Capitulo XX. MOMENTOS DE PERDONAR
Todos salieron de los Estudios, pero los más interesados en escapar por unos momentos de ahí para realizar sus maniobras financieras eran Cheng y el Tuerto, pues las ventanillas de las apuestas ya estaban abiertas a partir de ese instante y debían apresurarse si querían participar antes que iniciará el programa, así que tenían que buscar la forma de deshacerse de Miguel y su grupo. En eso el Tuerto, recordó la llamada de Manuel, y lo volvió a llamar y se pusieron de acuerdo para pasar dejando al grupo al Hotel Miramar, pero Manuel, prefirió que los llevaran a un centro de comunicaciones cercano para poder conversar con don Pepe, en la Isla. Así quedaron.
Manuel:- Nos tenemos que ir muchachas
Estela:- Pero necesito ducharme, Manuel
Manuel:- Tienes razón, entonces quédate aquí en el Hotel, que yo tengo que reunirme con un buen amigo – y no les dijo que sería con Miguel y todo el grupo, pero también recordó que ya Estela se había escapado una vez, así que no deseaba volver a repetir esa situación así que le dijo enérgicamente – pero quédate aquí Estela, ¿bien?
Estela:- Claro, Manuel, no me iré a ninguna parte, te lo prometo – le sonrió
Michael:- ¿Puedo regresar más tarde para que podamos salir a tomar algo? – le pregunto tímidamente
Estela:- ¿Puede? – miro a Manuel
Manuel:- Si, claro, no hay problema
Michael:- Gracias, señor, entonces, volveré en un rato – le dio un beso en la mejilla a Estela y se marcho
Ruth:- ¿Puedo ir contigo Manuel? – le pregunto mientras sus ojos le brillaban
Manuel:- Bien, ven conmigo – le tomo de la mano
Ya en el vehículo, el Tuerto, conducía un poco más rápido ante el horror de todos sus ocupantes, pues él deseaba dejarlos con Manuel, y luego reunirse con Cheng, en una de las tantas casas de apuesta. Al llegar, miro que Manuel, aún no había llegado así que le volvió a llamar, y como aquel le dijo que le faltaba unos pocos minutos para llegar, mejor le dijo que se verían más tarde porque tenía un asunto muy importante que atender, así que no podría verlo. Quedaron de esa forma y luego le manifestó a Miguel, que debía irse y que Manuel, llegaría por ellos.
Miguel:- ¿Viene el licenciado por nosotros? – se alegro al escuchar la noticia
Andrés:- ¡Qué bien!
Tuerto:- Bueno, no se vayan de aquí porque él no tarda en llegar y yo ya debo irme, adiós a todos, luego nos vemos en mi casa
A como vino, así se marcho, a mucha velocidad y rechinando las llantas. El grupo ingresó al local destinado a las llamadas internacionales, y no pasó más de cinco minutos cuando Manuel y Ruth, ingresaron al lugar.
Luna:- ¿Ruth, qué haces aquí? – se extraño de verla en tierra firme así que salió a su encuentro y la abrazo
Ruth:- Es una larga historia, Luna
Miguel:- Licenciado, ¿Cómo está usted?
Manuel:- Muy contento ahora que los veo a todos reunidos aquí mismo
Andrés:- ¿Cómo están todos en la Isla?
Manuel:- Muy preocupados cuando los deje, por eso voy a tratar de comunicarme por radio a la Isla – pero también él estaba muy interesado en conocer los pormenores de la transmisión de televisión – oye, Miguel, ¿Y qué fue eso que estas a punto de participar en un programa de televisión?
Miguel:- Es una larga historia, licenciado, tal vez más tarde le pueda contar –
Jade:- ¿Y cómo esta Estela, Ruth?
