Chapter 51: Cap. 36.2
Youlin se baja del vehículo fulminándolo con la mirada, comienza a reclamarle por el abuso de botar las llaves de un auto en renta, Darién se da la vuelta y… ─ No es mi problema ─ canturrea Darién prosiguiendo su marcha de espaldas con las manos levantadas y una amplia sonrisa, se da la vuelta volviendo a ignorar la diatriba de la arqueóloga, Youlin toma una piedra y se la lanza asestándosela por la espalda, Darién se detiene. ─ No creí que tuvieras el valor de hacer semejante estupidez, pero como estoy de buenas… ─ dijo Darién sin siquiera mirar agitando un dedo al aire y continuó caminando, Youlin se fue detrás de él reclamándole, se acerca a zancadas y se planta delante de él, después de un par de segundos en silencio mirándolo fijamente con las manos en las caderas y tamborileando con un pie en espera de un… ─ ¿Qué? ─ Mis llaves ─ Darién mira hacia el cielo. ─ Es un bonito día, aprovéchalo para buscarlas, seguramente te será muy divertido y te sentará muy bien para aclarar tus ideas ─ Youlin estuvo a punto de darle una cachetada, un microsegundo más y… pero Renata le advierte que no lo hiciera con un grito desde la distancia, una vez cerca se inclina apoyando las manos en las rodillas para tratar de tomar aliento. ─ ¿Dónde están los demás? ─ pregunta Darién con ceño fruncido. ─ Están comiendo, les dije que iría a orinar y decidí buscarte ─ contesta Renata entre jadeos. Nunca creyó en su vida haber corrido tanto, ni en la preparatoria. Una vez ya más calmada… ─ ¿Qué haces aquí? ─ con el ceño fruncido por la intriga pregunta Renata reparando en la presencia de Youlin. ─ ¿Yo?, nada, me perdí y éste, éste, éste…, (gruñido de frustración), me botó las llaves ─ ¿Otra vez?, ¿Hiciste eso Darién? ─ Nos estaba siguiendo, no creas que no me di cuenta ─ ¿Es verdad? ─ Yo no… ─ ¿Es verdad? ─ Bueno si, los seguía, creí que él los tenía secuestrados o estaban en algún peligro y si quería llamar a la policía necesitaba pruebas, los secuestros de turistas son muy frecuentes en muchos países, pero veo que no ─.
Renata y Darién quedan con los ojos abiertos como platos, perplejos por la conclusión apresurada de Youlin. ─ ¿Secuestrados? ─ ¿Qué drogas te tomaste? ─ preguntaron al mismo tiempo, Renata suelta una risita, Darién se bufa; desde luego, en ese momento a Youlin no le cae en gracia de que se rieran de sus conclusiones, para ella era algo muy serio. ─ Él no nos secuestró ─ Yo no perdería mi tiempo de esa manera, y secuestrar no es lo mío ─ ahora Youlin estaba más confundida que nunca, no es un secuestro, tampoco drogas. ─ Es de vida o muerte ─ pensó. Darién le sugiere nuevamente que regresase de nuevo por donde vino, pero lo lamentable es que él le había botado las llaves, Youlin se lo recuerda con una ofensa. ─ ¡Llama una grúa! ─ ¡Darién!, no podemos dejarla aquí botada ─ ¿No?, mírame ─ ¡Darién! ─ ¡No podemos llevarla!, es muy arriesgado y lo sabes ─ Pero es arqueóloga ─ ¿Y qué? ─ Que nos puede ayudar ─ Eso no significa que… ─ ¡Hola!, estoy aquí, por si se les olvida, ¿Ayudarlos con qué? ─ Con nada y no es tu…─ ¡Darién! ─ ¡¿Qué?¡ ─ Renata le hace gestos con la mirada en considerar la idea.
