Capitulo XXI. EL BUEN DESCANSO

Marbelly:- ¿Por qué dejastes que se fuera? – le preguntó incrédula ante lo que había escuchado sobre la actuación de Estela, en contra de Luna, sin que se hubiera dictado algún tipo de castigo

Luna:- En ello no tengo decisión – fue lo único que pudo responderle a su amiga y luego abrazo a Miguel

Andrés:- Bien, Compadre y ¿Ahora qué hacemos? – sabía que todos tenían que entretenerse de alguna manera mientras llegaba el día de los juegos

Marbelly:- Si no les molesta, ¿Me podrían acompañar a dejar un dinero a mi patrona? Y también deseo dejar ese trabajo – sin embargo, deseaba al mismo tiempo enseñarle a Miguel, ese centro de trabajo donde por tanto tiempo ella había sido una Cortesana

Jade:- Claro que sí

Luna:- Te acompañamos

Todos, incluyendo ahora Ruth, se encaminaron por las calles de la ciudad, al lugar de trabajo de Marbelly. Ellos, podían claramente determinar el cambio de ambiente a medida que pasaban del centro de la ciudad a los barrios aledaños. El paisaje, y el semblante de los edificios, cambiaban enormemente de algo urbano a un asunto espectral y sombrío. Pero al final, llegaron “Al mejor Descanso”, el cual jamás cerraba y funcionaba las 24 horas, como lo decían los afiches del exterior.

Marbelly:- Pasen adelante, por favor – les abrió la puerta, y uno a uno iban ingresando

Lucía:- Marbelly, la patrona te está esperando – Ya estaba por oscurecer, y ella se había comprometido en llegar en horas de la mañana a pasar a dejar el dinero, lo cual no había querido hacer por estar con Luna y el grupo de Isleños.

Marbelly:- Ellos son unos amigos, Lucía, ¿Los puedes llevar adentro, por favor, al centro de entretenimiento?, ya regreso – les hizo un saludo a ellos, y luego se dirigió a una pequeña oficina debajo de las escaleras

Patrona:- Llegas Tarde Marbelly ¿Por qué? – se servía un vaso de un líquido oscuro que salía de la cabeza de una pantera, que tenía empotrado en la pared

Marbelly:- Lo siento, no me fije en la hora – se mantuvo de pie, a pesar que las dos sillas frente al escritorio se encontraban vacías

Patrona:- ¿Y esa ridícula vestimenta? – refiriéndose al tipit y al kiput que sus nuevas amigas le habían prestado

Marbelly:- No, son ridículas, patrona, me las regalaron unas amigas- busco el mejor tono posible de su voz para que no sintiera su patrona que lo despectivo que había sido su observación le había molestado

Patrona:- ¿Y quiénes son tus amigas? ¿Unas indias? – y una risa burlesca se dibujo en su rostro

Marbelly:- Aquí está el dinero del trabajo de anoche – le tiro un sobre sellado encima del escritorio

Patrona:- Bien, luego lo contare, ahora repórtate con Lucía, que hoy tenemos bastante clientela, y más de uno ha preguntado por ti – y comenzó a beber aquel vaso con el líquido oscuro, que le estremecían el cuerpo como reacción en cada sorbo

Marbelly:- De eso también quería hablarle patrona – y midió bien las palabras para lo que continuaba – hoy vengo a renunciar. Anoche fue mi último trabajo con usted

De pronto los ojos de la patrona se tornaron un poco oscuro, y despacio viro su cuerpo para mirar detenidamente a Marbelly, y sin decir una sola palabra, acomodo el enorme sillón de su escritorio, para poder sentarse. Una vez que lo hizo, coloco el vaso en un extremo, y con su mano izquierda extrajo un revolver, y apunto a Marbelly, quien retrocedió un paso de la impresión.

Patrona:- Cuando te recogí de la calle, Marbelly, no fue porque me apiadara de ti, y lo sabes. Vi en ti a una muchacha a la que le podía enseñar los grandes secretos de la seducción; la forma de enloquecer a los hombres, y también a las mujeres, con un baile, con un beso. Desde esa primera vez que te trae a mi casa, tú firmabas un contrato conmigo para trabajar bajo mis órdenes hasta que yo te diga cuando el contrato ha concluido. No tú, muerta de hambre, tú no eres nadie, eres un objeto de mi propiedad. Es lo que tú eres, desgraciada ¿Lo comprendes?

