¿Por qué regresaste? Parte 1

Regresar a este lugar me trae muy malos recuerdos. Sigo sin entender la razón para comprar esta maldita pocilga y mudarme aquí, es como si ella se hubiera llevado todo lo bueno de mí y solo me quedara regresar al agujero de donde salí. ¿En qué rayos estaba pensando?

Llego a la cima de las escaleras y me quedo de pie, mirando a la estratosfera. Intentando encontrarle sentido a sus palabras antes de dejarme y llevarse todo de mi con ella.

“No hay nada malo en ti, es precisamente por lo que tengo que irme”

¿Qué rayos significaba eso? Ni siquiera tiene sentido. Un portazo me saco abruptamente de mis pensamientos y un segundo después lo siguieron unos gritos.

— ¡Regresa aquí maldita mocosa de mierda! No he terminado contigo.

— ¡Vete al infierno!

Unos pasos furiosos se acercan y un par de segundos después alguien choca contra mí y casi me hace caer por las escaleras, pero sus manos me toman a tiempo de la chaqueta y me tiran hacia el pasillo. — ¿Qué rayos hace ahí para…? — La chica no termina la frase y me fijó en ella. No puedo creer que haya sobrevivido. — ¿Jack? — Siento que algo dentro de mí se remueve.

— Scarlett. — Una enorme sonrisa se dibuja en su rostro y me doy cuenta que también sonrío.

Se abalanza sobre mí y me abraza con fuerza. No sé qué hacer, me ha tomado por sorpresa. Cuando por fin me suelta parece que va a llorar. — ¿Cómo te trata la vida, Scarlett? — Pregunto. — Igual que siempre. — Doy un vistazo en dirección a su puerta, una mujer con demasiado maquillaje, demasiado delgada, un vestido con demasiadas lentejuelas, demasiado pequeño y unos tacones de aguja demasiado altos, esta parada junto a la puerta mirándonos, me mira de arriba abajo como si quisiera comerme. — Ya lo veo. — La exageración andante.

Miro de nuevo a la chica que esta parada frente a mí, ella se queda ahí, mirándome como si fuera una aparición, con esa enorme sonrisa marcada en su rostro. — ¿Qué haces aquí? — Su ropa es vieja y le queda algo holgada, los enormes pantalones con estampado militar atados a su cintura con un cinturón de tela con una enorme hebilla parecen ser demasiado grandes para su cuerpo.

Su abdomen está desnudo y puedo ver que es delgada pero eso no impide que se vea atractiva con ese pequeño top que cubre sus, de alguna manera, rebosantes pechos y deja al descubierto su abdomen delgado y liso, pero con piel suave y lechosa. Lleva un chaleco, con capucha. Sigo mirando su cuerpo y una sensación extraña me invade.

— ¿Jack? — La miro a la cara y veo esos enormes ojos verde avellana, ya no brillan con curiosidad como cuando era una niña, siguen teniendo algo, pero la chispa que los hacia brillar hace tiempo, ha desaparecido. Caigo en cuenta de que me había preguntado algo y que esta sonrojada. Se dio cuenta de la forma en que la miraba. — Lo siento ¿Decías?

— Te pregunté…. — Se detiene, abre la boca de nuevo para intentar hablar pero nada sale de ella. Yo me quedo embelesado con esos labios llenos y delicados. Aún tienen ese tono rosa pálido. — Olvídalo. — Intenta irse, se dirige a las escaleras pero la detengo. — Regresé…. — ¿Por qué regresé? Ni siquiera yo mismo lo sé. — Regresé porque necesitaba hacerlo. — Y el premio para el idiota más incoherente del año es para…

— ¿Qué? — Lo logré, evité que se fuera. Pero cuando se da la vuelta y me mira es como si estuviera pérdida, tan pérdida, como yo. — Han pasado muchas cosas. Necesitaba regresar a mis comienzos. — No sé qué estoy diciendo, solo sé que no tiene sentido para mí pero parece causar un efecto en ella. — ¿Vas a irte otra vez? — No lo sé, a penas y entiendo porque estoy aquí, apenas y puedo mantener mis pensamientos en orden y no tengo una respuesta a su pregunta. — Tal vez…. — Su expresión cambia y parece herida. ¿Qué le ha pasado a esta chica en el tiempo que no he estado aquí? Parece no tener vida.

— Me alegra volver a verte. — sonríe sin convicción. — Nos veremos después. — Vuelve a darse la vuelta y baja deprisa por las escaleras. Luego que me doy cuenta de que se ha ido hace mucho, me doy la vuelta y me dirijo a mi nuevo apartamento… no, no es nuevo. Es solo que me había tomado unas vacaciones lejos de este lugar. Abro la puerta y miro por el pasillo en dirección a su puerta, por costumbre. Casi esperaba ver a una pequeña niña tirada en el suelo, durmiendo.

Entro en el oscuro lugar y cierro la puerta tras de mí. Me recuesto contra ella y dejo escapar un ruidoso suspiro. Sé por qué regresé, necesitaba recordar que una vez estuve peor que ahora y había alguien que me necesitaba, pero la abandoné. Como Brenda me abandonó a mí.