Inesperadamente y en un parpadeo, Darién saca su arma apuntando hacia Youlin, ésta empalidece de una manera casi sobrenatural, Renata da un respingo por la reacción de Darién, el Nefilim, sujetando el brazo de la arqueóloga la tira al suelo, un disparo resonó como un trueno en la llanura, una sombra debajo de un árbol cae al suelo. ─ ¡Mierda! ─ masculló Darién con los dientes apretados. ─ Que… ¿Qué fue eso? ─ pregunta Renata asustada. ─ Un observador, ¿Puedes correr? ─ ¿Qué?, ─ pregunta Youlin aturdida. ─ Mierda… ¡corran! ─ de pronto Youlin se detiene en el acto. ─ ¿Qué pasa?, ¡corre! ─ grita Renata. ─ ¡No puedo! ─ ¡¿Cómo que no puedes?!... ¡Darién! ─ Darién se da media vuelta, Renata trata de moverse, pero su cuerpo, también deja de obedecerle, el cielo comienza a nublarse, unas manos pálidas y delgadas acarician sutilmente los hombros, el cuello y parte del cabello de Darién desde su espalda, ─ Tiempo sin verte Darién, ¿Ya me has olvidado? ─ una voz seductora es traída por los ecos del aire, ─ Aracne, cariño ─ saluda Darién girando sobre sus talones, una mujer acaricia sus amplios hombros y espalda con deseo. ─ (puchero), Mi cama te extraña… sabes que Aracne no es mi nombre, pero puedes llamarme así si lo deseas ─ la mujer le ronronea en el oído, Darién esboza una sonrisa traviesa, pero ambas mujeres contemplan horrorizadas a una mujer delgada, de piel pálida, cintura estrecha y cuerpo bien definido, nada le faltaba, nada le sobraba, todo estaba donde debía estar, llevando un vestido parecido a un vestido de novia entre gris y negro, con bordados y ornamentas como hechos de telaraña, cabello tan blanco como la seda, sus ojos del mismo color, labios finos, delicados, un rostro hermoso, sutil, infantil, pero en su expresión y su voz se notaban los siglos de experiencias vividas, su voz, su voz divina, melodiosa y seductora, por un instante Renata se sintió atraída por la mujer, Youlin la devoraba con la mirada.
─ Me gusta el regalo que me has traído, cinco humanos para merendar, ya veo lo mucho que te importo ─ Lo siento, dulzura, pero ésta vez no, ellos son parte de mi trabajo ─ ¿Tu trabajo?, (bufido), ¿Cuidas humanos?, ven conmigo, juguemos un poco ─ Aracne se aferra a Darién tirando de su abrigo, ─ Átame si lo deseas, sabes que me gusta, nos bañaremos en la sangre de tus humanos ─ Darién aparta a Aracne amablemente de él con sonrisa casual en sus labios. ─ Estoy trabajando Aracne, me encantaría satisfacerte, pero hoy no ─ Entonces son ciertos los rumores, te aliaste con ellos ─ (suspiro de aburrimiento) No me he aliado con nadie, me están pagando por mi trabajo, del mismo modo que me pagaron tus superiores ─ ¡Yo no tengo superiores! ─ Darién deja la mirada en blanco resoplando. ─ Es lo malo de los demonios y todo aquel que sea del infierno… su ego. Entonces, si no tienes superiores o dueños, trabaja conmigo y disfrutaremos de un paseíto… tú y yo, solo es un transporte ─ Entonces no te debe importar si me quedo con una, ¿Qué tal ella? ─ Aracne señala a Renata con la barbilla. ─ No, ella es parte de mi trabajo, y si tocas mi mercancía, te mato ─ ¿En serio? ─ Aracne sonríe con malicia, Renata gime por una cortada sufrida por la mejilla, el olor a sangre llegó a las fosas nasales de Darién, y en un parpadear los ojos de Darién se encienden en rojo mezclándose con el azul-plata, sujeta por el cuello a la extraña mujer, tensando cada músculo de su cuerpo y mandíbula. ─ No permitiré que interfieras con mi trabajo, los matas y daré caza a ti y a los tuyos sin cargo adicional, será un servicio gratis ─ Aracne luchaba por soltarse, pero luchar contra el agarre de Darién era luchar contra una tenaza de acero. ─ Ahora suéltalas y si tienes a los otros humanos, te recomiendo, por tu bien y los tuyos, que los liberes ─ Aracne sentía ya casi su cabeza explotar, con voz áspera acepta liberarlos, Darién suelta a la mujer, ésta da unos traspiés casi cayendo sobre su trasero, Aracne se frota la garganta fulminándolo con la mirada. ─ No creí que te importaran tanto ─ Me importan porque es mi trabajo, y sabes que trabajo que firmo lo termino, no me importa quien se interponga, ahora vete, luego hablaremos ─ Acepto porque sabes lo mucho que me excitas cuando te pones violento… serás mío, Darién ─ (bufido) Ponte en la fila cariño ─ Aracne retrocede con sonrisa traviesa en sus labios un par de pasos evaporándose en el aire, el cielo vuelve a la normalidad, Renata cae de rodillas sollozando con la respiración acelerada, sintiendo que su corazón fuera a salirse por la boca, en cambio Youlin se desmaya.
