Chapter 4: Capítulo 4: Un nuevo mundo
Poco a poco sentía como me adaptaba a este estilo de vida, conseguir comida se me hacía más fácil, al igual que buscar vivienda y ocultarme de los gigantes.
Pero mi estilo de vida se vio interrumpido por una pelea. A lo lejos pude visualizar que un pequeño niño que no le calculaba más de 10 años de piel blanca con el cabello castaño claro (ellos estaban encogidos igual que yo) peleaba contra 3 sujetos ya adultos. Me acerqué para analizar la situación y escuché que uno de los tipos decía
– ¿Seguirás haciéndote el valiente? Sabes bien que no te puedes meter con nosotros -Le dijo mientras le propiciaba una patada en el estómago.
–Ahora entréganos lo que traes en esa bolsa.
El niño respondió –¡Nunca! Me costó mucho esfuerzo conseguirlo como para entregárselos a unos tarados como ustedes.
Luego el mismo sujeto continúo pateándolo y cuando iba a darle un golpe fulminante, pude detener dicho golpe con la palma de mi mano. Los tres bandidos se sorprendieron por mi aparición.
– ¿Quién eres tú? -Preguntó aquel sujeto.
–Me llamo Leonard -Respondí con una sonrisa indiferente.
– ¿Acaso no sabes quiénes somos?
Lo interrumpí. –No y no me interesa. Dejen a este niño tranquilo, sino con quien pelearan es conmigo.
– ¿Ah sí? Pues veamos.
Lanzó varios golpes que eran fáciles de predecir. Le di un golpe en el estómago que lo derribó, rápidamente los otros dos se lanzaron sobre mí y velozmente procedí a neutralizarlos.
–Ahora váyanse. No tengo intención de matarlos -Afirmé con frialdad.
–Nos las pagaras -Me decían mientras huían.
Me acerqué al muchacho y le dije – ¿Cómo te sientes?
El emocionado me respondió
– ¡Wow! ¡Eres muy fuerte los acabaste en un segundo! ¡Ni siquiera parpadeaste!
Yo solo sonreía alagado por los cumplidos y luego le pregunté
– ¿Cómo te llamas?
–Me llamo Axel ¿Y tú?
–Yo soy Leonard. Mucho gusto. También eres muy valiente Axel. Te enfrentaste a esos tres hombres tu solo.
Se empezó a reír y me dijo -No fue nada. Te tardabas un segundo mas y los vencía -Antes de poder responderle continuó
–Ven vayamos a mi casa a cenar, es lo mínimo que puedo hacer por ti.
Sin muchas opciones accedí.
De camino me llamó mucho la atención que Axel me dijera que vivía en una casa, hablaba de ella como si fuera algo estable. Solo pensé que el y con quien viviese tenían un lugar mas o menos seguro.
Pasamos como una hora caminando. En lo mas alto de una montaña cercana; Era un lugar bastante oculto, ahí nos detuvimos. A lo lejos pude observar un muro bastante alto
-Ahí es donde vivo -Dijo señalando en dirección a ese muro.
Al llegar fue grande mi sorpresa cuando no era solo una casa, era todo un pueblo que si tenia más o menos un estilo medieval, lleno de muchas personas que vivían como si nada. Traté de disimular mi asombro.
Caminamos por el interior del pueblo y eran varias casas hechas mayormente de piedra y paja. Por lo que pude observar había herreros, lugares para comer, plazas y demás. Sus vestimentas eran similares a las que confeccionábamos cuando estaba con Ashley y los demás. Al parecer lograron replicar el mundo humano en un pequeño pueblo. Al arribar a la casa de Axel, salió una mujer; No muy alta, de cabello castaño largo, de color de piel blanco, tenia unas arrugas que se disimulaban muy bien, sus ojos eran marrones claros, su nariz era pequeña al igual que su boca, vestía con un vestido largo marrón y tenia un delantal blanco un poco sucio, en su cabello tenia una pañoleta blanca que lo amarraba. Muy preocupada abrazó a Axel reclamándole
– ¿Dónde has estado? Sabes que no puedes llegar a estas horas, es muy peligroso.
Luego observó las heridas, le preguntó qué paso y el respondió
–Unos bandidos del cartel del interior me acosaban y me defendí, pero eran más y más grandes pero Leonard me salvó.