Marbelly:- Si señora, lo comprendo – todo su cuerpo se estremecía ante el cañón del largo revolver con el que le apuntaba aquella delgada mujer vestida con un traje de cuello chino, color rojo, con tréboles negras y el cabello recogido en moño al que le atravesaba un largo palillo puntiagudo en ambos extremos

Patrona:- La única forma en la que puedes salir de aquí es siendo cadáver ¿Lo entiendes?

Marbelly:- Si, señora – sus labios temblaban, y sentía que su esfínter se ablandaba, y pequeños hilos de orina se deslizaban por sus piernas

Patrona:- Ahora, ve con Lucía, y no vuelvas a importunarme con esa estúpida idea de renunciar a tu “familia” – con voz ronca y profunda le grito – vete, lárgate

El miedo le impedía moverse, pero esas últimas palabras la llenaron de espanto y dio media vuelta y salió de la oficina, mientras la patrona, seguía tomando de aquel misterioso líquido. El grupo, observaban en el centro de entretenimiento, a muchas parroquianos sentados en varios sofás alrededor de una bien adornada pista, en la que había un tubo en el centro, por el cual se encontraba danzando una de las chicas del lugar, con muy poca ropa, mientras que sus compañeras se encontraban dispersa en varios sectores. Luna, se alegro en ver llegar a su amiga.

Marbelly:- Chicas, es mejor que se vayan, yo me voy a quedar a trabajar – les dijo tratando de aparentar que nada había ocurrido en la oficina de la patrona

Jade:- ¿Por qué amiga? – no entendía el cambio repentino de optar por permanecer en ese lugar

Luna:- Nos dijistes que solo entregarías el dinero, amiga – quería convencer a su amiga de que se fueran con ellos

Marbelly:- No se preocupen, solo será por esta noche, es que una chica se enfermo y me comprometí a sustituirla por hoy – fue lo único que se le pudo ocurrir para evitar una tragedia, ya que consideraba que si ellos insistían en que se fuera con ellos, la patrona tomaría algún tipo de represalias con sus amigos, por lo que mejor era contar una mentira

Luna:- Pero ¿Estarás con nosotros mañana en el evento?

Marbelly:- Si, ahí estaré – continuaba manteniendo una conducta de tranquilidad

Jade:- Bien, te esperamos amiga – le dio un beso en la mejilla

Andrés:- Oye, Marbelly, ¿Y eso es todo lo que hace esa mujer? ¿Bailar y quitarse la ropa? – se notaba una cierta ingenuidad en el propósito de las chicas en el centro nocturno

Marbelly:- Si, Andrés, es todo lo que hacen – más que sonreír deseaba llorar, ante aquella inocencia que caracterizaba a sus amigos, ingenuos de la maldad reinante en la ciudad, pero se mantuvo fuerte por el bien de ellos – Ya deben marcharse, por favor – insistió

Miguel:- Pues, bien, entonces vámonos al Hotel, que en cualquier momento llegara el Tuerto, por nosotros

Andrés:- No, y también el licenciado

Después de despedirse de Marbelly, el grupo se encaminó hacia la ciudad, y solo estando en la calle nuevamente se dieron cuenta que ya la oscuridad había caído. Parte de la costumbre del Centro de Entretenimiento, es mantener el lugar sin ventanas, para que sus visitantes evitaran tener conocimiento del tiempo en las afueras del local y así se puedan quedar más tiempo concentrado en beber licor y tener sexo con las chicas, sin preocuparse si era de día, tarde o noche.

Andrés:- Compadre, se ha dado cuenta que con tantas emociones en un solo día, ni siquiera almorzamos – se daba palmaditas en el estomago

Miguel:- Tiene razón, deberíamos comer algo

Katia:- Dirán, cenar, porque ya es muy tarde

Luna:- Seguro en la casa del Tuerto, habrá algo qué podamos preparar

Jade:- Si, Tienes razón

Ruth:- Bueno, tal vez, Manuel, nos invite a comer algo en el Hotel

En el Restaurante, Michael, llegaba a la entrada de empleados, luego de haber dejado su motocicleta en el estacionamiento, y de pronto,

Estela, quien espero durante horas que él arribara, le salió al paso.