Ruth:- Esta en el Hotel, bañándose
Luna:- ¿Se levanto tarde, ah? – se sonrió
Katia:- ¿Cómo están tu papá y tu mamá? – le miro extrañada de la presencia de Ruth y Estela en tierra firme
Ruth:- Ellos estaban muy preocupados por Luna – volvió a mirar a Katia y a Jade - ¿Y ustedes cuando salieron de la Isla?
Jade:- Al parecer el mismo día de la desaparición de Luna
Ruth:- ¿Y qué venían a hacer a Tierra Firme? – siguió intrigada
Luna:- Oye, Ruth, mucho preguntas, pero aún no me dices que hacen tú y Estela, en tierra firme
Ruth:- Veníamos a inscribirnos en un internado para estudiar
Jade:- ¿Ah, sí? ¿Ya se aburrieron de la Isla? – le sonrió
En eso Manuel, regreso al grupo.
Manuel:- Me comuniqué con el encargado del puerto. Irá a llamar a don Pepe, y en 10 minutos volveremos a contactarlos para poder informarle que todo se encuentra ahora bien, y así informen al Jefe Bungala, que su hija ya apareció.
Miguel:- Y tuve la razón, licenciado, fueron los marineros los que habían secuestrado a Luna
Ruth:- No solo fueron culpa de ellos – les miro arrepentida
Luna:- ¿A qué te refieres? – le pregunto muy intrigada
Manuel:- Ruth, por favor, no es el momento ni el lugar – le aconsejo guardar silencio
Ruth:- No, Manuel, ya no quiero callar más, Luna – la miro detenidamente – Estela y yo, fuimos quienes provocaron todo
Luna:- ¿Qué me quieres decir, Ruth? – algo le decía que la noticia no le iba a gustar y viendo a los ojos de Ruth, trataba de descifrar que estaba escondiendo
Ruth:- Estela, le pagó a los marineros para que te secuestraran, yo estaba ahí presente cuando ella lo hizo, y no hice nada, así que soy tan culpable como ella, y lo siento mucho, Luna, lo siento mucho, mucho – quiso tomarle las manos, pero Luna se las retiro
Luna:- ¿Ustedes? – La miro sin poder creer - ¿Ustedes idearon todo esto? ¿Por qué, Ruth? ¿Por qué hacerme daño?
Jade:- Son unas malvadas – la miro con desprecio
Katia:- Eso no se le hace a ningún poblador de la Isla, es un crimen severo
Miguel:- Por favor, déjenla que ella se explique – miro a Ruth – Luna te hizo una pregunta ¿Por qué hicieron eso?
Ruth:- Porque ella se había fijado en ti, Miguel, y quería quitar del camino a Luna – comenzó a humedecer sus ojos y su voz a resquebrajarse
Luna:- ¿Por eso me hicieron todo este daño? – comenzó a llorar, recordando los horrores que vivió atada y amordazada en aquella oscura bodega del barco de guerra – por favor Miguel, sácame de aquí
Miguel, la tomo de un brazo y se la llevo fuera del lugar, mientras miraba con enojo a Ruth. Jade, hizo lo mismo y se fue detrás de ellos dos. Andrés y Katia, se apartaron un momento de ella y se fueron a sentar, mientras Ruth, abrazo a Manuel, y lloro desconsoladamente.
Luna:- No puedo creer que dos isleñas, quienes conozco desde muy pequeña, me hayan hecho esto, no, no lo puedo creer – lloraba mientras Miguel la abrazaba
Miguel:- Yo tampoco lo puedo creer, amor. ¿Cómo pudieron perder su honor de esa manera?
Jade:- Desde que la conozco siempre había sido muy egoísta, pero jamás pensé que Estela, podría llegar a esos extremos
Luna:- ¿Pero, Ruth, por qué se dejo arrastrar por ella?
Miguel:- Amor, Estela es su hermana, ella considero que debía apoyarla, pero ahora la veo sufriendo por lo que te paso
Luna:- ¿Tú crees?
