Chapter 19: Oscuridad

Atravesar aquella puerta oscura fue lo que dio inicio a la noche. Mila sonrió intentando mirarlo todo, al inicio un pasillo la oscuridad los cubrió, no había nada remarcable más allá de su emoción que podía compararse a la de Isadora para ese momento. Lo siguiente que vieron fue lo que parecía una pequeña recepción, allí una mujer los recibió, les pidió sus identificaciones por lo que Cameron e Isadora se las entregaron, luego fue colocado un delgado brazalete negro en sus manos y ellos se voltearon a verlos.

-Esta es Mila Becker- anunció Cameron a la mujer -ella no es miembro, pero es nuestra invitada esta noche.

-Bienvenida- ofreció la mujer con una sonrisa antes de pedirle sus datos junto a varias preguntas generales antes de hablar en dirección a Cameron e Isadora -ya que es su invitada los dejaré explicarle las normas.

-Por supuesto- asintió Isadora.

Un brazalete fue colocado en su brazo al igual que sucedió con la pareja, salvo que en su caso era de color violeta. Ellos esperaron entonces por Sergio quien entregó una identificación parecida a la de Cameron e Isadora.

-Bienvenido de vuelta, señor Millares- anunció la mujer sorprendiéndola un poco -lamento decirle que su membresía debe ser renovada, esto podría tardar unos minutos.

Sergio asintió con seriedad aunque la tensión cubrió sus hombros.

-Ya que vas a tardarte un poco aquí, nos adelantaremos cariño- le dijo Isadora a Sergio.

-Pero…- intentó ella reacia a alejarse de Sergio, después de todo él era su acompañante esa noche.

-No te preocupes, esto puede tardarse un poco- le informó Sergio -ve con ellos, te alcanzo en cuanto pueda.

-¿Estás seguro?- Preguntó ella dudosa.

Una sonrisa se escapó de los labios de Sergio por su reacción.

-Estará bien- asintió él -solo lamento no poder ver tu expresión.

Ella frunció el ceño antes de que Isadora la tomara de la mano para alejarse en dirección a otra puerta, no se perdió el gesto de entendimiento entre Cameron y Sergio, pero no pudo llegar a analizarlo del todo porque la mujer atravesó una puerta junto a ella y se perdieron de nuevo en la oscuridad del lugar. Sintió más que vio la presencia de Cameron a su espalda, dieron algunos giros que ella no pudo reconocer hasta que otra puerta fue encontrada, esta era exactamente igual a la anterior salvo que no necesitaba una clave para poder abrirse.

Isadora le sonrió justo antes de que ambas atravesaran la puerta. Un enorme salón se abrió para ellos, era a menos diez veces su habitación del hotel. Ella miraba todo con interés, había sillones, mesas y sillas con personas pululando allí, el techo tenía dos arañas impresionantes que brillaban reflejando la luz, una luz algo tenue dándole misterio al ambiente. Las paredes eran de color vino tinto y todas las decoraciones eran de colores oscuros más o menos de la misma gama que se usaba en las paredes. El lugar era tan lujoso como el restaurante de arriba y las personas que se sentaban allí mostraban el mismo porte que había notado en Cameron e Isadora la primera vez que los vio.

Las botellas de champaña se veían en casi todas las mesas a las que volteaba, lo que confirmaba sus sospechas. No entendía muy bien en donde estaba, se sintió insegura por un minuto hasta que la mirada de Isadora se conectó con la de ella.

-Ven, vamos a sentarnos en una mesa antes de darte el recorrido- le ofreció Isadora y eso fue exactamente lo que hicieron.

Los tres se sentaron en una de las mesas disponibles, Cameron ordenó algo de beber para ellos y sentirse cómoda con ellos la ayudó mucho.

-Bien- le dijo Isadora -ya puedes soltar todas las preguntas.

Ella sonrió sabiendo que sus dudas debían ser demasiado claras en sus expresiones.

-¿En dónde estamos?- Inquirió Mila con una mueca.

-Estamos en una club- le explicó Cameron sin más detalles.

-¿Un club?- Siguió ella volviendo su mirada a Isadora -¿de qué?

-Su nombre oficial es Oscuridad- le explicó la mujer -pero todo el mundo aquí lo llama el club de las mazmorras.

Mila guardó silencio unos segundos.

-De acuerdo- comentó ella con algo de burla -¿y se hacen representaciones del siglo XVI? No consigo otra razón por la que necesitarías una mazmorra.

Cameron e Isadora la miraron sorprendidos hasta que estallaron en carcajadas llamando la atención de algunas personas a su alrededor.

-Este es un club de BDSM, cariño- le explicó Isadora -todas las personas a tu alrededor, incluyéndonos, forman parte de este círculo.

Ella se quedó en silencio procesando la nueva información, sus mejillas se tiñeron de rojo con la nueva información. Se sintió algo tonta por no haber captado aquello de inmediato, ella había estado en un club parecido con anterioridad, salvo que no se veía como el salón en el que estaba, eran lugares muy diferentes. Mientras aquel club era sutil y misterioso, aquel que ella había visitado era bastante evidente desde que ponías un pie allí. Cameron le ofreció una copa de champaña con una pequeña sonrisa.