Estela:- Por favor, Michael, necesitamos hablar – lo tomo de un brazo

Michael:- Por un momento me habías podido engañar, Estela – le aparto su brazo de la mano de ella, y coloco sus dos manos dentro del casco

Estela:- No te he engañado, yo te dije en el desayuno que te iba a explicar muchas cosas sobre mi

Michael:- ¿Cómo que eres capaz de pagarle a unos hombres para deshacerte de una pobre muchacha? – y dejo de mirarla

Estela:- Si, aunque suene horrible, así es, fui capaz y la torpeza de hacer algo monstruoso, Michael – dio un paso de tal forma que pudiera estar a la vista de sus ojos – Pero es algo que ya hice y ya no puedo deshacerlo. Eso prueba que no soy una mujer perfecta. Lo único que puedo hacer es recibir mi castigo y tratar de reparar lo que hice. Ya hice lo primero que fue aceptar mi culpa, luego le pediré perdón a Luna. Pero, en realidad, sé dentro de mi corazón que no soy ese tipo de persona, Michael, debes creerme – apelaba a su compasión, pero él permanecía sin levantar su mirada para verla

Michael:- ¿Por qué lo hicistes, Estela? – trataba de entender la mentalidad de la muchacha

Estela:- ¿Importa eso? – quería evitar responder a esa pregunta, sabiendo que la respuesta no podría gustarle a él

Michael:- Si, Estela, me importa a mi – le gritó a ella, porque muy dentro de su ser, él necesitaba encontrar alguna explicación que le diera sentido al amor que sentía por esa mujer

Estela:- Bien, si eso es lo que quieres – tomo aire antes de proseguir – todo fue por un hombre. Luna, quería al mismo hombre que me interesaba, y la única estupidez que se me ocurrió hacer fue quitarla de en medio – luego guardo silencio en espera de la reacción de él

Michael:- Dime algo, Estela ¿Valió la pena? – y luego entró al Restaurante

Estela, estaba devastada. Por primera vez sentía que el amor había tocado a la puerta de su corazón, y éste se le escapaba por sus malas acciones. Las lágrimas recorrían sus mejillas a medida que caminaba por las calles. Estaba completamente descorazonada. No deseaba que la vieran en esas condiciones, así que decidió tomarse un buen tiempo para calmarse, por lo que se sentó en una banca y no se percato de lo muy noche que se iba haciendo en ese lugar. Luego, se levanto y siguió caminando pero no podía dejar de pensar en Michael, en ese bonito momento que ambos compartieron en aquel cerro, esperando el amanecer, y luego la intimidad en el cuarto del hotel, en que se entregaron apasionadamente. Todas esas imágenes le invadían su mente.

Entre tanto, el Tuerto, llegó al hotel Miramar, a recoger a Miguel y a su grupo, quienes se despidieron de Ruth, para luego ser conducido de vuelta a su casa. Esta vez, Zahiro, había cambiado las cerraduras de la puerta principal, y no pudo ingresar a la casa. Por lo que tuvo que llamar a Cheng, por ayuda. Éste, no deseaba que le llevaran a todo ese grupo de extraños a su casa, así que le recomendó que los hospedara en el mismo Hotel Miramar, y entre ambos cubrirían el costo de los alojamientos por el fin de semana que era el tiempo estimado en que deberían permanecer en la ciudad, y así fue, regresaron nuevamente al Hotel Miramar, y los registro a todos. Sin embargo, ya Ruth, había subido a su habitación y desconocía que ellos habían regresado al hotel.

Miguel y Luna, ocuparon un cuarto; Katia y Andrés, en otro, y Jade, en uno individual. Luego, el Tuerto, como sabía que no podría entrar a su casa, pensó en divertirse esa noche, con alguna otra mujer, sin tener que justificar su salida, ya que luego le echaría la culpa a su mujer por no pernoctar en la casa. En el camino, hacia la “carnicería”, vio a una joven que llevaba la mirada perdida y el semblante decaído, por lo que decidió abordarla.

Tuerto:- Hola, cariño, veo que vas para algún lado y casualmente yo también voy para ese mismo lado – le dijo en forma zalamera, pero la chica seguía caminando lentamente – oye, está haciendo mucho frío allá afuera, y voy a ir tomar una copa de whisky, para subir la temperatura del cuerpo ¿No deseas acompañarme, en lugar de andar solita?