Miguel:- Si, amor, se ve que está muy arrepentida, y tú no puedes ser indiferente con ella
Luna:- Tienes razón, es que de momento me sentí muy mal, pero…
Miguel:- Amor, gracias a dios, ya todo paso, y tú ahora estás conmigo, y es lo que ahora importa, y no quiero que aún esa noticia nos dañe nuestra felicidad
Luna:- Tienes razón, amor – y lo beso en señal de aceptación
Jade:- Miguel, tiene razón, aquí el demonio es Estela, no Ruth
Miguel:- Si, pero eso es algo que decidirán allá en la Isla, en el Consejo de Ancianos, no nosotros. Ella, ahora al igual que nosotros, está en un lugar desconocido y no podríamos sacar provecho de eso, aún cuando ella haya realizado algo horrible
Luna:- Por eso te amo, porque eres muy compasivo e inteligente
Miguel:- Y por eso tú eres mi reflejo, Luna – y se volvieron a besar
Jade:- Entonces, hablemos con Ruth ¿no?
Luna:- Si, vamos
Ruth, bebía un vaso de agua, que le había conseguido Manuel, mientras ella se encontraba sentada muy cerca de Andrés y Katia, que no la volvían a mirar. Luna, ingresó seguida de Miguel y Katia, y camino hacia donde ellos estaban. Tomo las manos de Ruth, y la jalo para que se pusiera de pie y luego la abrazo.
Luna:- Tranquila, Ruth, ya no me importa lo que paso – le acariciaba el cabello mientras Ruth, lloraba – pero sé el dolor que has cargado todo este tiempo
Ruth:- Perdóname, Luna, no pretendía hacerte daño ni que te pasara nada – ella lloraba a cántaro ante la ojos humedecidos de Katia y Jade
Luna:- Claro que te perdono, Ruth, te perdono – y le beso una mejilla
De pronto, un funcionario le aviso a Manuel, que se estaban comunicando desde la Isla.
Manuel:- don Pepe, hola, sí, yo estoy muy bien. Todos estamos bien aquí ¿ah? ¿Vieron todo en televisión? – La comunicación era muy fluida - ¿Qué quiere que haga? ¿Cuánto? Muy bien como usted diga, ah, y le comento que sus hijas me confesaron todo sobre ellas y Luna, y volverán conmigo a la Isla. Sí señor, ahí ellas le contaran todo, adiós, saludos.
Miguel:- Comprendí bien, licenciado o me pareció que don Pepe, sabía todo este enredo de sus hijas y el secuestro
Manuel:- Así es, lo descubrió luego y su esposa y él querían que yo me traerás a sus hijas para evitar el castigo del consejo de ancianos
Andrés:- No puedo creer eso de don Pepe
Katia:- Yo sí, conociendo a Georgina, su mujer, el pobre no tuvo otra alternativa
Manuel:- Pues sentí que él estaba feliz con la decisión de que sus hijas vuelvan a la Isla
Katia:- ¿Lo ven?
Miguel:- ¿y qué dice Estela?
Manuel:- Pues de ayer a hoy ha tenido un gran cambio y está de acuerdo en regresar a la Isla
Luna:- ¿En serio?
Ruth:- Si, en serio, ella parece ser otra persona
Manuel:- Conoció a un chico
Andrés:- Ah, ya veo
Marbelly:- ¿Y qué le harán a ellas dos cuando lleguen a la Isla? – pregunto por curiosidad
Manuel:- Primero le cortan todo el cabello al ras, y se les presenta totalmente sin ropa ante la población, y la más vieja de todas las mujeres del pueblo, les coloca una especie de substancia en sus cuerpos y luego se espera a que la víctima, en este caso, Luna, las escupa y diga qué desea que se les haga, si ella guarda silencio, el Jefe Bungala y su mujer, toman esa decisión, por ser los agraviados
Marbelly:- ¡Qué feo!, pero creo que se lo merecen
Ruth:- Eso y más – agrego gimiendo
Manuel:- Bueno, ustedes vayan al Hotel, que yo debo hacer unas cosas que me pidió don Pepe. ¿Ruth, los lleva hasta el hotel?