Recién notando mi existencia su madre alzó la vista y la saludé con la misma sonrisa –Hola. Mucho gusto.
La madre solo fue a abrazarme y empezó a llorar –Muchas gracias por ayudar a mi Axel. Por favor pasa. La cena casi esta lista.
Aun me sentía poderosamente sorprendido por el hecho de que las casas que había visto antes de los gigantes estaban a nuestra escala.
La casa de Axel a diferencia de las de la mayoría de las personas estaba hecha de madera; Por dentro su casa era muy similar a la de los gigantes: Mesa, sillas, habitaciones, contaban con electricidad, cosa que me llamo poderosamente la atención. La madre de Axel rompió el silencio diciendo
–Mi nombre es Eleonor. No eres de por aquí ¿O si Leonard? Nunca te había visto.
Dudoso respondí
–De hecho no. No soy de ninguna parte. Me mantengo viajando y para serle sincero aún estoy muy sorprendido.
– ¿Por qué? -Me preguntó Eleonor.
–Porque en todo el tiempo que he estado viajando nunca creí ver un pueblo de personitas como nosotros.
Soltando una carcajada dijo
–No te preocupes. El impacto de la mayoría es igual. Te doy la bienvenida al pueblo de Victoria; Es uno de los anexos cercanos a la capital.
No imagino como era la expresión de mi rostro, pero al escuchar que había toda una capital, me sentía aún más sorprendido de lo que estaba antes y con desespero pregunté
– ¿Hay una capital?
Ella entre penosas risas me contestó
–Así es. La capital es "La ciudad de la luz"; Es el mayor recinto donde habitan las personas encogidas que existe, nos brinda, protección, comida y más importante aún esperanza, o eso debería.
Ese "Debería" me hizo algo de ruido, pero no pregunte.
Terminábamos de comer. Ya Eleonor terminaba de atender las heridas de Axel y lo acostaba en su cama. Mientras dormía, desde la puerta observé esa sonrisa de madre que no se compara a nada más sincero que haya visto. Ella notó mi presencia y me dio asiento mientras me decía –Es un gran niño. Tiene el sueño de ser como su padre algún día.
– ¿Y dónde está su padre? -Pregunté con curiosidad.
Eleonor agachó la cabeza y me dijo –Su padre murió... en el golpe de estado.
Su respuesta generándome más preguntas, le dije
– ¿Golpe de estado? ¿Cuál golpe de estado?
Eleonor me respondió
–Cierto que no sabes nada. No sé cuánto tiempo llevas desde que despertaste, pero Axel al igual que yo nacimos así de este tamaño. Hace muchos años cuando yo apenas era una niña mi abuelo me contó la historia de cómo se formó la capital: Hace más de 90 años un grupo de personitas se reunió en lo que ahora es la plaza del héroe en medio de la capital, a la cabeza de ellos había un hombre llamado Meliodas que de solo verlo inspiraba aires de líder; El propuso acabar con el hambre, la incertidumbre y el miedo que creaba estar en este estado, así que ideo el plan de construir toda una ciudad muy apartada de la ciudad de los gigantes y levantar un gran muro que nos protegiera de los insectos y otros animales. La valentía de aquel hombre inspiró a muchos. Después de muchos años de trabajo y personas que se sacrificaron por la causa, se logró consolidar el muro. Al pasar de los años se fueron construyendo casas, negocios, todo un estilo de vida para aquellas personas. El tiempo pasó e inevitablemente lo nombraron rey de aquel pequeño reino de prosperidad. Una de sus primeras ordenes fue la de crear una fuerza armada encargada de proteger a las personas tanto en el interior como del exterior. Luego, el hermano menor de Meliodas; Arturo, se enfureció por no tener tanto poder como su hermano, juzgando la mayoría de las decisiones y criticando su amable personalidad. Esa ira explotó cuando Meliodas retiró el proyecto de continuar explorando el mundo de los gigantes debido a las muchas bajas que causaba. Inundado de ira desenfundó su arma y en medio del salón del rey le dijo a Meliodas
– ¡Eres débil! No sirves para gobernar. Nos condenaras a todos. Moriremos aquí acorralados. Pronto los gigantes nos destruirán. No dejare que eso pase.