La muchacha sin objeción alguna, se coloco a un lado del vehículo, lo cual era indicativo que aceptaba la invitación, así que el Tuerto, le abrió la puerta, y ella subió.

Tuerto:- Mi nombre es Augusto ¿Y el tuyo? – se portaba muy condescendiente

Estela:- Me llamo Estela – le dijo sin ánimo alguno

Tuerto:- ¿Estela? ¡Qué lindo nombre! – pudo mirar lo joven que era ella, así como el par de preciosas piernas que sobre salían de su falda corta

Estela:- Es sólo un nombre – su pesimismo era a consecuencia del rechazo de Michael

Tuerto:- Bueno, tienes razón – en ese momento, al ver la actitud de la chica, sus pensamientos morbosos, revolotearon en su mente – vamos a ir a ver bailar a una amiga ¿Bien?

Estela:- Me da lo mismo – fue su desinteresada respuesta

Así, que se dirigieron al “Buen Descanso”, y él se porto como todo un caballero, hasta que ingresaron y la condujo hasta el Centro de Entretenimiento. En ese momento, una bella mujer de la raza negra, bailaba al son de una música contagiante y sensual. Ellos se sentaron, y él pidió inmediatamente, una botella de whisky, la cual le fue servida en pocos minutos, y empezó a llenarle el vaso de su acompañante, sin ligarlo con soda, sino con poca agua. Él, en cambio, se servía menos de la mitad y mucha soda. Estela, sin preguntar absolutamente nada, tomo el vaso, y lo bebió poco a poco hasta acabarlo, ante el asombro del Tuerto, quien volvió a llenarle el vaso, repitiendo esa acción en varias ocasiones.

Después de que la bailaría término, al escenario subió otra chica, esta vez, de cabello rojizo y con muchas pecas esparcida por todo su cuerpo. Esta vez, la música era más erótica que la anterior, por lo que los movimientos de la mujer, iban al ritmo de la misma, ante la mirada vigilante de más de veinte pares de ojos masculinos que había en el lugar. El licor ingerido por Estela, la desinhibió completamente por lo que poco a poco se fue entregando a la música, y sin avisarle al Tuerto, fue subiendo a la pista moviendo sus caderas, ante el asombro de la bailarina, quien no se inmuto y continuó su danza rítmica. Ya arriba, Estela, se sumaba a los mismos movimientos que la otra chica hacía. Incluso, utilizando el poste, primero alternando y luego juntas. La bailarina comenzó a desvestirse, al igual que lo hacía Estela, ante los resoplidos de los caballeros que miraban con detenimiento aquel espectáculo.

Los vellos axilares de Estela, fueron como un afrodisiaco instantáneo, porque algunos de los hombres presentes, le aplaudieron, y como ella no utilizaba ropa interior, fue fácil que le vieran la entrepierna completamente velluda, lo que aumento el calor del lugar. Luego, la bailarina, aprovechando la agitación de los parroquianos provocados por Estela, despacio se aproximo a ella, le tomo la barbilla y le beso tiernamente los labios, ante los gritos de los presentes. En ese instante, Marbelly, ingresaba preparada para bailar en el próximo turno, cuando miro aquella escena y reconoció a Estela. Corrió donde el encargado de los discos, y le pidió que suspendiera aquello, lo cual ocurrió anunciando que le dieran un aplauso a la pareja de chicas que había sido la delicia de la concurrencia. Marbelly, subió para jalar a Estela, de la pista, bajarla y vestirla nuevamente. El Tuerto, se apresuro a seguir a ambas mujeres, pero las dos ingresaron a los camerinos, por lo que el debió esperar afuera.

Marbelly:- ¿Qué diablos haces aquí? – le dijo en voz alta

Estela:- Bailando ¿No lo ves?- su ebriedad era más que visible

Marbelly:- Mujer, se nota que jamás has tomado en tu vida. No puedo decir que me caigas bien, pero tampoco puedo permitir que se aprovechen de tu estado – sabía que cualquiera de los hombres afuera tomarían ventaja de ella, llevándosela lejos de ahí y violándola

Estela:- Déjame bailar – le repetía mientras trataba de caminar torpemente

Marbelly:- No, para nada. De aquí no sales, mujer – le dijo categóricamente

Uno de los robustos guardias del camerino, ingresó para comunicarle a Marbelly, que el Tuerto, preguntaba por Estela.