Ruth:- Claro que sí
En el Hotel, Estela, recibió una llamada de la Recepción que informaba que Michael, la buscaba, y le dijo que subiera a la habitación. A penas él abrió la puerta, admiro la belleza de Estela, y ambos comenzaron a besarse, cerraron la puerta, y poco a poco se desvistieron y tuvieron relaciones íntimas. El grupo venía llegando al lobby del Hotel.
Ruth:- Esperen aquí por favor, voy a decirle a Estela que baje
Luna:- No le digas que estamos aquí, si no ella no baja
Ruth:- No, ella no hará eso, ya les dije que ella ha cambiado y esta también arrepentida, por favor esperen
Jade:- Voy a ir con ella, por aquello que ese arrepentimiento no sea nada sincero
Katia:- Sería bueno, ve con Ruth
Ambas chicas, se dirigieron al ascensor, y llegaron hasta el piso en que estaba el dormitorio. Tocaron la puerta, pero no les abrían. Estela, debajo de las sabanas escuchó el ruido, y le pidió a Michael, que guardara silencio. Ruth, insistió.
Estela:- Si, ¿Quién es?- preguntó
Ruth:- Soy yo, Ruth – le contestó
Estela:- ¿Qué quieres? – quería ganar tiempo mientras ella y Michael, se vestían
Ruth:- Qué abras, Estela
Jade, se desesperaba, así que toco más fuerte.
Estela:- Ya voy, Ruth, no tienes que ser tan escandalosa – ya habían finalizado y le pidió a Michael que se metiera en el sanitario y luego fue abrir la puerta.
Jade:- Hola, Estela
Estela:- ¿Jade? – se asustó mucho
Jade:- Pequeña sabandija – la empujo hacia dentro – ya todos sabemos lo que hicistes con la pobre Luna, y aunque no soy Perla, su mejor amiga, si soy una isleña y que está furiosa por lo que le hicistes
Estela:- Estoy arrepentida por eso – se preocupaba que todo lo estuviera escuchando Michael, sin ser ella quien se lo pudiera explicar
Jade:- Nadie te va a creer eso en la Isla, tonta, eres una criminal – y la seguía golpeando con su dedo en un hombro
Ruth:- Ya para Jade, que ella está realmente arrepentida
Jade:- ¿Arrepentida de haber pagado a unos marineros para secuestrar a una pobre chica? Por eso vinistes a tierra firme para huir de tu crimen.
En eso la puerta del baño, se abrió y Michael, salió perturbado. Estela, supo lo que pasaba y trato de detenerlo.
Estela:- Michael, déjame explicártelo por favor
Michael:- No hay nada que explicar Estela, ya lo oí todo – y se marcho
Ruth:-¿Qué hacía Michael, contigo encerrado en la habitación? – le consultó
Jade:- Es obvio, Ruth, estaban teniendo sexo – se burlo – así es como ella demuestra su arrepentimiento, mientras Luna, sufría ella se acuesta con cualquier tipo
Estela:- Michael, no es cualquier tipo – le grito furiosa – y ¿Por qué diablos tienes que venir a molestarme por una idiota como Luna? – y se le lanzo para arañarla, pero Jade, en peleas callejera era más diestra, y la domino tumbándola al suelo – yo no soy Ruth, tonta, a quien puedas controlar
Ruth:- Ya paren las dos – les grito
Jade:- No, está viene conmigo- y le doblo el brazo a la espalda para sacarla de la habitación y así la condujo al ascensor y luego al Lobby ante la sorpresa de todos
Andrés:- ¿Qué haces hija? – pregunto todo asustado
Jade:- ¿Saben qué hacía antes de que llegáramos?
Katia:- ¿Qué, hija?