Scarlett

Escucho la música, pero no la siento. Es como si mi alma se escapara pero entonces me pregunto si aún tenía alma ¿la tuve alguna vez?

No estoy segura.

Verlo esta noche fue como el capítulo final de una novela de drama, pero esto estaba lejos de ser un simple drama, esto era una completa mierda. Yo ya no era la pequeña niña muerta de hambre y él no era el adolescente maltratado que siempre tenía una sonrisa para alegrar el día a todos.

Aunque nunca creí en Dios, recé para que regresara, para que no se olvidara de mí y viniera a salvarme. Un par de años después me di cuenta que tendría que salvarme yo sola o me ahogaría.

— ¿Quieres un trago? — El fuerte grito en mi oído justo cuando la banda acaba esta canción me desequilibro en todos los sentidos y la gente se burló del tipo desesperado que trata de ligar a como dé lugar y la chica con mala suerte que logro llamar su atención. — No bebo. — El tipo me mira como un psicópata que ha sido insultado en público, por su futura víctima. — ¿Qué haces en un bar entonces perra? — Me toma del brazo apretando con fuerza y yo lanzo un golpe a palma abierta contra su nariz que comienza a sangrar de una forma alarmante. — Vengo por la banda maldito psicópata.

Quiero desaparecer. Estos tipos reconocen una víctima y aunque aprendí a defenderme, crecer con Courtney me ha hecho una víctima de una u otra forma. Salgo del lugar antes de que me atrapen, no quiero tener roces con la policía esta noche, prefiero ir a un lugar donde al menos consiga algo de dinero para comer por unos días.

— Contraseña. — El guardia de la puerta me pregunta. — Pájaro trueno. — La puerta no se abre. — Oh vamos, Eddy.

— No hay trabajo esta noche Pepper.

— No seas una mierda, si no hay trabajo ¿Qué haces aquí?

— Adiós.

Cierra la ventanilla de golpe, no le agrada que yo venga pero él sabe que lo hago para sobrevivir. ¡Mierda! Me quede sin dinero hace dos días cuando tuve que pagarle a uno de los malditos dealer de Courtney para que no me cortara los dedos. La puerta se abrió cuando iba a mitad del callejón y regrese lo más rápido que pude, sin parecer una quinceañera emocionada. Alguien debió ordenarle que me dejara entrar.

— Pepper, ha pasado tiempo cariño ¿Qué te trae por aquí? — Me pregunto uno de los ancianos que juega póker. — Extrañé a los tíos. — Eso es, trata a un maldito mafioso como si fuera de la familia, y no solo como de la familia, como si fuera tu maldito tío favorito y soltará la pasta tan rápido como un vaquero enlaza a la vaca. — Sírveme un coñac, por favor.

— Para mí un escoces y tráeme un puro, linda. — Otro de los sujetos hace su pedido. — Enseguida.

Mientras preparaba las bebidas, Eddy me observaba y sabía que no estaba nada feliz, las noches de Póker de algunas fichas importantes de la mafia americana de la vieja escuela y la noche de póker de la mafia italiana me daban algo de dinero con las propinas por servir tragos, encender puros y halagarlos, también trabajaba como mensajera, un sobre aquí, un paquete allá, pero Eddy no entendía que no quería aprovecharme o hacer algo malo, es solo por necesidad.

Gracias a los hombres más peligrosos de la gran manzana, podía comer y pagar algún cuarto de motel barato por unos días, cuando tenía la necesidad de alejarme de casa, ya sea por una de las orgías de Courtney, o porque alguien a quien le debía me buscaba a mí, para recuperar su dinero.

— Pepper. — me llaman. — ¿Sí?

— ¿Sabes que podrías ganar mucho más dinero en una noche, que cualquier chica?

— ¿Cómo sería eso?

— Te lo diré si aceptas.

— ¿Firmaría usted un papel sin leerlo? — El hombre suspiro.

— Solo tienes que bailar querida, ya tienes un lindo nombre falso de bailarina.

— Eso es porque si ustedes se enteran de mi verdadero nombre, me encontrarían a donde quiera que vaya.

— La oferta linda. Muchos de nuestros amigos que te han visto en nuestras reuniones quieren verte bailar.

— No, gracias.

— ¿Por qué no?

— Porque muchos de sus amigos desean algo más que ver bailar a una adolescente con buenas tetas. — Todos se rieron. No quería ser grosera pero tampoco quería convertirme en una puta de la mafia, había sido mesera en una que otra fiesta privada de estos hombres pero me asegure de que algunos hombres importantes me vieran como una hija o protegida y así solo sería una mesera y no un buen culo por el cual ir.

Para el final de la noche, tenía suficiente para comer por un tiempo y para un cuarto de hotel por un par de noches y para pagar otros tres meses de la renta del pequeño deposito donde guardaba cosas importantes, para evitar que Courtney las vendiera o empeñara para comprar drogas o alcohol, iría temprano en la mañana y sacaría el violín para tocar por dinero en el subterráneo y luego vería que hacer los siguientes días. No quería regresar a casa durante un tiempo porque Courtney debía mucho dinero pero, esa no era la única razón por la que no quería regresar.

No quería verlo.