Chapter 56: Cap. 41

Las noticias de una nube negra acercándose en las inmediaciones de la mansión llegaron a los oídos de Lenaya, Darlen y Caroline, se enfilan a la carrera junto a Lenaya hasta los amplios portones, Caroline y Darlen le indican que debía quedarse detrás de ellas, cosa que sabían perfectamente que Lenaya no haría, una neblina espesa y gris golpeaba sutilmente una pared invisible, detrás de aquella densa neblina una figura de una persona se hace presente, esa persona parecía estar desnuda, de hecho lo estaba, solo que su cuerpo yacía cubierto de cientos de ojos y una sola boca, pedía a la niña Adara a cambio de perdonar sus vidas, el demonio se presenta como Attor y se asombra al ver a Lenaya, pero sus planes no estaban dirigidos a ella, sino a la niña, para ella le tenían algo peor, por supuesto, Lenaya se niega en entregarla, Darlen manda a llamar a sus hombres y que den inicio a la retirada a los refugios. El demonio, con su voz seca y de miles de voces se ríe por lo bajo de los intentos de escape, un brillo hace acto de presencia y ese brillo va tomando forma, Lenaya queda pasmada al ver a alguien muy importante en una de sus vidas pasadas aparecer delante de sus ojos. ─ ¿Mónica?, ¿Eres tú? ─.

Mónica con su cabello rojizo suelto enmarcando su rostro, sus pecas haciéndole ver tan inocente como un ángel, vestida con una túnica blanca y cinturón de oro, sonríe serenamente. ─ Hola Paola, ¿No me esperabas? ─ Ahora entiendo por qué no encontraron tu cuerpo en Portugal, a decir verdad no me sorprende, pero nunca creí que te enviaran tan pronto ─ ¿Pronto?, es verdad que para ti el tiempo es algo que no tiene mucha importancia, siempre llegabas tarde ─ Lo sé y lo siento por eso ─ Hagamos esto más fácil, Paola ─ Sabes que no es mi nombre, pero si quieres puedes llamarme de esa manera ─ Te llamas Paola Farizzi, mi hermana, entrégales la niña y tu vienes conmigo ─ ¿Por orden de quién?, y… muchas gracias por la oferta, pero me temo que debo negarme, entre las peores torturas entre el cielo y el infierno, las del cielo son las peores, y no iré contigo a ningún lado, éstas personas me necesitan ─ Ellos no deben existir, Paola, son parte de un pecado que no debió pasar ─ ¿Un pecado que no debió pasar?, (bufido), O un error que tratan de corregir ─ Solo Dios quiere algo perfecto para el mundo ─ Solo Dios considera perfecto lo que le conviene ─ No hables así de Él, Él es benevolente con… ─ Con quienes lamen el piso por él ─ Paola… ─ No, Mónica. No entregaré a la niña y no iré contigo ─ Puedo obligarte, sé que no tienes tu cuerpo ─ No puedes ─ Claro que puedo, ellos me eligieron para esta tarea, soy una iluminada de la hermandad blanca ─ ¿Y después qué? ─ Una nueva vida, un nuevo inicio ─ Una nueva vida, un nuevo inicio a costa de exterminar miles de vidas ─ Paola, no luches con lo inevitable ─ Basta, Mónica, no me doblegaré ante nadie, ya con dos Dioses peleándose por un mundo como niños es suficiente, no seré una tercera, se lo pueden quedar y no dejaré a esta gente morir solo porque a “Dios” se le antoje ─.

Mónica levanta su mano, el campo de fuerza creado por Lenaya es derrumbado en una explosión de millones de estrellas, la neblina negra comienza a traspasar los barrotes del gran portón, Mónica ordena al Attor atacar y buscar a la niña. ─ Me asombras, Attor, no creí que obedecieras a los bendecidos ─. Comenta Lenaya con sarcasmo. ─ ¡No les obedezco! ─ A mí me parece lo contrario. ¿Un demonio de tu calibre obedeciendo órdenes? ─. El Attor se gira para confrontar a Mónica. ─ No la escuches, sabes lo que tienes que hacer ─ Si, pero no respondo a Tus órdenes.

