Chapter 57

Este era el principio de mis males.

El principio de todo lo malo que estaba a punto de ocurrir.

1. Tenía una citación en el juzgado y no, no sabía por qué de todos los negros antecedentes estúpidos judiciales que acumulé y no sólo yo, sino, mis amigos. En especial todo por culpa de ellos.

2. La prensa, todo el mar público de periodistas, estaban cubriendo nuestro caso, de la manera peor posible, dañando más nuestra imagen y no, no me refería esta vez a las anotaciones menores que acumulé con los años, esto era por algo serio, en que incluso, si no llegábamos a un acuerdo en la audiencia con el juez, Simón y yo iríamos a juicio sin dudarlo.

3. Mateo aún, no me habla, simplemente eso, no me habla, hace no sé ni cuánto, por tantas cosas que no puedo ni enumerarlas, lo cual me tenía con un estrés al mil, inimaginable.

4. Lo peor, lo peor por lejos de todo, en mi vida, y en la vida de las personas alrededor de mí, estaba a punto de ocurrir. A tan sólo cuatro meses de que lo peor ocurriera y que todo se fuera a la mierda, mucho peor de lo que siquiera podríamos haber imaginado. Un dolor que ninguno de nosotros había conocido jamás.

Era una cuenta regresiva, y estábamos a sólo cuatro meses de descubrir lo peor, lo que sería el dolor en verdad y no sólo yo, esto era algo que iba a afectar a todos y que cambiaría el sentido de nuestras vidas.

Todo empezó exactamente la noche en Cartagena y pensé que las cosas no podrían empeorar, al menos no con Mateo. No era que pudieran presentarse otras discusiones con Johann ni mucho menos porque no íbamos a vernos, eso fue cosa de calor del momento y por ese lado creí que al menos, el enojo por lo ocurrido esa noche se iría, al menos paulatinamente, pero eso no fue lo que ocurrió. Había un problema en mi vida, o al menos algo que yo no siquiera me había percatado de que me sucedía.

Desde hace muchos años, creo que incluso ya más de una década, me ha ido bien en muchos aspectos que a la mayoría de la gente le cuesta demasiado. A pesar de que hace unos diez años atrás, cuando estaba en mis veintes, de que nunca había salido con nadie y que era mucho más hermética o misteriosa que ahora, gozaba de algo que a muchos les costaba lágrimas, esfuerzo, que aún con veinte, treinta o hasta una vida de lucha no consiguen. En mis veinte ya yo gozaba de una estabilidad económica que me daría al menos una vida completa de total comodidad, aún si decidía retirarme. Tuve este privilegio desde muy temprano, que claro que nos costó, pero lo conseguimos todo relativamente rápido, ascendimos en nuestra carrera, nos hicimos conocidos, hicimos maravillosas producciones y las cosas nunca dejaron de mejorar, por el contrario, mi carrera nunca dejó de ir en ascenso, porque luego me hice conocida en mi propio país, participé en una telenovela exitosa y ya tenía varias propuestas increíbles en la mesa. Por otro lado, a pesar de todo, mi relación con Mateo y mi posterior ruptura, el dolor de la separación, mi siguiente relación y su culminación, se podía decir que todo no fue tan malo, dentro de todo, hay mucha gente que la pasa peor en las rupturas, se deprimen indefinidamente, enferman, tal vez no cuentan con gente que los acompañe como yo tuve, mi familia, mis amigos que son mi familia y gocé dentro de todo, de facilidad económica y sólo debía preocuparme por sentirme mal, no pensaba en cosas como deudas, soledad, problemas. A pesar de todo he tenido la fortuna de tener una buena vida, he viajado por el mundo, he conocido personas que de pronto para mí no es tan relevante, pero que otros mueren por conocer y un sinfín de cosas que he podido tener, que nunca me percaté de la clase de vida tan buena que había gozado todo este tiempo y es que incluso desde antes.

