Capitulo XIX. MIGUEL EN LA TELEVISION

El Tuerto, desde el jardín, llamaba a gritos a todos los visitantes, mirando a las ventanas de los dormitorios, pues ya era hora de levantarse. Era un viernes un poco nublado, y no tardaría en llegar Cheng, para organizar todo lo referente a la participación de Miguel en el Decatlón. Andrés, bajo sin camiseta, y en pantaloneta, acompañado de Katia, que vestía su tradicional kiput y tipit, al igual que Jade.

Tuerto:- ¿Durmieron bien? – les pregunto mientas se sentaba en la silla del jardín

Andrés:- Muy bien, Tuerto – abrazo a Katia mientras ésta sonreía

Jade:- ¿Qué huele tan delicioso? – sentía el aroma de la parrillada que se había dispuesto a un costado del Jardín

Tuerto:- Quería sorprenderlos temprano con un buen desayuno, salchicha, salchichón, carne asada y pollo asado

Andrés:- ¡Qué delicioso! –

Los tres se sentaron alrededor de la mesa, mientras una Marbelly, vistiendo el tradicional traje isleño, apareció con el cabello recogido, y una gran sonrisa en su rostro.

Jade:- Parece que alguien durmió super bien – anuncio a los presentes ante el sonrojo de Marbelly

Marbelly:- ¡Oh, Muchacha! – le dio una palmada en la espalda

Luego, apareció la pareja esperada por todos, Luna y Miguel.

Andrés:- Compadre ¿Durmió bien?

Miguel:- Como un niño pequeño – sonreía

Tuerto:- Pues, ya que nadie me ha preguntado – les dijo irónicamente - yo les diré que no pude dormir bien esta madrugada porque al parecer anoche en los dormitorios, había alguna especie de competencia de cual mujer hacía más ruido como si les faltaran el aire

Jade:- Qué raro, - agrego en una actitud normal - yo no los escuche, realmente estaba muy cansada y me dormí profundamente

Tuerto:- No puede ser, si todo aquello fue un escándalo con tanto movimiento de las camas y el golpeteo de los respaldar contra las paredes

Andrés:- ¡Uy! Compadre, creo que habla de usted

Miguel:- Pero ustedes se fueron antes, Compadre

Katia:- Bueno, Tuerto, lo sentimos si no pudo dormir por nosotros

Luna:- Si, lo sentimos mucho

Tuerto:- No, está bien – sintió que su furia era por su propia relación con su mujer – creo que me deje llevar, ustedes no tienen la culpa. Solo es que ayer fue un día duro y tuve una pelea con mi mujer, es todo

Katia:- ¿Por qué se peleo con su mujer, Tuerto? ¿Por nosotros?

Tuerto:- Es algo complicado, ella es de esas mujeres que nacen en cuna de oro, y en realidad, tratan a los demás que creen que son inferiores a ellos, como por ejemplo ustedes, de una forma que yo no apruebo

Andrés:- Deberíamos disculparnos con ella, compadre

Miguel:- Creo que sí

Tuerto:- No, no, muchachos, no se preocupen, más bien anoche por primera vez en muchos años, me le enfrente a ella y en verdad, me sentí muy bien, así que ya no le voy a dar más gusto de ahora en adelante. Esta también es mi casa, y ella debe respetarme

Miguel:- Pero creo que primero debería conversar con ella

Katia:- Es cierto, Tuerto, ambos deben estar siempre juntos para tomar cada una de las decisiones en el hogar

Tuerto:- Y es lo que hare cuando ella llegue. Desde temprano se fue a su gimnasio

En eso llegaba Cheng, saludando a todos.

Tuerto:- ¡Qué bueno que llegas!

Cheng:- Desde afuera llegaba el aroma de esa parrillada

Catrina, la sirvienta, le sirvió a todos un plato con cada una de las cosas que estuvieron cocinándose en la parrilla, además de jugo de naranja.

Cheng:- Bien, Miguel ¿Cómo lo han atendido?

Miguel:- No puedo quejarme, señor Cheng

Cheng:- ¡Qué bien! – volvió a ver al Tuerto, de tal forma que ya debían conversar lo relacionado al Decatlón

Tuerto:- Miguel, me espere hasta hoy para darte una mala noticia

Miguel:- ¿Mala noticia? – preguntó intrigado

Tuerto:- Si, Miguel – adopto una actitud muy dramática – mira, como sabes mi amigo está muy enfermo, y parece que ya muchas personas se han dado cuenta que él no puede hacer ningún trabajo, así que otras personas quieren quitarle su trabajo

Andrés:- ¡Qué mal! – lamento lo que escuchaba

Miguel:- ¿Entonces, qué debemos hacer?