Bestias de todos los tamaños y formas comenzaron a salir de la nube negra, Darlen y Caroline entran a luchar en conjunto con los soldados y otros seres sobrenaturales para ganar tiempo para los refugiados, Lenaya queda al frente de ambos seres. ─ Mónica, no lo hagas ─ Lo que es considerado un error debe corregirse, así lo manda Dios ─ Mónica, esa no eres tú, te conozco y… ─ Porque eres mi hermana y te amo debes morir con los tuyos, ya que, si no quieres doblegarte ante Dios, tu creador ─ Sé que no quieres esto ─ Es la voluntad de Dios ─ ¿De Dios o la tuya? ─ Los deseos de Dios son mis deseos ─.

La furia de Lenaya parecía no tener límites. ─ Me decepcionas, hermana ─ Solo quiero que seamos felices, el prometió darte una nueva vida, ¿Acaso tú puedes hacer lo mismo? ─ Claro que puedo ─ Solo Dios es el único que puede dar vida ─ ¿Qué te hicieron hermana? ─ Mostrarme la verdad ─ ¿Cuál verdad?, ¿La única verdad o la verdad que ellos manejan? ─ Mónica sonríe con ternura. ─ ¿De qué hablas, Paola, solo hay una verdad y Él ve que estás confundida ─ No estoy confundida, te confundieron, usaron lo que amas para confundirte ─ ¿Vendrás o no? ─ No ─ Tendré que obligarte ─ Inténtalo ─.

Una lucha sin cuartel comienza entre Lenaya y Mónica demostrando grandes dotes de estilos de pelea. ─ ¡Esto no te lo enseñó Dragnan! ─ gruñe Lenaya con dificultad, esquivando los ataques de Mónica, en cambio Mónica no mostraba síntomas de esfuerzo alguno. ─ ¿Por qué tendría que aprender artes de un demonio?, ellos solo enseñan la maldad pura, rompen las reglas divinas, destruyen todo lo hermoso enseñado por nuestro padre y creador ─ No te creí tan ignorante ─ No te creí tan tozuda ─.

Darién vuela por los aires en un gran salto, y usando las ondas del aire en un movimiento de su espada, empuja a varias personas hacia atrás, cae sobre la punta de una roca con espadas en mano, erguido y solemne, como todo un guerrero. ─ El pequeño idiota quiere dar batalla ─ ¡Baja y enfréntame! ─ ¿Estás a la altura? ─. Darién invoca su armadura, en ese instante Renata supo que ya Darién estaba en todas sus capacidades para luchar, los ojos de Darién brillan en rojo y azul-plata, más humanos caían en manos de Melisandre, en el rostro de la Eterna no había emoción alguna, usando la furia de sus atacantes, caían muertos en el acto, bien sea congelados, de infarto o incinerados, mas, la ayuda de las serpientes e insectos y demás animales del desierto, pudieron mantener a la horda a raya, tampoco mostraba síntomas de fatiga, ¿esto significaba ser una Eterna?, por otra parte, Darién, con su armadura parecía imponente, alguien a quien debían temer, su sonrisa maliciosa y el viento agitando los flequillos de su cabello blanco, dejando solo a Sebas y a Darién como únicos oponentes junto con otro centenar de bendecidos, ampliando aún más su sonrisa, y en un abrir y cerrar de ojos, Darién ya no estaba allí, solo se escucharon gritos de dolor, desesperación, carne y huesos desgarrándose a golpes de espadas, para cuando terminó la batalla, únicamente se encontraban Darién y Sebas luchando a morir, solo que Sebas tenía todas las de perder, luchaban de mano a mano.

Sebas lanza una patada para desestabilizar, Darién da un paso atrás, con la misma inercia de la patada, Sebas se gira para dar un codazo, pero Darién ataja el codo y golpea fuertemente en la columna vertebral de Sebas, dislocando los discos de la zona baja, incapacitándolo por completo, cuando iba a rematarlo colocando una rodilla en su pecho, Renata interviene para que no lo hiciera. ─ ¡Los bendecidos sanan rápidamente! ─. Advierte. ─ Yo me ocuparé de ello ─ interviene Melisandre acercándose a pasos majestuosos, se inclina sobre el cuerpo de Sebas, y tocando sus labios con los de él, le absorbe su energía vital, a tal punto, que su aspecto quedó como si no hubiera comido en meses, lo ataron y lo colocaron sobre la urna, Melisandre diagnostica que Sebas tardaría en sanar en mucho tiempo.