Marbelly:- Dile que la chica está enferma vomitando, por favor

Por lo que le dijo Marbelly, salió el guardia a decirle al Tuerto, quien se encontraba molesto porque se había excitado por la presentación de Estela, y no aceptaba que le dijeran que no podía verla porque estaba enferma, así que se dirigió a la oficina de la Patrona, para protestar porque le estaban reteniendo a su acompañante. El guardia, regresó donde Marbelly, para avisarle lo que el Tuerto, estaba a punto de hacer. Eso la altero, porque sabía que se metería en problemas con su patrona, por lo que debía pensar rápido, sí dejar a Estela, a su suerte con el Tuerto, o tratar de ayudarle.

Mientras tanto, en el Hotel Miramar, Manuel, llegó a la habitación y muy despacio, ingresó y verificó que Ruth, ya estaba en la cama, así que sin hacer ruido tomo una pantaloneta y en la oscuridad se cambió la ropa para prepararse a dormir. Se introdujo debajo de las cobijas, y simplemente se dio la vuelta para iniciar su merecido descanso. Ya estaba en eso, cuando sintió un peso adicional detrás de él, que se había colado debajo de las sábanas. Él, se viro para confrontar la situación, y se encontró cara a cara con Ruth, quien sin pensarlo, le besó los labios, como si fueran pequeños disparos, una tras otro, lo que demostraba mucha ansiedad de su parte. Él, la detuvo, y ella se sorprendió por esa actitud, pero él deseaba enseñarle un mejor forma de aprovechar esa energía, y le besó el labio inferior, presionando sus labios y luego, hizo lo mismo con el labio superior de ella, hasta que su lengua se introdujo en su boca, y ella correspondió masajeando con su lengua a la de él.

La temperatura en la pareja iba subiendo, de tal manera, que él le acariciaba la espalda a ella, y Ruth, hacía lo propio con sus brazos, y él se coloco sobre ella, y los movimientos eran más rítmicos y la respiración más acelerada, cuando de pronto, tocaron a la puerta, ante la sorpresa de ellos, y el golpeteo era más insistente, al punto que Manuel, tuvo que suspender las cosas, para atender la puerta, mientras Ruth, regresaba rápido a su cama. Se trataba de Andrés y Miguel, quienes en conferencia con Katia y Jade, deseaban solicitarle la colaboración al “licenciado” para proveer de alimentos al grupo, ya que llevaban todo el día sin probar un bocado.

Manuel:- Pensé que se habían ido con el Tuerto

Miguel:- Y nos fuimos con él, pero no pudo entrar a su propia casa y nos vino a dejar aquí al Hotel, pero todo fue tan rápido que cuando uno de los muchachos nos vino a enseñar nuestras habitaciones, el Tuerto, ya se había marchado

Manuel, susurrando:- ¡Desgraciado!

Andrés:- Y como usted sabe, licenciado, nosotros no tenemos dinero para comprar comida y …

Manuel:- Claro, si, entiendo – aún estaba emocionado por continuar con su romance con Ruth, y aquellos dos le estaban estropeando ese maravilloso momento – miren, vayan abajo y entren al restaurante y digan que están durmiendo en este hotel y que todo lo que coman lo carguen al número de la habitación de ustedes

Miguel:- ¿Qué lo cargue? – Lo miraba extrañado – No comprendo licenciado

Manuel:- Mira, Miguel, estoy muy cansado y con mucho gusto les ayudaría pero necesito dormir ahora, ¿Me comprenden? – les dijo tratando de deshacerse de ellos apelando al cansancio

Ruth:- Mira, Manuel – intervino en la situación – yo comprendo lo que hay que hacer, así que iré con ellos para ayudarles, tú tranquilo, descansa ¿Bien? – y salió al pasillo para acompañar a los isleños

Manuel:- Ya para qué, ya se me quito el sueño – dijo resignado al ver que Ruth, ya no continuaría en la habitación, y fue por una camiseta, y cerró la puerta – vamos, que los voy a ayudar para que coman