Cheng:- Pues, mira, Miguel, la única forma de ayudar a este amigo, sería que tú demuestres que eres mejor que todos aquellos que quieren quitarle ese trabajo

Miguel:- ¿Tengo que competir por el trabajo, es eso?

Tuerto:- Pues sí, Miguel, lamentablemente es así

Katia:- Por eso ayer hablaban de que quien hiciera ese trabajo, ¿ganarían un millón de buen dinero?

Tuerto:- Este – se sintieron un poco desarmado con esa pregunta- ah, sí, claro, pero recuerden que una parte de ese dinero es para ustedes para que regresen a la Isla

Marbelly:- ¿Cuánto le tocaría a ellos?- pregunto enérgicamente, porque sabía que todo aquello era una mentira

Cheng:- Pues no sé, tal vez un 10%

Jade:- ¿Es mucho? – le preguntó a Marbelly

Marbelly:- No, no es mucho. Me parece que un 50% sería lo justo

Tuerto:- ¿Por qué te metes en esto? – le reclamo mirándolo con una mirada inquisitoria

Marbelly:- Porque son mis amigos y debo ayudarles, como usted está haciéndolo con su “pobre amigo” enfermo

Cheng:- Esta bien, les daremos la mitad del dinero

Jade:- ¿Ya es mucho? – seguía insistiendo a Marbelly

Marbelly:- Si, amiga, con eso no solo pagaran los pasajes sino que tendrán para tu unión con Saturnino, y lo mismo para Luna y Miguel

Jade:- ¡Qué bueno! – estaba muy emocionada

Luna:- ¿Oístes amor? – y le impregno un beso a Miguel

Katia:- ¿Pero, siempre alcanza para los niños pobres?

Cheng:- Si, no se preocupe, más bien les sobra a todos ellos – pensaba más en los resultados desastroso de lo que ocurriría con el Decatlón y su propio programa que en las falsedades que habían inventado a Miguel - bueno será mejor que se alisten porque tendremos que presentarnos en unas horas en la televisora

Tuerto:- Bien, muchachos, cuando terminen con el desayuno, a vestirse todos para irnos

Manuel, se levanto de repente, asustado y miro el reloj despertador de la mesita que estaba al lado de él, y constato que ya era muy tarde. Miro hacia la cama de al lado, y no vio a Ruth, y eso lo altero completamente, ya no era una sino las dos hermanas que estaban desaparecida. Se levanto de la cama y se quito completamente la ropa para tomar una rápida ducha y salir a buscarlas, pero cuando abrió la puerta del baño, una Ruth, desnuda salía de la ducha, encontrándose cara a cara con aquel hombre desnudo, por lo que su grito no se hizo esperar mientras buscaba cubrirse con la cortina del baño, y Manuel, sonrojado salía de ahí despavorido.

Manuel:- Lo siento, Ruth, lo siento – se deshacía en disculpas

Ruth:- ¿Qué le pasa a usted? – le reclamo desde el interior del baño mientras se cubría con la larga toalla que colgaba a un lado del espejo de baño

Manuel:- Es que no te vi en la cama y pensé que te habías ido a la calle – se prestó a vestirse nuevamente

Ruth:- ¿Por qué me iría a la calle sin usted? – abrió la puerta del baño despacio con la finalidad de averiguar dónde se encontraba el hombre

Manuel:- No lo sé, como ustedes son unas desobedientes – le replico

Ruth:- Ya veo – tomo su vestido y camino al baño otra vez – pero confío en usted, Manuel, y no me iría de su lado, porque a su lado me siento bien

Manuel:- ¡qué bueno oírlo! – la miro sin poder comprender porque dentro de él sentía algo extraño que antes no había sentido

Ruth, ingreso al baño y cerró la puerta, mientras Manuel, se miro al espejo de la habitación riéndose por todo lo sucedido.

Estela, se subió en la parte de atrás de la motocicleta, y esta vez no solo se abrazo a Michael, sino que arrecosto su cabeza a su espalda, y se enrumbaron al Hotel Miramar.

Manuel, terminó de bañarse y salió con una toalla alrededor de su cintura, mientras Ruth veía la televisión, pero de vez en cuando lo miraba furtivamente. Él, tomo su ropa y se vistió dentro del baño, y ya listo invito a Ruth, a reiniciar la búsqueda de su hermana. Ambos, bajaron por el ascensor, y se dirigieron a la recepción a entregar la llave, cuando Ruth, de repente gritó de alegría al ver que su hermana cruzaba las puertas del Hotel.

