Capítulo 65

¿Qué mierda estoy haciendo? Una idiotez, por supuesto, pero si consigue que Mirelle se fije en mí y se ponga celosa, voy a llevarlo a las últimas consecuencias. Así que cuando la mujer a la que acabo de contratar, para darle celos a mi mujer, llega con un montón de bolsas y me devuelve la tarjeta que le di, no sé si sentirme terrible o inmundo.

Tengo conciencia, eso es nuevo.

La mujer se va, directo al chambre de bonne que he alquilado para ella, por fin puedo respirar un poco. Estaba enojada por tener que vivir en un agujero de mala muerte, según ella, pero miles de personas, de todo el mundo, pagan por venir a vivir a uno de esos agujeros de mala muerte cada mes y los aman.

― ¿No cree que está gastando mucho dinero en esa mujer? Considerando que no estamos en una buena situación, esto podría no solo llevarnos a la quiebra, hará que Nóvikov nos mate. ― Yann, siempre siendo la voz de mi conciencia, tal vez no tenga ninguna, pero Yann hace ese trabajo.

― Lo sé, pero un rey necesita una reina, la mía ha sido robada y voy a recuperarla.

― Ella se fue por voluntad propia, tal vez sea hora de aceptar la derrota y dejar de hacer escándalos lamentables públicamente. Ha quedado como el mayor idiota de Paris y los hombres de negocios lo ven muy mal luego de lo del restaurante y peor aún, todo lo que hizo en esa fiesta. ¡Saco una puerta de las bisagras!

― ¡Se alejaron de la fiesta para tener sexo! ¿Qué esperabas que hiciera?

― Que fuera un buen perdedor y que regresara a casa.

Zarina ladra y yo volteo a verla, está en el sofá y se levanta para mover su cola. Le hago señas para que venga conmigo y ella salta y corre hacia mí rápidamente. Cuando llega junto a mí la cargo y la pongo en mi regazo.

― ¿Irá al Chat Rose está noche?

― Si, hace días no voy, tengo que revisar que todo esté en orden. Llama a la niñera de Zarina y que no vuelva a darle de esas croquetas extrañas, se enfermó del estómago la última vez, para eso le envió sus croquetas.

― Croquetas artesanales a base de vegetales y proteína natural. Tan caras como un jodido apartamento de lujo en la mejor zona de Paris.

― Si ¿Algún problema con eso? Mi niña solo obtiene lo mejor y lo que no le haga daño a su salud. Mira su hermoso pelaje, no sería tan bonito si le doy esa basura industrial que está llena de cosas que hoy en día enferman de diabetes y otras enfermedades a todos los perros que las consumen. Jamás dejaría que mi niña comiera esa porquería.

Él pone los ojos en blanco y sale de mi oficina, mientras yo termino de organizar todo para poder irme. Cuando la niñera llega y toma a Zarina, ella llora un poco, pero la niñera sabe calmarla y pronto se van a casa, lo que no me gusta para nada, pero tengo cámaras en todas partes, para vigilar como trata a mi niña.

Últimamente no me siento cómodo en mi propio club, es realmente molesto tener que soportar el ruido, la gente, el olor a sudor y todo lo demás. Aun así, tengo que mantener el orden. Cuando llego ahí, decido subir directamente a mi oficina, desde ahí puedo vigilar todo y llamar a las personas a las que tengo que hacerles preguntas.

El vidrio tipo espejo me permite observar todo sim problema y las cámaras de seguridad me muestran escenas que puedo vigilar más de cerca. Todo parece en orden, aunque inmediatamente encuentro problemas en la barra.

Puedo ver como desperdician las bebidas al prepararlas. Mucho de lo que sirven cae fuera de las copas y vasos y en este negocio, cualquier pequeña perdida puede convertirse en la quiebra si se repite todo el tiempo. Tomo mi radio y le hablo al encargado del bar, para que lo solucione de inmediato.

Me fijo en los monitores y veo al encargado hablando con los bármanes, es duro y algunos se molestan, pero deberán obedecer o se irán a la mierda de inmediato. A partir de entonces, tienen más cuidado y estoy contento con eso.

Me fijo en las cámaras que vigilan la entrada de los baños, no puedo poner cámaras ahí dentro, pero puedo vigilar quien entra y quién sale en que momento. Hay una pelea en la fila del baño de mujeres y hablo a seguridad. ¿Qué mierda ha pasado con mi club? Me voy por unos días y estos idiotas dejan que se caiga a pedazos.

Sigo revisando los monitores y me fijo en las bailarinas que están casi desnudas, arriba de pedestales. No son prostitutas, pero deben verse como tal. Hay una de ellas, me recuerda a Mirelle, pero no es lo suficientemente bonita, su cabello no es largo y bonito.

Cuando me di cuenta que Mirelle no era una mujer corriente, que en realidad destacaba mucho, empecé a ver a todas las mujeres con otros ojos. Si Mirelle es una mujer fuera de lo común, con su cabello largo como Rapunzel, pero de un color oscuro y bonito, las demás mujeres con cabellos que no llegan ni siquiera a sus cinturas, con colores opacos que no se comparan con el brillo y con cuerpos tan huesudos y sin nada que llame la atención, como un poco de carne para morder, no valen para nada la pena.