Tuve una buena infancia, no era rica ni mucho menos, pero mis padres siempre me dieron lo que necesité, jamás pasé hambre, estudié en una buena escuela pública y hasta ahora, había muchísimos problemas que desconocía, vivía dentro de una zona de confort, en mi propia burbuja, en mi mundo, las comodidades, el amor de mis seguidores hacia mí en cada lugar en que iba, tenía una hija completamente sana y perfecta, mis padres estaban con vida y a pesar de que no se cuidan mucho, están muy bien y tenía una relación, que vaya que tuvo inconvenientes, pero gozaba de tener una relación, que a pesar de los problemas del pasado, era buena, tenía compañía y sabía que podía confiar plenamente en Mateo, que jamás me engañaría o maltrataría, dentro de todo tenía el privilegio de tener a la persona soñada a mi lado, que daba la vida por mí, que me amaba y cuidaba más que a él mismo, aún cuando debía cuidarse más que incluso a Helena o a mí, pero lo tenía. El sueño de muchos que estaban solos, tenía una familia amorosa, una vida “perfecta”, y no, nunca noté este hecho hasta que empecé a ver en verdad lo que eran los problemas, lo que era la vida en realidad, esa realidad que, hasta ahora, desconocía.

Esa tarde después de pasarla en la playa y en que tuve poco o nulo contacto con Mateo y mi niña, porque ella estuvo jugando con él todo el tiempo, regresamos. Nos dejaron en casa a eso de las 21:30pm, era domingo. Al día siguiente debía ir a filmar, Helena a la escuela y Mateo iría trabajar, aunque no debía. Me había enterado horas atrás al empacar de que tenía incapacidad hace días, muchos días y aún así había estado yendo, no hacía nada por cuidar su salud, no guardaba reposo, trabajaba diez horas diarias sin necesidad, tiene gente de perfecta confianza a quién puede delegarle sus responsabilidades, pero no quería y lo peor, es que no era sincero conmigo, me ocultaba esas cosas y no era la primera vez que lo hacía. Desde que regresamos, siempre, en cada momento, me ha ocultado cosas sobre su estado de salud. No sé por qué lo hace, si es por miedo a que me preocupe o porque crea que será demasiado, no sé por qué lo hace.

Entonces al llegar, de inmediato hice de cenar y serví la comida. Helena acostumbra a cenar viendo mi telenovela y cuando le dije a Mateo, quién estaba en la habitación porque acababa de ducharse, que pasara a la mesa porque le había servido, me dijo que no le apetecía comer y luego fingió revisar algo en su teléfono. Siempre hace eso, cada vez que está molesto. Este es su modo de hacer una pataleta, porque le gusta que yo sepa que está molesto para que le preste atención, siempre ha sido de esa manera. Lo conozco tanto. A pesar de ser un adulto hace mucho, es un niño aún en algunos aspectos.

Un rato más tarde y después de acompañar a Helena hasta que se durmiera, tomé una ducha y luego fui a la cama. Pasaban un documental de los peores generales de la historia en alguno de los Discovery y escuchaba a Mateo hablar sobre cosas del trabajo, unos lugares a los que enviarían maquinaria mañana. Es decir, lógicamente planea ir a la empresa, aún con una incapacidad de más de tres meses, que venía seguida de otra de un mes, que tampoco me contó.

-Mateo.-Le hablé cuando lo vi finalizar la llamada, pero no me respondió y lo vi hacer otro par de llamadas, no muy largas, y entonces al finalizar, volví a hablarle, pero no me contestó. Francamente no quería discutir, ni por lo de las incapacidades que no me había dicho ni por lo ocurrido ayer, quería estar bien con él, pero eso no es lo que iba a suceder.-Mateo, no me ignores, por favor. Es cruel.

Resopló fuertemente y me miró de reojo, como si quisiera incinerarme. Me intimidé de inmediato.

-De nuevo, lamento lo de ayer.-Le dije y sujeté su mano, pero como era de esperarse, me soltó.-Lo que sucedió fue que… empezó a reclamarme, porque había regresado contigo y…-Me interrumpió.

-Vamos Ari, yo estaba ahí. Todos estábamos ahí. Se reclamaron mutuamente por celos, otras personas, porque el uno hizo esto y el otro, hizo aquello.