A Arturo no le tembló el pulso al atacar a su propio hermano. A Meliodas no le quedó otra opción más que también luchar. En una dura batalla, las habilidades de Meliodas lograron superar a las de Arturo venciéndolo y sin tener el valor para matar a su propio hermano, lo desterró; El que quizá fue el peor error que cometió Meliodas.
Años después en una oscura noche sonaron los cañones, se escucharon gritos, todo un ejército estaba atacando la capital, era un golpe de estado para derrocar al rey. Mi papa y mi esposo acudieron a pelear para defender la capital.
Mientras la lucha se libraba en la ciudad, el rey Meliodas se preparaba para quizás librar su última batalla. Antes de partir apareció ante el su hermano listo para derrotarlo y quitarle el trono. A pesar de la avanzada edad de Meliodas su experiencia lo ayudaba a combatir.
Mientras tanto el ejército de la capital parecía superar a los rebeldes. Pero de pronto se escucharon esos fríos temblores que nunca olvidare. Frente al muro principal se vieron 5 gigantes; Eran mujeres que estaban del lado de los rebeldes. Destruían las casas, aplastaban al ejército y a los ciudadanos, les parecía divertido, lo sé por las risas, nunca las olvidare. Yo me encontraba oculta en la casa.
Mientras Meliodas se encontraba a punto de derrotar a Arturo, apareció una sexta gigante que destruyó la parte de atrás del castillo; donde se encontraban Meliodas y Arturo peleando. Según lo afirmado por Arturo; el actual rey, su hermano era un rey cobarde que se suicidó para evitar ser asesinado. En lo personal no lo creo, mi padre creía firmemente en el rey Meliodas, él y mi esposo murieron en esa batalla. Ahora bueno. Gracias al rey Arturo vivimos en miseria, faltan los alimentos, hay delincuencia. Pero aún tengo fe de que saldremos de esto -Dijo muy esperanzada.
-¿Si notaste que nuestra casa es diferente a las demás? Es porque se la dan a los familiares de personas que sirven a la armada -Comentó.
-Deberías ir a dormir. Tu cama esta lista -Dijo al terminar su relato.
Solo me levanté y me fui a dormir.
A la mañana siguiente nos encontrábamos desayunando mientras Axel hablaba de sus historias y como se convertiría en un gran guerrero de grande. Pero solo escuchaba sus palabras mientras mi mente divagaba en la historia de Eleonor sobre como existía toda una ciudad de personitas, era impresionante. Luego mis pensamientos fueron interrumpidos por gritos de una multitud a fuera de la casa. Salimos rápidamente. Se reunieron muchas personas y en el medio de ellas vi a los mismos tipos con los que pelee el día anterior, solo que liderándolos estaba un sujeto inmenso que casi me doblaba la estatura, súper musculoso, con un bigote alargado, portaba ropa de color roja y que estaba mejor confeccionada que la de la mayoría de los aldeanos, el cual gritó
– El día de ayer un forastero le dio una paliza a tres de mis hombres ¡Quiero que esa persona de un paso en frente si es tan valiente!
Justo cuando iba a avanzar Eleonor tomó mi mano y me dijo
–Por favor no vayas. Él es Jack: Es uno de los miembros del cartel de contrabandistas más peligrosos de las ciudades. Te podría matar.
Con seguridad le respondí
–No le tengo miedo. Solo es un Fanfarrón.
En ese momento el tomó a Axel sin que nos diéramos cuenta y dijo
–Si ese forastero no aparece me veré en la obligación de matar a este niño.
Antes de que pudiera hacer algo una flecha roso el rostro de Jack. Al ver, era un encapuchado con un hermoso arco de color blanco y detalles dorados y dijo – ¡Salve el rey Meliodas! -Y salió corriendo.
– ¡Atrápenlo! -Gritó Jack.
No llegó muy lejos el encapuchado. Cuando los hombres de Jack lo atraparon, lo lanzaron contra el suelo, le quitaron la capucha y resultó ser una chica. Una hermosa chica adolescente como de mi edad, morena, con ojos azules y los cabellos largos castaños con una trenza que le caía de lado, era un poco pequeña de estatura y delgada. Al verla solo vino a mi mente Ashley y apreté mis puños.
–Que les sirva de ejemplo, para quienes nos desafían -Dijo Jack.