Todas las mujeres son tan simplonas y comienzo a odiar a Mirelle por hacerme ver eso. Ninguna se compara con ella y ahora es difícil encontrar a una para que venga a calmar mis deseos.

― Llama a la chica del sombrero, la que tiene el top de bikini purpura, envíala a mi oficina. ― No es Mirelle, pero necesito alivio.

Alguien de seguridad se acerca a ella y le habla, ella baja con su ayuda y se dirige al pasillo de las escaleras que llegan a mi oficina. Toca la puerta y doy un par de zancadas para abrir. Tiro de ella y cierro la puerta rápidamente.

― Nombre.

― Katharina.

― ¿Hace cuánto trabajas aquí?

― Una semana.

― ¿Enfermedades contagiosas de cualquier tipo?

― No. ― No confió mucho en estas sukas. ― No mientas. ― Ella niega asustada. ― Salí de las calles en cuanto me contrataron aquí, pagan bien, no tengo que dejar que me toquen otra vez, además ustedes me exigieron exámenes médicos de toda clase, ya estaba siendo tratada con antibióticos y lo único que tenía desapareció.

No quise saber más, incluso ahora las mujeres me producen asco. Saber que tuvo alguna enfermedad venérea es asqueroso, pero ya no la tiene, servirá por ahora. ― ¿Quieres ganar más dinero? ― Ella duda, pero asiente con suavidad. ― Ahora te llamas Mirelle y dejaras que te haga lo que yo quiera.

No dice, ni hace nada por unos segundos.

― ¿Qué esperas? Tienes trabajo.

Ella se acercó y puso sus manos sobre mi pecho. Acaricio suavemente y luego comenzó a desabotonar cada uno de los botones con mucho cuidado y tomándose su tiempo. El primer beso en mi pecho desnudo me hizo estremecer, pero no por la excitación.

No es Mirelle.

No es Mirelle. No es Mirelle. No es Mirelle. No es Mirelle. No es Mirelle.

¿Por qué no puedo detenerme? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en que esta suka no es Mirelle?

Cuando la mujer llega al último botón y además se dirige a mis pantalones, intentando agacharse y ponerse de rodillas, la tomo de los brazos y la tiro contra mi escritorio y le bajo los shorts cortos, de inmediato le suelto un par de nalgadas y ella grita asustada.

― Así que no me quieres. Vas a aprender a hacerlo. ― Abro el primer cajón de mi escritorio y busco los condones. En cuanto atrapo uno, lo abro rápidamente y abro mis pantalones, estoy duro, pero no lo suficiente, aunque activo mis recuerdos del cuerpo de Mirelle y esto ayuda de inmediato. ― ¿Vas a lastimarme?

Le doy otra nalgada.

― ¡No hables! ― Es difícil concentrarme en el recuerdo de Mirelle, si hay otra voz, que no es suya, invadiendo mi espacio.

Me empalo en ella de un empujón y antes de moverme le doy otra nalgada, quisiera poder castigar a Mirelle, por todo lo que me ha hecho, por dejarme, pero tendré que conformarme con esté suka.

Me muevo salvajemente sin prestar atención a quien follo realmente y me concentró en todas las veces que desnudé y folle a mi Mirelle. Quiero que dure, así que no me excedo en mi emoción, pero cuando pienso en ella chupándome la polla y mirándome con esos ojos verdes, mientras se atraganta con mi polla, no puedo resistirme y me corro con fuerza.

Tomo unos segundos para recuperarme, esto no me da ningún alivio, solo me siento peor, pero quiero una mamada. ― ¿De qué color son tus ojos? ― Ella tarda en responder, pero cuando voy a abofetear su trasero de nuevo, responde. ― Marrón. ― no puedo evitar quejarme de eso. Creo que la distancia distorsionó lo que veía, esta suka no se parece en nada a Mirelle, pero estoy desesperado por verla en todas partes.

― Usaras lentillas verdes desde ahora. Seguirás siendo una bailarina, pero no tendrás novio, amantes o cualquier idiota, hombre, mujer, sin género definido, extraterrestre o cualquier otra cosa follandote. Ni siquiera nada que se parezca a sexo. ¿Entendido?

― Si.

― Si te llamo, iras conmigo de inmediato. Ya sea que estemos en el club o no.

― Si.

― Largo de aquí. ― Salgo de ella rápidamente, ya no tengo tantas ganas de seguir. ― Si te necesito, te llamaré.

Me alejo de ella y me quito el condón, para luego arreglar mis pantalones y camisa. ¿Cómo pude pensar que dejar que ella me tocara sería una buena idea? Desde ahora solo follaré a las putas si están de espaldas a mí y no pueden tocarme, ni mirarme. Me dirijo al baño y trato de olvidar esto.

Mirelle no me ama, ella nunca lo hará así que tendré que secuestrarla, traerla por la fuerza y esconderla en un lugar donde nunca nadie la encuentre. Haré esto, la traeré conmigo y nunca más la dejaré ir. El plan siempre fue tenerla y esconderla de la vista de todos, para que nadie quisiera robármela, pero esta vez, el plan tiene un agregado, ella estará atada y encerrada bajo llave, no volveré a darle la oportunidad de salir a la luz y mucho menos enfrentarse a la prensa, para que pueda dejarme como la última vez. Fui muy bueno y ella escapó de mí como si nada, esta vez no tendrá ninguna oportunidad de correr lejos.