En el “Buen Descanso”, las cosas no marchaban bien para Estela. La Patrona, no deseaba tener a un cliente insatisfecho, así que al escuchar la queja del Tuerto, personalmente lo acompañó a los camerinos para enterarse lo que estaba sucediendo. Marbelly, sabía que era cuestión de minutos para que su Patrona, llegara, así que debía moverse rápido. La tomo del brazo, y con dificultad, por la actitud poco cooperativa de la propia Estela, a empujones la condujo a la parte de atrás, que conectaba con la fuente, y de ahí por la escalera hasta el segundo piso, y entro a una habitación desocupada. Ya en el interior, no encendió la luz, y le tapo la boca a Estela, quien insistía en regresar abajo para seguir bailando. De pronto, escucho pasos que se dirigían a donde ellas estaban, así que tomo a Estela, y se escondieron en el armario de madera. La puerta se abrió, se encendieron las luces, y las risas de una pareja inundaron el lugar. Desde una de las rejillas del armario, Marbelly, podía ver cuando la pareja se acariciaban. No tenía escapatoria.

En el Restaurante, todos al fin cenaban muy contentos, menos Manuel, que en la mesa, le lanzaba una rápida mirada a Ruth, quien sonreía, por lo cómico de la situación que ambos vivieron, al ser interrumpidos por sus amigos, durante el desarrollo espontaneo de su romance. Manuel, deseaba que sus amigos finalizaran pronto porque tenía la esperanza de que él pudiera retomar con Ruth, a partir del punto en que quedaron. Pero, ni Miguel ni Andrés, dejaban de solicitar algo nuevo para calmar su apetito voraz.

Luna:- ¿Y Estela, está durmiendo? – preguntó a Ruth, mientras masticaba parte de un club sándwich

Ruth:- No, ella aún no ha llegado

Jade:- Eso significa, entonces, que logro arreglarse con el muchacho – les dijo a todos mientras chupaba el hueso de un pollo asado

Manuel:- Si, porque de otra forma ella ya hubiera regresado – añadió, bebiendo un poco de tonic y gin

Una conmoción se escuchaba en las afueras del Restaurante, propiamente en la recepción, y el nombre de Ruth y Manuel, salía a relucir constantemente, por lo que todos tenían curiosidad de averiguar qué ocurría. Cuando Manuel, llego, vio a un Michael, alterado porque el empleado de la recepción no quería proporcionarle información alguna sobre él o Ruth, pues por política del Hotel, y las altas horas de la noche, se negaba a llamar a la habitación de Manuel, porque suponía que éste dormía.

Manuel:-¿Qué pasa, muchacho? – le pregunto a Michael, a quien creían con Estela

Michael:- señor, Necesito hablar con Estela – le suplico

Manuel:- Estela, no está aquí – le dijo enérgicamente - pensé que se encontraba contigo ¿De qué hablas? ¿No está contigo? – de pronto aquella conversación se torno en un supremo interés por parte de todos los presentes

Michael:- No, señor, - de pronto sentía que algo no estaba bien - ella fue a buscarme al Restaurante, pero hablamos solo unos minutos y ella se marcho

Ruth:- ¿Cómo que se marcho? – Le salió al frente - ¿Dónde está mi hermana?

Michael:- No lo sé, pensé que ella había regresado aquí, por eso vine después de mi trabajo, porque deseaba hablar con ella, y arreglar las cosas entre nosotros

Ruth:- ¿Arreglar las cosas? – le increpo – si por eso ella fue a buscarte, para arreglar las cosas

Michael:- Lo sé, pero yo aún estaba confundido, y tal vez, fui muy indiferente con ella – bajo la mirada por la vergüenza de reconocer que él no tuvo la madurez suficiente para hablar con la hermana

Manuel:- ¿Pero qué te dijo? ¿Hacia dónde se fue? – sabía que había que movilizarse en su búsqueda

Michael:- No me dijo nada, señor, y le juro que no sé a dónde pudo haber ido – fue su única respuesta

Miguel: - Entonces debemos salir a buscarla, licenciado – sugirió

Manuel:- Si, claro que sí, será mejor salir inmediatamente

Luna:- Si nos dividimos tal vez tengamos mayor oportunidad de encontrarla – añadió con la finalidad de trazar un plan efectivo

Katia:- Me parece una buena idea

Michael:- Yo también saldré a buscarla – dijo esperando que aceptaran su ayuda

Ruth:- Ya hicistes mucho por una noche ¿No crees? – le respondió molesta

Andrés, Katia y Jade, salieron hacia un lado, Miguel, Luna, Manuel y Ruth, por el otro lado, y Michael, aún aturdido por lo que le dijo Ruth, se puso el casco y salió a la calle, para buscar a Estela.