Ruth:- Estela, hermanita – la abrazo muy fuerte de la alegría

Estela:- Odio reconocerlo, pero te extrañe mucho Ruth – lloraba de lo conmovida del recibimiento de su hermana

Manuel:- Bueno, un problema menos en mi vida – le dijo a Estela

Estela:- Cuanto lo siento, Manuel – lo miró aún con sus ojos humedecidos

Manuel:- Ay, ven acá, mocosa – le abrió sus brazos, y Estela, se lanzo sobre él y lo abrazo, mientras él tiernamente le beso la coronilla de su cabeza

Michael, estaba de pie, conmovido por toda la escena, y simplemente se convirtió en un espectador. Estela, una vez que disminuyo la algarabía, recobro su sentido de la realidad, y fue donde estaba Michael, y lo tomo de la mano y se dirigió nuevamente a ellos.

Estela:- Manuel, Ruth, él es Michael – y no le soltaba la mano

Ruth:- Hola Michael – al verlos tomados de la mano no necesitaba mayor explicación

Manuel:- Mucho gusto – le estrecho la mano - ¿Y dónde se conocieron?

Estela:- Es una larga historia

Manuel:- Bueno quisiera escucharla, así que los invito a desayunar en el restaurante de este hotel

Ruth:- ¿En serio?

Michael:- Mire señor, no quisiera ser una molestia

Manuel:- Vamos, alguien que ha cuidado de Estela, es bienvenido, así que no acepto un no como respuesta

Michael:- Gracias, señor

Y así los cuatro fueron a desayunar al Restaurante del Hotel. Por otro lado, Cheng y el Tuerto, llevaban a todo el grupo hacia los estudios Witzmore, donde ya los estaban esperando los productores del Decatlón. Llevaron a Miguel, a vestuarios para que se vistiera con el uniforme oficial del programa, y luego a maquillaje para la presentación oficial por televisión. Pero el cuerpo de Miguel, no ajustaba con ningún traje, era mucho músculo, por lo que tuvieron que poner una camiseta, mientras buscaban lo apropiado. Al resto del grupo se les condujo a la sala de conferencias, en espera a que la rueda de prensa diera inicio. Aquello estaba repleto de cámaras de televisión, y periodistas con sus grabadoras, y en un extremo de la sala, una tarima y un podio, donde el Presidente de los Estudios, haría el anuncio oficial a nivel nacional e internacional.

Tuerto:- ¿Sabes qué estaba pensando? – le comento a Cheng

Cheng:- ¿Qué Tuerto? – con un tono desanimado que no quería escuchar más ingeniosas ideas de su cuñado

Tuerto:- Qué aún podríamos sacar provecho a todo esto – le dijo emocionado

Cheng:- ¿Y cómo?

Tuerto:- Esperemos a conocer a los demás candidatos y luego le apostamos al que consideremos es el favorito del señor Witzmore, tú sabes, que estos programas siempre están trucados, de esa forma salimos de aquí directo a las ventanillas de las casas de apuestas y por lo menos obtendremos algo de dinero ¿Qué te parece?

Cheng:- Oye, después de todo, algo de masa gris tienes debajo de eso que llamas cabello. No es mala idea. Solo es cuestión de que sepamos cuál es el favorito y ¡pum! Apostamos por ese individuo y bienvenidos muchos billetitos – su mirada se remonto a muchos sueños – y tendré tanto dinero que ya no tendré que preocuparme más en quedar sin mi programa

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En la Isla, el Jefe Bungala, paso por el Oro Negro, a preguntar sobre alguna novedad de su hija, como lo había venido haciendo a lo largo de los días anteriores.

Bungala:- Hola, don José ¿Tiene alguna noticia para mí?

Don Pepe:- Pues, esperaba que Manuel, me llamara anoche por el radio transmisor del puerto. Espere a la misma hora que habíamos acordado pero nada.

Bungala:- Ya estoy preocupado, don Pepe. Hace rato que no sé nada de Miguel ni de Andrés

Don Pepe:- Oiga Jefe, ¿Es cierto que tampoco se sabe de la mujer de Andrés?

Bungala:- Si, es muy extraño, nadie sabe nada de Katia y su hija

Don Pepe:- Pareciera que esta Isla se está convirtiendo en un misterio con la gente desapareciendo

Bungala:- Todo tiene una explicación, don Pepe, no creo que mi hija Luna, se haya ido por sus propios pie, como dijo Miguel, creo que alguien ayudo a que esos hombres se la llevaran – su voz era muy fuerte

Don Pepe, se sentía mal al ocultar la verdad de lo sucedido, a su amigo, y Jefe espiritual de la población, la verdad de lo que había sucedido con su hija. Así, que hizo que arreglaba unas botellas para darle la espalda al Jefe Bungala. En eso ingresaron el Comanche y el Purrujo, al establecimiento.