Transportan la urna hasta el auto, y para mayor de sus suertes, se consiguen con varios camiones de transporte pesado, supusieron que fue el medio de transporte donde vinieron los bendecidos, abordan todo el equipamiento más las provisiones y la urna de Lenaya, Darién enciende el camión, cuando enciende las luces, se consigue con la silueta de Aracne obstruyendo el paso, Darién apaga el camión dejando las luces encendidas, se baja y se acerca hasta Aracne. ─ ¿Qué quieres? ─ Solo vine a informarte ─ Habla, ya no tengo tiempo, y el tiempo me cuesta dinero ─ El reino de la Eterna pronto caerá, están atacando en este momento ─. La silueta de Aracne se desvanece en una nube de polvo negro, Darién regresa al camión, y sin perder el tiempo, acelera, tendría que improvisar al paso de la situación, y para el colmo del estrés del grupo, Darién y Melisandre se mantuvieron en silencio durante todo el trayecto hacia Bursa. Por más que Renata insistió en que Darién le diera una explicación a sus planes, no obtuvo ninguna respuesta, siempre mantuvo su mirada inflexible y mordaz en la carretera, en cambio Melisandre se mantuvo serena e impasible, en la parte trasera del camión, José solo contemplaba a su amigo Sebas y la forma en que éste trataba de articular palabras, pero balbuceaba como un niño pequeño, prácticamente gorgoteaba, Rosa, cargando la decepción en su corazón, miraba de manera aprensiva a Sebas, por otra parte, Youlin se mantenía expectante ante la situación.

En el aeropuerto de España, le llegan informes a Sofía de los ataques a la mansión. ─ ¡Nuevas órdenes!, ¡todos quedan confinados en el aeropuerto!, ¡de los refugiados nadie sale! ─ Creo que debería irme a la mansión, señorita Sofía ─ No, te necesito aquí ─ (dientes apretados) Su majestad está en peligro ─ ¡Ella tiene a Darlen y a Caroline y un gran número de soldados!, tú te quedas ─ ¡Son un gran número de bendecidos y demonios! ─ He dicho que te quedas ─. Flora apretaba las manos en puños tan fuerte que no se dio cuenta que se estaba encajando las uñas. ─ Señorita Flora, nosotras la cubrimos, vaya ahora ─ Jessica le susurra aprovechando el descuido de Sofía. ─ No puedo dejarlas aquí ─ Estaremos bien ─ ¿Segura? ─ Vaya, si su majestad está en peligro, es mejor que limpien el camino de regreso, que esperar a que vengan por nosotras ─ Entonces esperen, no se muevan, y ni siquiera piensen en luchar con esas cosas, ¿De acuerdo? ─. Las tres chicas asienten al mismo tiempo. Aprovechando el segundo de distracción creado por las muchachas, Flora se escapa robando un auto, cuando Sofía repara en la ausencia de Flora, comienza a preguntar por ella, las tres chicas mantuvieron sus caras de despiste, eran buenas en ello, pero Sofía no se tragó sus mentiras, con dedo acusador les amenaza en contarle a su majestad la desobediencia y que su majestad no lo pasaría por alto.

Llegando a la interestatal, Flora divisa en la distancia, como las luces de la autopista se van apagando en su dirección, abre los ojos de par en par, y apretando los dientes, gira drásticamente en “U”, acelerando a fondo de regreso al aeropuerto, no prestó atención a semáforos ni a transeúntes. Girando unas cuantas curvas ágilmente, llega al aeropuerto rompiendo el cercado, pasando directamente a los hangares de los aviones, no había tiempo que perder, era ahora o nunca. Sin prestar advertencia en los guardias o mecánicos, los deja fuera de combate a todos, inclusive, matando algunos cuantos en su camino, se comunica mentalmente con sus chicas y les da la indicación de cómo llegar donde ella se encontraba. Las chicas hicieron caso omiso al llamado de Sofía y a sus diatribas, cuando por fin llegan al hangar, se topan con dos grandes aviones de carga militares. En la sala de espera del aeropuerto, Sofía escucha por altavoz la información de retrasos de vuelos por nubes y tormentas inesperadas, por la sección de los recién llegados, entraban los últimos refugiados de uno de los vuelos de origen Frances y varios de las tres partes de América, en fin, de todas partes del mundo.