La Patrona, ordenó que se vigilaran las salidas, ante la noticia de que Marbelly, se había llevado a la acompañante del Tuerto. Y luego le dijo a dos guardias que las buscaran en todo el edificio. El Tuerto, se unió a la búsqueda. La pareja en el dormitorio donde se encontraba Marbelly, recién finalizaban el primer juego erótico entre ellos, donde ella tenía amarrado al hombre, de brazos y piernas, a la cama, quedando a su libre disposición. Marbelly, sabía que era cuestión de tiempo que llegaran a buscarla a ese cuarto, así que salió de su escondite, ante el susto de su compañera y el cliente.

Esmeralda:- ¡Dios mío! Marbelly, casi me matas del susto – se reponía de la impresión - ¿Qué diablos haces aquí?

Marbelly:- Esmeralda, necesito tu ayuda por favor, la patrona me anda buscando – le resumió su problema con la Jefa, y su rostro reflejaba desesperación y terror

Esmeralda:- ¿Qué hicistes, Marbelly? – estaba intrigada

Como su cliente refunfuñaba por la presencia de Marbelly y Estela, le gritó para que se callara, y como no lo hacía, se dirigió a él, y lo cacheteó mientras volvía a repetirle que cerrara la boca, lo cual inmediatamente hizo. Una vez dominado al hombre, regreso con Marbelly.

Esmeralda:- No quiero meterme en problemas con la patrona, Marbelly – era claro que no deseaba involucrarse con la Jefa

Marbelly:- Esmeralda, desde que llegastes aquí el año pasado, fui la única persona que te abrió sus brazos y su corazón, con consejos y ayuda, incluso cuando los primeros dos meses, la patrona estuvo a punto de correrte, y yo intercedí por ti, haciendo turnos extras para que tú pudieras lograr la cuota que debías ¿Lo olvidastes? – intentaba lo que fuera con tal de lograr una aliada a su favor

Esmeralda:- Bien – parecía que aquella llamada a su conciencia había funcionado – muy bien, es cierto, me ayudastes mucho cuando empecé, que creo que te debo eso ¿Qué quieres que haga?

Marbelly:- Mi amiga y yo necesitamos salir de la casa –sabía que era su única solución

Esmeralda:- Eso va a estar muy difícil si ahora te andan buscando. Yo tengo el cuarto para una hora más, y creo que por el momento estas a salvo aquí – aún no entendía que pasaba

Marbelly:- No lo creo amiga, en cualquier momento registraran cuarto por cuarto – sabía que la patrona era capaz de hacerlo

Esmeralda:- No lo creo que lleguen a tanto, pues ¿Qué hicistes? ¿Te robastes cien de los grandes, o qué? – se rió por la ocurrencia de Marbelly

Marbelly:- Asómate a ver si ya están en el piso – suponiendo que aún no habían terminado con el primero nivel

Esmeralda, lo hizo y fue cuando con estupor vio que efectivamente la patrona y dos guardias, ingresaban cuarto por cuarto, estuviera o no ocupado. Eso la puso muy nerviosa.

Esmeralda:- Ellos están ahora aquí, Marbelly ¿Qué hacemos? – le dijo en voz baja tomándola de las manos

Marbelly:- Estoy perdida, amiga

En el momento que lo dijo, golpeaban la puerta de la habitación, y una voz grave se escucho afuera, y sin mayor aviso, el sonido de una llave era el preámbulo del ingreso de la patrona y los dos guardias. Esmeralda, dejo salir un pequeño grito del susto, y Marbelly, solo cerró sus ojos y apretó fuerte la mano derecha de Estela, quien se sentó a la orilla de la cama. La puerta se abrió y aquel trío aparecieron.

Patrona:- Encontramos a la fugitiva – sus ojos chispeaban del enojo