Comanche:- Hola, don Pepe

Don Pepe:- Buenas, Comanche ¿Qué hacen por acá?

Comanche:- ¿Ya se le olvido, don Pepe? Venimos a ver el calendario del juego de este domingo

Purrujo:- Si, don Pepe, recuerde que los viernes, vemos la televisión para conocer los rivales del domingo

Don Pepe:- Ah, sí es cierto, esperen ya les prendo la televisión ¿Van a tomar algo?

Purrujo:- Un par de cervezas, don Pepe

Don Pepe:- ¿Usted Jefe Bungala, no quiere un agua de tamarindo? Es cortesía de la casa

Bungala:- Se lo acepto don Pepe, gracias

En el Restaurante del Hotel Miramar, la conversación era amena entre los isleños y Michael, cuando de pronto ingresaron varios jóvenes vestidos con chaquetas universitarias azules con mangas largas blanca, exigiendo al encargado que les encendiera la pantalla plana del televisor que colgaba de un extremo del Restaurante.

Manuel:- ¿Qué pasara?

Michael:- No lo sé, esperen, voy a ir a preguntar – se puso de pie y se dirigió a las dos mesas que los jóvenes habían unido para reunirse todos

Estela:- Por favor, Manuel, no le cuentes a Michael, sobre las razones del por qué regresamos a la Isla, por favor – le suplico posando sus manos sobre el brazo de él

Manuel:- Tranquila, Estela, que no soy así. Simplemente, no toquemos el tema, es todo

Estela:- Gracias

Ruth:- Como has cambiado hermana – le dijo en susurro al oído de Estela

Estela:- ¿Por qué lo dices? – sonrió ella

Ruth:- No lo sé, pero es la primera vez que te preocupas por alguien que no seas tú – le impregno un beso en la mejilla

Michael, regreso:- Al parecer algunos amigos de ellos, van a participar en alguna clase de programa de concurso por un millón de los grandes

Manuel:- Eso sí que es mucho dinero – en eso recordó que debía hablar con el Tuerto antes de partir a la Isla, así que marco al celular de éste – Hola, Tuerto, ¿Cómo estás?, me preguntaba si podíamos venir a verme al Hotel Miramar. ¿Ah, no? Bueno cuando te desocupes entonces, ¿Bien? Gracias

Ruth:- ¿Pasa algo, Manuel? – le pregunto al ver su cara de frustración

Manuel:- Traté de hablar con un amigo a ver si tenía noticias sobre Miguel y Andrés, pero estaba ocupado, así que lo llamaré más tarde

El señor Witzmore, ingresó a la sala de conferencias, y todas las cámaras de televisión, tanto nacional como internacional, transmitían el evento.

En la Isla.

Comanche:- Miren, parecen que van a brindar la información de los partidos del domingo

En el Restaurante.

Michael:- Al parecer ya dio inicio a la rueda de prensa.

En la sala de conferencias.

Witzmore:- Gracias a todos por asistir a este colosal evento, señores de la prensa. Les quería informar del debut del primer programa deportivo a nivel internacional, en vivo y en directo, a través de las cámaras de nuestra empresa, que satisfaceran las expectativas de todos los televidentes que gustan del deporte extremo. Sin mayor preámbulo, les presento EL DECATLON – en eso un gran cartel se desenrollo detrás de él desde el techo hasta tocar el suelo, donde mostraba el logo y slogan del nuevo programa ante los flash de las cámaras y las tomas de recurso de los demás canales – Este evento reunirá a cinco concursantes, que demostraran su destreza, fuerza y valor en lograr ganar cada uno de los diez juegos que conforman el programa, el cual iniciará mañana sábado con los primeros cinco y finalizara el Domingo, con los últimos cinco. Al mismo tiempo les informo que todos podrán apostar por su jugador favorito. En este primer episodio solo serán varones, aunque luego serán cinco mujeres. Bueno, señoras y señores, aquí están nuestros cinco gladiadores

Ni Katia, Andrés, ni Jade o Luna, entendían lo que pasaba, pero al igual que lo hicieron el resto de los presentes, aplaudieron al ver ingresar a la tarima debidamente con sus uniformes a los cinco concursantes, entre ellos a Miguel.

En la Isla.

Comanche:- ¿Ese no es Miguel? – se levanto del asiento

Bungala:- Si, ese es él – abrió más sus ojos

Don Pepe:- ¿Qué hace ahí?

En el Restaurante.