Una voz por radio comienza a sonar por el manos libre de Sofía con algo de interferencia, era Flora indicando llevar lo más rápido posible a los refugiados a la pista de despegue, Sofía se asoma por el gran ventanal y se percata con el asombro en su rostro, empalideciendo prácticamente por la locura cometida por Flora. ─ *No hay tiempo para explicar, mueve el culo ahora* ─. Sofía asiente aun con la perplejidad en su rostro. Tratando de mantener la calma a base de respiración, comienza a organizar a los soldados y a los refugiados, era una gran cantidad de personas, poco a poco los fueron movilizando hacia la pista indicada por Flora, la guardia del aeropuerto comienza a trancar el paso, algunos de los refugiados se ponen algo nerviosos, Sofía extendiendo su mano y con unas palabras en otro idioma, los guardias caen enseguida dormidos. ─ Síganme ─. Indica Sofía tomando la marcha. Más guardias aparecieron con oficiales de policía, Sofía repitió lo mismo.

En el avión, Flora les dio explicaciones a sus chicas de cómo pilotar un avión militar de alta carga sincronizando sus mentes, Flora le robó las instrucciones a uno de los pilotos muertos en el hangar de la mente y de allí les impartió a sus chicas el cómo pilotar. Ana y Jessica pilotarían uno, mientras que Carla y Flora manejarían otro. Colocando los aviones en posición, una gran multitud escoltada por soldados de la corporación Dietrich & Gilbert, iban encaminados a abordar, poco a poco, el avión se fue llenando de personas, entre murmullos y dudas comentaban y preguntaban lo que estaba pasando, solo que en esta ocasión se miraban a las caras sospechando. ─ Todos los que puedan o sepan manejar armas pesadas, por favor necesitaremos de su colaboración ─. Sofía hizo el llamado entre las personas a bordo, muchos levantaron sus manos, ya la multitud se mostraba apretujada y aun seguían subiendo, y solo iban la mitad de los refugiados. ─ Hay que reorganizarlos ─. Propone Carla. ─ Encárgate ─. Ordena Flora. Llegando a la zona de carga contando con la ayuda de los soldados y Sofía, fueron organizando a los refugiados en el resto de los niveles del avión, lo mismo se repitió en el otro.

La nube ya estaba cerca, devorando las luces de la ciudad, corriendo entre las calles, las personas ya no sonaban como personas, sonaban a alaridos y bramidos de bestias salvajes, gritos de desespero, sonaba a cualquier cosa menos a humanidad, Flora se percata de ello e indica por altavoz de que ya se les estaba acabando el tiempo. ─ ¡Son todos! ─ grita Carla por el comunicador. ─ Trae tu culo aquí, ¡Muévete! ─. Ordena Flora. Carla corre a todo lo que daban sus piernas hasta la cabina, Flora comienza con el acelerar del avión, patrullas y carros de guardias del aeropuerto comenzaron a aparecer a los lados del avión, inclusive unos carros militares se atravesaron en mitad de la pista para obligarlas a detenerse, pero Flora haría cualquier cosa menos eso, a los pocos minutos aparece Sofía en la cabina. ─ Sabes que los estamos llevando a una muerte segura ─ (media sonrisa), ¿Quién dijo que los llevaríamos?... los mantendremos a salvo hasta que su majestad haya tomado el control nuevamente de la mansión, y si podemos brindar apoyo desde el aire, lo haremos ─. Pensando en las palabras de Flora, Sofía le coloca una mano sobre el hombro. ─ Perdona por dudar de ti ─. Fue lo único que dijo antes de retirarse.

Carla da luz verde en las condiciones de despegue, lo mismo se repitió en el otro Avión con Jessica y Ana, parecían estar sincronizadas. Llevándose los autos militares con los trenes delanteros de los aviones, dieron inicio a su ascenso, desde la torre de control dieron la orden de detenerse o los derribarían con aviones militares, Flora sonríe con malicia a cambio y corta la transmisión, alineando su mente con la de las chicas, las cuatro comenzaron a recitar palabras extrañas, una vez terminado el cántico. ─ Veamos si pueden dispararle a lo que no pueden ver ─. Comenta Flora en voz baja con media sonrisa.