-Yo… nunca lo imaginé- se excusó ella -la única vez que fui a un club de BDSM no se veía como este, era amucho más evidente quienes eran los amos y quienes los sumisos.

Fue el turno de la pareja para parecer sorprendidos.

-¿Has estado en un club antes?- Comentó Cameron -eso es interesante y tan parecido a ti que no sé cómo no lo imaginamos.

-Supongo que sí- convino ella con una sonrisa -¿dónde están las mazmorras?

-¿Qué te parece si te damos el recorrido por el salón antes de pasar a eso?- Ofreció Isadora dándole la mano una vez más.

-Está bien- aceptó ella levantándose de la silla.

Caminaron alrededor del salón con Cameron siempre detrás, era como si su mirada las marcara a ambas y ella no pudo sentirse un poco excitada por ese pensamiento. Isadora fue presentándola en diversos grupos y Mila se sorprendió gratamente de que en aquel lugar los roles no eran tan marcados o prototípicos, nunca sabías quien podía ser dominante o quien podía ser sumiso y eso le agregaba un toque de misterio que no dejaba de atraerla. Hablaron con un montón de personas, bebieron y disfrutaron del momento.

-¿No te parece que Sergio se ha tardado demasiado?- Le comentó a Cameron ya que Isadora hablaba con una mujer en la mesa cercana.

-Sí, es un poco extraño- aceptó Cameron -pero estarás bien con nosotros y él llegará en algún momento.

-No es la respuesta que quería escuchar, pero me conformo- admitió ella con una sonrisa.

Cameron iba a decirle algo más cuando una voz se escuchó a sus espaldas.

-Cameron, no esperaba verte por aquí- dijo un hombre acercándose a ellos -supongo que Isa debe estar cerca.

-Está hablando con Virginia- le dijo Cameron al hombre.

-Por supuesto- los ojos del recién llegado se fijaron en ella entonces y la miró con interés -¿y quién es este bombón que tienes aquí?

-Soy Mila y te agradecería que no me llamaras bombón si ni siquiera me conoces- afirmó ella con seriedad.

El hombre sonrió con una expresión lobuna que casi la dejó cegada. Era hermoso, fácilmente la persona más guapa del lugar, su pelo castaño, sus ojos oscuros y tan intensos, su boca sensual junto a un toque de arrogancia que lo hacía prácticamente irresistible. El problema era que a Mila no le gustaba la gente que sabía que era hermosa y lo usaba a su favor como si no pudieran evitar imaginar que podrían atraer a cualquiera, la belleza no siempre se ve igual. Al menos eso era lo que ella pensaba.

-Una luchadora- afirmó el hombre acercándose con la misma sonrisa. Su corazón se aceleró -eso es extraño, a Isadora no suelen gustarle las de su tipo.

-Mila es un caso especial…- intentó Cameron sin decir mucho.

Ella se volteó hacia el hombre justo en el momento correcto para ver su incomodidad y su expresión de agitación, no le gustó ni un poco.

-Así que tiene un lado suave- siguió el hombre -eso es incluso mejor.

Se sentó a su lado mirándola atentamente, quería decir que no le afectaba la forma en la que estaba viéndola, pero eso sería una mentira inmensa y como siempre, su cuerpo no tardó en delatarla, sus mejillas se sonrojaron al mismo tiempo que sus pezones se alzaban. Una sonrisa muy marcada creció en los labios del hombre haciéndolo verse como el lobo de la caperucita antes de que ladeara su rostro con el mismo interés.

-¿Quién eres tú?- Preguntó ella entonces.

Pero no le dio tiempo de responder porque la voz de Isadora se hizo presente.

-¡Jack!- Anunció la mujer con alegría -estás aquí.

-Pude llegar antes- le dijo él a Isadora que lo abrazaba con cariño.

Unos segundos más tarde Jack se volteaba hacia ella de nuevo, aquel era el cuarto socio del hotel y por la intensidad de su aura comprendió la tensión de los hombres a su alrededor.

-Lo lamento- le dijo él -soy Jack Taylor, socio de Isadora y Cameron.

-Lo sé- comentó ella a media voz.

Jack frunció el ceño antes de mirarla de nuevo con interés.

-Queríamos que la conocieras- explicó Isadora.

-De acuerdo- aceptó él con la misma sonrisa lobuna en sus labios -¿ya te dieron el recorrido?

-Conocí a casi todos aquí- señaló a las personas en el salón.

-¿Las mazmorras?

Ella negó.

-Entonces te falta la mejor parte- afirmó él antes de levantarse y tomarla de la mano.

Ella no tuvo otra opción que levantarse con él, Jack comenzó a caminar hacia una de las puertas al costado del lugar sin detenerse.

-Estoy esperando a alguien- intentó ella intentando voltearse.

-Estarás mejor conmigo- afirmó Jack con seguridad antes de sonreírle de nuevo.

Se alejaron por las puertas y ella no pudo ver el rostro lleno de contrariedad de Cameron o la sonrisa emocionada de Isadora mientras aquel hombre la llevaba a un lugar desconocido.