Ruth:- Es Miguel – gritó a todos los presentes

Estela:- Dios mío, si es él

Manuel:- ¿Pero, cómo? – estaba sorprendido

En esos momentos, las cámaras giraron para hacer tomas del salón de conferencia y los invitados presentes.

En la Isla.

Purrujo:- Miren, ahí está Andrés y su mujer – gritó- y también está Jade

Bungala:- don Pepe, mi hija – le tomaba del brazo y comenzó a jalárselo de la alegría – está viva mi hija, los muchachos lo lograron.- Don Pepe, respiro aliviado al ver en la pantalla del televisor a Luna.

En el Restaurante.

Manuel:- Miren, muchachas, ahí están todos

Ruth:- También, Luna, gracias a dios, ella está bien – volvió a ver feliz a su hermana

Estela:- ¡Qué bueno! – le respondió con una mirada expiatoria

Michael:- ¿Los conocen? – no sabía que pasaba

Estela:- Luego te comentare algo que debo decirte – volvió a ver a su hermana Ruth, y le guiño un ojo – pues los isleños no podemos mentir

En los Estudios Witzmore.

Periodista #1:- ¿Quiénes son ellos? ¿De dónde vienen?

Witzmore:- Bien, cada uno vendrá frente al micrófono y se presentara

Tomás:- Soy Tomás, vengo del Durazno, y estudio Ingeniería Civil, y estoy listo para ganar

Eduardo:- Mi nombre es Eduardo, soy del Cobalto, y estoy por graduarme de medicina, y no hay rival contra mi

Fernando:- Soy Fernando, y le envió un saludo a todos allá en el Realejo, y este año ya casi soy abogado, y sé que ese dinero ya es mío

Alejandro:- No he venido a perder, toda mi vida he competido y he ganado, y esta no será la excepción. No importa de dónde vengo, solo que todos me vean como ganare – tenso los músculos de sus brazos – y mi familia tiene mucho dinero y me hare cargo de las empresas de mi Padre

Miguel, era el último que faltaba, y vio lo que todos hicieron, así que con paso firme se subió al podio, ante los aplausos de su grupo. Los periodistas volvieron a verlos porque eran los únicos que aplaudían.

Miguel:- Soy un simple pescador, solo llegue a primaria y nací en una pequeña Isla, en el océano. Y parte del dinero que se gane en este trabajo, va a ir a manos de los niños pobres, gracias

Cheng y el Tuerto, no podían creer que Miguel, ante las cámaras de televisión se hubiera comprometido a donar parte de las ganancias a los niños pobres. Se volvieron a ver con las bocas abiertas ante tal sacrilegio. Los periodistas aplaudieron la buena voluntad de aquel humilde hombre, quien desde ya se había ganado el cariño y la simpatía de la audiencia en general que había presenciado la presentación de tan magno evento.

Witzmore:- Bueno, eso sería todos señores, no más preguntas, y nos veremos mañana aquí mismo para iniciar la contienda. Muchas gracias por haber venido – y se fue contento por todo lo ocurrido pues auguraba una muy buena concurrencia en los números de audiencia.

Tuerto:- ¿A quién le vas? – le preguntó a Cheng

Cheng:- A ese último gorila, ¿No lo vistes? Es impresionante, y además dijo que siempre ha ganado todas las competencias a las que ha participado, es nuestro hombre – se sonrió

Tuerto:- Bien, entonces voy a poner todo mi dinero en ese tipo

Cheng:- Yo hare lo mismo, voy a pedir hasta prestado, pero de ésta saldré multi millonario – y se frotaba las manos de la ambición que aquella oportunidad representaría para él

En la Isla.

Bungala:- Con razón, era de esperarse, conociendo a Miguel, no podría negarse a ayudar a una buena causa

Comanche:- Ya lo creo

Purrujo:- ¿Y qué fue eso de apostar al jugador favorito? – cuestionó a todos los presentes

Don Pepe:- Si tú pones dinero por unos de los cinco jugadores y éste gana, te pagan más de lo que distes

Purrujo:- ¿En serio? – Les dijo sorprendido - ¿Y es mucho dinero?

Don Pepe:- Normalmente siempre es mucho dinero, máximo si apuestas a quien se cree no podría ganar pero al final lo hace

Comanche:- No entendí esa parte, pero creo que todos aquí en la Isla, deberíamos apoyar a Miguel ¿No?

Bungala:- Pues creo que sí, pero casi todos dieron su dinero a Miguel y Andrés para que rescataran a mi hija

Don Pepe, se sentía responsable por lo sucedido a la hija del Jefe, ya que sus hijas habían participado del secuestro, y tenía que hacer algo.