En eso desenvainó su inmensa espada listo para ejecutar a la chica.
Antes de poder hacer algo apareció un hombre que lo derribó y empezó a golpearlo; Era de piel oscura, no tenía cabello, era bastante fuerte y gritó –Princesa ¡corra!
La chica se levantó y dijo – ¡No te dejare!
–Por favor huya -Le contestó desesperado aquel hombre.
Ella corrió. Jack logró levantarlo y lanzarlo a un lado y empezó la pelea entre ambos.
Luego de varios golpes, la ventaja la llevaba Jack. A ese pobre hombre no le quedaban muchas esperanzas. Me sentía muy impotente. Después de dejarlo en el suelo con poca consciencia dijo –Pásame mi espada. Que esto una vez más les sirva de lección para que entiendan que ustedes siempre estarán por debajo de nosotros.
Alzó su espada y con gran fuerza la blandió para matar a ese sujeto. Un segundo después solo pude ver sangre derramada; La sangre de mi mano deteniendo aquella inmensa espada.
– ¿Quien... eres...? ¿Cómo es posible que detuvieras mi espada?
–Me llamo Leonard y lo siento no puedo dejar que lo mates -Le dije disimulando un poco el dolor.
Luego nos interrumpió uno de sus hombres diciendo
–Ese es señor, el chico que nos atacó ayer.
–Ah. Entonces tu eres el insolente que atacó a mis hombres. Solo eres un mocoso, matarte será muy sencillo.
–Pues con una espada en la mano contra un hombre desarmado es muy sencillo -Respondí.
Luego de soltar una carcajada contestó -Tu ganas. Finnick sostén mi arma.
Vi cómo le daba su arma a uno de sus hombres. No lo había visto antes; Tenía un parche en el ojo, era calvo, tenía un aspecto tenebroso, tenia varias cicatrices, no era musculoso pero si estaba definido, tenia cara de malo y alguna arrugas, su piel era morena y tenia un diente de plata. Jack se preparó para pelear conmigo. Yo igual dejé mi revolver, mi ballesta en el suelo y le pedí al hombre golpeado que se retirara.
Empezó a lanzar muchos golpes, los cuales con facilidad podía esquivar. Le di un golpe debajo del brazo; Un punto de presión. E inició una pelea en la que yo llevaba gran ventaja a pesar de mi tamaño. En un momento de la pelea dos de sus hombres me sostuvieron y Jack me empezó a golpear varias veces. empecé a perder la conciencia y botar mucha sangre, por un momento cerré los ojos y dejé de sentir el dolor de los golpes, no obstante me los seguían dando. Todo estaba oscuro, pero empecé a recordar las palabras de Walter, Ashley, Carlos, Eleonor y finalmente al pequeño Axel. Abrí los ojos empecé a sonreír y Jack mientras me golpeaba me dijo –¿Eres tonto? Morirás niño.
–Me rió porque sé que lo que viene te va a doler.
Cerré mis puños, tomé toda la fuerza que tenía y a pesar de que los hombres de Jack me sostenían, con toda mi fuerza logré impulsarme y darle un cabezazo en su frente lo cual lo derribó al acto. Sus hombres con miedo se alejaron de mí y dije –Esta es mi última advertencia: Vete y deja a esta pobre gente en paz, sino te matare.
Asombrados todos me miraban. Cuando me di la vuelta una flecha atravesó mi estómago. De inmediato caí, al darme cuenta, la flecha fue disparada por finnick que durante la pelea se escabulló y tomó mi ballesta. A fuerza pude sacar la flecha pero había mucha sangre. Jack se levantó y me pateó – ¿Ya no eres tan rudo o sí?
Mientras tomaba su espada logré escuchar palabras de aquel hombre golpeado –¡Princesa! La reliquia, por favor démela.