Jade:- Teniendo sexo con un extraño – y la lanzo al suelo, cayendo de rodillas – así es como desahoga su culpa por lo que le hizo a Luna
Luna:- Jade, cálmate por favor
Estela:- Si vas a tomar venganza, hazlo ahora Luna – le dijo furiosa
Luna:- Eso le corresponderá decidir al Consejo de Ancianos, Estela
Ruth:- No la maltraten por favor- suplico
Miguel:- Nadie la va a mal tratar, no nos corresponde a nosotros – le ayudo a Estela a levantarse
Marbelly:- No te conozco, Estela, pero si conozco a estas chicas – refiriéndose a Luna y a Jade – y te diré que ellas son las personas más consideradas y nobles que he conocido en toda mi vida, y si alguien como tú se atrevió a hacer lo que tú hicistes, esa simple acción habla muy mal de ti, que aquí en esta ciudad se paga con prisión y por largos años
Estela:- ¿Quién diablos eres tú?- le hablo con desdén
Marbelly:- La amiga de ellas dos
Estela:- ¿Y por qué te atreves a vestirte como una Isleña?- mirando su vestimenta
Marbelly:- Mira quién habla – la miro desafiante - tú que si nacistes en la Isla, y aún así reniegas de tus raíces, viviendo costumbres extrañas a tu pueblo. Despierta chica, y date cuenta lo maravilloso que es donde nacistes
Luna y Jade, se sonrieron de satisfacción, al oír a su amiga como defendía las costumbres de la isla con tanta vehemencia.
Katia:- Ella es toda una isleña – refiriéndose a Marbelly
Estela:- Ya, por favor – un poco molesta – es cierto, tal vez, no he sido una isleña cien por ciento, tal vez porque mis padres nos dieron todo desde muy pequeñas. Teníamos más ventajas que ustedes, viendo revistas, programas de televisión sobre tierra firme y sus costumbres, y tal vez, soñaba con vivir esa vida ¿Quién no?
Katia, se sintió identificada con lo que ella decía, y Jade lo sabía al ver el rostro de su madre.
Luna:- Pero nadie discute eso. Todos quisiéramos tener una vida que nos gustes, pero no significa que por ello le hagamos daño a alguien
Estela:- Si, lo sé, Luna. A veces uno piensa que el mundo le pertenece, pero en realidad uno debe labrar su propio futuro porque nada te lo regalan en esta vida – miro a Miguel – una quiere vivir bien, con el mejor hombre. Pero uno no quiere reconocer que el dinero no compra las cosas, sino que uno debe trabajar por ellas
Andrés:- Así es pequeña – tomo de la mano a Katia
Miguel:- Me complace saber que en ese momento estabas interesada en mi, Estela, pero ya entendistes que el cariño no es algo que puedas comprar, ni es algo por el cual debas competir, o lo peor, dañar
Jade:- ¡Imagínense que locura!,- añadió- de pensar así, entonces, pasaríamos eternamente eliminando a todos quienes pretendan al mismo hombre que nos interesa
Ruth:- Estela ya aprendió, ella ahora está con “el relámpago”
Jade:- ¿Con el tipo de la habitación? – le preguntó abiertamente
Estela:- Si, con él – sollozo – pero lo perdí porque se dio cuenta de lo que yo le había hecho a Luna y se marchó
Marbelly:- Te lo mereces
Luna:- No, amiga, en la Isla no deseamos el mal a nadie
Marbelly:- No estamos en la Isla – quiso justificar su acción
Katia:- Es igual, Marbelly, no debes hacerlo – le dijo en tono de sugerencia
Ruth:- ¿Y por qué no lo vas a buscar, Estela?
Estela:- No sé donde vive, pero si donde trabaja
Ruth:- Entonces, búscalo en el trabajo
Estela:- No me atrevo, él no va a querer hablar conmigo
Luna:- Si lo quieres, hazlo – le levanto la barbilla con la mano mientras le sonreía
Estela:- Tienes razón – y su mirada fue de agradecimiento y seguidamente dejo al grupo para ir al Restaurante a buscar a Michael