Darién se acerca y se agacha de puntillas, coloca una mano sobre el hombro de Renata, y cruzándose de miradas, Renata sintió que los ojos-azul plata de Darién la desnudaban, veían su ser, su corazón, todo de ella y sin poder evitarlo. ─ ¿Estás bien? ─ Renata ni siquiera podía juntar una silaba, mucho menos decir una vocal, simplemente se apoyó en Darién a llorar, éste suspira acariciando su espalda mirando a todas partes por rastros de algún otro demonio o rastreador, con mucho cuidado, usando su índice y su pulgar en la barbilla de Renata, hizo que sus miradas se encontraran nuevamente. ─ ¿Puedes caminar? ─ Renata asiente humedeciéndose los labios. Con mucho cuidado Darién ayuda a Renata a ponerse en pie. ─ Espera aquí ─ indica Darién, se acerca hasta Youlin, revisa su pulso. Pulso normal. La toma entre sus brazos y ambos regresan en silencio caminando al improvisado campamento. Renata camina a su lado y le da las gracias nuevamente. ─ ¡Bah!, no es para tanto ─.
Para cuando Youlin se despertó, se encontraba sobre una colcha de acampar, José, Sebas y Rosa estudiaban un mapa para sus próximas rutas, Renata y Darién entrenando con unas espadas improvisadas hechas con palos. Atajando la estocada de Renata, Darién repara en Youlin, ésta se levanta de un sobresalto mirando a todas partes. ─ ¿Tienes hambre? ─ pregunta Sebas ofreciendo un durazno, Youlin, totalmente asustada se arrastra sobre su trasero tratando de alejarse de todos ellos, ¿Quién coño son estas personas?, ¿Quién coño es el guía?, ¿Qué hacía ella ahí?, Sebas con la confusión en su rostro, levanta los brazos y se huele las axilas. ─ Mal olor no tengo ─ comenta, se encoge de hombros restándole importancia al asunto, le da un mordisco a la fruta prosiguiendo con lo suyo. ─ ¿Te acuerdas de nosotros? ─ pregunta Rosa, Youlin la mira con cierto pavor. ─ No temas. Estás a salvo ─ comenta José con la vista puesta en el mapa. ─ No debiste seguirnos ─ dijo Darién acercándose a pasos lentos, Youlin se levanta aterrada con todas las intenciones de correr. ─ Has visto lo que no debías y ya te han visto, sería recomendable que te quedes ─ sugiere Darién. ─ No te me acerques, no te me acerques, no, no te me acerques, que… que… que nadie se me acerque ─ Si corres, ¿A dónde irás? ─ pregunta José tranquilamente poniéndose de pie sacudiendo sus vaqueros. ─ Aunque no queramos estamos al cuidado de éste imbécil hasta encontrar algo importante para una amiga ─ decía Sebas señalando con la barbilla a Darién, éste protesta a cambio. ─ Es de vida o muerte ─ opina Renata impasiblemente.