Los aviones comienzan a tomar altura, desde la torre de control seguían insistiendo en las advertencias, para cuando empezaron a despegarse del suelo, los de la torre de control quedaron boquiabiertos al ver que los aviones desaparecieron en pleno vuelo y delante de sus narices. Aun tratando de asimilar su perplejidad, la nube azota la torre de control destrozando los cristales, ahogando a todos los presentes en un aura de mortandad, maldad y oscuridad, desde la nube se vieron unas cuantas garras tratando de alcanzar las ruedas de uno de los aviones para abordarlo, más no pudieron llegar ni a rozarle, las personas trataron de mantener la calma ante el ajetreo, solo jadeos, respingos y un más que otro balbuceo. Familias abrazándose, casi más dos mil personas a bordo entre dos aviones militares de carga pesada, Sofía trata de calmar los nervios de los refugiados. Desde arriba, la nube que asolaba la ciudad parecía ser una tormenta eléctrica en la tierra, no se podía ver nada, Flora manteniendo comunicación con Jessica, buscaron de ganar más altura para evitar cualquier tipo de contacto con la nube negra cargada de demonios.

Llegan al aeropuerto de Bursa, desde las afueras, Darién organiza el asalto con Melisandre, desde luego, para Renata y al resto del grupo, sonaba a locura, entrar a la fuerza y robar un avión o algo que vuele lo suficiente hasta España. ─ Ya somos fugitivos y no me vengan con idioteces de remordimientos de conciencia porque no estamos para eso, sabían los riesgos, no quiero que se echen para atrás cuando ya hemos llegado bastante lejos ─. Reprende Darién fulminándolos con la mirada a todos. Con la ayuda de Melisandre, bajan la urna del camión, mientras que José y Youlin bajaban el resto de las cosas a toda prisa, Darién se ocuparía de borrar detalles del escape o evidencias. Se mantuvieron esperando en las sombras por el regreso de Darién y así partir todos juntos de regreso. ─ Necesitamos una distracción ─. Comenta José señalando con la barbilla a una gran cantidad de soldados patrullando. Y las súplicas de José fueron escuchadas, una fuerte explosión se sintió en las lejanías del aeropuerto, supieron de inmediato que fue Darién. ─ Creo que es nuestra señal ─. Comenta Melisandre tomando el asidero de la gran urna, todos se ponen de pie al ver que no había guardias por ningún lado.

Evitando las cámaras de vigilancia, gracias a los trucos de Melisandre, lograron llegar a uno de los hangares. ─ ¿Ahora que hacemos? ─. Pregunta Renata asustada mirando a todas partes. ─ Esperar a que llegue tu novio ─. Contesta José burlonamente. ─ Él no es mi novio ─ ¿A no?, la noche en Troya parecían todo menos amigos y entraste a la carpa con su abrigo ─ Gracias por la ayuda, Rosa. De purita verdad él no es mi novio y, y, si tenía el abrigo era porque el vio que tenía frío ─ Aja ─ replica Rosa con mirada plana y media sonrisa ante el sonrojo de su hermana. ─ No quisiera meterme en el asunto, pero… si no son novios entonces… aquella noche… ¿Él te enseñaba nuevos métodos de primeros auxilios? ─ ¿Qué quieres decir? ─. Pregunta Renata frunciendo el ceño ante la interrogante de Youlin. ─ Nunca vi a nadie enseñarle respiración de boca a boca estando de pie en mitad de la noche ─. Los colores se le subieron al rostro de Renata de una manera intensa, pero el sonido de advertencia hizo palidecer el rostro a más de uno, incluyendo el rubor de Renata, así como se había ruborizado, el color se le desapareció, la Eterna sale fingiendo haberse perdido abrazándose a sí misma, mostrándose inocente e indefensa, el oficial de seguridad, con el ceño fruncido por la intriga, se va acercando cautelosamente.