Mientras aquella chica le daba un objeto que estaba envuelto, Jack se preparaba para terminar conmigo. Ese hombre me lanzó ese objeto, con la poca fuerza que tenía la tomé y conseguí frenar la espada de Jack. Aunque por el filo de su espada cortó la envoltura y cayó. Al verla era una vaina con una espada. Me quedé asombrado al verla, me sentí diferente, desenvainé la espada y parecía una de las que usaban los espadachines; Una katana; Era hermosa, tenia un mango de color azul con detalles de lineas curvadas de color dorado y en la vaina también poseía detalles similares, también tenia una pequeña cinta de tela color azul amarrada. Logré echar a un lado la espada de Jack y levantarme. Sentía que las fuerzas volvían a mí. Jack no dudó en atacar de nuevo e igual que al principio, esquivaba sus ataques con facilidad, eso provocando que incrementara su ira y le dije –Esta es mi última advertencia.
– ¡Cállate! Gritó.
Cuando blandió su espada contra mí, casi en un segundo le corté la mano con la que sostenía su espada.
Empezó a retorcerse del dolor en el suelo mientras me gritaba –Me las pagaras niño. Finnick. Llámala.
Mientras el mencionado respondió –Señor retirémonos. Esto se pondrá un poco... agitado.
-Adiós niño. Fue un placer conocerte -Afirmó con una sonrisa tenebrosa.
Mientras se retiraban, la gente aplaudida y me alababa. Axel y su madre se acercaron a mí, al igual que esa chica y aquel hombre. Mientras que el mismo me dijo –Muchas gracias por salvarme. Me llamo Rick y ella es...
Enseguida lo interrumpió –Me llamo Elizabeth. Pero me puedes decir Liz.
Respondí –Mucho gusto Liz.
Hubo una extraña cruzada de miradas que interrumpió Axel con sus halagos y su actitud hiperactiva haciendo comentarios sobre la pelea. Luego Eleonor me dijo –Leonard tenemos que tratarte esas heridas rápido. Vamos a la casa. Pueden venir -Les dijo a Rick y a Liz.
Ya vendado y descansando de la pelea, estábamos reunidos en la habitación en la que estaba acostado, ahí estaban Rick, Liz y Eleonor. De pronto rompí el silencio con una inesperada pregunta –¿Por qué la llamas princesa?
Rick sorprendido por la pregunta, se puso nervioso y no supo que responder y Liz dijo –No es tu asunto. Solo me dice así de cariño.
– Ah ¿son pareja entonces?
Ruborizada me respondió – ¡No! Somos amigos.
Solo me reí y Eleonor dijo –Leonard fuiste muy valiente al salvarlo. Te pudieron haber matado.
–Pero todo salió bien. Sino lo hubiera hecho quizá Rick no hubiera tenido tanta suerte -Dije con una sonrisa.
–Lo bueno es que ya termino -Respondió Eleonor
–No sé. Pero algo me dice que esa última advertencia no fueron solo palabras. Hay que estar preparados. Le afirmé.
–Aún tengo curiosidad Rick. Asumo que no le dices princesa de cariño. ¿O sí? -Dije con más seriedad.
El respondió –Tienes razón.
Mientras suspiraba continuó –Es una larga historia: Todo empezó...
Liz interrumpió a Rick diciendo –No tenemos porque confiar en ellos.
–Está bien. No insistiré. Pero considerando que salvé sus vidas, no sé qué más quieren que les pruebe -Le dije un poco inconforme
–No diremos nada. Fin de la conversación.
Después de un silencio incomodo Eleonor dijo –Creo que ya es tarde. Deberíamos descansar. ¿No creen?
Cada uno fue a dormir. Aun sentía curiosidad, pero procedí a dormir.
Varios días después cansado de estar encerrado recuperándome caminaba con Axel por el pueblo y luego el preguntó – ¿Te quedaras con nosotros verdad? Tú eres valiente, no como mi hermano mayor. Él es un cobarde.
Sorprendido pregunté – ¿Tienes un hermano mayor?
–Sí. Se llama José -Me dijo con una mala expresión.
– ¿Y dónde está?
–Él trabaja con el equipo de exploración, viaja todo el tiempo por largos periodos.
–Pero ese se ve como un trabajo arriesgado. por más que sea está buscando una manera de ustedes vivan mejor -Dije de manera esperanzadora
–Si pero le tiene miedo a los gigantes, No se atreve a enfrentarlos. es un cobarde -Afirmó de nuevo.
–Tenerle miedo a los gigantes no lo hace un cobarde, es solo que enfrentarlos no es fácil ¿Siquiera has visto uno?
Con pena me respondió –No...
Solo me reí.