-Mateo…

-Es una porquería, en verdad me hiciste quedar como imbécil. Haciéndole escenas por otras mujeres a tu ex pareja delante de mí y de todos. Esto ha salido en todos lados y es como si no supieras que cada cosa que dices o haces en público, podrían enterarse todos y es justamente lo que ocurrió. No han dejado de molestarme haciendo bromas pesadas los del trabajo por ti. Me tienen harto.

-Lo lamento… de verdad.

-Y lo peor es lo que dijiste… ni me hubiese molestado que discutieran, esas cosas suceden, los ex son enemigos por naturaleza y ustedes duraron mucho tiempo juntos, mucho más del que suma el tiempo que estuvimos antes y ahora, podría entenderlo, pero le dijiste que jamás lo habrías dejado, que siempre lo hubieses elegido a él por sobre todas las cosas. Sobre tu familia, amigos y claro, lógicamente sobre mí. Lo que siempre pensé.

-Mateo…-Estaba tan molesto, tanto que no sabía qué hacer o decir, sabía que esta vez, por primera vez, lo había jodido en serio. Ni se comparaba con la otra vez que creía que había sucedido algo con Duval. Esta vez podía ver que lo había herido en serio, esta vez lo había visto, lo había oído y yo, en verdad lo había jodido.-Yo… te seré honesta. No soy una persona perfecta, estoy consciente de eso, que tengo muchas cosas malas, que puedo ser desesperante por expresarme poco, por los nervios, etc, pero por sobre todas las cosas, soy una persona leal, comprometida. Cuando salí contigo fue de esa manera, estuve contigo hasta el final, hasta que decidiste no estar más conmigo y lo respeté. Luego, Johann apareció en mi vida, me quiso desde el primer momento, fue bueno conmigo, cuidó de mí y de Helena, y yo… quise arriesgarme de nuevo, lo elegí e iba a ser igual que contigo. Estaría con él hasta el final. Cuando estoy con alguien, lo hago en serio y siempre será mi prioridad. Claro que lo elegiría a él, era mi esposo y las circunstancias no se dieron, no funcionó y claro que te hubiese elegido a ti siempre, si hubieras seguido conmigo. Alguna vez me lo preguntaste, que si no me hubieses dejado, que si creía que seguiríamos juntos y te lo dije sin pensar, estaría contigo, jamás te habría dejado. Estoy siempre hasta el final, sea que me boten o que simplemente sea el fin. No dejo a las personas ni las cambio por otras, como hiciste con tu prometida, yo jamás podría haberlo hecho. Respeto, quiero y soy leal hasta el final.

-Mmm.-Guardó silencio un par de segundos en que no me miró. No sabía qué pasaba por su cabeza, cuánto desearía saber qué pensaba.-No quiero hablar más ahora, lo hacemos después.-No dije nada al respecto, haría lo que el me dijera que hiciera. Creo que podríamos haberlo hablado. Tal vez, en otras circunstancias, lo habría comprendido más y no habría hecho tanto alboroto, porque sé que en el fondo sabía que tenía razón. Hice lo que debía hacer, pero Mateo, estaba bajo un tratamiento que lo jodía desde adentro, en que no lo dejaba pensar bien, en que era más impulsivo e irritable, lo sabía y lo entendía. Por eso jamás le reclamé por estar siempre molesto, porque era mi deber estar ahí y apoyarlo, no ser una carga pesada que solo lo molesta cuando no es lo que necesita. A pesar de eso y de todo, estaría ahí para él, hasta el final.

Iba a amarlo hasta que él decidiera lo contrario, como siempre había hecho.

Se acostó a dormir y se repitió exactamente lo de la noche anterior, lo cual empezaría a ser un patrón para nosotros, nuestra nueva forma de dormir. Ya no me abrazaría por las noches, ni me besaría, me diría que ama o… estaría conmigo. Cambió todo y no sólo por eso, lo de Johann fue el menor de los males, de todo lo que estaría por venir.