Chapter 55.

Al despertar, Mateo soltó mi agarre, porque lo abracé toda la noche, aun cuando me diera la espalda, aun cuando me odiara. Jamás lo soltaría, no sé qué sería de mí sin dormir a su lado, es algo que no puedo ni siquiera pensar.

Nos reunimos un par de horas más tarde con los chicos, aun cuando no me hablaba y yo no sabía qué hacer. Desayunamos en un restaurante al aire libre del centro. Mis amigos pidieron desayunos ostentosos y grandes para todos nosotros, incluso para Helena, le ordenaron pancakes con tocino en forma de una carita sonriente y ella, jugaba con Alonzo en su teléfono, mientras que Simón e Iván, luchaban contra el silencio presente y presentía, que no éramos los únicos que estábamos pasando un mal momento. Notaba que Mara, desde que llegamos, no le hablaba a Iván ni a nadie, aunque eso no era algo que sorprendiera, ella nunca fue amiga de los chicos y menos, amiga mía. Aunque no sabía por qué, siempre la saludé y hablé de buena manera.

-Bueno, supongo que podríamos pasar el día en la playa antes de irnos.-Comentó Alonzo y al ver la mirada de Mateo, sabía que eso no iba a ocurrir.

-Cartagena es conocida por los sobrecostos en las playas y tampoco es que sean tan impresionantes.-Respondió y no dije nada al respecto, era cierto lo que decía, aunque yo sí quería ir, hace mucho no iba a la playa.

-Papá, pero… pensé que iríamos a construir de nuevo el castillo de arena de la otra vez, que fue hace mucho, como dijiste antes de venir...-Dijo Helena refiriéndose al castillo de arena que construyeron muchos meses antes de que Mateo y yo siquiera regresáramos, incluso creo que más de año y medio atrás. Nunca más regresamos a la playa desde entonces.

-Deberíamos ir.

Un rato más tarde, fuimos todos a la playa del laguito, que era pública, pero no tanto como bocagrande y los chicos de inmediato, compraron alcohol y se sentaron en la carpa a escuchar música de los noventa y Mateo, se sentó a poco del mar con Helena, construían un castillo de arena y yo moría por acercarme a ellos, pero sólo me limité a sostener en mano la cerveza tan mala que me habían dado los chicos. Boté más de la mitad en la arena, cuándo ellos se descuidaron. Esta cerveza era más mala que tomar agua tibia cuando tienes sed, era una grosería, peor que escuchar la música de Anuel AA y es mucho decir, muchísimo.

-¿Aún sigues peleando con Martha Stewart?-Preguntó Simón y exhalé.

-Ojalá estuviéramos peleando, es que ni siquiera me habla…-Confesé y los tres, contando a Mara, me miraron fijamente.

-Los hombres son muy orgullosos.-Comentó y la miré. Fue muy extraño que me hablara, por eso me sorprendió tanto.-Dicen que somos dramáticas, pero nosotras resolvemos los problemas en una noche o no dormimos, pero en cambio ellos, prefieren extenderlos en una semana, dos, tres o hasta más, extendiendo nuestro sufrimiento al máximo.-Dijo y la miré, me pidió que la siguiera al barandal y lo hice. Creo que tenía razón, era cierto, yo no soportaba dormir si no solucionaba la discusión con Mateo, pero él dormía cómo si nada.

-Es una porquería.

-De las pocas ventajas que les da la naturaleza a esos inválidos.-Dijo, exhaló el humo de su cigarrillo, Iván la miró desconcertado y prosiguió.-Se hacen los fuertes, con la indiferencia de días, pero luego, si te ven salir con otro, empiezan a acosarte y fastidiarte la vida.

-¿No es eso psicópata?

-Tal vez sí, tal vez va en sus genes, el ser mal perdedor, o el ser orgullosos. Pero lo importante es no dejarte ceder, o así será siempre y te tomarán por cuernuda e imbécil.

-Pero… quiero estar bien con Mateo… no soporto estar mal con él. No podría resistirlo dos semanas, me dolería demasiado y Helena podría notarlo. Lo único que quiero es estar bien con él.

-Mmm, aclaren el asunto de anoche.-La miré fijamente.-Estoy algo entendida. No digas que soy chismosa ni mucho menos, pero lastimosamente eres popular y tu discusión de anoche con “el teutón”, como lo llama mi prometido, está en boca de todos.

-Mmm, pensé que no estabas al tanto. Creí que me odiabas.

-Los medios hacen creer que eres mala persona, pero todos estos días he visto que no, no lo eres Ari. Sólo buscas el sueño universal, el tener una familia, casa y ser felices por siempre, pero se te presentan inconvenientes con tu Mateo. He ahí el problema de ser tan conocida.

-Ojalá pudiera dejar de serlo…-Comenté.

-Ojalá pudiera serlo.-Añadió y exhalé. Es irónico que mi pesadilla, sea el sueño de otra persona.

Yo sólo desearía, por encima de todo, ser feliz, junto a mi Helena, Mateo, mi familia y mis amigos, que son mi familia y tener salud, es lo único que desearía, en especial por el bebé más grande de casa, mi Mateo.

Temo tanto por él. Mi vida no sería vida si lo perdiera. Es algo que no puedo ni siquiera imaginar.

Creo que incluso, moriría.

No es lo justo, no con Helena.