De pronto recibí un fuerte golpe en la nunca. Quedé aturdido y escuché alguien que me preguntaba – ¿Tu nombre es Leonard?
Mientras me ataba ambas manos –Sí ¿Quién eres tú? -Pregunté aun un poco confundido.
– Mucho gusto. Soy el comandante Cody y te encuentras bajo arresto por pelear y generar desorden público.
Alterado respondí –Ayudaba a esta pobre gente. Los estaban sometiendo ¿dónde estaba usted cuando eso pasaba?
El muy seguro respondió –Chico solo sigo ordenes. Además no podemos estar en todos lados.
Ese comandante Cody era la representación de un militar; Cabello corto negro, fornido, nariz grande, orejas de tamaño normal, ojos grande y marrones color café. todos traían uniformes con camisas blancas, chaquetas verdes y con un emblema en el lado izquierdo del pecho con unas espadas cruzadas y fuego detrás, tenían armas bastante modernas de fuego rápido, siempre me dio curiosidad saber porque había armas así de este tamaño; para gente como nosotros. Mientras me llevaban Axel dijo –Él es un héroe. Nos salvó a todos, cosa que no hacen ustedes.
Cody lo miró de reojo y procedió a llevarme –Tranquilo Axel estaré bien. Dile a tu madre que llegaré para la cena -Le dije mientras sonreía y el salió corriendo.
Minutos después, mientras caminábamos escuchamos un estruendo y al voltear escuchábamos muchos gritos de gente que decía – ¡Es un gigante! ¡Corran por sus vidas!
Cody dijo –Demonios... ¿Cómo es posible? Okey soldados. Prepárense, armen un perímetro, tenemos que evacuar a esta gente. No es posible ¿cómo un gigante dio con nosotros?
Rápidamente noté que la gigante caminaba en dirección a la casa de Axel. Enseguida salí corriendo. Liberé mis manos; Ya hacia un rato que logré desatarme y el comandante me gritó –¡Espera! Rayos. No tengo tiempo. Luego daremos con él.
Al llegar, vi a la gigante más de cerca y no mentiré, era muy linda, un largo cabello negro, morena, tenia una linda sonrisa y un pequeño lunar en la barbilla, tenia facciones de india, ojos color marrón oscuro, nariz pequeña y orejas pequeñas, tenia un short de blue jean, unas sandalias de color celeste y una blusa unicolor rosada. Parecía que le divertía destruir las casas.
Estando como a una cuadra de la casa, observé como la gigante fijó su atención en la casa de Axel. Antes de que pudiera llegar vi como la aplastó con su enorme pie. Corrí tan rápido como pude. Al llegar noté como Eleonor estaba atrapada entre los escombros de la casa, mientras Axel trataba de ayudarla. La gigante la tomó con una mano y le dijo –La verdad no tengo la menor idea de porque una especie como ustedes sobrevive. Bueno. Asumo que siempre serán buenos esclavos.
Eleonor respondió –Preferiría morir a servirle a alguien como tú -Luego de eso le escupió en la cara (cosa que me recordó a Ashley).
La gigante ante esa ofensa respondió –Solo por eso haré que sufras.
Empezó a apretarla en su mano y Eleonor gritaba de dolor. Axel solo podía llorar y empezó a golpear a la gigante. Ella solo lo pateo apartándolo; Eso explotó mi ira. Fui corriendo, hasta que Liz me detuvo y me dijo – ¡Espera! ¿Una vez que llegues ahí que harás? Mira su tamaño. Solo te aplastaría.
Noté que tenía mi ballesta y mi revolver, los tomé y le dije –No pienso dejar que nadie más muera.
Liz sorprendida solo se quedó viéndome. Corrí hacia la gigante. Cuando le apunté con mi ballesta escuché el sonido de los huesos de Eleonor romperse. No dudé y disparé mi ballesta contra su mano y la dejo caer. Alcancé a tomarla y le pedí a Rick que la cuidara – ¿Que harás? -Me preguntó
–Evitare que más gente muera. Por favor dame esa espada que me diste antes.
Sacó la espada y me dijo –Es una reliquia, por favor, úsala bien.
–Confía en mí. No será la última vez que nos veamos -Le dije sonriendo.
Me puse de frente al gigante, desenvaine la espada y me preparaba para una gran pelea.