Ocultos detrás de unas cuantas cajas, Renata, José, Rosa y Youlin observaban como Melisandre se hacía cargo de aquel guardia que parecía estar bajo un influjo de algún hechizo de control, sus pasos se volvieron monótonos, arrastrando su andar, la Eterna lo deja inconsciente con el solo roce de sus dedos en la mejilla. ─ ¿Qué me perdí? ─. La pregunta los hizo sobresaltar de una manera casi sobrehumana del susto. ─ ¡Darién! ─. Reprende Renata con un suave golpe en el hombro y dientes apretados, mientras que era merecedor de insultos a gran escala por parte de José, Rosa y Youlin.

Con mucho cuidado, subieron la pesada carga en el avión, por suerte aguantaría el peso de aquella cosa enorme de piedra negra, todos abordaron, Darién se mantuvo atento, los pasos de los guardias se comenzaron a sentir en la distancia acercándose en tropel. ─ Mierda ─. Mira al suelo y el guardia inconsciente tenía unos manos libres, debió poner en alerta a los otros guardias al no recibir respuesta alguna de su compañero, subió rápidamente al avión y cerró la puerta en el segundo de que los guardias hacían acto de presencia. Hace señas con los dedos en guardar silencio, con mucho cuidado avanza hacia José. ─ ¿Sabes pilotar? ─. Susurra Darién, José reacciona casi espasmódico quedando anonadado ante aquella pregunta. Por tal reacción, Darién deja los ojos en blanco asintiendo, era obvio que no sabía cómo carajo volar un avión. ─ Yo podría si tuviera a mi alcance a algún hombre que pudiera volar este pájaro metalizado ─ Se llama Avión ─. corrige Youlin con su tono de profesora. ─ Toma los recuerdos de mi ─. Se ofrece Darién, la mujer coloca los dedos en sus sienes y sondea los recuerdos de cómo pilotar, solo fue cuestión de pocos minutos. ─ Listo ─. Fue lo único que dijo, ambos se dirigieron a la cabina de control, una vez en dicha cabina, ella mira en los recuerdos la ropa de los pilotos, usando de sus poderes convierte la ropa raída y mugrienta en un esplendoroso uniforme de una mujer piloto, su cabello bien peinado y recogido en un moño alto. ─ Solo fue por la estética ─. Comenta la Eterna al ver las cejas enarcadas del Nefilim mirándola de soslayo, tal vez fue por aprobación o por sorpresa. Más guardias llegaron. ─ Tenemos que deshacernos de los guardias ─. Propone Melisandre. ─ Estoy de acuerdo ─. Confirma Darién en un asentimiento.

La Eterna desaparece como un fantasma y aparece afuera a espaldas de los guardias, uno lanza una exclamación en advertencia, el resto se ponen en alerta. ─ Buenas noches, señorita ─. Melisandre les ofrece una sonrisa casual. ─ Buenas noches, caballeros, me llamaron para realizar un vuelo inesperado para España ─ No se nos confirmó nada al respecto ─ El mundo debió volverse loco, me llamaron a altas horas de la noche para venir hasta acá, espero que no haya sido una broma de mal gusto ─ Podría acompañarnos y verificar dicha llamada ─ Con gusto ─ los guardias se acercaron para escoltarla, la Eterna ofrece una mirada a la cabina donde se encontraba Darién observando todo. ─ Caballeros ─. Dijo Melisandre, estos se giraron para prestarle atención, y en un abrir y cerrar de ojos, por un aplauso, todos los guardias ya estaban en el suelo con sus narices sangrando, ésta vuelve al avión. ─ ¿Qué les hiciste? ─ Todos sufrieron un derrame cerebral, no tenemos tiempo que perder ─ Que ingeniosa ─ Sentí ciertas presencias cerca. Debemos movernos ─ Bien ─. Con la más alta precisión, sacaron el avión del hangar, guardias divisaron la anomalía y se enfilaron para detener a los ladrones, llamados de advertencias comenzaron a escucharse por la radio, Darién desconecta la comunicación, patrullas comenzaron a aglomerarse cerca de la pista. ─ ¿Puedes hacer algo? ─. Pregunta Darién apretando botones y moviendo la palanca para maniobrar, sin decir una palabra, Melisandre extiende su mano haciendo brillar sus ojos en plata, los autos y bloqueos se movieron como si una fuerza invisible muy potente los empujara como simples cosas insignificantes. ─ Hora de volar ─. Musitó Darién en tono triunfal mientras colocaba el avión en pista para despegar.