Todas las ideas y preguntas galopaban en la mente de Youlin, todas querían salir por su boca al mismo tiempo, ¿Qué?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Por qué?, ¿Quiénes?, ¿Dónde?, pero ninguna de sus ideas y preguntas se ponían de acuerdo, su cabeza volvió a sentirse agitada y el mundo comenzó a darle vueltas. ─ Creo que se va a desmayar otra vez ─ señala Sebas. Con mucho cuidado Youlin se apoya de un árbol. ─ Deberías sentarte ─ recomienda Renata con las manos tendidas, hablándole con cautela para no seguir alterándola, solo bastó decirlo para que la arqueóloga se sentara de golpe en el suelo, miró a su alrededor y por alguna extraña razón quiso llorar, ¿Qué fue lo que pasó?
Rosa le acerca un vaso con algo que parecía ser jugo, Youlin se pasaba las manos por la frente, el cabello, la cara, con el sudor corriéndole por la cara y el cuello, ¿Qué fue lo que pasó?, ¿Qué coño fue eso?, ¿Quién es el guía? ─ Creo que deberíamos presentarnos adecuadamente ─ propuso Rosa sentándose en una piedra, todos se presentaron y Rosa se encargó de presentar a Darién como el guarura del grupo. Youlin, tratando de calmarse por todos los medios y sobre todo respirando con los ojos cerrados, Renata le sugiere que se tomase su tiempo para preguntar. ─ Okay Youlin, okay, antes que todo soy una científica, profesional, arqueóloga, lo sobrenatural no existe, todo tiene una explicación lógica ─ se repetía mentalmente para tratar de calmarse, una sonrisa nerviosa con un deje de histeria se le escapa. ─ Es lo malo de los come libros, cuando se topan con la realidad ¡pum! ─ comenta Darién con un algo de sarcasmo, Renata lo reprende con un suave codazo fulminándolo con la mirada.
─ ¿Ángeles y Demonios?, ¿Nefilims?, ¿Un reino? ─ Youlin suelta una carcajada llena de incredulidad. ─ Es lo más estúpido que he escuchado en mi vida, y es la forma más ridícula de dar una excusa ─ escupe Youlin entre carcajadas. ─ Si sabes de La Biblia… ─ Youlin interrumpe a Darién, enjugándose los ojos por las lágrimas de tanto reír. ─ Yo he leído la Biblia y son solo metáforas, un libro escrito por gente sabia, llena de metáforas ─ Y si los demonios no existen, ¿Qué opinas de lo que pasó allá atrás? ─ pregunta Darién señalando con el pulgar la dirección de donde acontecieron las cosas, la sonrisa de Youlin desaparece ante el recuerdo. ─ Eh, bueno… eh, (carraspeo), es un Ninja, un experto Ninja asesino ─ Un Ninja ─ repite Darién lentamente con una media sonrisa sardónica, los demás solo quedaron asombrados por su respuesta, casi sin habla. ─ Bien, puedes creer lo que se te antoje, pero lo que estamos buscando es real y mi amiga aquí presente ─ Darién señala a Renata. ─ Cree que puedes ayudarnos ─ ¿Ayudarlos? ─ Renata asiente con cierto entusiasmo. ─ Eres arqueóloga, se te debe hacer fácil esas cosas de leer jero, (segundos pensativo), jerogiflicos ─ opina Sebas. ─ Jeroglíficos ─ corrige Youlin, en su voz se sintió el tono de profesora. ─ Es lo mismo ─ Darién le da los detalles del como ubicar la tumba de Lenaya, locura o no, era la oportunidad de su vida, buscar en un lugar que no haya sido explorado anteriormente, sin embargo, la historia sobre una reina que pide su cuerpo de regreso y éste se encuentra sepultado en algún lugar de Troya, sonaba a la locura más desquiciante del mundo, a cambio, lo pensó como una especie de leyenda mal interpretada, quizás era una reina que visitó Troya en aquella época y quedó sepultada bajo una presunta maldición inexistente, y si era cierto, lo descubriría y sería famosa, así que gustosamente aceptó la oferta de ayudar.