso.

Colgó.